Archivos Anuales 2026

Siete años realizando un ensayo clínico a niños cubanos con el uso de Biomodulina T con resultados muy positivos

La doctora Odalis de la Guardia Peña, especialista de I y II grado en Inmunología, máster en Enfermedades Infecciosas, profesora e investigadora auxiliar del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), y actual vicedirectora administrativa de esa institución, recibió en nombre de su equipo de investigación uno de los premios de la Academia de Ciencias de Cuba a los mejores resultados científicos en el país durante el 2025.

El galardón reconoce los resultados del ensayo clínico titulado «Evaluación de la eficacia y seguridad de la Biomodulina T en pacientes pediátricos con Hipoplasia del Timo asociada o no a inmunodeficiencia celular» (ensayo fase III), una investigación desarrollada entre 2018 y 2024 que ha demostrado resultados significativos en la recuperación del timo y la reducción de infecciones en niños entre 1 y 5 años de edad.

Una necesidad clínica identificada

La investigación surgió a partir de primeras observaciones realizadas por científicos del Hospital Pediátrico “Ángel Arturo Aballí”, en La Habana, a finales del siglo pasado, donde relacionaron la disminución del área tímica con la frecuente aparición de infecciones, fundamentalmente respiratorias. Otros profesionales del Hospital “William Soler” y del IHI coincidían en los mismos hallazgos.

A partir de 2012, el Grupo Nacional de Inmunología solicitó y recibió del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) la autorización excepcional para usar la Biomodulina T, un inmunomodulador de origen natural producido en Cuba a partir de timo bovino, con la hipótesis de que podría estimular el crecimiento del tejido tímico en estos niños. Estaba pendiente la realización del ensayo clínico.

Diseño riguroso y trabajo colaborativo

El ensayo clínico fue coordinado por el CENCEC y promovido por el BIOCEN —empresa de alta tecnología creada en 1992, perteneciente hoy al Grupo Empresarial de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba (BioCubaFarma)—, donde se produce el medicamento.

La investigación incluyó dos sitios clínicos: el IHI como sitio principal y el Hospital “William Soler” y participaron 60 niños que cumplieron estrictos criterios de inclusión, aunque los especialistas atendieron a todos los pacientes que lo necesitaron, aunque no formaran parte del estudio, como se hace habitualmente.

La doctora De la Guardia destacó la importancia del diseño del ensayo: «El éxito de un ensayo clínico tiene muchas aristas, pero yo pienso que más que nada está en el diseño. Hacer un diseño bien pensado, bien asesorado, donde participen muchas personas».

El protocolo estableció un seguimiento de 32 semanas por paciente, con evaluaciones radiológicas y pruebas inmunológicas rigurosas. Para garantizar la calidad y evitar sesgos, se utilizó un único equipo para los ultrasonidos de timo, realizado por una sola especialista, y las aplicaciones del medicamento fueron administradas mayoritariamente por una misma enfermera.

Resultados impactantes

Los hallazgos del ensayo fueron contundentes: el área tímica de los niños creció de manera exponencial durante el tratamiento, y las infecciones disminuyeron drásticamente. «Un por ciento altísimo de los niños estudiados mejoró considerablemente su salud, desapareciendo enfermedades que antes padecían con frecuencia. Una disminución notable, realmente, de la aparición de infecciones en los niños», afirmó la investigadora.

El esquema de tratamiento validado en el estudio ya aparece en la nueva versión del Formulario de Medicamentos de Cuba y puede ser utilizado por cualquier inmunólogo en el país y el mundo. Los niños participantes continúan siendo seguidos una o dos veces al año después de finalizado el ensayo, mantienen la estabilidad clínica y el tamaño adecuado del timo.

Desafíos superados

La investigación enfrentó un obstáculo mayúsculo cuando la pandemia de COVID-19 impactó a Cuba en 2020. El Instituto se vio limitado rápidamente en su acceso por caer dentro de un área afectada por varios casos positivos, pero nunca cerró y siempre mantuvo la atención a los pacientes. Sin embargo, la asistencia presencial de los niños para el ensayo se vio imposibilitada.

