Archivos Anuales 2023

Las alteraciones metabólicas aumentan el riesgo de cáncer relacionado con la obesidad

En uno de los primeros estudios que examinó este fenómeno, la obesidad metabólicamente no saludable se asoció con un mayor riesgo, alrededor de 1,5 veces mayor, de cualquier tipo de cáncer relacionado con la obesidad, y un riesgo aún mayor, de 2 a 3 veces mayor, para enfermedades específicas: cánceres, como de endometrio, hígado y células renales, en comparación con el peso normal metabólicamente saludable.

Incluso en las personas con la llamada obesidad «metabólicamente saludable», el riesgo de cáncer relacionado con la obesidad general aumenta, en comparación con las personas metabólicamente saludables con peso normal. Sin embargo, las asociaciones aquí son más débiles que en las personas con obesidad metabólicamente no saludable.

«El tipo de fenotipo de obesidad metabólica es importante cuando se evalúa el riesgo de cáncer relacionado con la obesidad», dijo a Medscape Noticias Médicasel investigador principal Ming Sun, Ph. D., de la Lund University en Malmö, Suecia. «En general, las alteraciones metabólicas aumentaron aún más el riesgo de cáncer inducido por la obesidad, lo que sugiere que la obesidad y las alteraciones metabólicas son objetivos útiles para la prevención».

«Esta sinergia significa que cuando la obesidad y la mala salud metabólica ocurren juntas es particularmente malo», agregó Tanja Stocks, Ph. D., autora principal, también de la Lund University.

«Pero los datos también destacan que incluso la obesidad y el sobrepeso por sí solos suponen un mayor riesgo de cáncer», anotó Stock.

Sun agregó que los hallazgos tienen implicaciones importantes para la salud pública, lo que sugiere que «una cantidad significativa de casos de cáncer podrían prevenirse potencialmente al abordar la coexistencia de problemas metabólicos y obesidad, en particular para los cánceres relacionados con la obesidad entre los hombres».

Los resultados serán presentados como póster por Sun en el European Congress on Obesity (ECO) de 2023, que se realizará en Dublín, Irlanda, y han sido publicados en Journal of the National Cancer Institute.

La obesidad metabólicamente dañina es lo peor para los riesgos de cáncer

Andrew G. Renehan, Ph. D., profesor de estudios y cirugía del cáncer de la University of Manchester, en Mánchester, Reino Unido, dio la bienvenida al nuevo trabajo y dijo que aborda el problema con un gran número de estudios. «Demuestra muy bien que hay ejemplos claros en los que los fenotipos de obesidad y sobrepeso metabólicamente poco saludables tienen un mayor riesgo de cáncer en relación con los fenotipos de obesidad y sobrepeso [metabólicamente] saludables», dijo.

«Existe una clara necesidad de investigación con base clínica que aborde estas hipótesis… pero estos estudios también deberán tener en cuenta otras dimensiones, como la selección del tratamiento para las aberraciones metabólicas, tanto médicas como quirúrgicas, y el consiguiente control metabólico resultante de estas intervenciones», observó Renehan.

El Dr. Vibhu Chittajallu, gastroenterólogo del Centro Médico del University Hospitals Cleveland Medical Center, en Cleveland, Estados Unidos, dijo que era beneficioso ver otro estudio que validara aún más la asociación de la obesidad con el desarrollo de cánceres asociados a la obesidad.

«Este es un estudio interesante [porque se enfoca] en la función del síndrome metabólico en la obesidad y cómo afecta el riesgo de desarrollar cánceres asociados con la obesidad», comentó a Medscape Noticias Médicas.

«Creo que los resultados de este estudio fortalecen aún más la necesidad de un mejor manejo de la obesidad y el síndrome metabólico para reducir el riesgo de formación de cáncer asociado con la obesidad, que desempeña un papel en las muertes prematuras y prevenibles en pacientes adultos con obesidad».

