Según un estudio de cohortes publicado en JAMA Network Open, los pacientes bajo tratamiento con metformina para la diabetes de tipo 2 tenían menos riesgo de desarrollar osteoartritis (artrosis) que aquellos bajo tratamiento con sulfonilurea. Los resultados coinciden con los de una revisión sistemática de 2022 de estudios preclínicos y observacionales en humanos que mostraron efectos potencialmente protectores de metformina sobre la osteoartritis.
«Nuestro estudio aporta más evidencia epidemiológica sólida de que metformina puede estar asociada a la protección frente a la aparición y la progresión de la osteoartritis en individuos con diabetes de tipo 2», afirmaron el Dr. Matthew C. Baker, M. S., profesor adjunto de medicina en inmunología y reumatología en la Stanford University, en California, Estados Unidos, y sus colaboradores.
Los hallazgos también coinciden con los resultados de un cartel presentado en el Congreso Mundial de 2023 de la Osteoarthritis Research Society International, si bien los resultados de ese resumen no alcanzaron significación estadística.
En el estudio publicado, los investigadores analizaron datos de reclamaciones anonimizadas de la base de datos Clinformatics Data Mart de Optum entre diciembre de 2003 y diciembre de 2019.[2] La base de datos incluye a más de 15 millones de personas con seguro privado o Medicare Advantage Parte D, pero no a aquellas con Medicaid, lo que deja fuera a las personas de grupos socioeconómicos más bajos.
Los investigadores incluyeron a todos los pacientes que tenían al menos 40 años, padecían diabetes de tipo 2, estaban en tratamiento con metformina y habían estado inscritos en la base de datos durante al menos un año ininterrumpido. Excluyeron a toda persona con diabetes de tipo 1 o con un diagnóstico previo de osteoartritis, artritis inflamatoria o artroplastia de remplazo. A continuación, los autores compararon la incidencia de osteoartritis y artroplastias en estos 20.937 participantes con la de 20.937 participantes de control bajo tratamiento con una sulfonilurea, equiparados con aquellos bajo tratamiento con metformina en función de edad, sexo, raza, una puntuación de comorbilidad y la duración del tratamiento. Más de la mitad de la población total (58%) eran varones con un promedio de edad de 62 años.
Los pacientes debían haber utilizado cualquiera de los dos fármacos durante al menos tres meses, pero los que se habían tratado inicialmente con metformina, antes de pasarse a una sulfonilurea, también podían integrarse y contribuir en ambos grupos. Los que primero utilizaron una sulfonilurea y después cambiaron a metformina participaron solo en el grupo que había recibido sulfonilurea y se censuraron tras su cambio para garantizar que el grupo con sulfonilurea tuviera suficientes participantes. La comparación se ajustó además por edad, sexo, raza, origen étnico, región geográfica, educación, comorbilidades y frecuencia de consultas ambulatorias.
Los resultados revelaron que los participantes bajo tratamiento con metformina tenían 24% menos de probabilidades de desarrollar osteoartritis que aquellos en tratamiento con una sulfonilurea (p < 0,001), al menos tres meses después de empezar con la medicación. La tasa de reemplazos articulares no fue significativamente diferente entre ambos grupos. Estos dos resultados no se modificaron en un análisis de sensibilidad en el que se comparó a los pacientes que solo utilizaron alguna vez metformina o una sulfonilurea (frente a los que utilizaron un fármaco antes de cambiar al otro).
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