Archivos Anuales 2024

Artículo de revisión sobre hepatoblastoma en niños

El sitio Cirugía pediátrica de la red Infomed, propone un artículo de revisión titulado “Hepatoblastoma en niños”, publicado recientemente en la Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río (Vol 28, No 1, 2024). Esta revisión brinda información actualizada acerca del hepatoblastoma, una de las afecciones más complejas que enfrentan la Oncología y la Cirugía en niños pequeños.

El hepatoblastoma es el tumor hepático más frecuente en la infancia. Su sobrevida en la actualidad supera el 70 % y el factor pronóstico principal es la etapa clínica.

Para esta revisión se consultaron 30 artículos científicos sobre el tema, obtenidos de las bases de datos PubMed, Medline, SciELO y Google Académico, de los que fueron utilizados 27 como bibliografías, predomindo artículos publicados durante los últimos cinco años y otros por su relevancia.Un hepatoblastoma es un tumor poco frecuente que crece a partir de las células del hígado. Es el cáncer de hígado más frecuente en la infancia, que se presenta durante los primeros 18 meses de vida (desde lactantes hasta los cinco años de edad), en su mayoría en niños blancos, varones y nacidos prematuramente con bajo peso al nacer.

El factor pronóstico más importante para la supervivencia de pacientes con hepatoblastoma es la resección quirúrgica total. En segundo lugar, la presencia de enfermedad metastásica al diagnóstico, aunque este factor ha sido modificado por el tratamiento con quimioterapéutico neoadyuvante. El tercer factor es la histología, donde la variedad fetal tiene mejor pronóstico.

Vea el texto completo en:

Bencomo-García B, Cruz-Pimienta J, Macias-Casal C. Hepatoblastoma en niños. Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río [revista en Internet]. 2024; 28(1):[aprox. 0 p.].

Marcadores de inmunosenescencia e inflamación en pacientes con cáncer de pulmón tratados con quimioterapia, Biomodulina T y CIMAvax-EGF

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades oncológicas con mayor incidencia y mortalidad a nivel mundial. Con el propósito de determinar la relación entre los marcadores de inmunosenescencia y de inflamación sistémica, así como evaluar el impacto de la terapia secuencial con Biomodulina T y la vacuna terapéutica CIMAvax- EGF se realizó una investigación en la que se estudiaron pacientes con cáncer de pulmón avanzado.

A estos pacientes se les determinaron las subpoblaciones linfocitarias por citometría de flujo, las citocinas proinflamatorias IL-6, IL-1β y TNFα, así como la concentración de EGF en suero y los títulos de anticuerpos específicos contra el EGF (anti-EGF).

Se comprobé que en los pacientes tratados con quimioterapia se observó una menor frecuencia de linfocitos vírgenes y de memoria central y una mayor frecuencia de aquellos con mayor grado de diferenciación. Se demostró la correlación positiva entre IL-1β y TNFα, así como de éstas con varias subpoblaciones de células T terminalmente diferenciadas.

El uso de Biomodulina T después de la quimioterapia disminuyó las células T CD4+ y CD8+ terminalmente diferenciadas y que expresan PD1, e indujo la expansión de linfocitos T CD4+ vírgenes. En pacientes que recibieron Biomodulina T, se observó una buena respuesta de anticuerpos anti-EGF en más del 84 % de los casos tras la fase de inducción con CIMAvax-EGF. Estos pacientes alcanzaron una mediana de supervivencia global superior a los 16 meses.

En el presente estudio se evidenció la asociación entre células T terminalmente diferenciadas con citocinas proinflamatorias en el escenario del cáncer de pulmón y el tratamiento citotóxico.

La inmunorestauración generada por la administración de Biomodulina T potenció la respuesta de anticuerpos anti-EGF e indujo un beneficio en la supervivencia de los pacientes que recibieron tratamiento con la vacuna CIMAvax-EGF, lo que sugiere el efecto positivo de la combinación secuencial de ambos productos.