Sinergia entre las alteraciones metabólicas y la obesidad y el riesgo de cáncer

Sun y sus colaboradores señalan que la obesidad es un factor de riesgo establecido para varios tipos de cáncer. A menudo se acompaña de alteraciones metabólicas, que han sido un mecanismo comúnmente propuesto para vincular la obesidad con el cáncer. Durante la última década, la obesidad con o sin alteraciones metabólicas, comúnmente denominada «obesidad metabólicamente no saludable» u «obesidad saludable», se ha investigado ampliamente en el campo cardiovascular; sin embargo, los estudios sobre el cáncer son limitados.

Según Sun, este nuevo estudio es el primero en analizar el efecto sinérgico del metabolismo no saludable y el índice de masa corporal (IMC); este último se clasificó además como peso normal (IMC < 25 kg/m2), sobrepeso (IMC < 30 kg/m2) y la obesidad (IMC ≤ 30 kg/m2), y la asociación con el riesgo de cáncer, tanto en general como en relación con los cánceres específicos del sitio.

Se extrajeron datos de 797.193 personas europeas (Noruega, Suecia y Austria), de las cuales 23.630 desarrollaron un cáncer relacionado con la obesidad durante el periodo de seguimiento. Se utilizó una puntuación metabólica que comprende la presión arterial media, la glucosa plasmática y los triglicéridos para proporcionar una medida del estado metabólico saludable o no saludable. Se determinaron los hazard ratios (HR) para los cánceres generales y específicos. Las comparaciones se realizaron con personas metabólicamente saludables de peso normal (grupo de control).

Cuando se combinaron diferentes puntajes metabólicos y el índice de masa corporal, los participantes se clasificaron en 6 categorías: 1) obesidad metabólicamente no saludable (6,8% de los participantes); 2) obesidad metabólicamente saludable (3,4%); 3) sobrepeso metabólicamente no saludable (15,4%); 4) sobrepeso metabólicamente saludable (19,8%); 5) peso normal metabólicamente no saludable (12,5%), y 6) peso normal metabólicamente saludable (42,0%).

Las mujeres con obesidad metabólicamente no saludable tenían un hazard ratio de 1,43 para los cánceres relacionados con la obesidad en general, en comparación con las mujeres metabólicamente saludables de peso normal. De particular interés, fueron los hazard ratios de dos tipos de cáncer en mujeres con obesidad metabólicamente no saludable: cáncer renal, con un hazard ratio de 2,43, y cáncer de endometrio, con un hazard ratio de 3,0, en comparación con los controles.

Incluso en mujeres metabólicamente saludables con obesidad (en comparación con mujeres metabólicamente saludables de peso normal), hubo un mayor riesgo de cáncer de endometrio, con un hazard ratio de 2,36.

«Si observa los cánceres individuales, en particular, el cáncer de endometrio, esto parece ser impulsado en gran medida por la obesidad y no tanto por el factor metabólico», comentó Stocks.

En los hombres, en comparación con los hombres metabólicamente saludables de peso normal, los hombres metabólicamente enfermos con obesidad tenían un riesgo general de cáncer relacionado con la obesidad, con un hazard ratio de 1,91. Específicamente, el riesgo de cáncer de células renales se duplicó con creces, con un hazard ratio de 2,59. El hazard ratio para el cáncer de colon fue de 1,85, y el del cáncer de recto y el de cáncer de páncreas fue similar, ambos con un hazard ratio de 1,32.

Una vez más, el riesgo fue menor en los hombres metabólicamente saludables con obesidad, aunque aún más alto que en los hombres metabólicamente sanos con peso normal.

Tomado de Medscape noticias.

El próximo gran avance en la investigación sobre el cáncer

La investigación sobre el cáncer ha logrado grandes avances en las últimas décadas, lo que ha llevado a mejores esfuerzos de prevención, mejores opciones de tratamiento y una sobrevida más prolongada. A pesar de los importantes avances, todavía queda mucho trabajo por hacer.

En la última edición de Cell, especialistas en cáncer de todo el mundo dieron su opinión sobre las grandes preguntas que vale la pena explorar en la investigación en los próximos años.

Más investigación específica por sexo

La Dra. Sherene Loi, Ph. D., jefa del Translational Breast Cancer Genomics and Therapeutics Laboratory en el MacCallum Cancer Centre en Melbourne, Australia, dijo que se necesita más investigación sobre las diferencias en los eventos adversos relacionados con el sistema inmunitario y las respuestas inmunitarias entre los sexos.