El equipo de investigación, junto al CENCEC y el promotor, diseñó una alternativa al protocolo que permitió continuar el ensayo sin interrupciones. Contaron con el apoyo vital de los médicos y enfermeras de la atención primaria de salud, quienes asumieron una parte del seguimiento de los niños en sus comunidades.

Un reconocimiento colectivo

La investigadora insistió en que el premio es resultado del trabajo de muchas personas: «Esto es un premio que a lo mejor lo recibí yo, lo represento quizás, pero que es el trabajo de muchas personas. Es el trabajo de muchos profesionales, médicos y no médicos, que contribuyeron durante todos los años de investigación a alcanzar los resultados».

El ensayo clínico involucró a profesionales del Hospital Pediátrico “Aballí“, el Hospital “William Soler”, el Instituto de Hematología e Inmunología, el CENCEC y el BIOCEN. El instituto garantizó durante todos los años del ensayo los reactivos para las pruebas de laboratorio, los insumos para la administración del medicamento y los equipos para los estudios radiológicos, demostrando el compromiso institucional con la investigación: «Nunca perdimos la motivación», aseguró la doctora, «porque cuando uno trabaja con niños, uno no puede abandonar».

Microbiota intestinal: mitos y realidades

A medida que crece la evidencia científica sobre la microbiota intestinal y su papel en la salud humana, muchas de las afirmaciones aceptadas durante años como verdades absolutas comienzan a ser cuestionadas. Un artículo publicado en la revista Nutrients revisa algunos de los conceptos más difundidos y analiza cada uno desde la evidencia disponible.

La red médica Medscape comparte un análisis sobre esta publicación de la mano de la Dra. Jesica Naanous Rayek, especialista en medicina interna y cirujana del Centro Médico ABC en la Ciudad de México.

Para entender la microbiota intestinal humana, es preciso partir de que esta  constituye un ecosistema complejo formado por billones de microorganismos, cada uno con sus particularidades, que participan en funciones esenciales como el metabolismo, la inmunidad y la integridad de la barrera intestinal.

Una de las afirmaciones más difundidas es: Entre más diversidad microbiana, más saludable es el individuo.

Y es que aunque la diversidad microbiana suele asociarse con un mejor estado de salud, esto no constituye un marcador universal. En la realidad, dos individuos completamente sanos pueden tener microbiotas muy distintas entre sí.

Además, realmente lo importante no es únicamente cuántas especies existen, sino qué funciones desempeñan y cómo interactúan con el huésped: la relación entre las diversas especies, las capacidades funcionales de cada microorganismo y las interacciones fisiológicas y ambientales.

Otro mito es: Las bacterias son benéficas o perjudiciales por sí solas.

Le invitamos a leer el artículo, revisar el análisis completo y compartir sus opiniones. Acceda desde aquí:

Siete mitos sobre la microbiota intestinal, desmentidos por la evidencia científica. El blog de la internista. Medscape – 19 de agosto de 2026 (debe registrarse en el sitio web).

Más allá de la maternidad, la salud de las mujeres sigue siendo invisible

La salud de las mujeres no importa solo durante la maternidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de desigualdades persistentes en la mortalidad, diagnósticos tardíos, menor presencia en la investigación clínica y violencia que permanece oculta. Por ello, pide abordar la salud femenina durante todo el ciclo vital y mejorar los datos que orientan las políticas.

Durante décadas, la salud de las mujeres se ha abordado principalmente desde la perspectiva de la maternidad, sobre todo a través del seguimiento de la mortalidad durante el embarazo y el parto. Sin embargo, la mayoría de las muertes de mujeres ocurren fuera de ese período, según la agencia de salud.

Además, aunque ellas viven más tiempo que nunca, no lo hacen necesariamente con buena salud. Pasan más años que los hombres viviendo con enfermedades crónicas y discapacidad.

