Científica Informativa

Nueva guía para mejorar el abordaje de las autolesiones en la población adolescente

Las autolesiones en la adolescencia representan hoy en día un importante problema de salud pública. Su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, alcanzando un ritmo exponencial en los últimos 10 años. A la luz de estos datos, la Unidad de Asesoramiento Científico-técnico (Avalia-t) de la Agencia Gallega para la Gestión del Conocimiento en Salud (ACIS) ha coordinado la elaboración de una nueva guía titulada: Evaluación y manejo clínico de las autolesiones en la adolescencia: protocolo basado en la evidencia.

El documento, realizado en el marco de la financiación del Ministerio de Sanidad, pretende ayudar a entender qué son y cómo se desarrollan las autolesiones en la adolescencia, cómo identificarlas y tratarlas, con el fin de mejorar la atención que se les presta en el Sistema Nacional de Salud. Para su elaboración se ha constituido un grupo de trabajo multidisciplinar que ha visto involucradas numerosas entidades, entre otras, la Asociación Española de Pediatría (AEP). El grupo de trabajo ha contado también con la participación de representantes de pacientes y expertos de diferentes comunidades autónomas.

La guía está dirigida a profesionales de la salud que tienen contacto directo con esta franja poblacional, como psicólogos clínicos y sanitarios, psiquiatras, trabajadores sociales, pediatras, etcétera, así como a gestores sanitarios y profesionales del ámbito educativo.

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El SAGE actualiza la guía de vacunación contra la COVID-19

Tras su reunión celebrada del 20 al 23 de marzo, el Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (SAGE) sobre inmunización de la OMS revisó la hoja de ruta para priorizar el uso de las vacunas contra la COVID-19, a fin de reflejar el impacto provocado por la variante ómicron y el alto nivel de inmunidad de la población debido a la infección y la vacunación.

La hoja de ruta mantiene la prioridad del SAGE de proteger a las poblaciones expuestas a un mayor riesgo de muerte y enfermedad grave a causa de la infección por SARS-CoV-2, y sigue destacando la necesidad de preservar la resiliencia de los sistemas de salud. De nuevo, la hoja de ruta compara la relación costoeficacia de vacunar contra la COVID-19 a las personas en menor riesgo, es decir, los niños y adolescentes sanos, con la de otras intervenciones de salud. Además, incluye recomendaciones revisadas sobre las dosis de refuerzo adicionales y acerca del intervalo de tiempo entre los refuerzos. También analiza el efecto actual de las vacunas por lo que respecta a la reducción de las afecciones posteriores a la COVID-19, pero las pruebas empíricas sobre el alcance de su impacto son inconsistentes.

«Se ha actualizado la hoja de ruta para reflejar que una gran parte de la población está vacunada, se ha infectado previamente por COVID-19, o bien ambas cosas. La hoja de ruta revisada vuelve a enfatizar la importancia de vacunar, incluso con refuerzos adicionales, a quienes aún están en riesgo de enfermedad grave, que son principalmente adultos mayores y personas con afecciones subyacentes», declaró la presidenta del SAGE, la Dra. Hanna Nohynek. «Los países deben tener en cuenta su contexto particular cuando decidan si siguen vacunando a los grupos de riesgo bajo, como los niños y adolescentes sanos, sin que ello suponga comprometer la administración de las vacunas rutinarias, que tan importantes son para la salud y el bienestar de este grupo de edad».

La versión revisada de la hoja de ruta establece tres grupos de prioridad para la vacunación contra la COVID-19: alta, media y baja. La definición de estos grupos se basa principalmente en el riesgo de enfermedad grave y muerte, y tiene en cuenta cuestiones como la eficacia de la vacuna, la relación costoeficacia, los factores programáticos y la aceptación por parte de la comunidad.

El grupo de prioridad alta incluye a las personas mayores, a los adultos jóvenes que padecen comorbilidades importantes (por ejemplo, diabetes y cardiopatías), a las personas con afecciones de inmunodeficiencia (por ejemplo, personas que viven con el VIH y receptores de trasplantes), incluidos los niños de 6 meses o más, a las personas embarazadas y al personal de salud de primera línea.

Con respecto al grupo de prioridad alta, el SAGE recomienda administrar una dosis de refuerzo adicional en un plazo de 6 o 12 meses tras la última dosis, dependiendo de factores como la edad y las afecciones de inmunodeficiencia. Cualquier recomendación sobre la vacuna contra la COVID-19 solo es válida durante un tiempo determinado, y únicamente se refiere al escenario epidemiológico actual. En consecuencia, no se debe interpretar que se recomienda administrar dosis de refuerzo adicionales cada año de manera continuada. El objetivo es ayudar a los países a planificar a corto y medio plazo.