La investigación reciente de la Dra. Loi en modelos de ratones ha revelado que los inhibidores de puntos de control inmunitarios pueden reducir las reservas de ovocitos, y si esos conocimientos se validan en humanos, podría tener grandes implicaciones para las mujeres en edad fértil que pueden enfrentar una menopausia prematura e infertilidad.

«Es sorprendente darse cuenta de que se ha realizado muy poca investigación para investigar las consecuencias reproductivas o de fertilidad a largo plazo de los nuevos agentes que investigamos en el entorno de la fase 3 y que luego recetamos de forma rutinaria en el entorno curativo», observó la Dra. Loi.

La comunidad mundial del cáncer

El Dr. C.S. Pramesh, M. S., director del Tata Memorial Hospital en Mumbai, India, cree que la investigación sobre el cáncer debe priorizar las experiencias globales, en lugar de centrarse tanto en los países de altos ingresos como Estados Unidos.

«Dado que es probable que gran parte de la carga del cáncer recaiga en los países de ingresos bajos y medianos, parece incongruente que casi 90% de la investigación se lleve a cabo actualmente en países de ingresos altos», señaló el Dr. Pramesh. «Ni la discordancia entre la carga del cáncer y la financiación de la investigación en los países de altos ingresos, ni los tipos de problemas o soluciones abordados en estos países son relevantes para la mayoría de los pacientes en el mundo».

El colaborador de Medscape, Dr. Bishal Gyawali, Ph. D., ha discutido una necesidad similar de priorizar la atención del cáncer en los países de ingresos bajos y medios, lo que ha denominado «punto de partida del cáncer«.

Vea la noticia completa en Medscape (debe estar registrado en el sitio web).

El contexto sociodemográfico y económico del envejecimiento en América Latina

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha publicado un informe sobre la situación de la salud y el bienestar de las personas mayores en la Región de las Américas al inicio de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030. El informe se enfoca en la situación sociodemográfica y económica de la población mayor de América Latina, y destaca la heterogeneidad de su situación debido a las diferencias de nivel de desarrollo económico y social en los países de la Región.

El informe aborda aspectos demográficos, geográficos, socioculturales y familiares de la población mayor de América Latina, así como su situación económica y de salud, a partir de la información de los censos demográficos más recientes de cinco países de la subregión. La publicación forma parte de la serie La Década del Envejecimiento Saludable en las Américas: situación y desafíos.

La OMS destaca la importancia de mejorar la calidad de vida de las personas mayores en la Región, y promover políticas y programas que fomenten el envejecimiento saludable. La Década del Envejecimiento Saludable busca impulsar acciones para garantizar que las personas mayores tengan acceso a servicios de salud y atención adecuados, y puedan participar plenamente en la sociedad. La publicación es una herramienta valiosa para entender mejor la situación actual y los desafíos que enfrentan las personas mayores en América Latina.

Descargue el documento aquí (PDF, español).

La OMS declara el fin de la emergencia por viruela símica y pide esfuerzos sostenidos para el manejo a largo plazo de la enfermedad

Ginebra, Suiza, 11 de mayo de 2023- El Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) en relación con el brote de viruela símica (mpox) se reunió ayer y comunicó que el brote que afecta a varios países ha dejado de ser una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), dado el descenso sostenido del número de casos. El Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó la recomendación del Comité.

El Comité observó un descenso significativo en el número de casos notificados en comparación con el periodo de notificación anterior y ningún cambio en la gravedad y la manifestación clínica de la enfermedad. El Comité reconoció que seguían existiendo incertidumbres sobre la enfermedad, en relación con los modos de transmisión en algunos países, la calidad deficiente de algunos datos notificados y la continua falta de contramedidas eficaces en los países africanos, donde el mpox se produce con regularidad. El Comité consideró, sin embargo, que se trata de retos a largo plazo que se abordarían mejor mediante esfuerzos sostenidos en una transición hacia una estrategia a largo plazo para gestionar los riesgos para la salud pública que plantea la viruela símica, en lugar de las medidas de emergencia inherentes a una emergencia de salud pública de importancia internacional.

