Científica Informativa

El brote de ébola en RD Congo se convierte en el segundo mayor registrado y avanza a una velocidad sin precedentes

El brote de ébola causado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo se ha convertido en el segundo más grande jamás registrado y en el de propagación más rápida hasta la fecha, advirtió este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseveró que casi 5000 personas han resultado infectadas y más de 2300 han muerto en seis provincias y 55 zonas de salud, y reconoció que, tres meses después de que la epidemia fuera declarada una emergencia de salud pública de importancia internacional, la situación continúa siendo extremadamente grave.

«Debemos ser francos: la epidemia está lejos de estar bajo control», afirmó Tedros durante la segunda reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional.

La rápida expansión del virus es favorecida por una combinación especialmente difícil de contener: inseguridad, desplazamientos y un intenso movimiento de personas a través de carreteras, ríos y rutas mineras.

Muchos fallecimientos siguen produciéndose en hogares, comunidades o centros de salud que no están especializados en el tratamiento del ébola. Algunas de esas personas tampoco figuran entre los contactos conocidos de casos anteriores. Para Tedros, cada una de esas muertes puede ser señal de una cadena de transmisión todavía sin identificar. «Hasta que cada cadena sea encontrada y cortada, la epidemia continuará», advirtió.

La tasa de letalidad se sitúa en torno al 46 %, según los últimos datos oficiales citados por la OMS. Para intentar encontrar con antelación esos casos, la organización está reforzando la vigilancia con 100 epidemiólogos adicionales, que trabajarán junto a más de 500 trabajadores comunitarios en el rastreo de contactos, la detección de posibles contagios y la derivación temprana de los pacientes a centros de tratamiento.

También se está ampliando la capacidad para atenderlos. En las últimas dos semanas se han añadido más de 400 camas en distintas localidades afectadas.

Pero detectar los contagios no depende únicamente de médicos y epidemiólogos. En muchas de las zonas afectadas, los motociclistas son quienes trasladan a personas enfermas e incluso cadáveres entre comunidades. Esa labor los ha convertido en uno de los grupos más expuestos al virus, pero también en una pieza potencialmente importante para identificar nuevos casos.

La OMS comenzó proporcionándoles estaciones para el lavado de manos y productos de desinfección. Ahora quiere ir más lejos e incorporarlos directamente a la vigilancia epidemiológica.

La idea es que puedan avisar a los equipos sanitarios cuando transporten a una persona enferma, de manera que esta pueda ser localizada, examinada y, de ser necesario, trasladada rápidamente a un centro de tratamiento.

El responsable de la respuesta de la OMS sobre el terreno, Thierno Baldé, explicó a periodistas desde Bunia que algunos motociclistas han sufrido directamente las consecuencias de la epidemia y relató el caso de un hombre que había perdido a seis miembros de su familia.

La participación de las comunidades es ahora uno de los pilares de una respuesta que también intenta involucrar a asociaciones de mujeres, líderes políticos y autoridades locales.

Ese esfuerzo cobra especial importancia en un contexto en el que la inseguridad y la resistencia de algunas comunidades siguen complicando el trabajo de los equipos sanitarios. El lunes, una de las ambulancias utilizadas en la respuesta fue atacada en Bunia y Baldé explicó que no se trata de un hecho aislado. «Casi a diario afrontamos algún tipo de reacción de las comunidades», dijo, al describir situaciones en las que familias que están perdiendo a sus seres queridos deben, al mismo tiempo, aceptar medidas sanitarias rápidas y difíciles.

Los equipos intentan regresar, dialogar con las comunidades y apoyarse en autoridades y organizaciones locales para recuperar la confianza y continuar las operaciones.

A pesar de estas dificultades, hay algunos indicios de progreso. Baldé señaló que localidades que hace seis o siete semanas registraban un elevado número de muertes en la comunidad muestran ahora cierta estabilización, con menos casos y una capacidad más rápida para intervenir.

Mientras se intenta frenar la transmisión sobre el terreno, también avanzan las herramientas médicas contra una variante del virus para la que todavía no existe una vacuna aprobada. Por primera vez, dos vacunas diseñadas contra la variante Bundibugyo del virus han entrado en ensayos clínicos en humanos, reiteró Tedros.

