Los discursos de odio ya tienen una larga historia, pero el crecimiento de las comunicaciones en línea facilita que ahora puedan circular más lejos y rápidamente. Ya sea en persona o en línea, casi todos los niños, niñas y jóvenes estarán expuestos a discursos de odio en algún momento.
Precisamente este sector etario es especialmente vulnerable al discurso de odio, tanto en línea como en persona. Al escuchar o leer discursos de odio dirigidos directamente a ellos o a una parte de su identidad, como su raza, color o género, pueden sentir que hay algo diferente o incorrecto en ellos. Esto puede afectar su autoestima y puede conducir a un deterioro de su salud mental, a experimentar sentimientos de ansiedad y depresión, o incluso, llegar a tener pensamientos sobre autolesiones y suicidio.
El discurso de odio puede incitar a la violencia y hay muchos ejemplos en los que ha llevado a que personas, incluidos niños y niñas, sean atacadas y asesinadas.
Pero ¿qué es el discurso de odio?
Según se explica en el sitio web de la Unicef, el discurso de odio puede describirse como cualquier tipo de comunicación oral, por escrito o comportamiento que ataque o discrimine la identidad de una persona o grupo, con base en la religión, la etnia, la nacionalidad, la raza, el color, la ascendencia, la discapacidad, la edad, el género o la orientación sexual.
El discurso de odio también puede incluir otros «factores de identidad», como el idioma, el origen económico o social, o el estado de salud.
El discurso de odio no son solo palabras. Puede ocurrir tanto en persona como en línea y se puede expresar de muchas maneras, incluyendo imágenes, dibujos animados, juegos, videos, objetos, gestos y símbolos.
Su objetivo es provocar una respuesta emocional como el miedo, la angustia, el aislamiento o la intimidación, para propagar el odio en la sociedad, incluso incitando al abuso y la violencia; y a menudo se dirige a grupos históricamente vulnerables y marginados.
Para los adultos puede llegar a ser confuso reaccionar a estos mensajes, y particularmente los padres, pueden llegar a sentirse impotentes o incapaces de orientar y proteger a sus hijos ante estas influencias.
Precisamente el sitio web de la Unicef ofrece una serie de orientaciones e informaciones dirigidas a encaminar al adulto en lo que respecta a cómo hablarles a los infantes sobre el discurso de odio, ayudarles a enfrentarlos, y protegerlos de sus efectos.
Estas orientaciones pueden resultar de gran utilidad a los especialistas de los servicios de salud mental y orientación a las familias en darle a los padres las herramientas necesarias para enfrentarse con éxito a este tipo de problemas.
Desde este enlace, pueden acceder a estas orientaciones y otros recursos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef por sus siglas en inglés) dirigidos a los padres.
Los trabajadores de la salud suelen estar expuestos a distintos peligros respiratorios ocupacionales que podrían tener efectos duraderos sobre su salud incluso tras dejar de estar expuestos. Esto puede causar enfermedades ocupacionales que provoquen poblemas pulmonares de por vida si no se las previene y, en última instancia, se las trata a tiempo. El uso de mascarillas y respiradores reduce la transmisión de la infección, pero, aunque su uso se recomienda y, a veces, se exige, debe estar acompañado de un programa de capacitación para disminuir el riesgo de infección.
El neuroma de Morton, que consiste en engrosamiento neuronal interdigital y fibrosis, se caracteriza por dolor ardiente en la planta del pie y entumecimiento o dolor ardiente que puede irradiarse a los dedos afectados (comúnmente el tercer y cuarto dedo). El tratamiento no quirúrgico de primera línea consiste en reducir las actividades que causan dolor, ortesis e inyección interdigital de corticosteroides; sin embargo, es posible que aproximadamente el 30 % de los pacientes no respondan al tratamiento conservador.
La
El estudio multinacional EPI-CT de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) que incluyó la participación de médicos, epidemiólogos y dosimetristas de 9 países europeos, incluido España, y llevado a cabo con una muestra de casi un millón de personas, reveló una asociación fuerte y clara entre la exposición a la radiación de las tomografías computarizadas en los jóvenes y un mayor riesgo de neoplasias hematológicas.


