Archivos Anuales 2022

Trayectoria de un año de cambios cognitivos en sobrevivientes mayores de COVID-19 en Wuhan, China

La pandemia de COVID-19 ha afectado a más de 418 millones de pacientes hasta el momento, y el número va en aumento. El impacto a largo plazo de la COVID-19 en la cognición se ha convertido en un importante problema de salud pública.

Este trabajo tuvo como objetivo investigar la trayectoria de 1 año de cambios cognitivos en sobrevivientes mayores de COVID-19.

Se realizó un estudio de cohorte que reclutó a 3233 sobrevivientes de COVID-19 de 60 años o más que fueron dados de alta de 3 hospitales designados para COVID-19 en Wuhan, China, del 10 de febrero al 10 de abril de 2020. Sus cónyuges no infectados (N = 466) fueron reclutados como controlar la población. Se excluyeron los participantes con deterioro cognitivo previo a la infección, un trastorno neurológico concomitante o antecedentes familiares de demencia, así como aquellos con enfermedad cardíaca, hepática o renal grave o cualquier tipo de tumor. El seguimiento del funcionamiento cognitivo y el deterioro se realizó a los 6 y 12 meses. Se incluyeron un total de 1438 sobrevivientes de COVID-19 y 438 individuos de control en el seguimiento final. COVID-19 se clasificó como grave o no grave siguiendo las pautas de la American Thoracic Society.

El resultado principal fue el cambio en la cognición 1 año después del alta del paciente. Los cambios cognitivos durante el primer y segundo período de seguimiento de 6 meses se evaluaron mediante el Cuestionario de informantes sobre el deterioro cognitivo en los ancianos y la Entrevista telefónica sobre el estado cognitivo-40, respectivamente. Con base en los cambios cognitivos observados durante los 2 períodos, las trayectorias cognitivas se clasificaron en 4 categorías: cognición estable, deterioro cognitivo de inicio temprano, deterioro cognitivo de inicio tardío y deterioro cognitivo progresivo. Se utilizaron modelos de regresión logística condicional y multinomial para identificar los factores asociados con el riesgo de deterioro cognitivo.

Entre los 3233 sobrevivientes de COVID-19 y los 1317 cónyuges no infectados examinados, 1438 participantes que fueron tratados por COVID-19 (691 hombres [48,05 %] y 747 mujeres [51,95 %]; mediana [IQR] de edad, 69 [66-74] años ) y 438 individuos de control no infectados (222 hombres [50,68 %] y 216 mujeres [49,32 %]; mediana [RIC] de edad, 67 [66-74] años) completaron el seguimiento de 12 meses. La incidencia de deterioro cognitivo en los supervivientes a los 12 meses del alta fue del 12,45%. Los individuos con casos graves tuvieron puntuaciones más bajas en la Entrevista telefónica del estado cognitivo-40 que aquellos con casos no graves e individuos de control a los 12 meses (mediana [IQR]: grave, 22,50 [16,00-28,00]; no grave, 30,00 [26,00-33,00]; control , 31.00 [26.00-33.00]). La COVID-19 grave se asoció con un mayor riesgo de deterioro cognitivo de aparición temprana (odds ratio [OR], 4,87; IC del 95 %, 3,30-7,20), deterioro cognitivo de aparición tardía (OR, 7,58; IC del 95 %, 3,58- 16,03) y deterioro cognitivo progresivo (OR, 19,00; IC del 95 %, 9,14-39,51), mientras que la COVID-19 no grave se asoció con un mayor riesgo de deterioro cognitivo de aparición temprana (OR, 1,71; IC del 95 %, 1,30-2,27 ) al ajustar por edad, sexo, nivel educativo, índice de masa corporal y comorbilidades.

A modo de conclusión, en este estudio de cohortes, la supervivencia de la COVID-19 se asoció con un aumento del riesgo de deterioro cognitivo longitudinal, lo que destaca la importancia de las medidas inmediatas para hacer frente a este desafío.

