Científica Informativa

Itolizumab, el anticuerpo monoclonal diseñado en Cuba, se abre paso en el mundo

El pasado mes de agosto inició en China el proceso de ensayos clínicos del fármaco con patente cubana Itolizumab. Las investigaciones correrán a cargo de una empresa mixta de ambos países nombrada Biotech Pharmaceuticals Limited (BPL). Esta, según sus directivos, iniciará también en 2025 estudios para la validación de Cimavax, la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón.

El Itolizumab será probado en pacientes en la dermatomiositis y se usará además para el tratamiento de  la enfermedad de injerto contra huésped. La dermatomiositis es una enfermedad que afecta los músculos y la piel y es frecuente en niños y personas que padecen distintos tipos de cáncer. Sus causas, de acuerdo con un artículo de la Biblioteca Médica de Estados Unidos, no se conocen del todo, pero se sospecha que tiene un origen autoinmune y que está relacionada a la presencia de alguna infección viral.

Una hipótesis que ha ganado fuerza en los últimos tiempos es su relación con el virus de Epstein-Barr, causante de la mononucleosis infecciosa. La dermatomiositis se ha manifestado en algunos casos luego de la infección por este agente.

La enfermedad de injerto contra huésped o receptor, por su parte, es un proceso inflamatorio que aparece luego de un trasplante de células madre, médula ósea u órganos en el cuerpo del paciente receptor; provoca el rechazo del órgano o tejido trasplantado y eleva la mortalidad, de acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos. Hasta el momento, esta enfermedad tiene como tratamiento único el uso de dosis altas de esteroides, los cuales tienen múltiples efectos adversos.

El Itolizumab se hizo conocido dentro de la comunidad médica en nuestro país en los días oscuros de la pandemia de COVID-19. En esa época fue una de las herramientas con las que se contaba para el tratamiento de las formas graves de esta enfermedad.

Pero, en esencia, ¿qué es el Itolizumab? ¿Cuál es su mecanismo de acción? ¿Qué perspectiva tiene ese novedoso fármaco?

Itolizumab y psoriasis

El Itolizumab es un anticuerpo monoclonal desarrollado por investigadores cubanos. Los primeros estudios sobre su utilidad práctica se publicaron en el año 2011, cuando fue incluido, bajo el nombre de Th1, con el que se conocía en ese momento, como uno de los 25 anticuerpos monoclonales de interés para la comunidad científica.

Desde 2010 hasta la actualidad se han publicado decenas de investigaciones que confirman la veracidad de la hipótesis inicial, es decir: el Itolizumab es útil en el tratamiento de enfermedades autoinmunes, como es el caso de la psoriasis. Tiene además un perfil de seguridad adecuado, esto es, que genera pocas reacciones adversas y de escasa severidad.

De acuerdo con un artículo aparecido en el sitio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la psoriasis es una enfermedad crónica, autoinmune. Existen diferentes formas de presentación de esta patología. En la más común aparecen lesiones en forma de placas elevadas que se localizan fundamentalmente en el cuero cabelludo, el tronco y las extremidades, con predilección por algunas zonas como las rodillas y los codos.

Un estudio cubano mostró la seguridad y eficacia del uso del Itolizumab en pacientes con psoriasis moderada y grave. En el mismo sentido resulta interesante un reporte de caso de una paciente que, luego de 5 años de haber recibido tratamiento con Itolizumab, se mantenía en remisión de su psoriasis. Esto quiere decir que no presentaba síntomas de su enfermedad, o que esta estaba “silenciada” por el fármaco.

Una particularidad del Itolizumab es que se desarrolló de manera conjunta entre Biocubafarma, el conglomerado cubano biotecnológico, y Biocon, una industria del mismo sector de la India. De ahí que los estudios sobre el medicamento se hayan desarrollado de manera paralela en ambos países.

Itolizumab y COVID-19

La llegada de la pandemia creó la necesidad de buscar opciones de tratamiento. Tanto en Cuba como en la India se desarrollaron estudios que tenían como denominador común el uso de Itolizumab en pacientes con formas moderadas y graves de la enfermedad.

La causa de la muerte de la mayoría de los pacientes con COVID-19, no era la acción directa del virus, sino el daño provocado al organismo por la tormenta de citocinas. Cuando hablábamos antes de la cascada inflamatoria, nos referiríamos a este fenómeno. Se trata de la acción descontrolada del sistema inmunológico inducida por el virus. En este contexto, se comprenderá que un modulador del sistema defensivo como el Itolizumab tenía todas las trazas de ser útil.