El grupo de prioridad media incluye a los adultos sanos sin comorbilidades, generalmente de edades inferiores a entre 50 y 60 años, y a niños y adolescentes con comorbilidades. Para el grupo de prioridad media el SAGE recomienda la primovacunación y la primera dosis de refuerzo. Aunque los refuerzos adicionales son seguros para este grupo, el SAGE no los recomienda de forma sistemática, ya que, en términos comparativos, ofrecen unos beneficios bajos en materia de salud pública.

El grupo de prioridad baja incluye a los niños y adolescentes sanos de entre 6 meses y 17 años. Las dosis primarias y de refuerzo son seguras y eficaces en los niños y adolescentes. Sin embargo, teniendo en cuenta la baja carga de morbilidad de este grupo de edad, el SAGE insta a los países que estén considerando su vacunación a que fundamenten sus decisiones en factores contextuales, entre ellos, la mencionada carga de morbilidad y la relación costoeficacia, así como otras prioridades sanitarias o programáticas y los costos de oportunidad.

En términos comparativos, los beneficios sanitarios que aporta vacunar a niños y adolescentes sanos son mucho menores que los beneficios consolidados de las vacunas esenciales administradas tradicionalmente a los niños (por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus y el sarampión y la antineumocócica conjugada), y que los beneficios que ofrecen las vacunas contra la COVID-19 en los grupos de prioridad alta y media. Los niños con afecciones de inmunodeficiencia y con comorbilidades tienen un mayor riesgo de sufrir la forma grave de la COVID-19, de manera que están incluidos en los grupos de prioridad alta y media, respectivamente.

Aunque, en general, la carga de COVID-19 grave entre los bebés menores de 6 meses es baja, sigue siendo mayor que la correspondiente a los niños de entre 6 meses y 5 años. La vacunación de las personas embarazadas, incluso con una dosis adicional si han pasado más de seis meses desde la dosis anterior, protege tanto a la madre como al feto, y a su vez tiende a reducir la probabilidad de que los bebés sean hospitalizados a causa de la COVID-19.

Los países que ya disponen de una política sobre la administración de refuerzos adicionales deben examinar cómo evoluciona la necesidad en función de la carga nacional de morbilidad, la relación costoeficacia y los costos de oportunidad.

Aparte de la hoja de ruta, el SAGE también actualizó sus recomendaciones sobre las vacunas bivalentes contra la COVID-19, y ahora recomienda a los países que consideren la posibilidad de realizar la primovacunación con la vacuna bivalente de ARNm de la subvariante BA.5.

COVID-19 podría convertirse en una amenaza similar a la gripe estacional este año

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó el 17 de marzo que espera bajar este año su nivel de alerta máxima por la COVID-19 al estimar que la enfermedad podría representar en poco tiempo una amenaza similar a la de la gripe estacional.

“Llegamos a un punto en que podemos considerar a COVID-19 de la misma forma que consideramos la gripe estacional, es decir, una amenaza para la salud, un virus que seguirá matando, pero un virus que no perturba nuestra sociedad o nuestros sistemas hospitalarios”, dijo a la prensa en Ginebra el jefe de los programas de urgencia de la OMS, Michael Ryan, citado por la agencia Télam.

A su turno, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus,  dijo estar “muy satisfecho de que, por primera vez, el número semanal de decesos registrados en las últimas cuatro semanas fue inferior al que se registró cuando usamos por primera vez la palabra ‘pandemia’, hace tres años”.

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Una radiografía de la anafilaxia en Latinoamérica y España

En menos de la mitad de los episodios de anafilaxia se utiliza epinefrina, según datos de un registro diseñado por el Grupo de Interés en Anafilaxia de la Sociedad Latinoamericana de Alergia, Asma e Inmunología (SLAAI) que incluyó a España y 11 países de Latinoamérica.

El estudio descriptivo transversal basado en un registro muestra que en las regiones estudiadas los desencadenantes de anafilaxia pueden deberse a exposición a diferentes alimentos, fármacos o insectos. Asimismo, además de la subutilización del tratamiento, el manejo tras la resolución del cuadro es deficiente y los autores enfatizan la necesidad urgente de mejorar la difusión y la implementación de las guías de anafilaxia.

El registro analizó 817 reacciones anafilácticas atendidas entre julio de 2018 y diciembre de 2021 y los autores se basaron en cuestionarios completados retrospectivamente en línea por los médicos; incluyó a 67 unidades de alergia.

