Archivos Anuales 2026

Hantavirus en alta mar: qué sabemos del brote mortal

Un brote de presunto hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, operado por Oceanwide Expeditions, ha dejado al menos tres muertos y varios enfermos. La embarcación, con unos 150 pasajeros, llevaba cerca de tres semanas de travesía desde Argentina –con escalas en la Antártida– cuando se encontraba en el Atlántico frente a Cabo Verde. La compañía calificó la situación como una «grave emergencia médica».

Qué es el hantavirus y cómo se transmite

Los hantavirus, presentes desde hace siglos con brotes documentados en Asia y Europa, se han asociado históricamente en el hemisferio oriental con fiebre hemorrágica e insuficiencia renal. No fue hasta principios de los años noventa cuando una variante emergente en el suroeste de Estados Unidos se identificó como causa del hoy conocido síndrome pulmonar por hantavirus, una forma grave de enfermedad respiratoria.

El virus volvió a la atención pública recientemente tras la muerte de Betsy Arakawa, esposa del actor Gene Hackman, por una infección en Nuevo México.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que las investigaciones sobre el brote continúan, con análisis de laboratorio, estudios epidemiológicos y secuenciación del virus en curso. El organismo subraya que el riesgo para la población general es bajo y no recomienda restricciones de viaje. Hasta ahora, el hantavirus ha sido confirmado en uno de los casos analizados. Entre los fallecidos hay dos ciudadanos neerlandeses, mientras que un pasajero británico permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica.

El hantavirus se propaga principalmente por contacto con roedores o con su orina, saliva o excrementos, en particular cuando ese material se altera y queda suspendido en el aire, lo que representa un riesgo de inhalación. Las personas suelen exponerse al hantavirus en sus hogares, cabañas o cobertizos, especialmente al limpiar espacios cerrados con poca ventilación o explorar zonas con rastros de ratones.

La OMS señala que, aunque es poco frecuente, los hantavirus también pueden transmitirse directamente entre personas.

El brote de 1993 que puso al virus en el mapa

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) comenzaron a rastrear el virus tras un brote en 1993 en la región de las Cuatro Esquinas, donde se encuentran los estados de Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah.

Fue un perspicaz médico del Servicio de Salud Indígena quien detectó por primera vez un patrón de muertes entre pacientes jóvenes, explicó Michelle Harkins, neumóloga del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Nuevo México, que lleva años estudiando la enfermedad y atendiendo a pacientes.

La mayoría de los casos en Estados Unidos se concentran en los estados del oeste. Nuevo México y Arizona son focos principales, señaló Harkins, probablemente porque en las zonas rurales es mayor la probabilidad de encuentros entre ratones y humanos.

Síntomas: de la fiebre a la insuficiencia pulmonar

Una infección puede progresar rápidamente y volverse potencialmente mortal. Los expertos señalan que puede comenzar con síntomas como fiebre, escalofríos, dolores musculares y, en ocasiones, dolor de cabeza.

«Al inicio de la enfermedad, puede ser muy difícil distinguir entre el hantavirus y una gripe común», afirmó la doctora Sonja Bartolome, del Centro Médico UT Southwestern de Dallas.

Los síntomas del síndrome pulmonar por hantavirus suelen aparecer entre una y ocho semanas después del contacto con un roedor infectado. A medida que avanza la infección, los pacientes pueden experimentar opresión en el pecho, mientras los pulmones se llenan de líquido.

El otro síndrome causado por el hantavirus –la fiebre hemorrágica con síndrome renal– suele desarrollarse en el plazo de una o dos semanas tras la exposición.

Las tasas de mortalidad varían según el tipo de hantavirus causante de la enfermedad. El síndrome pulmonar por hantavirus es mortal en aproximadamente el 35 % de los infectados, mientras que la tasa de mortalidad por fiebre hemorrágica con síndrome renal oscila entre el 1 % y el 15 % de los pacientes, según los CDC.

No existe ningún tratamiento ni cura específicos, pero una atención médica temprana puede aumentar las posibilidades de supervivencia.

Prevención: cómo evitar el contagio

A pesar de años de investigación, Harkins señaló que aún quedan muchas preguntas sin respuesta, entre ellas por qué la enfermedad puede ser leve para algunas personas y muy grave para otras, y cómo se desarrollan los anticuerpos. Ella y otros investigadores llevan años haciendo seguimiento de pacientes durante largos períodos con la esperanza de encontrar un tratamiento.