Una investigación desarrollada en la India demostró una reducción de la mortalidad y de las necesidades de oxígeno en pacientes con formas moderadas y graves de la COVID-19 a las que se les estaba administrando el Itolizumab.

Por su parte, un estudio multicéntrico 1 cubano que incluyó una decena de hospitales en todo el país demostró que el Itolizumab disminuía las necesidades de oxigenación y reducía comparativamente la mortalidad en pacientes con COVID-19 moderada y grave cuando su uso era oportuno.

Una vez superada la pandemia, el Itolizumab ha seguido utilizándose en las terapias intensivas cubanas para el tratamiento de pacientes con formas específicas de insuficiencia respiratoria aguda. Mi experiencia en este contexto, aunque anecdótica y no investigativa, confirma la utilidad del fármaco en este tipo de enfermos.

Un camino que se amplía

Más allá de la demostrada eficacia del Itolizumab en pacientes con psoriasis y COVID-19 dentro y fuera de Cuba, el camino de este anticuerpo monoclonal se está ampliando. Una muestra de esto es el inicio de los ensayos clínicos a los que hicimos referencia al comienzo del artículo.

Además del ensayo clínico con participación cubana que se desarrolla en China, la empresa estadounidense Esqulium está llevando a cabo una investigación similar. Esta biotecnológica adquirió de Biocon los derechos para el uso del Itolizumab. El estudio está dirigido hacia la enfermedad de injerto contra huésped o receptor, a la que hicimos referencia.

Adicionalmente, un artículo aparecido en el sitio Lupus Fundation of America nos habla sobre los alentadores resultados del uso de Itolizumab en pacientes con nefritis lúpica, es decir, el daño renal que produce el lupus en pacientes portadores de esta enfermedad.

Como se ve, el camino del Itolizumab se amplía y sus posibles usos para el tratamiento de varias enfermedades se diversifican. Sin dudas resulta gratificante ver cómo un fármaco elaborado en Cuba se abre paso en el mundo y que sus posibilidades de salvar miles de vidas aumentan.

Fármaco cubano Nimotuzumab, una esperanza contra el cáncer

Creado por investigadores del Centro de Inmunología Molecular (CIM), el anticuerpo monoclonal humanizado Nimotuzumab (Cimaher®) devino uno de los productos líderes de la biotecnología cubana para el tratamiento del cáncer.

El fármaco obtuvo el registro sanitario el 19 de febrero de 2002, para su empleo en la terapia de tumores avanzados de cabeza y cuello en adultos, otorgado por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), al demostrarse su acción de bloquear el factor de crecimiento epidérmico, un blanco de sumo valor en oncología.

La doctora en Ciencias Médicas Tania Crombet Ramos, directora de Investigaciones Clínicas del CIM, perteneciente al Grupo Empresarial BioCubaFarma, explicó a Granma que el fármaco produce una inhibición de la proliferación descontrolada de células malignas, la formación de nuevos vasos y la ocurrencia de metástasis (diseminación del cáncer), y activa el sistema inmunológico.

Una de sus principales ventajas, aseveró, es que reconoce, de forma diferencial, las células tumorales de las sanas, es decir, actúa de manera específica sobre las malignas.

En la mayoría de las localizaciones de cáncer, el Nimotuzumab suele utilizarse de manera combinada con la irradiación y la quimioterapia, detalló la doctora Crombet.

«Actualmente, el registro sanitario en Cuba autoriza su empleo en neoplasias cerebrales, de esófago, adenocarcinoma de páncreas y cáncer de pulmón de células no pequeñas, con resultados alentadores en cuanto al alargamiento de la sobrevida y la mejoría del estado general de los pacientes, mientras es objeto de más de 20 ensayos clínicos centrados en investigar su eficacia y seguridad, en otras indicaciones de cáncer.

«En un resultado presentado recientemente en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica se demostró que la supervivencia en los pacientes con cáncer localmente avanzado de cabeza y cuello, tratados con quimio-radioterapia, más Nimotuzumab, fue de 44,28 meses, en comparación con la de 33,36 meses, para el grupo de los que solo fueron tratados mediante la quimio-radioterapia», explicó la doctora.

Si bien lo que producíamos hace 30 o más años eran, básicamente, anticuerpos monoclonales de ratón, hoy el 90 % de la secuencia del Nimotuzumab es humana. De ahí que, al poseer una mayor tolerancia, puede utilizarse en tratamientos prolongados, algo que no puede hacerse, por ejemplo, con la radioterapia, recalcó la también miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba.