El Dr. Edgardo J. Jares, primer autor, expresidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAEIC) y de la Sociedad Latinoamericana de Alergia, Asma e Inmunología, comentó a Medscape en español que este registro incluye casos ya evaluados por los servicios de alergia. «Los otros estudios toman la impresión del médico de guardia de la causa de la anafilaxia. En este registro hay más datos y corroboración de las causas que ocasionaron la reacción».

Respecto de los resultados, señaló que hay coincidencias con otros registros, como el europeo; una de ellas es que los alimentos constituyen la principal causa desencadenante de anafilaxia en menores y los fármacos lo son en adultos. Pudimos ver que ese cambio ocurre entre los 10 y 13 años.

Casi un tercio de los casos de anafilaxia por fármacos tenía antecedentes de reacciones previas con el mismo fármaco o con uno del mismo grupo. Con eso, el especialista enfatizó la importancia de educar a los médicos sobre la realización de una historia clínica cuidadosa con respecto a las reacciones de hipersensibilidad inducidas por fármacos, así como aconsejar a los pacientes sobre las consecuencias de la automedicación y la importancia de evitar el fármaco incitador o aquellos de reacción cruzada responsables de la reacción alérgica.

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Una encuesta regional revela grandes interrupciones en la atención de enfermedades no transmisibles durante la pandemia de COVID-19

Paciente recibe atención médica

Washington D.C., 27 de marzo de 2023 (OPS) – Grandes interrupciones en el diagnóstico y manejo de las enfermedades no transmisibles (ENT) en las Américas durante la pandemia de la COVID-19 tuvieron un «impacto adverso significativo en la región», advierte un nuevo estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El estudio, ¿Cuál es la capacidad de los servicios de ENT y las interrupciones debidas a la COVID-19? Resultados de la encuesta de la OMS sobre la capacidad de los países para atender enfermedades no transmisibles en la Región de las Américas, publicado el mes pasado en la revista BMJ (British Medical Journal) reveló «interrupciones significativas y sostenidas», que afectaron a todos los países de la Región entre 2019 y 2021, independientemente del nivel de inversión en su salud o de la carga de ENT.

«Las personas con ENT requieren un diagnóstico oportuno, tratamiento continuo y acceso a medicamentos esenciales, así como un monitoreo continuo de sus condiciones», dijo Silvana Luciani, jefa de Enfermedades No Transmisibles de la OPS y una de las autoras del estudio. «Sin embargo, el estudio muestra que muchos países fueron incapaces de satisfacer estas demandas en los últimos tres años», indicó.

Mientras que el 81 % de los 35 países encuestados identificaron los servicios de ENT como parte del conjunto básico de servicios de salud esenciales que debían mantenerse durante la pandemia, solo el 34 % informó que los servicios ambulatorios de ENT siguieron en funcionamiento, y más del 90% informó de interrupciones en la prestación de servicios esenciales de atención primaria, incluidos el cribado del cáncer y la gestión de la diabetes y la hipertensión.

Una cuarta parte de los países también reportaron el desabastecimiento de herramientas de diagnóstico, así como de medicamentos y tecnologías esenciales para el tratamiento y la gestión de estas enfermedades.

Para mitigar algunas de las interrupciones, el 67 % de los países sustituyeron las consultas presenciales por la telemedicina, y otros implantaron la atención domiciliaria, el triaje y la priorización de la atención en función de la gravedad de la afección.

«Aunque sin duda se necesitan más datos, los resultados de este estudio son preocupantes», afirmó Luciani. «Alrededor de 240 millones de personas viven actualmente con una enfermedad crónica en las Américas. El acceso a los servicios de diagnóstico y tratamiento de las ENT es esencial para controlar estas afecciones y prevenir la muerte prematura», consideró.

La OPS recomienda integrar las ENT en la cobertura y el acceso universal a la salud, centrándose en garantizar una atención asequible y de calidad para la prevención y el tratamiento de estas enfermedades como parte de la atención primaria de salud y empoderando a las personas que viven con ellas para que gestionen sus afecciones. Además, las ENT deben tenerse en cuenta como parte de los planes nacionales de preparación ante emergencias para garantizar la continuidad de los servicios esenciales para estas enfermedades, incluso durante emergencias y desastres naturales.

La OPS sigue prestando apoyo a los países de las Américas para mantener los servicios de salud esenciales. La Organización también ha trabajado para mitigar algunos de los retos planteados por la pandemia de COVID-19 mediante la publicación de directrices para ayudar a clasificación y priorización de los pacientes, la telemedicina, la prescripción de medicamentos multimensual y la reorganización de los servicios de oncología.

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