Hay «muchos misterios», dijo, aunque subrayó que lo que los investigadores sí saben es que la exposición a roedores es clave.

La mejor manera de evitar el contagio es minimizar el contacto con roedores y sus excrementos. Se recomienda usar guantes protectores y una solución de lejía para limpiar los rastros de roedores. Los expertos en salud pública advierten que no se debe barrer ni aspirar, ya que eso puede hacer que las partículas del virus queden en suspensión en el aire.

 

La enfermera que aprendió a curar la noche

En Trinidad y Tobago, donde el mar amanece oliendo a sal y misterio, las madrugadas parecen suspendidas. Allí, la escasez de personal sanitario no es una cifra: es una presencia.

Faltan manos en obstetricia, cirugía, anestesia, medicina interna y radiología. Y no es un problema exclusivo de estas islas: la Organización Panamericana de la Salud advierte que para 2030 el Caribe podría enfrentar un déficit de al menos 600 000 profesionales de la salud.

Pero entre Cuba y estas tierras existe, desde el 20 de julio de 2003, un puente de solidaridad.

En el hospital St. James Medical Complex, en Puerto España, Yudisleydi García Domínguez permanece despierta. Trabaja en la atención oncológica de alta complejidad. Administra tratamientos, acompaña procesos, sostiene silencios. Para ella, es una forma de llevar la esencia de la enfermería cubana: no abandonar nunca.

Pero hay un lugar que la habita siempre: Camagüey. Allí regresa en pensamientos para ver de nuevo el Hospital Oncológico Madame Curie y aquella joven enfermera que en 2004 aprendió que la vida y la muerte conviven. Más de dos décadas después, sabe que cada paciente deja lecciones sobre el miedo, la fe y la resistencia.

“Mi vida profesional ha estado marcada por historias intensas”, confiesa. Aprendió que la enfermería es escuchar, sostener, permanecer.

En Cuidados Paliativos, donde fue jefa de sala con 32 años, comprendió que la medicina no siempre cura, pero siempre acompaña. Participó en ensayos clínicos, entre ellos con la vacuna CIMAvax-EGF.

En 2020 integró la Brigada Henry Reeve en Emiratos Árabes Unidos, en plena pandemia. Sin certezas, solo la responsabilidad de sostener la vida. Por esa entrega recibió la Medalla de la Hazaña Laboral.

Orgullosos de ella, en Camagüey están sus padres y su hijo. “El camino ha sido largo —dice—, pero no se siente cuando estás sanando a otros”.

A los jóvenes les deja una certeza: esta no es una profesión para medias entregas.

Un paciente la llama.

La madrugada sigue intacta. El hospital despierta. Y la seño Yudita ajusta su uniforme, sosteniendo una luz que, desde la brigada médica cubana en Trinidad y Tobago, disipa cualquier oscuridad.

Por Mylenys Torres Labrada

Enfermeras en Trinidad Tobago

Enfermeras en Trinidad Tobago

Enfermeras en Trinidad Tobago

Enfermeras en Trinidad Tobago

 

La Ciencia y el Arte: Un Mural a la Salud

La entrada del Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez enmarca un diseño singular. Allí permanece un mural que, desde el primer contacto visual, rompe la lógica habitual de un entorno hospitalario. Se extiende desde media pared hacia arriba, con siluetas apenas sugeridas y colores vivos que contrastan con la sobriedad del lugar.

La obra fue realizada por el muralista villaclareño Heriberto Manero, como parte de un grupo de tres murales ejecutados en instituciones de salud del país a solicitud del ministerio de Salud Pública. Con el paso del tiempo, la falta de mantenimiento llevó a su deterioro progresivo, hasta poner en duda su permanencia, incluso se valoró su eliminación.

“Cuando llegamos a la institución el mural estaba en un estado que no permitía comprender con claridad lo que expresaba, y pensamos en retirarlo”, recuerda Yelenin Rodríguez Porres, vicedirectora de Asistencia Médica del hospital. “Pero al identificar su autor y el sentido original de la obra, decidimos apostar por su restauración”.