«Durante la pandemia de la covid-19 las investigaciones revelaron que la aplicación del Nimotuzumab en pacientes graves evidenció una mejoría de la función ventilatoria y la reducción de la concentración de interleuquina 6, una de las principales citocinas causantes del estado hiperinflamatorio que agrava el cuadro clínico de la enfermedad.

«Asimismo, hubo una mejora radiológica o estabilización de la neumonía intersticial multifocal en el 80 % de los pacientes, al séptimo día de recibir la primera dosis, junto a la observación de evidencias preliminares de prevención o reversión de las lesiones fibróticas por tomografía axial computarizada, lo cual propició la disminución de las secuelas pulmonares».

En 2022, el trabajo titulado Reposicionamiento del anticuerpo monoclonal humanizado cubano Nimotuzumab en el tratamiento de pacientes con covid-19, mereció el Premio Especial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, al resultado de mayor relevancia científica.

Incluido en el Cuadro Básico de Medicamentos desde 2010, el fármaco forma parte de la carpeta de productos contra el cáncer, que investiga y desarrolla el CIM, enfocados en bloquear el crecimiento del tumor, e incluso reducir el tamaño de su masa, con la finalidad de llegar a transformar esa enfermedad maligna en un padecimiento crónico, sin deteriorar la calidad de vida del paciente.

La directora de Investigaciones Clínicas de la entidad que, en el venidero diciembre cumplirá tres décadas de creada, añadió que el Nimotuzumab cuenta con registro sanitario en más de 20 países, sobre todo en cáncer de cabeza y cuello, y glioma en pediatría.

El fármaco, ejemplo de soberanía tecnológica en la esfera de la biotecnología cubana, en febrero pasado recibió nuevos registros médicos en China, para su empleo en carcinomas de páncreas, cabeza y cuello.

Naciones como Japón, Corea del Sur, Indonesia, Canadá, la India, Brasil y Alemania han realizado, en los últimos tiempos, investigaciones clínicas con el fármaco cubano en diferentes localizaciones de cáncer.

Revelan claves del microbioma en el asma severa

Un reciente estudio publicado en la revista Allergy ha evaluado el microbioma de las vías respiratorias y las respuestas inmuno-inflamatorias en pacientes con asma severa, con el objetivo de identificar aspectos tratables de esta enfermedad.

El asma se caracteriza por la constricción reversible de las vías aéreas. En casos de asma severa, es fundamental distinguir subtipos para aplicar tratamientos eficaces. El subtipo «tipo 2 alto» presenta altos niveles de eosinófilos en esputo y sangre, respondiendo bien a corticosteroides y agentes anti-IL-5. Sin embargo, el subtipo «tipo 2 bajo», que afecta al 30-50 % de los pacientes, muestra una pobre respuesta a estos tratamientos.

Los investigadores descubrieron que en el subtipo «tipo 2 bajo», la dominancia de ciertos microorganismos en el microbioma de las vías respiratorias, especialmente Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis, se asocia con inflamación neutrofílica y resistencia al tratamiento. Esto podría explicar la eficacia de los antibióticos macrólidos, como la azitromicina, en este grupo de pacientes.

El estudio también reveló diferencias significativas entre el microbioma de las vías respiratorias superiores e inferiores, desafiando el concepto de «una vía aérea, una enfermedad». Además, demostró la viabilidad de la secuenciación Nanopore para identificar la dominancia de patógenos, lo que podría guiar tratamientos antibióticos más precisos.

Estos hallazgos sugieren que abordar el microbioma pulmonar podría ser clave en el manejo del asma severa, permitiendo terapias más personalizadas y eficaces en el futuro.

Vea el artículo en:

Jabeen MF, Sanderson ND, Tinè M, et al. Species-level, metagenomic and proteomic analysis of microbe-immune interactions in severe asthma. Allergy. 2024; 00: 1-15. doi:10.1111/all.16269

El hacer incansable de nuestros científicos en función de la salud y salvaguarda de la vida de nuestro pueblo

En reunión de expertos y científicos para temas de salud, que encabeza el presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, este lunes presentamos los primeros resultados obtenidos a partir de las investigaciones virológicas de la fiebre de Oropouche que se han desarrollado en el país desde la detección de los primeros casos, en mayo del presente año.

Recordemos cómo, la vigilancia integrada para el dengue permitió identificar rápidamente la introducción de ese nuevo arbovirus emergente en el territorio nacional, y adoptar de inmediato las medidas pertinentes para iniciar su estudio, prevención y control.