Leer el artículo a texto completo en:

Saavedra-Hernández D, Añé-Kourí A, Suárez-Formigo G, Pereira-Yañez K, Catalá-Ferrer M, Pea-Guerra Y, Portela-Collazo S, Ledón-Naranjo N, Silva-Sosa A, Lage-Dávila A. Marcadores de inmunosenescencia e inflamación en pacientes con cáncer de pulmón tratados con quimioterapia, Biomodulina T y CIMAvax-EGF. Anales de la Academia de Ciencias de Cuba [Internet]. 2024; 14 (2).

Importancia de la osteoporosis premenopáusica en sus manifestaciones prevalentes asociadas al embarazo y la lactancia

La incidencia estimada de osteoporosis premenopáusica asociada al embarazo y la lactancia indicaría la existencia de pacientes no diagnosticadas con fractura vertebral como trauma prevalente de la afección.

El artículo Pregnancy and lactation-associated osteoporosis as a major type of premenopausal osteoporosis… de la revista BMC Pregnancy and Childbirth describe las características clínicas de la osteoporosis asociada al embarazo y la lactancia, condición que, pese a su rareza, puede arrojar un impacto significativo en la salud ósea de las mujeres afectadas.

Los investigadores subrayan la importancia de la realización de estudios a gran escala bien diseñados para la evaluar la patología, debido a su condición infrecuente y la posibilidad de pasar inadvertida. Además, indican que, hasta la fecha, no se establecieron estrategias de detección, diagnóstico o manejo de la osteoporosis asociada al embarazo y la lactancia.

Encuadre de la investigación

El estudio de cohortes retrospectivo utilizó la base de datos de reclamos administrativos del Japan Medical Data Center. Los investigadores identificaron a 105 931 mujeres con datos sobre la fecha de parto entre enero de 2005 y septiembre de 2017.

Las identificadas con traumas leves de 18 a 47 años fueron categorizadas como grupo de osteoporosis premenopáusica. Asimismo, los investigadores consideraron sitios de fractura para los cuales el OR para fracturas ocurridas de 5 meses antes a 12 meses después del parto fue mayor que 1 como sitios de osteoporosis asociada al embarazo y la lactancia (PLO, por sus siglas en inglés).

Resultados del estudio

Entre las mujeres participantes, 231 ordenadas en el grupo de osteoporosis premenopáusica padecieron 237 fracturas, 74 de las cuales ocurrieron en torno del parto.

En el grupo PLO, 56 mujeres acusaron 57 fracturas, siendo la vertebral predominante en ambos grupos (35 % en el grupo de osteoporosis premenopáusica y 78,9 % en el PLO).

Otras fracturas comunes incluyeron el radio distal y el sacro.

Incidencia y características clínicas

La incidencia estimada de PLO fue de 460 por cada millón de partos, una cifra significativamente mayor a los informes previos de 4 a 8 por millón de embarazos.

El grupo PLO tendió a ser de mayor edad materna con mayor frecuencia de condiciones como menstruación escasa o ausente, infertilidad femenina asociada a anovulación y otras formas de infertilidad femenina no especificada.
La fractura vertebral prevaleciente se diagnosticó con frecuencia al cabo de unos pocos meses del parto hasta un año después.

Tratamientos y recomendaciones

Las mujeres del grupo PLO con fracturas vertebrales recibieron más intervenciones médicas, con la mayor frecuencia de intervenciones ocurriendo de 1 a 6 meses posparto. Veinte de las 45 mujeres con fracturas vertebrales recibieron tratamientos farmacológicos contra la osteoporosis, siendo los análogos activos de la vitamina D los más frecuentes, seguidos por bisfosfonatos y calcio.

Las cifras alcanzadas dieron cuenta que la mayoría de los casos de osteoporosis premenopáusica no fueron tratados como osteoporosis.

Los resultados mostraron que algunos de los casos de PLO con fractura vertebral fueron tratados como osteoporosis, aunque otros tipos de osteoporosis premenopáusica rara vez recibieron dicho tratamiento.