La OMS advierte que se da prioridad a las mujeres cuando se las considera fundamentales para la reproducción, mientras que se las pasa por alto en las décadas anteriores o posteriores. Las consecuencias de este desequilibrio se hacen evidentes en los datos disponibles.

Por ejemplo, aunque las tasas de mortalidad entre las mujeres han disminuido en general en toda la región europea desde 2000, el lugar donde vive una mujer sigue teniendo una profunda influencia en sus posibilidades de vivir una vida larga y saludable.

Así, las mujeres de Asia central, Europa oriental y Asia occidental siguen registrando tasas de mortalidad considerablemente más altas que las de Europa septentrional, meridional y occidental.

También existen desigualdades en la forma en que se registran las muertes. Entre las mujeres mayores de 45 años, las causas de muerte tienen alrededor de un 14 % más de probabilidades de clasificarse como “mal definidas” que entre los hombres. Estas categorías incluyen términos como fragilidad, paro cardíaco, insuficiencia cardíaca, demencia no especificada o, simplemente, causas desconocidas.

La mayor longevidad y la presencia de varias enfermedades crónicas pueden dificultar la determinación de la causa de muerte, pero no explican por sí solas esta diferencia, subraya la OMS.

Cuando las causas de muerte no se determinan correctamente, no solo se pierde información: también se distorsionan las estrategias de prevención, las prioridades de investigación y la comprensión de las enfermedades que afectan a las mujeres. Así es como las mujeres se vuelven menos visibles, no solo en los sistemas de salud, sino también en los datos que determinan las decisiones y políticas sanitarias.

Por otra parte, cada vez hay más pruebas de que las mujeres experimentan diagnósticos tardíos, son objeto de menos investigaciones y siguen estando infrarrepresentadas en la investigación clínica, especialmente en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares.

Estas enfermedades son la principal causa de muerte tanto entre hombres como entre mujeres, pero pueden manifestarse de forma diferente en ellas y pasar inadvertidas.

La violencia es otro riesgo que permanece en gran medida oculto. Los datos disponibles probablemente subestiman su magnitud debido al estigma, las normas sociales y las dificultades para denunciarla.

Y el riesgo no desaparece con la edad: las mujeres mayores también sufren violencia de pareja, maltrato psicológico y otras formas de violencia, mientras que el riesgo de feminicidio persiste durante toda la vida.

La OMS concluye que las mujeres mayores afrontan una carga creciente de enfermedades crónicas, discapacidad y dependencia, incluidas la demencia y otras enfermedades que pueden afectar profundamente a la calidad de vida. Estas cuestiones suelen recibir mucha menos atención que la salud reproductiva y materna, pese a representar la mayoría de los años que las mujeres viven con mala salud y, en última instancia, muchas de sus muertes.

La agencia pide ampliar la definición de salud de las mujeres para abarcar todo el ciclo vital y mejorar los sistemas de información. Esto implica reforzar la investigación clínica, disponer de datos desglosados por edad y sexo y mejorar la certificación y el registro de las causas de muerte.

El objetivo, señala la organización, es que las mujeres sean visibles no solo en los sistemas de salud, sino también en los datos que determinan las políticas y las prioridades sanitarias.

El primer brote de mpox en Guinea-Bissau sorprende por su elevada incidencia entre niños

Guinea-Bissau afronta su primer brote de mpox. Aunque los siete casos confirmados corresponden a adultos, la mitad de los 46 casos sospechosos son menores de 15 años y las autoridades temen que la fragilidad de la vigilancia esté dejando infecciones sin detectar.

La Unicef está reforzando la vigilancia, la prevención y el trabajo con las comunidades ante el riesgo de que existan cadenas de transmisión que todavía no hayan sido identificadas.

Desde que el brote fue declarado el 4 de julio, el país había confirmado, hasta el 17 de agosto, siete casos de mpox, todos ellos en adultos. Seis fueron detectados en el Sector Autónomo de Bissau y uno en la región de Biombo, y hasta el momento no se han registrado muertes.