El Comité hizo hincapié en la necesidad de establecer asociaciones a largo plazo para movilizar el apoyo financiero y técnico necesario para mantener la vigilancia, las medidas de control y la investigación para la eliminación a largo plazo de la transmisión de persona a persona, así como la mitigación de la transmisión zoonótica, cuando sea posible. Se reiteró que la integración de la prevención, preparación y respuesta a mpox en los programas nacionales de vigilancia y control, incluidos los del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, es un elemento importante de esta transición a largo plazo. En particular, el Comité observó que los avances en el control del brote de mpox en varios países se han logrado en gran medida en ausencia de apoyo financiero externo y que el control y la eliminación a largo plazo son improbables a menos que se proporcione dicho apoyo. Estas inversiones sostenidas, a largo plazo, ahorrarán dinero y vidas, y reducirán el riesgo de un resurgimiento mundial.

El Director General de la OMS expresa su gratitud al Presidente, los Miembros y los Asesores del Comité por su asesoramiento y coincide con este en que el evento ya no constituye una ESPII por las razones que se detallan en las actas de la reunión que figuran a continuación, y emite Recomendaciones temporales revisadas para el periodo de transición, que se presentan al final de este documento.

¿Son necesarios los betabloqueantes a largo plazo tras un infarto de miocardio con función sistólica conservada?

En un nuevo análisis de una cohorte sueca de más de 40.000 pacientes, el tratamiento con betabloqueantes durante más de un año tras un infarto de miocardio en pacientes sin insuficiencia cardiaca ni disfunción sistólica del ventrículo izquierdo no se asoció a una mejora de los resultados cardiovasculares.

«Los resultados de nuestro estudio abordan una laguna existente en la evidencia actual y proporcionan una visión de las estrategias óptimas de prevención secundaria a largo plazo para una gran proporción de sobrevivientes de un infarto de miocardio, a saber, los pacientes sin insuficiencia cardiaca ni disfunción sistólica del ventrículo izquierdo que pueden tener una sobrevida más larga en comparación con los que presentan tales complicaciones después de un infarto de miocardio», afirmaron los autores, dirigidos por el Dr. Divan Ishak, de la Uppsala University, en Suecia.

El estudio fue publicado en versión electrónica en Heart el 2 de mayo.

Los investigadores explicaron que los resultados clínicos tras un infarto de miocardio han mejorado en los últimos años, en parte gracias al uso de tratamientos basados en la evidencia, como la reperfusión a tiempo y los medicamentos de prevención secundaria. Así, cada vez más pacientes sobreviven a un infarto de miocardio sin insuficiencia cardiaca ni disfunción sistólica del ventrículo izquierdo.

Los betabloqueantes son un tratamiento establecido para los pacientes con insuficiencia cardiaca o disfunción sistólica del ventrículo izquierdo porque reducen la morbilidad y la mortalidad. Entre los pacientes sin insuficiencia cardiaca ni disfunción sistólica del ventrículo izquierdo, las pruebas apoyan el uso de betabloqueantes en la fase inicial tras un infarto de miocardio, pero no está claro si deben continuarse más allá del primer año si no hay otras indicaciones clínicas.

En ensayos aleatorizados históricos, el tratamiento betabloqueante a largo plazo ha demostrado reducir las tasas de mortalidad, pero estos ensayos se realizaron antes de la introducción de estrategias de reperfusión invasiva y agentes antitrombóticos en la atención habitual del infarto de miocardio. Los estudios más recientes se han visto limitados por la inclusión de solo un subconjunto de pacientes con infarto de miocardio, un tamaño de muestra relativamente pequeño o un seguimiento breve, señalaron los autores.

Aunque se están realizando ensayos aleatorizados más exhaustivos, podría seguir sin determinarse el beneficio de los betabloqueantes en la fase crónica más allá del primer año y puede ser difícil conseguir el seguimiento prolongado necesario para sacar conclusiones firmes.

Vea la noticia completa en Medscape (debe estar registrado en el sitio).

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