En la práctica clínica, según los autores, los médicos a menudo no consideran las fracturas como de baja energía, especialmente cuando tratan con personas jóvenes, porque la osteoporosis todavía se percibe como una enfermedad de mujeres mayores. Además, la disponibilidad de densitometría ósea en cada clínica pudo afectar la frecuencia de las pruebas.

Los autores subrayan la importancia de prestar más atención y proporcionar intervenciones médicas adecuadas para todos los tipos de fracturas por fragilidad en mujeres jóvenes.
Recomiendan intervenciones oportunas para PLO con el fin de mejorar el manejo de pacientes con osteoporosis premenopáusica potenciales.

Al concluir el artículo, los autores destacan que para tratar la osteoporosis asociada al embarazo y la lactancia es necesario reconocerla previamente, instancia que permitiría registrarla por encima de los bajos índices actuales.

La frecuente incidencia de la fractura vertebral alrededor del parto permite suponer la existencia de muchas pacientes sin diagnóstico adecuado, factor que alienta a la realización de estudios similares en diversos países para obtener una visión más completa de la afección.

Leer el texto completo del artículo en:

Kasahara, K., Tanaka-Mizuno, S., Tsuji, S. et al. Pregnancy and lactation-associated osteoporosis as a major type of premenopausal osteoporosis: a retrospective cohort study based on real-world data. BMC Pregnancy Childbirth 24, 301 (2024).

Actualizaciones: Trastorno bipolar

La Organización Mundial de la Salud recientemente actualizó la hoja técnica sobre el trastorno bipolar. El trastorno bipolar es una afección de salud mental caracterizada por fluctuaciones de un extremo al otro del estado de ánimo. Durante un episodio maníaco, la persona tiene un estado de ánimo muy alto y mucha vitalidad; se siente muy contenta, excitada e hiperactiva. También puede sentirse eufórica, cambiar bruscamente de estado de ánimo y exteriorizar mucho sus emociones (por ejemplo, puede reírse sin parar o sentirse más irritable, nerviosa e inquieta que lo normal).

Datos y cifras 
  • El trastorno bipolar es una afección de salud mental que afecta al estado de ánimo, la energía, la actividad y la ideación de la persona y que se caracteriza por la aparición de episodios maníacos (o hipomaníacos) y depresivos.
  • Se calcula que afecta a 40 millones de personas.
  • Causa dificultades y una discapacidad importante en varios aspectos de la vida.
  • En muchas ocasiones, no se diagnostica ni se trata correctamente y las personas afectadas son discriminadas y estigmatizadas.
  • Hay varias opciones eficaces para ayudar a que las personas con trastorno bipolar se sientan bien, que combinan el tratamiento farmacológico y las intervenciones psicosociales.
Panorama general

Cerca de 40 millones de personas (uno de cada 150 adultos, es decir, el 0,53% de la población mundial) tenían un trastorno bipolar en 2019 (1). Esta afección se observa principalmente en personas en edad laboral, pero también en otras más jóvenes. Aunque su prevalencia es aproximadamente la misma en los varones que en las mujeres, los datos indican que se diagnostica menos a las segundas.

En general, la cobertura del tratamiento de este trastorno es baja en el mundo y muchos casos no se diagnostican, tanto en los varones como en las hembras. Muchos afectados no disfrutan de los servicios y las intervenciones recomendados, sobre todo en los países de ingresos medianos y bajos.

A menudo, las personas con trastorno bipolar son discriminadas y estigmatizadas, tanto por su entorno social como por los servicios de salud, lo que dificulta que acudan a los establecimientos de atención de salud. Además, la exclusión social que sufren puede limitar las opciones de formación, empleo y vivienda que se les ofrecen.

El trastorno bipolar es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y puede afectar a muchas esferas de la vida. Por ejemplo, puede obstaculizar la relación con los demás, afectar al aprendizaje y el trabajo y dificultar la realización de las actividades cotidianas. Asimismo, se corre más riesgo de tener ansiedad, trastornos por consumo de sustancias y conductas suicidas.