La situación entre los casos todavía bajo sospecha, sin embargo, preocupa especialmente por la elevada presencia de niños. De los 46 notificados, 23 corresponden a menores de 15 años y 16 de ellos tienen entre cero y cuatro años, un grupo que enfrenta un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.

«Esta es la primera vez que se notifican casos de mpox en Guinea-Bissau, lo que convierte incluso un brote pequeño en un importante evento de salud pública», afirmó Sandra Martins, representante adjunta de Unicef en el país.

Martins advirtió que el sistema de vigilancia sigue siendo “extremadamente frágil” y que existe el riesgo de que algunos casos estén pasando inadvertidos, particularmente entre los niños más vulnerables a sufrir complicaciones graves.

Otro elemento que preocupa a las autoridades es que los casos confirmados no parecen estar relacionados entre sí, lo que podría indicar la existencia de cadenas de transmisión que todavía no han sido detectadas.

Persisten además importantes deficiencias en la vigilancia comunitaria, particularmente en la identificación de contactos, el análisis de muestras y el seguimiento sistemático de cómo se está propagando el virus. La reapertura de las escuelas en septiembre añade otra preocupación debido a la posibilidad de que aumente la transmisión entre los niños.

Unicef trabaja junto con el Ministerio de Salud Pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios para reforzar la vigilancia y el rastreo de contactos, mejorar las medidas de prevención y control de infecciones y fortalecer el acceso al agua, el saneamiento y la higiene en los establecimientos sanitarios.

El trabajo también incluye proporcionar a las familias información oportuna y precisa para reducir la propagación, reforzando la necesidad de buscar atención médica inmediatamente ante síntomas como erupciones cutáneas, fiebre o inflamación de los ganglios linfáticos, además de mantener el lavado de manos, evitar el contacto estrecho con posibles casos y combatir el estigma asociado a la enfermedad.

Aunque la respuesta nacional ya está en marcha, UNICEF estima que necesita más de 150.000 dólares para apoyar intervenciones específicas consideradas esenciales frente al brote. La agencia reclama financiación flexible de emergencia para desplegar esos recursos y proteger a las poblaciones más vulnerables.

El brote de ébola en RD Congo se convierte en el segundo mayor registrado y avanza a una velocidad sin precedentes

El brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo se ha convertido en el segundo más grande jamás registrado y en el de propagación más rápida hasta la fecha, advirtió este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseveró que casi 5000 personas han resultado infectadas y más de 2300 han muerto en seis provincias y 55 zonas de salud, y reconoció que, tres meses después de que la epidemia fuera declarada una emergencia de salud pública de importancia internacional, la situación continúa siendo extremadamente grave.

«Debemos ser francos: la epidemia está lejos de estar bajo control», afirmó Tedros durante la segunda reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional.

La rápida expansión del virus es favorecida por una combinación especialmente difícil de contener: inseguridad, desplazamientos y un intenso movimiento de personas a través de carreteras, ríos y rutas mineras.

Muchos fallecimientos siguen produciéndose en hogares, comunidades o centros de salud que no están especializados en el tratamiento del ébola. Algunas de esas personas tampoco figuran entre los contactos conocidos de casos anteriores. Para Tedros, cada una de esas muertes puede ser señal de una cadena de transmisión todavía sin identificar. «Hasta que cada cadena sea encontrada y cortada, la epidemia continuará», advirtió.

La tasa de letalidad se sitúa en torno al 46 %, según los últimos datos oficiales citados por la OMS. Para intentar encontrar con antelación esos casos, la organización está reforzando la vigilancia con 100 epidemiólogos adicionales, que trabajarán junto a más de 500 trabajadores comunitarios en el rastreo de contactos, la detección de posibles contagios y la derivación temprana de los pacientes a centros de tratamiento.

También se está ampliando la capacidad para atenderlos. En las últimas dos semanas se han añadido más de 400 camas en distintas localidades afectadas.