Vea el artículo completo en:

Liu Y, Chen Y, Wang Q, et al. One-Year Trajectory of Cognitive Changes in Older Survivors of COVID-19 in Wuhan, China: A Longitudinal Cohort Study. JAMA Neurol. Published online March 08, 2022. doi:10.1001/jamaneurol.2022.0461

Bibliodir: Eficiencia del trabajo a distancia y teletrabajo

En la actualidad estamos transitando los primeros vestigios de una nueva revolución sociocultural y  económica tanto a nivel local como global, debido principalmente, al desarrollo de las tecnologías de la información y de las comunicaciones Tics en muchas de las actividades que realizan los seres humanos y las organizaciones. Este contexto facilitó el acceso a nuevas formas de organización del trabajo, dando inicio a la modalidad del teletrabajo cada vez más utilizada por las organizaciones, y ofreciendo amplios beneficios tanto a los empresarios como a los trabajadores.
Para el diseño de un índice que pueda evaluar cuantitativamente la eficiencia de implementar o no la modalidad de teletrabajo, se requiere identificar las variables más significativas en el “éxito” de la modalidad para su implementación en una actividad de la institución. Existen ciertas condiciones necesarias y suficientes que se deben presentar, para luego analizar y valorar la eficiencia de implementar el teletrabajo: una, es la persona que teletrabaja, y otra, la infraestructura tecnológica como medio de comunicación y trabajo. Independientemente de los objetivos de la institución y de la profundidad de aplicación del teletrabajo, siempre debe cumplirse que los beneficios sean mayores a sus costos.

El boletín BiblioDir en su edición del mes de marzo 2022, presenta una actualización bibliográfica sobre “Eficiencia del trabajo a distancia y teletrabajo”.

Tema de salud: Tuberculosis

La tuberculosis es causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones. Se trata de una enfermedad curable y prevenible.

La infección se transmite de persona a persona a través del aire. Cuando un enfermo de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, expulsa bacilos tuberculosos al aire. Basta con que una persona inhale unos pocos de estos bacilos para quedar infectada.

Se calcula que una cuarta parte de la población mundial está infectada por el bacilo de la tuberculosis, lo que significa que dichas personas están infectadas por el bacilo pero (aún) no han enfermado ni pueden transmitir la infección.

Las personas infectadas por el bacilo tuberculoso tienen un riesgo de enfermar de tuberculosis a lo largo de su vida de entre el 5% y el 10%. Las personas inmunodeprimidas, por ejemplo las que viven con el VIH o padecen desnutrición o diabetes, así como los consumidores de tabaco, corren un riesgo mucho mayor de enfermar.

Cuando alguien desarrolla tuberculosis activa, los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etc.) pueden ser leves durante muchos meses. Esto puede hacer que la persona afectada tarde en buscar atención médica, con el consiguiente riesgo de que transmita el bacilo a otros sujetos. Una persona con tuberculosis activa puede infectar a lo largo de un año a entre 5 y 15 personas por contacto estrecho. Sin un tratamiento adecuado, morirán en término medio el 45% de las personas VIH-negativas con tuberculosis y la práctica totalidad de las personas VIH-positivas con tuberculosis.

¿Quiénes presentan más riesgos?

La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en sus años más productivos. Sin embargo, todos los grupos de edad están en riesgo. Más del 95% de los casos y las muertes se concentran en los países en desarrollo.

Las personas infectadas por el VIH tienen 18 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa (véase el apartado «Tuberculosis y VIH» más abajo). Ese riesgo de desarrollar tuberculosis activa también es más elevado en las personas que padecen otros trastornos que dañan el sistema inmunitario. Las personas con desnutrición presentan un riesgo tres veces mayor. A nivel mundial, en 2020 hubo 1,9 millones de nuevos casos de tuberculosis atribuibles a la desnutrición.

El trastorno por consumo de alcohol y el tabaquismo aumentan el riesgo de contraer tuberculosis en un factor de 3,3 y 1,6, respectivamente. En 2020, 0,74 millones de nuevos casos de tuberculosis en todo el mundo fueron atribuibles al trastorno por consumo de alcohol y 0,73 millones al tabaquismo.