Se ha observado también que las personas con trastorno bipolar tienen más probabilidad de fumar, consumir bebidas alcohólicas, sufrir enfermedades orgánicas (por ejemplo, cardiovasculares y respiratorias) y encontrar dificultades para acceder a los servicios de salud. En conjunto, estas personas fallecen más de 10 años antes que la población general (2).

Síntomas y características

El trastorno bipolar es una afección de salud mental caracterizada por fluctuaciones de un extremo al otro del estado de ánimo.

Durante un episodio maníaco, la persona tiene un estado de ánimo muy alto y mucha vitalidad; se siente muy contenta, excitada e hiperactiva. También puede sentirse eufórica, cambiar bruscamente de estado de ánimo y exteriorizar mucho sus emociones (por ejemplo, puede reírse sin parar o sentirse más irritable, nerviosa e inquieta que lo normal).

Los cambios que se producen en el estado de ánimo y en las actividades durante un episodio maníaco se acompañan de otros síntomas característicos, por ejemplo:

  • sensación exagerada de autoestima o de valía personal
  • discurso acelerado y cambios rápidos de una idea a otra
  • dificultades para concentrarse y facilidad para distraerse
  • disminución de la necesidad de dormir
  • comportamientos imprudentes o arriesgados, como gastar más de la cuenta, mantener relaciones sexuales de riesgo, beber o hacerse daño a uno mismo o a los demás
  • ideas de grandeza (por ejemplo, «soy una persona muy famosa») o creencia de que se es perseguido (por ejemplo, «mi vecino me está espiando»), de forma errónea y permanente.

En cambio, durante un episodio depresivo, la persona tiene un estado de ánimo depresivo y se siente triste, irritable y vacía. Además, puede perder el interés por realizar actividades de las que antes disfrutaba y no obtener placer al realizarlas.

También se pueden presentar otros síntomas:

  • baja concentración
  • sentimiento excesivo de culpa o baja autoestima
  • desesperanza respecto al futuro
  • ideas sobre la muerte o suicidas
  • trastornos del sueño
  • cambios en el apetito o el peso
  • sensación de estar muy cansado o de tener poca energía.

Los episodios depresivos del trastorno bipolar se diferencian de las fluctuaciones del estado de ánimo que experimentan la mayoría de las personas en que los síntomas duran la mayor parte del día y están presentes casi todos los días durante al menos dos semanas.

Tanto los episodios maníacos como los depresivos pueden causar dificultades importantes en todos los aspectos de la vida, incluidas las actividades en el hogar, el trabajo y la escuela. En ocasiones, el paciente necesita atención especializada para que no se haga daño a sí mismo o a los demás.

Algunas personas con trastorno bipolar pueden presentar episodios hipomaníacos, en los que hay síntomas similares a los maníacos pero de menos intensidad, que no suelen alterar en la misma medida la capacidad funcional de la persona.

En función del patrón de los episodios maníacos o hipomaníacos y depresivos, se distinguen dos tipos principales de trastorno bipolar:

  • De tipo I: la persona presenta uno o más episodios maníacos entre los cuales se dan episodios depresivos, que con el tiempo suelen ser más frecuentes que los maníacos.
  • De tipo II: se dan uno o más episodios hipomaníacos y al menos un episodio depresivo, pero no hay episodios maníacos.
Factores de riesgo y de protección

Aunque no se conoce la causa exacta del trastorno bipolar, se sabe que hay varios factores biológicos (por ejemplo, genéticos), psicológicos, sociales y estructurales que pueden influir en su aparición, su evolución y su pronóstico.

Determinadas situaciones o acontecimientos vitales adversos pueden desencadenar o exacerbar los síntomas de este trastorno, como el duelo, los actos de violencia o la ruptura de una relación. Además, el consumo de bebidas alcohólicas y de drogas también puede influir en su aparición y su evolución.

En cuanto al trabajo, puede ser una fuente de estrés para estas personas, pero también puede protegerlas. Si la persona goza de unas buenas condiciones laborales y se la ayuda adaptando el lugar de trabajo, este puede ayudarle a recuperarse al potenciar sus actividades, reducir los síntomas y mejorar su calidad de vida y su autoestima.

