En la noche del miércoles 29 de abril, falleció el profesor Dr. Álvaro Sosa Acosta, a causa de complicaciones crónicas derivadas de una enfermedad oncológica. La comunidad cubana de especialistas en Medicina Intensiva y de Emergencias lamenta profundamente su deceso y reconoce ampliamente su legado y su trayectoria profesional a través de las redes sociales.
Y es que el Dr. Sosa es un referente en Cuba y en el mundo para la emergencia médica y los cuidados intensivos. Su calidad profesional lo hizo elegible como presidente de la Asociación Latinoamericana de Cooperación en Emergencias Médicas y Desastres, ALACED, y fue también miembro de su Consejo Consultivo.
Fue coodinador y organizador de los cursos internacionales de Resucitación Cardiopulmonar en la Muerte Súbita. Fundador del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) en nuestro país. Especialista líder de los cuidados intensivos en el Hospital Militar Central “Dr. Luis Díaz Soto”.
Alcanzó la categoría de Profesor Auxiliar de Medicina Interna y se hizo Especialista de 2do grado y Profesor Auxiliar de Medicina Intensiva y Emergencias, y además, obtuvo el título de Máster en Urgencias Médicas.
Él replanteó elementos claves de la medicina de emergencia, marcando un antes y un después en cuanto al enfoque y tratamiento de la atención al paciente crítico.
También, fue organizador y fundador de los Congresos Internacionales de Urgencias, Emergencias y Cuidados Intensivos, URGRAV.
Hombre de familia y amigo incondicional.
Llegue a familiares y compañeros de trabajo nuestras más sentidas condolencias.
El 29 de abril de 1988 marcó un hito en la historia de la medicina en Cuba con la inauguración, por nuestro comandante en jefe Fidel Castro y el Dr. C. Marcelino Río Torres, del Centro de Microcirugía Ocular.
Desde entonces, ha sido un faro de excelencia, orgullo, innovación y humanismo en la oftalmología cubana, consolidándose como referencia nacional e internacional.
A lo largo de sus 38 años de existencia, el Centro ha realizado contribuciones invaluables en el diagnóstico y tratamiento de afecciones oculares como trastornos refractivos, glaucoma y catarata.
Ha sido escenario de avances científicos que han permitido restaurar la visión a miles de personas, mejorando significativamente su calidad de vida. Además, ha formado a generaciones de especialistas, extendiendo su impacto más allá de las fronteras de la capital y del país.
El Centro de Microcirugía Ocular no solo representa un logro en la asistencia médica y la investigación oftalmológica, sino también un ejemplo del compromiso de Cuba con la salud y el bienestar de su pueblo. Su trayectoria de casi cuatro décadas refleja la visión de un proyecto que combina ciencia, humanismo y solidaridad, consolidando un legado que seguirá inspirando a futuras generaciones de profesionales comprometidos con la salud y el bienestar del pueblo.
Hoy, al conmemorar sus 38 años, celebramos no solo un edificio o una institución, sino la dedicación, el conocimiento y la esperanza que cada paciente ha recibido gracias a este centro insigne de la medicina cubana.
Hoy queremos rendir un homenaje especial a los fundadores que ya no están entre nosotros, cuyo esfuerzo, visión y dedicación sentaron las bases de lo que el Centro es hoy. Su legado permanece vivo en cada intervención, en cada enseñanza y en cada vida iluminada. Gracias a ellos, y al esfuerzo de todos los que continúan su obra, seguimos transformando vidas y ofreciendo esperanza a quienes más lo necesitan.
Cuando la misión médica cubana en Guatemala comenzó a recoger sus pasos para regresar a la isla, ocurrió en Zacapa un hecho que nadie supo explicar sin sentir un leve estremecimiento, y que por eso mismo terminó aceptándose como verdad. Una canción quedó suspendida en el aire ardiente del valle del Motagua, como si el viento —ese viajero que cruza el oriente de Guatemala sin pedir permiso— hubiera decidido aprenderla de memoria.
Era Misión cumplida, la melodía nacida de la voz y el corazón del doctor Edy Jorge Soria, un internista cubano que descubrió, sin proponérselo, que sanar y cantar son dos maneras distintas de tocar el alma.
Nacido en la playa de Santa Lucía, pero radicado en Nuevitas, Camagüey, Edy fue formado en la casa donde dos maestros (para él brillantes) le enseñaron que la vida no solo se vive: también se interpreta. Desde entonces mira a las personas como si cada una llevara dentro un libro abierto que solo se deja leer en voz baja.
Hoy, en el Hospital Regional de Zacapa, donde cumple su primera misión internacionalista en la consulta de Medicina Interna, atiende pacientes, escucha silencios, descifra dolores. En una brigada de siete cooperantes cubanos, la población lo reconoce no solo como médico, sino como alguien que alivia incluso antes de tocar la piel.
En Zacapa, su nombre no circula: permanece. No se pronuncia: se agradece. Hay quienes aseguran que la sola certeza de su presencia modifica el curso de las cosas. Otros dicen que su consulta tiene una calma distinta, como si allí el tiempo hubiese aprendido a sentarse.
Pero Edy no solo lleva un estetoscopio al cuello. Desde la adolescencia compone canciones como quien guarda relámpagos doblados en los bolsillos, por si la noche necesita ser iluminada. La medicina le fue postergando la música, pero nunca logró silenciarla. Ahora ha vuelto a ella con la naturalidad con que los ríos regresan a su cauce cuando nadie los vigila.