Los brotes iniciales de fiebre de Oropouche en Cuba sucedieron en Santiago de Cuba y Cienfuegos. A partir del estudio llevado a cabo entonces por el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), en esas provincias se confirmaron los primeros pacientes.

Las investigaciones que desde ese momento se han puesto en marcha en ese prestigioso centro cubano, y que han tomado como base los primeros datos clínico-epidemiológico de los pacientes con infección confirmada, nos han permitido un mayor conocimiento de las particularidades del virus, así como adoptar medidas más efectivas para el tratamiento de los enfermos.

Cuba ha demostrado tener personal preparado, así como capacidad diagnóstica y tecnológica para la rápida detección del virus, del cual ya se han diagnosticado casos en todo el país. La caracterización genética del patógeno identificado en el territorio nacional permitió sugerir que el mismo era muy similar al que estaba circulando en Brasil desde 2023.

A partir de las evaluaciones llevadas a cabo, se ha podido detectar el virus en muestras clínicas de suero, orina y líquido cefalorraquídeo. En algunos pacientes, ha sido posible confirmar por esta vía su diagnóstico incluso un mes después de iniciados los síntomas.

Esos y otros resultados que han ido alcanzando nuestros profesionales, se han compartido tanto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), como con la comunidad científica internacional, lo cual sirve de base para ampliar los conocimientos sobre esta enfermedad.

Sumamente complejo es el escenario epidemiológico que vive el mundo desde hace algunas décadas, en las cuales se ha evidenciado la emergencia y reemergencia de las arbovirosis, las cuales provocan importantes daños a la salud mundial.

De manera particular el Oropouche, ha ocasionado en los últimos 60 años más de 30 epidemias y con ello la confirmación de medio millón de casos, principalmente en la región del Amazonas.

En la actualidad, se estima que alrededor de cinco millones de personas están en riesgo de infección, debido a la fácil propagación del agente causante del contagio a través de vectores.

Durante el encuentro, la destacada investigadora del IPK, la doctora María Guadalupe Guzmán Tirado, igualmente anunció otros importantes estudios que se llevan a cabo en nuestros centros de Salud, en los ámbitos clínicos, virológicos, entomológicos y epidemiológicos.

Ese hacer incansable de nuestros científicos en función de la salud de nuestro pueblo, no solo los ha puesto a la vanguardia en el estudio y la prevención del virus, sino que se ha convertido también en salvaguarda de la vida.

Victor Ambros y Gary Ruvkun obtienen el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de los microARN

Los dos científicos estadounidenses descubrieron los microARN, una nueva clase de diminutas moléculas de ARN que desempeñan un papel crucial en la regulación de los genes. Su revolucionario descubrimiento en el pequeño gusano C. elegans reveló un principio completamente nuevo de regulación genética, que resultó ser esencial para los organismos pluricelulares, incluido el ser humano.

Durante décadas, la comunidad científica prestó poca atención a este descubrimiento. Según la Fundación Nobel, se pensaba que este mecanismo era «una peculiaridad» de un gusano, algo «probablemente irrelevante para los humanos y otros animales más complejos». Pero no.

El trabajo de Ambros y Ruvkun ayudó a explicar cómo funcionan nuestros genes dentro del cuerpo humano y cómo eso da lugar al desarrollo de los distintos tejidos en nuestro organismo.

“El descubrimiento seminal de Ambros y Ruvkun en el pequeño gusano C. elegans fue inesperado y reveló una nueva dimensión de la regulación génica, esencial para todas las formas de vida complejas”, según la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Suecia que entrega el galardón.

Ambros llevó a cabo la investigación que le valió el Premio Nobel mientras trabajaba en la Universidad de Harvard. En la actualidad, es profesor de ciencias naturales en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Por su parte, Gary Ruvkun realizó su estudio en el Hospital General de Massachusetts y en la Facultad de Medicina de Harvard, donde ejerce como profesor de genética, según informó Thomas Perlmann, secretario general del Comité Nobel.

El microARN es una molécula de ARN muy corta, que, a diferencia de otros ARN conocidos, no codifica proteínas. En lugar de eso, su función principal es unirse a secuencias específicas del ARN mensajero (ARNm) en las células, bloqueando su capacidad de producir proteínas.

Este mecanismo postranscripcional permite a las células controlar con precisión qué genes se activan y en qué momento, lo que es fundamental para mantener el equilibrio en diversas funciones celulares.