Repercusión de la tuberculosis en el mundo

La tuberculosis está presente en el mundo entero. En 2020, el mayor número de nuevos casos de tuberculosis se produjo en la Región de Asia Sudoriental de la OMS, en la que se registraron el 43% de los nuevos casos, seguida de la Región de África de la OMS, con el 25% de los nuevos casos, y la Región del Pacífico Occidental de la OMS, con el 18% de los nuevos casos.

En 2020, el 86% de los nuevos casos de tuberculosis se produjeron en los 30 países con mayor carga de tuberculosis. Ocho países acaparan los dos tercios del total: la India, China, Indonesia, Filipinas, el Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas comunes de la tuberculosis pulmonar activa son tos productiva (a veces con sangre en el esputo), dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos. La OMS recomienda el uso de pruebas rápidas de diagnóstico molecular como prueba diagnóstica inicial en todas las personas con signos y síntomas de tuberculosis, ya que tienen una alta precisión diagnóstica y conducirán a mejoras importantes en la detección precoz de la tuberculosis y la tuberculosis farmacorresistente. Las pruebas rápidas recomendadas por la OMS son Xpert MTB/RIF, Xpert Ultra y Truenat.

El diagnóstico de la tuberculosis multirresistente y otras formas resistentes de la enfermedad (véase el apartado «Tuberculosis multirresistente» más abajo), así como el de la tuberculosis asociada al VIH, puede ser complejo y caro.

La tuberculosis es especialmente difícil de diagnosticar en niños.

Tratamiento

La tuberculosis es una enfermedad que se puede tratar y curar. La tuberculosis activa sensible a los antibióticos se trata con una combinación estándar de cuatro medicamentos que se administra durante seis meses al paciente y debe ir acompañada de la facilitación de información y apoyo por parte de un trabajador de la salud o un voluntario capacitado a tal efecto. Sin ese apoyo, la adhesión al tratamiento es más difícil.

Se calcula que desde 2000 se han salvado 66 millones de vidas gracias al diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis.

Tuberculosis y VIH

Las personas con VIH tienen 18 (intervalo de incertidumbre: 15-21) veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa que las VIH-negativas.

La combinación de la infección por el VIH con la tuberculosis es letal, ya que una acelera la evolución de la otra. En 2020 fallecieron unas 214 000 personas por tuberculosis asociada al VIH. El porcentaje de casos notificados de tuberculosis para los que se disponía de un resultado documentado de una prueba de VIH en 2020 fue solo del 73%, en comparación con el 70% en 2019. En la Región de África de la OMS, donde la carga de tuberculosis asociada al VIH es la más elevada, el 85% de los pacientes con tuberculosis tenían un resultado documentado de una prueba del VIH. Globalmente, el 88% de los pacientes de tuberculosis con infección conocida por el VIH estaban en tratamiento antirretrovírico en 2020.

Para reducir las muertes, la OMS recomienda adoptar un enfoque basado en 12 componentes de las actividades colaborativas contra la tuberculosis y el VIH, incluidas las medidas de prevención y tratamiento de la infección y la enfermedad.

Tuberculosis multirresistente

Los medicamentos antituberculosos se utilizan desde hace decenios, y la existencia de cepas resistentes a uno o más de esos medicamentos se ha constatado en todos los países estudiados. La farmacorresistencia surge cuando los medicamentos antituberculosos se utilizan de manera inadecuada, debido a una prescripción incorrecta por parte de los proveedores de atención de la salud, a la mala calidad de los medicamentos o a la interrupción prematura del tratamiento por parte de los pacientes.

La tuberculosis multirresistente es una forma de tuberculosis causada por bacterias que no responden a la isoniazida y la rifampicina, los dos medicamentos antituberculosos de primera línea más eficaces. La forma multirresistente se puede tratar y curar con medicamentos de segunda línea. Sin embargo, las opciones de tratamiento de segunda línea son limitadas y requieren quimioterapia de larga duración (hasta dos años de tratamiento) con fármacos caros y tóxicos.

En algunos casos se puede desarrollar una farmacorresistencia más severa. La tuberculosis causada por bacterias que no responden a los medicamentos antituberculosos de segunda línea más eficaces puede dejar a los pacientes sin más opciones de tratamiento.

