The COVID-19 HEalth caRe wOrkErs Study (HEROES). Informe Regional de las Américas

The COVID-19 HEalth caRe wOrkErs Study (HEROES) es un estudio multicéntrico de cohorte y prospectivo que evalúa el impacto de la pandemia de COVID-19 en la salud mental de los trabajadores de los servicios de salud en 26 países de cuatro continentes y en cómo esta se ve afectada por una serie de factores a distintos niveles que pudieran estar interrelacionados: individual, familiar, laboral y social.

El presente informe breve recoge la evidencia generada a partir de la encuesta basal del estudio para once países de la Región de las Américas que participan en el mismo. A partir del uso de escalas validadas, los resultados muestran que en varios países de la Región existen elevadas tasas de síntomas depresivos, ideación suicida y malestar psicológico. El espíritu del proyecto no es solo generar evidencia científica de calidad respecto de la salud mental del personal de salud, sino, sobre la base de lo anterior, contribuir a generar intervenciones (tanto a nivel individual como institucional) y políticas que permitan enfrentar las consecuencias negativas que en ella ha tenido la pandemia de COVID-19.

Acceda aquí al informe completo.

A pesar del descenso en nuevas infecciones esta semana, la pandemia sigue siendo un reto para los trabajadores de la salud

Health workerSi bien los casos de COVID-19 se redujeron esta semana en un tercio en las Américas, los trabajadores de la salud siguen enfrentando situaciones difíciles debido a que los sistemas no están preparados para apoyarlos, afirmó este miércoles la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, durante una sesión informativa para los medios.

«Cuando los casos aumentan exponencialmente, como ha ocurrido en las últimas semanas, la carga recae sobre todo en las personas que impulsan nuestros sistemas de salud», dijo la doctora Etienne. «Para ellos, esta ola de ómicron no tiene nada de suave», remarcó.

Con las nuevas infecciones alcanzando los 4,8 millones (un descenso del 31% con respecto a la semana pasada), pero con 33.000 nuevas muertes, la directora de la OPS sostuvo que la región sigue siendo presa de la última ola de COVID-19 e instó a los países a aprovechar las lecciones aprendidas hasta ahora, dado que los centros de salud y los hospitales vuelven llenarse.

«Años de falta de inversión en nuestros servicios de salud, sistemas de información anticuados y las malas condiciones laborales hicieron que el trabajo de nuestros trabajadores de la salud fuera un desafío», indicó Etienne, destacando que estas desventajas se vieron exacerbadas por la COVID-19.

Un estudio de la OPS presentado esta semana muestra que, en el transcurso de la pandemia, los médicos, las enfermeras y otros trabajadores de primera línea vieron más pacientes, trabajaron más horas y sufrieron tasas mayores de infección por COVID-19.

En algunos países, como Ecuador y Bolivia, más del 10 % del personal sanitario se contagió de COVID-19, y muchos otros no tuvieron acceso a suficientes equipos de protección personal (EPP).

Esto ha dado lugar a «elevadas tasas de síntomas depresivos, pensamientos suicidas y angustia psicológica», lamentó.

Garantizar el acceso al EPP y dar prioridad a la vacunación de los trabajadores de salud es fundamental para abordar estos problemas y permitirles realizar su trabajo de forma segura.

«Ahora más que nunca, debemos asegurarnos de que los trabajadores de salud estén protegidos con las vacunas COVID-19 que salvan vidas y reciban prioridad para los refuerzos, cuando estén disponibles», subrayó.

La directora de la OPS citó políticas como bonificaciones y seguros de vida, así como la realización de pruebas periódicas y la transición del personal embarazado y de edad avanzada al trabajo de telemedicina, como estrategias que los países pueden aplicar para proteger a los trabajadores.

«Invertir en nuestro personal sanitario no debe ser algo que los países solo hagan durante una emergencia», dijo, y añadió que una inversión en los trabajadores de salud es «una inversión en todos».

Volviendo a la situación de la COVID-19 en la región, la directora de la OPS manifestó que una tendencia se destaca: «los países con mayor cobertura de vacunación están viendo menos ingresos y muertes en las unidades de cuidados intensivos».

También informó que, en América del Norte, las nuevas infecciones y las muertes disminuyeron en los tres países.

Los casos también están disminuyendo en América Central y del Sur, pero las muertes siguen aumentando en estas áreas. Las hospitalizaciones también se están incrementando en la mayoría de los países del Cono Sur.

En el Caribe, con la excepción de San Vicente y las Granadinas y Dominica, los casos han empezado a disminuir. Sin embargo, las muertes siguen aumentando, detalló Etienne.