Una tercera ha mostrado protección cruzada en estudios con animales y se está preparando para avanzar hacia un ensayo de fase tres. Además, el ensayo PARTNERS, patrocinado por la OMS para estudiar posibles tratamientos, ya cuenta con 100 pacientes.

No obstante, Tedros advirtió que los avances científicos por sí solos no bastarán. La respuesta necesita un intercambio de datos más rápido, mayor vigilancia, financiación sostenida, acceso seguro a las zonas afectadas y una coordinación transfronteriza más estrecha.

Hasta ahora, la OMS ha recibido alrededor de 69,3 millones de los 115 millones de dólares que necesita para sus operaciones, dejando una brecha cercana a los 46 millones.

Tedros advirtió que el riesgo de propagación internacional sigue siendo elevado, ya que los movimientos de población pueden llevar el virus de un país a otro.

Uganda logró detener la transmisión después de los primeros casos vinculados al brote, mientras que el mes pasado se detectó en Francia un caso en un viajero procedente de la región afectada.

«Las fronteras pueden retrasar la propagación, pero no impedirla», señaló el director general de la OMS. Por ello, la Organización considera esencial reforzar la vigilancia y la coordinación entre países para detectar rápidamente nuevos casos y evitar que se establezcan nuevas cadenas de transmisión.

Tedros recordó además que el ébola se está propagando en comunidades que ya enfrentan otros graves problemas de salud, entre ellos malaria, cólera, neumonía, enfermedades diarreicas y una elevada mortalidad materna. La respuesta al brote, subrayó, debe intensificarse sin interrumpir el acceso de la población a otros servicios esenciales de salud.

Lea también:

La OPS llama a reforzar la vacunación y la vigilancia ante el aumento de casos de sarampión en las Américas

En una nueva alerta epidemiológica, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países de las Américas a reforzar la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la respuesta rápida ante los brotes de sarampión. El llamado llega en un contexto de transmisión persistente en varios países y del mayor número de casos registrados en la región en más de dos décadas.

Este año, hasta la semana epidemiológica 28 de 2026, que finalizó el 18 de julio, la región notificó 47.459 casos confirmados de sarampión en 16 países y un territorio. De ellos, 44 fallecimientos se registraron en tres países. Esto representa más de tres veces el total registrado durante todo 2025, cuando se notificaron 15.011 casos confirmados en 15 países y 32 defunciones en tres países. Guatemala, México, Estados Unidos y Perú concentran el 95% de los casos confirmados este año.

Aunque algunos de los mayores brotes de la región muestran señales recientes de desaceleración, la transmisión continúa activa en varios países y según una evaluación de riesgo actualizada publicada esta semana por la OPS, el riesgo para la salud pública asociado al sarampión en las Américas continúa clasificándose como muy alto.

Esta clasificación se sustenta en la persistencia de brotes, las brechas de vacunación, la acumulación de personas susceptibles y la elevada movilidad asociada con viajes internacionales y eventos masivos, factores que pueden favorecer la propagación del virus dentro y entre países.

La evaluación también destaca el aumento de la mortalidad observado en 2026 en comparación con 2025, así como la detección de casos en nuevas áreas geográficas y el impacto desproporcionado en poblaciones con mayores barreras de acceso a los servicios de salud, incluidas comunidades indígenas y grupos poblacionales con bajas coberturas de vacunación.

“El sarampión no da margen a la complacencia. Sabemos cómo detenerlo: alcanzar altas coberturas de vacunación, detectar cada caso sospechoso de manera temprana y responder con rapidez para cortar las cadenas de transmisión”, afirmó Daniel Salas, gerente de Inmunizaciones de la OPS. “Cada brote pone de manifiesto las brechas de inmunidad que aún persisten y que deben cerrarse con urgencia, especialmente en niños, comunidades con baja vacunación y poblaciones con menor acceso a los servicios de salud”, añadió.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo. Se transmite por el aire o por gotitas respiratorias cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Puede causar fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y erupción cutánea, y en algunos casos complicaciones graves como neumonía, encefalitis, ceguera y muerte. La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y evitar su propagación.