En su canal de YouTube, donde aparece como Edy J Soria, comparte composiciones que transitan entre la canción de autor, el rap introspectivo y la poesía urbana. Son piezas nacidas de la experiencia, la gratitud y la vocación de servir; canciones que no buscan el ruido, sino quedarse viviendo en quien las escucha.
La primera en escucharlas, aun en la distancia, es su esposa, médica de familia y compañera de trece años, que ha aprendido a reconocer en cada nota el pulso secreto de la vida compartida.
Sus sueños, lejos de ser promesas, son estaciones visibles: ser especialista en medicina interna, profesor asistente, médico útil. Los demás —el segundo grado, el doctorado, la categoría docente— lo aguardan sin impaciencia. Y entre todos ellos, el más sencillo y verdadero: ver crecer a sus hijos y acompañar sus destinos.
Mientras, Zacapa espera la hora exacta en que la silueta del doctor Soria cruce el camino de regreso hacia Cuba, para hacer soplar sus vientos con una fuerza antigua y repetida.
En ese instante toda Guatemala escuchará, sin saber de dónde viene, la canción que este médico cubano dejó como despedida.
El Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud, que agrupa y representa a 54 sociedades cubanas del sector, organizadas en todo el territorio nacional a través de sus 15 consejos provinciales, el del Municipio Especial Isla de la Juventud y sus respectivos capítulos, con una membresía superior a los 130 mil asociados, denuncia enérgicamente la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. Esta política se materializa en el bloqueo económico, comercial y financiero, recrudecido recientemente mediante un cerco energético total, que afecta profundamente al pueblo cubano y constituye una flagrante violación del derecho internacional y del respeto a la soberanía de nuestros pueblos.
Dichas acciones perjudican a toda la población cubana, pero de manera particular y dramática al sector de la salud, ante la imposibilidad de adquirir tecnologías, medios diagnósticos, insumos y medicamentos. Esto impacta negativamente en los servicios y en la calidad de la atención a todos los cubanos, y de forma muy especial a la niñez, a las personas de la tercera edad, así como a los enfermos y a otros grupos vulnerables.
La falta de portadores energéticos agrava aún más la situación, al afectar la vitalidad de todos los servicios, en particular los de atención en policlínicos y hospitales, los diversos programas priorizados, la investigación y la docencia en general, además de dificultar la movilidad de pacientes y trabajadores.
Sin lugar a dudas, estas medidas de asfixia total y la amenaza inminente de una posible intervención militar contra nuestro país representan un peligro real para Cuba, que es rechazado actualmente por la inmensa mayoría del pueblo cubano y refrendado en el proceso que se lleva a cabo bajo el lema “Mi firma por la Patria”.
Por este medio, hacemos un llamado a las sociedades científicas cubanas de la salud y a la comunidad científica internacional para que denuncien y condenen la política genocida y de asedio total de Estados Unidos contra Cuba. El pueblo cubano tiene derecho a vivir en paz, con autodeterminación, soberanía e independencia.
Ya se encuentra en marcha en todo el país la 65 Campaña nacional de vacunación antipoliomielítica oral bivalente, una acción de la salud pública que reafirma el compromiso de Cuba con la protección de la infancia y el mantenimiento de la eliminación de esta enfermedad desde 1962.
En entrevista concedida a Infomed, la doctora Daniuska Hernández Griñán, jefa del Programa nacional de inmunización y vigilancia de enfermedades inmunoprevenibles del Ministerio de Salud Pública, explicó los principales detalles de esta estrategia sanitaria que beneficiará a más de 343 mil niños en todo el territorio nacional.
La especialista recordó que la poliomielitis fue eliminada en Cuba en 1962 tras una intensa campaña de vacunación, y subrayó que el objetivo fundamental de este programa es mantener ese logro sanitario, garantizando que las nuevas generaciones crezcan libres de la enfermedad.
La campaña se desarrolla en dos etapas. La primera, del 27 de abril al 2 de mayo, contempla la administración de la primera dosis —dos gotas de vacuna antipoliomielítica oral bivalente— a los niños mayores de un mes y menores de tres años. Para quienes no puedan vacunarse en ese período, se ha establecido una semana de recuperación del 4 al 9 de mayo.
La segunda etapa está prevista del 15 al 20 de junio, con un período de recuperación del 22 al 27 del mismo mes. En esta fase se aplicará la segunda dosis a los niños incluidos en el esquema inicial y una dosis de refuerzo a los niños de nueve años de edad.
La doctora Hernández Griñán destacó que la campaña implica un importante esfuerzo logístico, que incluye la importación, conservación, distribución y aseguramiento de la vacuna en todo el país, como expresión de la prioridad que concede el sistema de salud cubano a la inmunización.
Asimismo, precisó algunas recomendaciones para las familias, entre ellas esperar 30 minutos antes y después de la vacunación para la ingesta de agua, y cumplir estrictamente el esquema establecido, sin aplicaciones adicionales fuera del período previsto, que concluye el 27 de junio de 2026.
Esta jornada coincide con la 24 Semana de vacunación en las Américas y la 15 Semana mundial de inmunización, que se desarrollan bajo el lema “Tu decisión marca la diferencia”, reforzando el llamado a la participación responsable de la población.
Con esta campaña, Cuba continúa consolidando uno de los logros más importantes de su sistema de salud: mantener eliminada la poliomielitis y proteger de manera sostenida a la infancia.