Psicología, Bienestar y Salud: nuevo espacio en la red de portales y sitios web de Infomed

En el siglo XXI, las características y los modos de desarrollar los conocimientos y las actividades en el ámbito de las Ciencias de la Salud han experimentado cambios sustanciales. El reconocimiento del modelo biopsicosocial tras la evolución del viejo modelo biomédico, la nueva conceptualización del proceso salud-enfermedad y el conocimiento creciente de factores psicosociales asociados, han condicionado la inclusión de las Ciencias Sociales en una nueva forma de pensar en salud.

Al igual que se pasó de considerar la enfermedad como un estado a pensar en ella como un proceso, el mismo cambio se produjo en las definiciones de salud. Una vez más, la OMS desempeñó un papel destacado al fomentar el desarrollo del movimiento de promoción de la salud en la década de 1980. Esto aportó una nueva concepción de la salud, no como un estado, sino en términos dinámicos de resiliencia, es decir, como “un recurso para vivir”.

En 1984, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó la definición de salud y la definió como “el grado en que un individuo o grupo es capaz de realizar sus aspiraciones y satisfacer sus necesidades, así como de cambiar o hacer frente a su entorno”. La salud es un recurso para la vida cotidiana, no el objetivo de la vida; es un concepto positivo, que hace hincapié en los recursos sociales y personales, así como en las capacidades físicas”.

Cada día más se demandan nuevos profesionales que, por su formación, sean capaces de contribuir, desde la investigación hasta la propia práctica profesional, a la búsqueda de soluciones adecuadas para los nuevos retos y problemas en el sector salud, a partir de las nuevas concepciones.

En este sentido, el sitio web Psicología, Bienestar y Salud se propone contribuir a la preparación y actualización de estos especialistas que abordan el proceso Salud-Enfermedad a partir de la ejecución acciones de promoción de salud, prevención de las enfermedades, atención y rehabilitación de los enfermos y optimización de los servicios de salud.

Así, los interesados en este tema podrán encontrar en este sitio web recursos de información especializada rigurosamente seleccionada y disponible en libros, revistas, bases de datos y sitios web profesionales. También tendrán acceso a las convocatorias a talleres, diplomados, cursos y maestrías para la superación y capacitación continuada.

Los invitamos a visitar este espacio, unirse a su comunidad y contribuir al desarrollo de este campo de la salud en Cuba.

Acceda desde aquí.

Dos años de COVID-19: ¿Qué fármacos se han estudiado y cuáles ayudan realmente a los pacientes?

Hace dos años se notificaron los primeros casos de COVID-19. Desde entonces se han desarrollado numerosas vacunas, en un tiempo récord. No obstante, los médicos han tenido que esperar por una terapia realmente eficaz contra la enfermedad, que evite de forma fiable un curso grave. Pero muchos colegas confían en que su arsenal de fármacos será prónto lo suficientemente amplio como para controlar el SARS-CoV-2 incluso en el cuerpo de un paciente.

En esta presentación de diapositivas podrá saber qué medicamentos se están investigando actualmente y cuáles están disponibles hasta la fecha.

Tema de salud: Epilepsia

Datos y cifras

»  La epilepsia es una enfermedad cerebral no transmisible crónica que afecta a personas de todas las edades.
»  En todo el mundo, unos 50 millones de personas padecen epilepsia, lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes.
»  Cerca del 80% de los pacientes viven en países de ingresos bajos y medianos.
»  Se estima que el 70% de las personas con epilepsia podrían vivir sin convulsiones si se diagnosticaran y trataran adecuadamente.
»  El riesgo de muerte prematura en personas con epilepsia es hasta tres veces mayor que en la población general.
»  Tres cuartas partes de las personas que viven en países de ingresos bajos no reciben el tratamiento que necesitan.
»  En muchos lugares del mundo, los pacientes y sus familias pueden ser víctimas de la estigmatización y la discriminación.

La epilepsia es una enfermedad cerebral no transmisible crónica que afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por convulsiones recurrentes, que son episodios breves de movimiento involuntario que pueden involucrar una parte del cuerpo (parcial) o todo el cuerpo (generalizado) y en ocasiones se acompañan de pérdida de conciencia y control de la función intestinal.

Las convulsiones se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales que pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Las características de las convulsiones varían y dependen de en qué parte del cerebro comienza la alteración y cómo se propaga. Ocurren síntomas temporales, como pérdida del conocimiento o la conciencia, y alteraciones del movimiento, de los sentidos (incluyendo visión, audición y gusto), estado de ánimo u otras funciones cognitivas.