Según la alerta epidemiológica, Guatemala notificó 30.371 casos confirmados y 26 defunciones, la cifra más alta de casos registrada en la región este año. Le siguen México, con 12.255 casos y 17 defunciones; Estados Unidos, con 2.260 casos; Perú, con 1.277 casos; y Canadá, con 1.107 casos.

El número de casos confirmados registrados en 2026 convierte a este año en el de mayor incidencia de sarampión en las Américas desde 2004, el registro más alto observado en los últimos 22 años.

La situación regional se desarrolla además en un contexto de aumento de casos a nivel mundial. Hasta julio de 2026 se habían notificado 186.168 casos confirmados de sarampión a la Organización Mundial de la Salud (OMS), un incremento de 12 % respecto al mismo período de 2025.

La OPS recordó que los niños pequeños (antes de la edad de primera de dosis de vacunación), las personas no vacunadas o con esquemas incompletos, las poblaciones indígenas, migrantes y desplazadas, y otros grupos con barreras de acceso a los servicios de salud siguen enfrentando un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte.

La Organización reiteró que alcanzar y mantener coberturas de al menos 95 % con dos dosis de vacuna contra el sarampión es fundamental para interrumpir la transmisión, proteger a las poblaciones más vulnerables y avanzar hacia la recuperación del estatus regional de eliminación de la enfermedad.

La OPS continúa brindando cooperación técnica a los países para fortalecer la vigilancia epidemiológica, acelerar la vacunación, mejorar la preparación y respuesta ante brotes y reforzar la comunicación de riesgos, con especial atención a las áreas con transmisión activa y a las poblaciones con mayores brechas de inmunidad.

Los alimentos insalubres provocan 866 millones de casos de enfermedad y 1,5 millones de muertes anuales, y los niños pequeños son quienes mayores riesgos corren

Los menores de cinco años corren un riesgo casi tres veces superior de enfermar por consumir alimentos insalubres que los niños más mayores y los adultos, según las nuevas estimaciones publicadas recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pese a representar solo el 9 % de la población mundial, los niños pequeños sufren casi un tercio de todos los casos de enfermedades de transmisión alimentaria, especialmente enfermedades diarreicas que pueden ser mortales para este grupo etario tan vulnerable. Además, la exposición a peligros químicos, como el metilmercurio y el plomo, en los alimentos puede dañar el cerebro en desarrollo y causar problemas neurológicos y del desarrollo de por vida en la población infantil.

La OMS estima que los alimentos insalubres provocan unos 866 millones de casos de enfermedad y 1,5 millones de muertes anuales, muchas de las cuales podrían prevenirse con medidas como la mejora del agua, el saneamiento y la higiene, prácticas de inocuidad alimentaria como la pasteurización y el acceso a atención de salud entre las poblaciones vulnerables.

Aunque la carga total de enfermedades de transmisión alimentaria se ha reducido desde el año 2000, persisten grandes desigualdades regionales, en particular en África y Asia Sudoriental, que soportan la carga más elevada.

La exposición a peligros biológicos, como bacterias y virus de transmisión alimentaria, así como a infecciones parasitarias, provocó la mayoría de las enfermedades de transmisión alimentaria (aproximadamente 860 millones de casos en 2021), mientras que la exposición a sustancias químicas ocasionó un porcentaje desproporcionado de muertes.

En 2021, las muertes por peligros químicos constituyeron un porcentaje alarmante (73 %) de las muertes por alimentos contaminados. La mayoría de estas muertes relacionadas con sustancias químicas estaban vinculadas al arsénico inorgánico (42 %) y el plomo (31 %), en gran medida porque la exposición a esas sustancias incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas y cánceres.

Más allá de los efectos en la salud, en el estudio se estima que en 2021 las enfermedades de transmisión alimentaria condujeron a una pérdida de productividad de unos USD 310 000 millones (por el tiempo de baja laboral por enfermedad). Cuando se ajustaron los efectos económicos por las diferencias en el costo de la vida entre países, la estimación aumentó a USD 647 000 millones en pérdida de productividad.