Tratamiento y atención

Los síntomas del trastorno bipolar suelen ser recurrentes, pero es posible recuperarse. Si la persona recibe la atención adecuada, puede hacer frente a sus síntomas y llevar una vida plena y productiva.

Hay varias opciones terapéuticas eficaces, que suelen combinar el tratamiento farmacológico y las intervenciones psicológicas y psicosociales. Se considera que la medicación es fundamental, pero no suele bastar por sí sola para recuperarse por completo. Las personas con trastorno bipolar merecen un trato respetuoso y digno, y se les debe dar voz en la toma de decisiones sobre su tratamiento y la atención que reciben, teniendo en cuenta la eficacia y los efectos secundarios de cada fármaco y las preferencias del paciente.

Tratamiento farmacológico

Durante los episodios agudos de manía y de depresión se necesita prestar tratamiento y atención, que, cuando esté indicado, también se requieren a más largo plazo para prevenir las recaídas.

Se ha demostrado que los estabilizadores del estado de ánimo (como el litio y el valproato) y los antipsicóticos ayudan a controlar la manía aguda. El tratamiento con litio requiere hacer un seguimiento clínico y realizar pruebas analíticas. En cuanto al valproato, las embarazadas y las mujeres durante la lactancia o en edad fértil no deben tomarlo. Tampoco se deben prescribir ni litio ni carbamazepina a las embarazadas, siempre que sea posible. No deben tomarse antidepresivos durante un episodio maníaco, mientras que, en los episodios depresivos, pueden combinarse con estabilizadores del estado de ánimo o antipsicóticos.

Algunos medicamentos que se utilizan para tratar el trastorno bipolar pueden provocar somnolencia, temblores o espasmos musculares involuntarios y alteraciones del metabolismo (por ejemplo, un aumento de peso) que pueden empujar al paciente a abandonar el tratamiento. Por ello, es necesario hacer un seguimiento de estos efectos secundarios y controlarlos.

Por lo general, los adultos en los que el trastorno ha remitido por completo (es decir, los que no presentan síntomas) siguen tomando estabilizadores del estado de ánimo o antipsicóticos durante al menos seis meses. En cambio, los que presentan varios episodios de manía y depresión suelen necesitar un tratamiento a más largo plazo para prevenir las recaídas.

Intervenciones psicológicas y psicosociales

A las personas con trastorno bipolar les conviene cambiar de hábitos para mejorar su calidad de vida. Por ejemplo, necesitan seguir un patrón regular de sueño, realizar actividad física, tomar una alimentación saludable, reducir los factores causantes de estrés y controlar su estado de ánimo.

Las intervenciones psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal y la psicoeducación, pueden ayudar eficazmente a aliviar los síntomas depresivos y la posibilidad de que reaparezcan.

Por otra parte, la psicoeducación familiar puede ayudar a las familias a entender y ayudar mejor al paciente, para quien el apoyo de sus familiares y amigos es muy importante. Los grupos de apoyo, en los que se reciben estímulos positivos, se aprende a hacer frente a los problemas y se comparten experiencias, pueden ser de gran ayuda para las personas con trastorno bipolar y para sus familiares.

Entre las intervenciones psicosociales para la recuperación se incluyen el empleo asistido, el alojamiento asistido, el apoyo entre iguales y la formación en competencias sociales y vitales. Estas intervenciones fomentan la confianza, la autonomía, la capacidad y la inclusión social de la persona.

El tratamiento farmacológico y las intervenciones psicológicas o psicosociales deben adaptarse a las necesidades del paciente y combinarse para obtener los mejores resultados.

Respuesta de la OMS

En el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 se explican las medidas necesarias para prestar servicios adecuados a las personas con enfermedades mentales, incluido el trastorno bipolar. Además, la OMS ha puesto en marcha su Iniciativa Especial sobre Salud Mental con el fin de seguir avanzando para alcanzar los objetivos de este plan, de manera que 100 millones más de personas puedan acceder a una atención de calidad y asequible para las afecciones de salud mental.