La tuberculosis multirresistente sigue representando una crisis de salud pública y una amenaza para la seguridad sanitaria.  Solo una de cada tres personas con tuberculosis farmacorresistente tuvo acceso al tratamiento en 2020… En todo el mundo, en 2018, la tasa de éxito del tratamiento de los pacientes con tuberculosis multirresistente o resistente a la rifampicina fue del 59%. En 2020, la OMS recomendó un nuevo régimen terapéutico más corto (9-11 meses) y administrado exclusivamente por vía oral para los pacientes con tuberculosis multirresistente. Esta investigación ha demostrado que a los pacientes les resulta más fácil completar el régimen, en comparación con los regímenes más largos que duran hasta 20 meses. La resistencia a las fluoroquinolonas debe excluirse antes del inicio de este tratamiento.

De conformidad con las directrices de la OMS, la detección de la tuberculosis multirresistente o resistente a la rifampicina requiere la confirmación bacteriológica de la tuberculosis y la puesta en evidencia de la farmacorresistencia mediante pruebas moleculares rápidas, métodos de cultivo o tecnologías de secuenciación. El tratamiento consiste en la administración de medicamentos de segunda línea durante un periodo de entre 9 y 20 meses, y ha de ir acompañado de un servicio de asesoramiento y de monitoreo de eventos adversos. La OMS recomienda ampliar el acceso a los tratamientos administrados exclusivamente por vía oral.

A finales de 2020, 65 países empezaron a utilizar tratamientos más cortos contra la tuberculosis multirresistente, y 109 habían empezado a utilizar la bedaquilina con el fin de mejorar la eficacia del tratamiento contra la forma multirresistente de la enfermedad.

Gastos catastróficos

La meta de la Estrategia Fin a la Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud de que ningún paciente de tuberculosis ni sus familiares se vean confrontados con gastos catastróficos como resultado de la enfermedad, que es supervisada por los países y la OMS desde la adopción de la estrategia en virtud de la resolución WHA67.1 en 2015, muestra que en el mundo no se ha alcanzado esa meta intermedia fijada para 2020.

Según los resultados de 23 encuestas nacionales sobre los gastos a los que se enfrentan los pacientes de tuberculosis y sus familias, el porcentaje de gastos catastróficos* oscilaba entre el 13% y el 92%, mientras que el promedio conjunto, ponderado según el número de casos notificados de cada país, era del 47% (IC del 95%: 33%-61%).

*Se consideran catastróficos los gastos totales superiores al 20% de la renta anual del hogar

Inversión en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento y la investigación sobre la tuberculosis

Se necesitan US$ 13 000 millones anuales para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la atención de la tuberculosis con miras a alcanzar la meta mundial acordada en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la tuberculosis.

  • La inversión en la prevención, el diagnóstico y la atención de la tuberculosis en los países de ingresos bajos y medianos, en los que se producen el 98% de los casos de tuberculosis notificados, están muy por debajo de lo necesario. Se dispone de menos de la mitad (41%) de la meta de financiación mundial para la tuberculosis, lo que deja una necesidad de fondos no satisfecha de US$ 7700 millones en 2020 para alcanzar las metas mundiales.
  • La financiación de la respuesta a la tuberculosis ha caído al nivel de 2016, con un descenso del 8,7% del gasto entre 2019 y 2020 (de US$ 5800 millones a US$ 5300 millones).
  • De los US$ 5300 millones de financiación para la tuberculosis disponibles en 2020, el 81% procedía de fuentes internas. Los países del grupo BRICS (Brasil, Federación de Rusia, India, China y Sudáfrica) aportaron US$ 2800 millones, lo que supone el 65% del total de la recaudación de fondos a nivel nacional.
  • En la última década, los donantes internacionales invirtieron anualmente US$ 900 millones en la tuberculosis, el 76% de los cuales provino del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (el Fondo Mundial).
  • El Gobierno de los Estados Unidos es el mayor contribuyente de fondos al Fondo Mundial y también el mayor donante bilateral. En términos globales, aporta cerca del 50% de la financiación de donantes internacionales para la tuberculosis.
  • Los datos provisionales relativos a la financiación de la tuberculosis en 2021 indican que las asignaciones para este año siguen siendo insuficientes. Es urgente aumentar la financiación nacional e internacional para la tuberculosis.
  • En cuanto a la investigación y el desarrollo, según datos de Treatment Action Group, en 2019 se disponía solamente de US$ 900 millones de los US$ 2000 millones anuales necesarios para acelerar el desarrollo de nuevas herramientas, un ámbito para el que se necesitan al menos US$ 1100 millones más al año.