«La inocuidad alimentaria no es una abstracción: afecta a cada comida, en cada familia, cada día. Los alimentos insalubres siempre han sido un importante motivo de preocupación para la salud pública, pero hasta ahora no teníamos una visión de conjunto del abrumador costo humano y económico que suponen. Esto cambia gracias a estas nuevas estimaciones », señaló el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Por primera vez, los países disponen de datos propios para determinar dónde es mayor la carga. Con esa información, los gobiernos pueden dar prioridad a las medidas necesarias para proteger la salud de las personas».

Mayor alcance, visión más nítida

El nuevo análisis de la OMS amplía considerablemente la base empírica al evaluar 42 grandes peligros de transmisión alimentaria (como bacterias, virus, parásitos y sustancias químicas) de 194 países entre 2000 y 2021. Las estimaciones incluyen ahora nuevos peligros, como metales, rotavirus y Trypanosoma cruzi (el parásito causante de la enfermedad de Chagas).

Los alimentos pueden contaminarse con sustancias químicas como arsénico inorgánico, plomo y metilmercurio, procedentes de fuentes naturales y actividades humanas. Una vez que estas sustancias han entrado en la cadena alimentaria, a menudo son difíciles o imposibles de eliminar. La OMS insta a los gobiernos a prevenir la contaminación en origen mediante la mejora de las prácticas agrícolas, controles industriales más estrictos y regulaciones ambientales más robustas.

Aunque la presencia de algunos metales en los alimentos ha ido disminuyendo con el tiempo, las estimaciones revelan por primera vez la carga de enfermedades cardiovasculares, cánceres y discapacidad intelectual resultante de la exposición alimentaria a los metales.

El arsénico inorgánico y el plomo están vinculados a más de 1 millón de muertes al año; el metilmercurio puede dañar el cerebro en desarrollo y causar problemas neurológicos y del desarrollo de por vida en la población infantil.

Una crisis de equidad

La evolución de los regímenes alimentarios, las presiones medioambientales, la globalización y las desigualdades en los sistemas alimentarios siguen determinando quién está más expuesto a alimentos insalubres. La población infantil y las personas que viven en comunidades con pocos recursos experimentan la mayor carga para la salud, especialmente en los países de ingreso bajo y mediano. Las Regiones de África y de Asia Sudoriental representan en conjunto casi tres cuartas partes de todas las enfermedades de transmisión alimentaria y el 60 % de las muertes a escala mundial.

«Este informe es una llamada de atención, pero también una hoja de ruta. Los datos muestran que las enfermedades de transmisión alimentaria no solo son persistentes, sino que se agravan por el cambio climático, que incrementa los riesgos de contaminación, y por la resistencia a los antimicrobianos, que dificulta el tratamiento de las infecciones. No podemos hacer frente a estas amenazas en solitario», declaró Yuki Minato, funcionaria técnica de la OMS responsable de seguridad alimentaria y autora principal del artículo de The Lancet Global Health.

«Es esencial utilizar un enfoque de Una sola salud, que integre la salud de los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente. Los países deben actuar urgentemente, sirviéndose de estas estimaciones para orientar las intervenciones, invertir en vigilancia y romper los compartimentos estancos entre los sectores de la salud, la agricultura y el medio ambiente. El retraso cuesta vidas».

La evaluación y los datos pueden analizarse en profundidad a través de un tablero interactivo en línea y las páginas actualizadas del Observatorio Mundial de la Salud, que incluyen mapas. Las constataciones principales están publicadas en The Lancet Global Health, con un comentario complementario y cuatro artículos centrados en grupos de peligro específicos y las enfermedades conexas.

Las estimaciones abarcan 42 peligros de transmisión alimentaria, pero muchos otros peligros potencialmente importantes no pudieron incluirse por falta de datos, por ejemplo las bacterias resistentes a los antimicrobianos, los residuos de plaguicidas y las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS).

