La sepsis y el shock séptico son causas importantes de morbilidad, mortalidad y de costo de atención sanitaria para los niños en todo el mundo. En 2017, se estima que ocurrieron 20 millones de casos de sepsis en niños <5 años y 5 millones de casos en niños de 5 a <19 años, que resultaron en 3,5 millones de muertes. Los niños representan la mitad de todos los casos de sepsis a nivel mundial y un tercio de las muertes, con una carga desproporcionada en África, América del Sur y el subcontinente indio.
Las tasas de letalidad varían del 3 % al 5 % para la sepsis en niños previamente sanos, hasta un 25 % a 50 % en niños con enfermedades médicas comórbidas, infecciones hospitalarias, acceso limitado a la atención de salud y desnutrición. Casi todas las muertes pediátricas relacionadas con la sepsis implican síndrome de disfunción orgánica múltiple (MODS por su sigla en inglés), definido como disfunción en ≥2 sistemas de órganos.
Las muertes prematuras (dentro de las 72 horas) son más a menudo de MODS agudo con shock/paro cardíaco, mientras que las muertes más tardías son impulsadas por MODS persistentes y la retirada de tecnologías de soporte vital. Entre los estudios recientes de niños que sobreviven al tratamiento de la sepsis que requieren cuidados intensivos, hasta un tercio ha sufrido deterioros funcionales nuevos o empeoramiento, incluyendo reducción de la calidad de vida, nuevos problemas respiratorios, nutricionales o de asistencia tecnológica e infecciones graves recurrentes.
La red médica Intramed actualiza el tema a partir de un trabajo publicado en la revista Pediatrics. El objetivo de este informe es resumir las prácticas recientes basadas en evidencia para el diagnóstico y tratamiento inicial de niños con sepsis, incluido el creciente énfasis en los subfenotipos de sepsis vinculados a la terapéutica de precisión.
La aplicación de terapias óptimas generales y específicas puede reducir la morbilidad asociada a la sepsis y la mortalidad infantil en general, mientras que la identificación de subfenotipos con anomalías fisiopatológicas mensurables facilitará cada vez más la adopción de terapias complementarias específicas para niños en los que los antibióticos, los líquidos, los medicamentos vasoactivos y los cuidados de apoyo siguen siendo insuficientes.
Por ejemplo, la definición de sepsis. A principios de la década de 2000, la caracterización predominante de la sepsis fue la de un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica inducida por infección (SIRS) que provocaba shock y disfunción orgánica a menudo alejada del sitio de la infección.
Más recientemente, la comprensión de la fisiopatología de la sepsis ha avanzado más allá de la de un estado hiperinflamatorio primario (o «tormenta de citocinas») a una condición en la que tanto los mediadores pro como los antiinflamatorios se superponen a la reprogramación genómica, proteómica y metabolómica de la respuesta inmunoinflamatoria completa.
Para los niños, la definición más reciente y comúnmente citada de sepsis sigue siendo el Informe Pediátrico Internacional de 2005 de la Conferencia de Consenso sobre Sepsis (IPSCC), que se basa en la presencia de SIRS.
Sin embargo, existe un reconocimiento cada vez mayor que la sepsis en niños, como en adultos, está mejor conceptualizada como una respuesta desregulada del huésped a la infección que conduce a una disfunción orgánica potencialmente mortal.
Vea el texto completo en: Sepsis pediátrica: epidemiología, clínica y tratamiento. Intramed. Artículos – 18 junio 2024 (debe registrarse en el sitio web).