Pero detectar los contagios no depende únicamente de médicos y epidemiólogos. En muchas de las zonas afectadas, los motociclistas son quienes trasladan a personas enfermas e incluso cadáveres entre comunidades. Esa labor los ha convertido en uno de los grupos más expuestos al virus, pero también en una pieza potencialmente importante para identificar nuevos casos.

La OMS comenzó proporcionándoles estaciones para el lavado de manos y productos de desinfección. Ahora quiere ir más lejos e incorporarlos directamente a la vigilancia epidemiológica.

La idea es que puedan avisar a los equipos sanitarios cuando transporten a una persona enferma, de manera que esta pueda ser localizada, examinada y, de ser necesario, trasladada rápidamente a un centro de tratamiento.

El responsable de la respuesta de la OMS sobre el terreno, Thierno Baldé, explicó a periodistas desde Bunia que algunos motociclistas han sufrido directamente las consecuencias de la epidemia y relató el caso de un hombre que había perdido a seis miembros de su familia.

La participación de las comunidades es ahora uno de los pilares de una respuesta que también intenta involucrar a asociaciones de mujeres, líderes políticos y autoridades locales.

Ese esfuerzo cobra especial importancia en un contexto en el que la inseguridad y la resistencia de algunas comunidades siguen complicando el trabajo de los equipos sanitarios. El lunes, una de las ambulancias utilizadas en la respuesta fue atacada en Bunia y Baldé explicó que no se trata de un hecho aislado. «Casi a diario afrontamos algún tipo de reacción de las comunidades», dijo, al describir situaciones en las que familias que están perdiendo a sus seres queridos deben, al mismo tiempo, aceptar medidas sanitarias rápidas y difíciles.

Los equipos intentan regresar, dialogar con las comunidades y apoyarse en autoridades y organizaciones locales para recuperar la confianza y continuar las operaciones.

A pesar de estas dificultades, hay algunos indicios de progreso. Baldé señaló que localidades que hace seis o siete semanas registraban un elevado número de muertes en la comunidad muestran ahora cierta estabilización, con menos casos y una capacidad más rápida para intervenir.

Mientras se intenta frenar la transmisión sobre el terreno, también avanzan las herramientas médicas contra una variante del virus para la que todavía no existe una vacuna aprobada. Por primera vez, dos vacunas diseñadas contra la variante Bundibugyo del virus han entrado en ensayos clínicos en humanos, reiteró Tedros.

Una tercera ha mostrado protección cruzada en estudios con animales y se está preparando para avanzar hacia un ensayo de fase tres. Además, el ensayo PARTNERS, patrocinado por la OMS para estudiar posibles tratamientos, ya cuenta con 100 pacientes.

No obstante, Tedros advirtió que los avances científicos por sí solos no bastarán. La respuesta necesita un intercambio de datos más rápido, mayor vigilancia, financiación sostenida, acceso seguro a las zonas afectadas y una coordinación transfronteriza más estrecha.

Hasta ahora, la OMS ha recibido alrededor de 69,3 millones de los 115 millones de dólares que necesita para sus operaciones, dejando una brecha cercana a los 46 millones.

Tedros advirtió que el riesgo de propagación internacional sigue siendo elevado, ya que los movimientos de población pueden llevar el virus de un país a otro.

Uganda logró detener la transmisión después de los primeros casos vinculados al brote, mientras que el mes pasado se detectó en Francia un caso en un viajero procedente de la región afectada.

«Las fronteras pueden retrasar la propagación, pero no impedirla», señaló el director general de la OMS. Por ello, la Organización considera esencial reforzar la vigilancia y la coordinación entre países para detectar rápidamente nuevos casos y evitar que se establezcan nuevas cadenas de transmisión.

Tedros recordó además que el ébola se está propagando en comunidades que ya enfrentan otros graves problemas de salud, entre ellos malaria, cólera, neumonía, enfermedades diarreicas y una elevada mortalidad materna. La respuesta al brote, subrayó, debe intensificarse sin interrumpir el acceso de la población a otros servicios esenciales de salud.

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