El redescubrimiento de su origen cambió la mirada sobre la pieza: no se trataba de una composición abstracta sin contexto, sino de una representación inspirada en la epidemia de poliomielitis en Cuba, un episodio que marcó profundamente la historia sanitaria del país.

La intervención contó con el apoyo de la Oficina del Historiador y devolvió al mural su presencia original, sin borrar las huellas del tiempo, si no, integrándolas a su valor patrimonial.

Hoy, esta obra vuelve a dialogar con quienes entran al hospital. No solo como arte, sino como recordatorio visual de cómo la salud también puede ser narrada desde la memoria, la sensibilidad y la creación artística.

Mural Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez

Mural Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez

Mural Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez

 

Comunidad médica cubana lamenta el fallecimiento del profesor Dr. Álvaro Sosa Acosta

En la noche del miércoles 29 de abril, falleció el profesor Dr. Álvaro Sosa Acosta, a causa de complicaciones crónicas derivadas de una enfermedad oncológica. La comunidad cubana de especialistas en Medicina Intensiva y de Emergencias lamenta profundamente su deceso y reconoce ampliamente su legado y su trayectoria profesional a través de las redes sociales.

Y es que el Dr. Sosa es un referente en Cuba y en el mundo para la emergencia médica y los cuidados intensivos. Su calidad profesional lo hizo elegible como presidente de la Asociación Latinoamericana de Cooperación en Emergencias Médicas y Desastres, ALACED, y fue también miembro de su Consejo Consultivo.

Fue coodinador y organizador de los cursos internacionales de Resucitación Cardiopulmonar en la Muerte Súbita. Fundador del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) en nuestro país. Especialista líder de los cuidados intensivos en el Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”.

Alcanzó la categoría de Profesor Auxiliar de Medicina Interna y se hizo Especialista de 2do grado y Profesor Auxiliar de Medicina Intensiva y Emergencias, y además, obtuvo el título de Máster en Urgencias Médicas.

Él replanteó elementos claves de la medicina de emergencia, marcando un antes y un después en cuanto al enfoque y tratamiento de la atención al paciente crítico.

También, fue organizador y fundador de los Congresos Internacionales de Urgencias, Emergencias y Cuidados Intensivos, URGRAV.

Hombre de familia y amigo incondicional.

Llegue a familiares y compañeros de trabajo nuestras más sentidas condolencias.

Aniversario 38 del Centro de Microcirugía Ocular del Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer”

El 29 de abril de 1988 marcó un hito en la historia de la medicina en Cuba con la inauguración, por nuestro comandante en jefe Fidel Castro y el Dr. C. Marcelino Río Torres, del Centro de Microcirugía Ocular.

Desde entonces, ha sido un faro de excelencia, orgullo, innovación y humanismo en la oftalmología cubana, consolidándose como referencia nacional e internacional.

A lo largo de sus 38 años de existencia, el Centro ha realizado contribuciones invaluables en el diagnóstico y tratamiento de afecciones oculares como trastornos refractivos, glaucoma y catarata.

Ha sido escenario de avances científicos que han permitido restaurar la visión a miles de personas, mejorando significativamente su calidad de vida. Además, ha formado a generaciones de especialistas, extendiendo su impacto más allá de las fronteras de la capital y del país.

El Centro de Microcirugía Ocular no solo representa un logro en la asistencia médica y la investigación oftalmológica, sino también un ejemplo del compromiso de Cuba con la salud y el bienestar de su pueblo. Su trayectoria de casi cuatro décadas refleja la visión de un proyecto que combina ciencia, humanismo y solidaridad, consolidando un legado que seguirá inspirando a futuras generaciones de profesionales comprometidos con la salud y el bienestar del pueblo.

Hoy, al conmemorar sus 38 años, celebramos no solo un edificio o una institución, sino la dedicación, el conocimiento y la esperanza que cada paciente ha recibido gracias a este centro insigne de la medicina cubana.

Hoy queremos rendir un homenaje especial a los fundadores que ya no están entre nosotros, cuyo esfuerzo, visión y dedicación sentaron las bases de lo que el Centro es hoy. Su legado permanece vivo en cada intervención, en cada enseñanza y en cada vida iluminada. Gracias a ellos, y al esfuerzo de todos los que continúan su obra, seguimos transformando vidas y ofreciendo esperanza a quienes más lo necesitan.

Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer”.

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