En 1993, los dos investigadores, que habían sido colegas postdoctorales, realizaron un descubrimiento clave trabajando con el gusano redondo Caenorhabditis elegans. Estudiaron dos cepas mutantes del gusano, llamadas lin-4 y lin-14, que presentaban problemas en su desarrollo. Victor Ambros identificó que el gen lin-4 interfería con la actividad del gen lin-14, aunque al principio no estaba claro cómo ocurría este bloqueo. Mientras Ambros se enfocó en mapear el gen lin-4, Gary Ruvkun centró sus esfuerzos en el gen lin-14.

Ambros descubrió que el gen lin-4 no producía una proteína, como se esperaba, sino una cadena de ARN muy corta, lo que fue sorprendente. Al mismo tiempo, el trabajo de Ruvkun mostró que lin-14 sí codificaba una proteína. Juntos, determinaron que el ARN corto de lin-4, un microARN, se une al ARN mensajero de lin-14, bloqueando la producción de la proteína mediante un proceso conocido como traducción.

Este hallazgo sentó las bases para el estudio de los microARN en la regulación genéticaya que la identificación del microARN mostró que existía un nivel adicional de control genético, con profundas implicaciones para la biología.

Ambros y Ruvkun se interesaron por cómo se desarrollan los distintos tipos de células. Descubrieron los microARN, que son una nueva clase de moléculas diminutas de ARN que desempeñan un papel crucial en la regulación de los genes. El descubrimiento fue revolucionario.

Tras años de investigación, “ahora se sabe que el genoma humano codifica más de mil microARN. Su sorprendente descubrimiento reveló una dimensión totalmente nueva de la regulación génica”, dijo el jurado del Nobel. Los microARN están demostrando su importancia fundamental para el desarrollo y el funcionamiento de los organismos.

La regulación génica por microARN lleva funcionando cientos de millones de años. Es un mecanismo que permitió la evolución de organismos cada vez más complejos.

Gracias a la investigación genética ahora se sabe que las células y los tejidos no se desarrollan normalmente sin microARN. Si la regulación por microARN es anormal, puede contribuir al desarrollo de cáncer. También se han encontrado mutaciones en genes que codifican microARN en humanos, causando afecciones como pérdida auditiva congénita, trastornos oculares y esqueléticos.

El descubrimiento del microARN no solo transformó nuestra comprensión de la regulación genética, sino que también abre puertas a múltiples aplicaciones biotecnológicas y médicas. Hoy en día, tiene implicaciones significativas en el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades, así como en el desarrollo de nuevas terapias.

  • Diagnóstico de enfermedades. La investigación muestra que los niveles de microARN están alterados en varias enfermedades, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y los trastornos neurológicos. Esto permite a los científicos identificar perfiles específicos de microARN que actúan como biomarcadores, facilitando la detección temprana de patologías y mejorando los diagnósticos. Por ejemplo, ciertos microARN pueden estar sobreexpresados en células cancerosas, lo que los convierte en una herramienta potencial para detectar tipos específicos de tumores antes de que los síntomas aparezcan.
  • Nuevas terapias genéticas. Los científicos están trabajando en tecnologías que pueden modificar o inhibir la acción de microARN disfuncionales que causan enfermedades. Esto podría ser especialmente útil en enfermedades como el cáncer y los trastornos genéticos donde la regulación genética ha fallado. Al bloquear microARN que favorecen el crecimiento tumoral o al reintroducir microARN que faltan, se podrían desarrollar tratamientos más específicos y efectivos.
  • Medicina regenerativa y desarrollo celular. Dado que los microARN son fundamentales para la diferenciación celular y el desarrollo de tejidos, su manipulación también tiene potencial en el campo de la medicina regenerativa. Al controlar la expresión de microARN específicos, se podrían estimular o inhibir procesos regenerativos en el cuerpo, promoviendo la reparación de tejidos dañados o el tratamiento de enfermedades degenerativas.
  • Protección contra infecciones virales. El hallazgo del microARN también inspiró investigaciones sobre su papel en la defensa contra infecciones virales, particularmente en plantas. Las plantas utilizan moléculas de ARN similares a los microARN para protegerse contra virus, y los científicos están explorando cómo aplicar este conocimiento en la agricultura para mejorar la resistencia de los cultivos a patógenos y reduciendo la necesidad de pesticidas.

Más información:

The 2024 Nobel Prize in Physiology or Medicine jointly to Victor Ambros and Gary Ruvkun for the discovery of microRNA and its role in post-transcriptional gene regulation.

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