Por otro lado, el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental de la OMS, que se aplica en más de 100 países, proporciona orientación técnica basada en pruebas, instrumentos y módulos de formación para capacitar y ampliar la cobertura del tratamiento de una serie de afecciones prioritarias, incluido el trastorno bipolar, en ámbitos no especializados de los países de ingresos bajos y medianos.

Asimismo, la OMS ha publicado unas directrices para tratar las afecciones de salud física en los adultos con trastornos mentales graves en las que se formulan recomendaciones basadas en la evidencia a los profesionales sobre el modo de diagnosticar y tratar las afecciones físicas y mentales concomitantes, incluido el trastorno bipolar.

Otro recurso de la Organización es la iniciativa Calidad y Derechos, cuyos objetivos son mejorar la calidad de la atención y las normas relativas a los derechos humanos en los establecimientos de salud mental y asistencia social y capacitar a las organizaciones para que defiendan la salud de las personas con trastornos mentales, incluido el trastorno bipolar.

Por último, las orientaciones en materia de servicios comunitarios de salud mental y de planteamientos centrados en la persona y basados en los derechos explican los enfoques centrados en la persona y basados en los derechos humanos en el ámbito de la salud mental y ofrecen ejemplos de servicios que aplican prácticas correctas.

Referencias bibliográficas

  1. GBD 2019 Mental Disorders Collaborators. Global, regional, and national burden of 12 mental disorders in 204 countries and territories, 1990–2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet Psychiatry. 2022;9:137–50. doi:10.1016/S2215-0366(21)00395-3.
  2. Kwun Nam Chan J, Ho Yi Yong C, Sau Man Wong C, Yu Hai Chen E, Chung Chang W. Life expectancy and years of potential life lost in bipolar disorder: systematic review and meta-analysis. Br J Psychiatry. 2022;221(3):567–76. doi:10.1192/bjp.2022.19.

Evacuación de los hospitales y de sus áreas críticas

Todo hospital debe mantener sus servicios de salud accesibles y en funcionamiento al máximo de su capacidad y con la misma infraestructura antes, durante y después de afrontar los efectos de diferentes emergencias y desastres. Sin embargo, la evidencia permite constatar que los establecimientos de salud son propensos a desastres internos y externos, por lo que puede ser necesario evacuarlos de forma total o parcial.

El objetivo del documento EVAC-H. Evacuación de hospitales y sus áreas críticas, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el año 2024, es facilitar la elaboración o actualización del procedimiento de evacuación como parte de la gestión de emergencias y de desastres de un hospital

La evacuación de un hospital debe ser el último recurso para hacer frente a los efectos de una amenaza, pero si la evaluación de riesgo así lo determina, se llevará a cabo de forma preventiva. Siempre representa un riesgo para la vida de los pacientes, sobre todo para aquellos que están en condiciones graves de salud. Por lo tanto, cada hospital debe desarrollar sus capacidades para ejecutar una evacuación, y que esta sea parte del “Plan hospitalario de respuesta a emergencias de salud y desastres”.

La evacuación y el traslado de los pacientes debe ser resultado de una planificación que incluya la capacitación del personal y que cuente con los equipos y con los insumos necesarios, que mantenga las rutas de evacuación completamente accesibles y que establezca los acuerdos o los ajustes pertinentes con los sistemas de seguridad, del traslado prehospitalario y de otras instalaciones de la red de los servicios de salud, que permitan una respuesta eficiente.

El documento está dirigido al personal directivo, los planificadores y los coordinadores de los hospitales que participan en la preparación para la respuesta y la recuperación ante las emergencias de salud y los desastres.

Se hace énfasis en la evacuación de los pacientes de los hospitales que se encuentran en las áreas críticas, debido a la mayor complejidad que representa su traslado fuera de estos servicios.

Es importante tomar en cuenta que el alcance de la evacuación también puede incluir las historias o los expedientes clínicos, los medicamentos y los insumos requeridos por los pacientes, así como los bienes materiales. Estos aspectos no están incluidos en la herramienta que se presenta.

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