Signos y síntomas

La epilepsia se define por dos o más convulsiones no provocadas. Estas convulsiones son episodios breves de movimientos involuntarios que pueden afectar a una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o a su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Las personas con epilepsia suelen padecer más problemas físicos (tales como fracturas y hematomas derivados de traumatismos relacionados con las convulsiones) y mayores tasas de trastornos psicosociales, entre ellos ansiedad y depresión. Del mismo modo, el riesgo de muerte prematura en las personas epilépticas es hasta tres veces mayor que en la población general, y las tasas más altas se registran en los países de ingresos bajos y medianos y en las zonas rurales.

En esos países, una gran parte de las causas de defunción relacionadas con la epilepsia se pueden prevenir, por ejemplo, caídas, ahogamientos, quemaduras y convulsiones prolongadas.

Datos de la enfermedad

La epilepsia es responsable de una proporción significativa de la carga mundial de morbilidad, pues afecta a más de 50 millones de personas. La proporción estimada de la población general con epilepsia activa (es decir, ataques continuos o necesidad de tratamiento) en algún momento dado oscila entre 4 y 10 por 1000 personas.

Según estimaciones, se diagnostican anualmente unos 5 millones de casos de epilepsia en todo el mundo. En los países de altos ingresos, se estima que 49 de cada 100 000 personas son diagnosticadas de epilepsia cada año. En los países de ingresos bajos y medianos, esa cifra puede ser de hasta 139 de cada 100 000 personas.

Esto se debe probablemente al mayor riesgo de enfermedades endémicas tales como el paludismo o la neurocisticercosis; la mayor incidencia de traumatismos relacionados con accidentes de tránsito; traumatismos derivados del parto; y variaciones en la infraestructura médica, la disponibilidad de programas de salud preventiva y la accesibilidad de la atención.

Cerca del 80 % de los pacientes con epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos.

Causas

La epilepsia no es contagiosa. Aunque muchos mecanismos de enfermedad subyacentes pueden producir epilepsia, se desconoce la causa de la enfermedad en aproximadamente el 50% de los casos de todo el mundo.

Las causas de la epilepsia se dividen en las categorías siguientes: estructurales, genéticas, infecciosas, metabólicas, inmunológicas y desconocidas. Entre ellas cabe señalar:

  • daño cerebral por lesiones prenatales o perinatales (por ejemplo, asfixia o traumatismos durante el parto, bajo peso al nacer);
  • malformaciones congénitas o alteraciones genéticas con malformaciones cerebrales asociadas;
  • traumatismos craneoencefálicos graves;
  • accidentes cerebrovasculares que limitan la llegada del oxígeno al cerebro;
  • infecciones cerebrales como las meningitis y encefalitis o la neurocisticercosis;
  • algunos síndromes genéticos;
  • tumores cerebrales.

Prevención

Se estima que el 25% de los casos de epilepsia son prevenibles.

  • La prevención de los traumatismos craneales es la forma más eficaz de evitar la epilepsia postraumática.
  • La atención perinatal adecuada puede reducir los nuevos casos de epilepsia causados por lesiones durante el parto.
  • El uso de medicamentos y otros métodos para bajar la temperatura corporal de los niños con fiebre puede reducir las probabilidades de convulsiones febriles.
  • La prevención de la epilepsia asociada a los accidentes cerebrovasculares se centra en la reducción de los factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo, a través de medidas de prevención o control de la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, y la prevención del tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
  • Las infecciones del sistema nervioso central son causas frecuentes de epilepsia en las zonas tropicales. La eliminación de los parásitos y la educación sobre cómo evitar las infecciones pueden ser eficaces para reducir la epilepsia en estos entornos.

Repercusiones sociales y económicas

La epilepsia representa un 0,6% de la carga mundial de morbilidad, una medida basada en el tiempo que combina los años de vida perdidos debido a la mortalidad prematura con el tiempo vivido en situaciones en las que la salud no es plena. La epilepsia tiene importantes repercusiones económicas por la atención sanitaria que requiere y las muertes prematuras y la pérdida de productividad laboral que ocasiona.

Las repercusiones económicas de la epilepsia son muy variables, dependiendo de su duración y gravedad, de la respuesta al tratamiento y del entorno sanitario. Los costos directos y las pérdidas de productividad suponen una carga considerable para las familias. En un estudio económico realizado en la India se estimó que la financiación pública de los tratamientos de primera y segunda línea y de otros costos médicos alivia la carga económica de la epilepsia y es costoefectiva.

La discriminación y la estigmatización social que rodean la epilepsia en algunos lugares son a menudo más difíciles de vencer que las propias convulsiones. Las personas con epilepsia pueden ser objeto de prejuicios. La estigmatización de la enfermedad puede hacer que los afectados no busquen tratamiento para evitar que se los identifique con la enfermedad.

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