Asimismo se excluyeron otros resultados de salud, como el deterioro del crecimiento por exposición a aflatoxinas o por bacterias enteropatógenas, y las muertes prenatales por listeriosis. Estas omisiones ponen de manifiesto la urgente necesidad de contar con más datos nacionales, ampliar la inversión en las investigaciones y fortalecer la  vigilancia con objeto de caracterizar mejor la magnitud total de las enfermedades causadas por más de 200 peligros biológicos conocidos y numerosos peligros químicos transmisibles a través de los alimentos.

Los datos a escala nacional que abarcan los años 2000 a 2021 ayudan a los gobiernos a centrar sus políticas y medidas en las esferas con mayor carga. Las estimaciones tienen por objeto apoyar la clasificación nacional de riesgos y permiten a los gobiernos comparar las amenazas a la inocuidad alimentaria, priorizar intervenciones, fortalecer la colaboración multisectorial y asignar recursos más eficazmente.

Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos

La OMS publica estas estimaciones actualizadas sobre las enfermedades de transmisión alimentaria con ocasión del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, que se celebró el 7 de junio de 2026. El lema de este año fue «De la carga a las soluciones: alimentos inocuos en todas partes».

La edición de 2026 de las estimaciones, junto con las herramientas interactivas de datos, proporciona una sólida base empírica para la campaña que ayuda a los países y los asociados a convertir los datos en medidas orientadas a reducir la carga de los alimentos insalubres.

OMS advierte que el «extremadamente grave y difícil» brote de ébola supera la capacidad de respuesta sanitaria

El director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó este lunes que el rápido avance del brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda está superando los esfuerzos de respuesta de las autoridades sanitarias, debido en parte a una identificación tardía que ha dificultado las labores de contención, informa Reuters.

«Nos enfrentamos a un brote extremadamente grave y difícil. La situación empeorará antes de mejorar», declaró. «Pero conocemos este virus y sabemos cómo detenerlo. Hemos detenido todos los brotes de ébola anteriores y detendremos este también», aseguró Ghebreyesus.

A pesar de los esfuerzos y de las recomendaciones de la OMS, el número de fallecimientos atribuidos al ébola asciende a 220. Este lunes Uganda ha confirmado dos nuevos contagios, elevando así el total de casos detectados en el país a siete.

El pasado 17 de mayo se declaró una «emergencia de salud pública de importancia internacional» por el brote del virus del Bundibugyo, una cepa del ébola, en la República Democrática del Congo y Uganda.

Ante esta situación, Ghebreyesus pidió medidas urgentes para evitar una mayor expansión del virus, pues consideró que la situación podría agravarse en las próximas semanas.

Asimismo, subrayó que la respuesta sanitaria se ve también dificultada por la inseguridad en las provincias congoleñas de Ituri y Kivu del Norte, así como por la falta de vacunas autorizadas contra esta cepa del virus.

Por otra parte, una decena de países africanos está en riesgo de verse afectados por la enfermedad, según advirtió el domingo el director general de Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, Jean Kaseya. Se trata de: Angola, Burundi, República Centroafricana, República del Congo, Etiopía, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania y Zambia.

Frente al avance del brote, el máximo responsable de la OMS anunció que viajará este martes a la República Democrática del Congo junto a Chikwe Ihekweazu, el encargado de emergencias sanitarias del organismo.

79.ª Asamblea Mundial de la Salud

La 79.ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS79) se está celebrando desde el 18 y hasta el 23 de mayo y sesiona en el Palacio de las Naciones, reuniendo a delegaciones de más de 190 países para definir prioridades de salud mundial y avanzar en las discusiones sobre algunos de los desafíos sanitarios más apremiantes a nivel global.

La Asamblea de este año se celebra en un contexto de creciente atención a la preparación para pandemias, el financiamiento sostenible de la salud mundial y los esfuerzos para reformar la arquitectura de la salud global. Líderes de salud de las Américas participan activamente durante toda la semana.

El ministro de Salud de la República Dominicana, doctor Víctor Atallah, asumió la presidencia de la Asamblea. De acuerdo con los procedimientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la presidencia rota entre las seis regiones de la Organización cada seis años.