Efecto hipoglicemiante de la NeuroEPO en ratas con y sin diabetes mellitus

La NeuroEPO es una variante no-hematopoyética de la eritropoyetina recombinante humana, que pudiera tener efecto hipoglicemiante.

Este estudio tuvo como objetivo evaluar la influencia de la NeuroEPO sobre la glicemia de ratas con diabetes mellitus y ratas no-diabéticas.

Se realizaron experimentos en ratas Wistar con diabetes inducida por estreptozotocina, con y sin tratamiento con insulina, y en ratas no-diabéticas con una sobrecarga de glucosa. En cada experimento, un grupo recibió una inyección subcutánea de NeuroEPO (0,5 mg/kg) y otro el vehículo, y se determinó la glicemia durante 120 minutos. Se realizaron comparaciones mediante análisis de varianza de una y dos vías, seguidas por la prueba de Bonferroni. Las diferencias se consideraron significativas con valores de p < 0,05.

En las ratas diabéticas sin tratamiento con insulina, los niveles de glicemia del grupo con NeuroEPO disminuyeron de forma significativa. En las ratas no-diabéticas que recibieron NeuroEPO y una sobrecarga de glucosa, la glicemia fue similar al grupo control. En las ratas diabéticas que recibieron NeuroEPO e insulina la reducción de la glicemia fue mayor que en el grupo que solo recibió insulina.

En conclusión, la NeuroEPO tiene un efecto hipoglicemiante en ratas diabéticas, por un mecanismo insulinotrópico que muestra sinergismo con la insulina en el tratamiento de la hiperglicemia. Sin embargo, la NeuroEPO no influye en la tolerancia a la glucosa de ratas no-diabéticas, al menos de forma inmediata. Es necesario profundizar en los mecanismos mediante los cuales la NeuroEPO puede reducir la hiperglicemia, y la influencia de esta sustancia en condiciones de normoglicemia.

Vea el artículo completo en:

Fernández Romero T, Clapes Hernández S, Pérez Hernández CL, Barreto López JJ, Fernández Peña G. Efecto hipoglicemiante de la NeuroEPO en ratas con y sin diabetes mellitus. Rev haban cienc méd [Internet]. 2022 [citado 14 Mar 2022]; 21(1).

Bibliomed Suplemento. Tratamiento a secuelas por COVID-19

La Biblioteca Médica Nacional pone a su disposición el boletín Bibliomed Suplemento, el cual brinda información bibliográfica actualizada sobre temas de salud de alto impacto y cuando surge una epidemia o un brote que afecta la morbilidad y mortalidad de la población cubana o de la región de América Latina y Caribe.

El correspondiente a los meses de marzo-abril de 2022 tiene como tema: Tratamiento a secuelas por COVID-19.

El conocimiento sobre las complicaciones y secuelas por la enfermedad ocasionada por el SARS-CoV-2 se ha incrementado sustancialmente. La OPS/OMS alertan a mantener a los profesionales de salud informados en la medida que la nueva evidencia se encuentre disponible para fortalecer la detección oportuna y el manejo adecuado de los casos.

Las necesidades de rehabilitación de los pacientes que se recuperan de esta enfermedad se han previsto a partir de los datos existentes sobre la población que ha recibido cuidados críticos. Con estos datos se han diseñado las intervenciones empleadas en pacientes que han necesitado ventilación mecánica, sedación y/o que han estado de reposo prolongado en cama; todo lo cual puede producir una serie de secuelas en la aptitud física, como la respiración, la deglución, la cognición y la salud mental, entre otras.

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