El ministro de Salud de la República Dominicana, doctor Víctor Atallah
Crédito: OPS / OMS/ Sebastian Oliel – El doctor Víctor Atallah, ministro de Salud de la República Dominicana.

Como presidente de la Asamblea, el doctor Atallah dirigirá las negociaciones y facilitará consensos entre los Estados Miembros sobre prioridades clave de salud mundial, entre ellas el fortalecimiento de los sistemas de salud, el avance hacia la cobertura universal de salud, la respuesta al creciente peso de las enfermedades no transmisibles y los trastornos de salud mental, la aceleración de los esfuerzos de eliminación de enfermedades y el fortalecimiento de la preparación ante futuras emergencias.

“Esta Asamblea se celebra en un momento decisivo para la salud mundial”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y director regional de la OMS para las Américas. “Como organismo internacional especializado en salud para las Américas, la OPS participa en la AMS79 para asegurar que las realidades y prioridades de nuestra región estén reflejadas en las decisiones globales”, añadió.

Entre los principales temas que se espera dominen las discusiones esta semana figuran avances vinculados al Acuerdo sobre Pandemias de la OMS, en particular las negociaciones del Anexo sobre Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS, por sus siglas en inglés); los esfuerzos para fortalecer la arquitectura mundial de la salud, el financiamiento sostenible de la OMS y de la cooperación mundial en salud, así como el fortalecimiento de la preparación y respuesta ante emergencias.

La apertura de la AMS79 también se produce en un contexto de preocupación mundial persistente por brotes emergentes y reemergentes, lo que refuerza los llamados a una mayor cooperación internacional, y al fortalecimiento de las capacidades de vigilancia y respuesta.

Los Estados Miembros también examinarán una propuesta de actualización del Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM) para 2026–2036, así como renovados esfuerzos para acelerar el progreso hacia la eliminación de la malaria y el proyecto de Estrategia sobre la Economía de la Salud para Todos (2026–2030), que destaca el papel de las políticas económicas, fiscales, comerciales, laborales y de protección social en la promoción de la salud, la reducción de inequidades y el apoyo al desarrollo sostenible.

Otros temas de la agenda incluyen el fortalecimiento de la atención primaria de salud, el avance de las respuestas en salud mental y enfermedades no transmisibles, la ampliación de la cobertura de inmunización, la aceleración de los avances en tuberculosis y enfermedades tropicales desatendidas, la mejora de los servicios de rehabilitación, el abordaje de las enfermedades raras, el fortalecimiento de la protección del personal de salud y el avance de marcos de gobernanza para la salud digital y la inteligencia artificial.

Participación de alto nivel de la OPS

El doctor Barbosa participa en una serie de reuniones bilaterales de alto nivel con ministros de salud de toda la región de las Américas y con líderes de importantes instituciones y socios de salud global.

Su agenda también incluye la participación en eventos paralelos y diálogos estratégicos sobre cooperación en atención primaria de salud entre Europa y América Latina y el Caribe, acción climática y salud a través del Plan de Acción de Salud de Belém, enfermedades no transmisibles y salud mental, resistencia a los antimicrobianos, preparación ante pandemias y el lanzamiento de la iniciativa PILLARs centrada en infraestructura de salud pública preparada para la inteligencia artificial.

A lo largo de la semana, la OPS también mantendrá encuentros con socios como UNITAID, Africa CDC, GARDP, FIND, la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias de la Unión Europea (HERA), instituciones académicas y organizaciones filantrópicas, con el objetivo de fortalecer la colaboración en acceso equitativo a tecnologías sanitarias, cadenas de suministro resilientes, sistemas de vigilancia, manufactura regional y transformación digital en salud.

La Asamblea Mundial de la Salud, máximo órgano de decisión de la OMS, se reúne anualmente para definir las políticas de la Organización, aprobar su presupuesto y orientar la respuesta frente a los principales temas de salud pública. Se espera que los resultados de la AMS79 contribuyan a definir la cooperación sanitaria internacional y la gobernanza mundial de la salud en los próximos años.

Más información

Asamblea Mundial de la Salud 2026

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema