Colaboración

Voces del Henry Reeve (III). El doctor Julio Guerra Izquierdo: un líder en primera línea de la vida

Este 19 de septiembre de 2025, el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, creado por nuestro comandante en jefe Fidel Castro Ruz, cumple 20 años.

Dándole continuidad a la serie de entrevistas a integrantes del Contingente, en reconocimiento a su labor solidaria y compromiso con la salud global, nos acercamos hoy a la experiencia del doctor Julio Guerra Izquierdo, nefrólogo de formación.

Mirándole de cerca, en la complicidad de una entrevista, percibes que no le teme a nada. Apenas gesticula ni levanta la voz: la serenidad con que responde revela a un hombre que ha enfrentado, sin titubeos, pruebas contundentes de la medicina internacionalista.

Con apenas 26 años ya conocía lo que significa salvar vidas lejos de casa: Guatemala, Venezuela, Djibuti… y, cuando el mundo se estremecía bajo la sombra de la COVID-19, asumió una de las responsabilidades más desafiantes: fue jefe de la brigada médica cubana del Contingente Internacional “Henry Reeve” en Turín, Italia, y más tarde, de la segunda brigada enviada a México.

Nefrólogo y Especialista de segundo grado en administración de salud, formado en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, (CIMEQ), trabajó en Cienfuegos, fue Director de Salud en Santiago de Cuba, Director nacional de hospitales y hoy dirige el área de estadísticas del MINSAP. Pero ninguna hoja de vida —por brillante que sea— alcanza a contener la hondura de lo que vivió con el “Henry Reeve”. Así piensa el Julio Guerra Izquierdo que tenemos frente:

«Éramos 38 colaboradores cubanos, que llegábamos a Turín, en aquel inolvidable 2020 respondiendo a una solicitud del gobierno italiano para escribir una página inédita. Por primera vez, la solidaridad médica de Cuba se hacía presente en Europa. Allí, donde los noticieros mostraban columnas de carros trasladando ataúdes en Lombardía, ante una COVID 19 implacable, desgarradora… Ha sido, quizás, una de las misiones más difíciles que hayamos tenido que enfrentar».

– ¿Cuáles eran los más grandes retos?

«Llegábamos a un primer mundo, dotado de la más moderna tecnología. Nosotros, más acostumbrados a usar el método clínico, pero poco a poco fuimos demostrando nuestras capacidades y  los médicos italianos empezaron a reconocer la solidez de nuestros conocimientos. Es bueno decir que en las discusiones de casos siempre había un especialista cubano y en las decisiones que se adoptaban,  pesaba en un 70 u 80 por ciento su criterio.

De ese intercambio nacieron amistades entrañables, investigaciones conjuntas y tres libros que recogen experiencias y protocolos científicos que luego se aplicaron en Cuba.

En la responsabilidad de cuidarnos tuvieron que ver mucho los epidemiólogos de la brigada, y la experiencia con que ya contaban en el enfrentamiento al ébola, en África en 2014. En cuanto al idioma fueron estudiantes voluntarios los que nos ayudaron a vencer la barrera».

– Y poco después de regresar al patria con la misión cumplida, ocurre otro llamado del “Henry Reeve”…

«México fue otra historia intensa. Llegamos cuando el país vivía también un pico de la epidemia de COVID. Nuestra estancia allí estuvo marcada por cartas, flores y lágrimas de gratitud de un pueblo que no podía creer cuántas horas pasabamos junto a los pacientes».

Cada misión dejó huellas profundas y mil historias por contar, pero también la certeza de que donde otros retroceden, los médicos del “Henry Reeve” avanzan. Y en ese camino, el nombre del Dr. Julio Guerra Izquierdo ya ha quedado escrito.

Por: Mylenys Torres Labrada

Voces del Henry Reeve (II): La Dra. Zabyly también le pertenece al mundo

Zabyly Hernández Blanco nació en la provincia cubana de Sancti Spíritus y ahora trabaja en el Hospital “Comandante Manuel Piti Fajardo” de la capital, pero ha salvado vidas más allá de sus fronteras y por eso también le pertenece al mundo.

Cuando terminó con notas sobresalientes sus estudios de medicina optó por un diplomado en terapia intensiva que la puso un día frente a frente a una decisión crucial: integrar el Contingente Internacional para Situaciones de Desastres y grandes epidemias “Henry Reeve”.

Fue así como llegó aquel 19 de septiembre a estar en el palacio de convenciones de La Habana, en una sala que se rendía ante la voz de Fidel Castro, como si cada frase suya encontrara un silencio reverente y denso, de esos que no pesan, sino que abrazan lo que se dice.

– ¿Qué recuerda de ese día de constitución del contingente?

– Todos estábamos con nuestras batas blancas y nuestras mochilas cargadas con agua, medicamentos y todo lo indispensable para afrontar las primeras horas en campaña de una misión. La idea de ver por vez primera al comandante nos sobrecogía, habíamos dado nuestra disposición de asistir a los afectados por el huracán Katrina en los Estados Unidos. Estábamos conscientes de la alta responsabilidad que habíamos asumido, y mucho más al escuchar a Fidel dándonos la tarea personalmente.

– ¿Qué pasó después?

– Como se sabe el presidente de los Estados Unidos se negó a recibir la ayuda cubana, pero ya estábamos organizados (se nos había impartido incluso un curso de enfrentamiento a desastres) y con la voluntad de ir a cualquier parte. Y por eso, en octubre de ese propio 2005, partí a Pakistán tras el terremoto que azotó a ese país, y a Indonesia por un desastre similar en 2006.

– Por obra y gracia de la dinámica del Contingente, se encontró un día en el grupo de logística que organizaba los hospitales de campaña de las brigadas que partían. ¿Cómo era?

– Era complejo, porque no sólo era garantizar que cada Brigada “Henry Reeve” contara con las casas de campaña, sino también con los equipos, los insumos médicos y todo lo necesario. Fidel estaba al tanto, y eso elevaba aún más el rigor de nuestro trabajo. Yo participé en la logística para el montaje y funcionamiento de los hospitales de campaña en Pakistán e Indonesia, y en la de las brigadas que luego fueron a Nicaragua y Perú. Eso me preparó para cuando me desempeñé como Logística de la misión médica cubana en Argelia, durante 3 años y medio.

– ¿De lo más difícil que recuerde?

– Una gran nevada en Pakistán que nos sorprendió en la madrugada y tumbó muchos mástiles y tiendas de campaña. Hubo que enseguida preparar lo necesario para reponer lo que habíamos perdido en el terreno. Los hombres fueron los que más trabajaron y se arriesgaron para poder llevar todo desde nuestros almacenes que radicaban en la capital Islamabad, por esas carreteras con curvas enormes, deslaves y resbaladizas por el hielo, para poder arreglar lo que había sufrido daños.

– ¿Les cuenta a sus niños de esta parte de su vida?

– Bryan y Jennifer disfrutan mucho cuando les hago mis historias, a lo mejor les atrae el enfoque “aventurero” que supone haber tenido el valor de ir a lugares desconocidos y difíciles y de dejar atrás la seguridad de la familia y la casa, pero cuando sus edades se lo permitan estoy segura de que entenderán que, en cada una de nuestras misiones asumimos los riesgos con un propósito digno, y sacarán de ellas muchas lecciones de humildad y de entrega.  Yo les cuento mis recuerdos con la ilusión de que me vean como una de las médicas cubanas que es parte de un contingente que ha salvado vidas en diferentes partes del mundo.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Visita delegación de ciencia y tecnología de China a la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana

El Prof. Dezhong Yao, director del Laboratorio Conjunto China-Cuba de la Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China, junto a una delegación del gigante asiático, visitaron la mañana de este viernes la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, donde sostuvo conversaciones con su titular la Dra. Yoandra Muro Valle y otros directivos de la institución académica habanera.

Los visitantes, en el recorrido por diferentes locaciones del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón y durante el encuentro sostenido en su salón de recibieron una pormenorizada explicación de la historia del emblemático centro que acoge la visita y de las características de los procesos formativos de pre y postgrado de la UCMH.

Por su parte el Prof. Dezhon Yao jefe de la delegación visitante, luego de agradecer el recibimiento, manifestó su interés en establecer vínculos de cooperación en aspectos tales como intercambio estudiantil y profesoral, realización de proyectos de investigación colaborativos y actividades de formación, así como en el establecimiento de currículos conjuntos y en temas relacionados con las neurociencias.

Concluidas las conversaciones preliminares ambos titulares procedieron a la firma de un Memorándum de Entendimiento como primer paso para la profundización de los nexos de cooperación e intercambio académico entre ambas instituciones.”

 

Visita de delegación de h
Visita delegación de China

 

Visita delegación de China

Visita delegación de China

Visita delegación de China

Visita delegación de ChinaVisita delegación de China

Voces del Henry Reeve: serie de entrevistas

Presentamos una serie de entrevistas a integrantes del Contingente Internacional “Henry Reeve”, en reconocimiento a su labor solidaria y compromiso con la salud global. A través de sus testimonios, conoceremos de cerca el espíritu humanista y profesional que distingue a este colectivo médico.

Siga nuestras publicaciones y acompáñenos en este homenaje a la medicina solidaria cubana.

La Dra. Marcy Calderón Martínez ha sido parte del nacimiento mismo de uno de los gestos más nobles de la medicina internacional: el Contingente “Henry Reeve”. Hoy estamos frente a ella, con su pelo negro, bata blanca y sonrisa hermosa. Su voz irradia serenidad y una profundidad que conmueve.

“Con el escudo o sobre el escudo”: la Dra. Marcy Calderón y el Henry Reeve

Corría el año 2005 cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans. El mundo miraba atónito; Cuba, en cambio, actuó. A instancias del comandante en jefe Fidel Castro, se creó el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”.

La Dra. Marcy Calderón fue parte activa en ese nacimiento. Prestaba servicios en las oficinas para temas de salud en el Consejo de Estado, por lo que estuvo atenta a cómo se fraguó todo. Luego su mochila recorrió caminos devastados, junto a brigadas “Henry Reeve” en Pakistán, Nepal y Bolivia.

– ¿Qué recuerda de las indicaciones de Fidel sobre la preparación de las brigadas?

– Fidel estaba atento a cada detalle. En la preparación de las mochilas de los cooperantes, por ejemplo, insistía en que tuvieran medicinas y alimentos, y entre éstos, el chocolatín, porque nos daba calorías para combatir el frío en los países donde íbamos a trabajar. Eso me marcó mucho: ese cuidado y esa precisión. Nos llamaba el “ejército de la batalla por la vida». Él despedía personalmente a cada brigada, se tomaba fotos que luego hacía llegar a cada colaborador y conversaba con nosotros como si fuéramos familia.

– ¿Podría compartir alguna anécdota que refleje ese vínculo especial con Fidel?

– Sí, una muy especial fue cuando me enviaron a Pakistán en 2005. Fui la última en montarme en el carro para ir al aeropuerto, y Fidel me dijo al oído: “escudo o sobre escudo”, mientras ponía sus manos una sobre otra. Al principio no entendí. Luego supe que esa frase viene de los gladiadores y significa que debíamos regresar victoriosos o no regresar, pero siempre con dignidad y valentía. Eso me acompañó siempre. Esos encuentros eran energizantes, conversaba como si fuéramos su familia, y al verlos se atrevía a identificar, por la fisionomía, de qué provincia cubana eran.

Se fijaba en todo: al saludar a una doctora en una despedida le dijo que el adorno que tenía en la nariz era indú… A mí, en una ocasión, me preguntó si el pulso que traía lo había comprado en Timor Leste (me había mandado a una misión a ese país), y sí. Preguntaba mucho. Un día indagó acerca de cuántos kilovatios de corriente eléctrica consumían en el país donde estaba una brigada… nadie sabía… y dio una clase sobre eso. Aconsejaba y orientaba que respetáramos las costumbres del país en que nos encontráramos y que fuéramos siempre moderados. Su liderazgo era muy humano, pero también riguroso.

– ¿Cuáles fueron algunas de las misiones más desafiantes en las que participó como integrante del Contingente?

– Estuve en Pakistán en 2005 tras un terremoto, en Nepal en 2015 por otro desastre similar, y en Bolivia durante las inundaciones en cuatro estados. En Bolivia, además, llevé un mensaje personal de Fidel a Evo Morales y coordiné la distribución de brigadas desde Cochabamba. Cada lugar tenía sus retos: desde el frío extremo, los caminos peligrosos, hasta los incidentes del día a día. Lo difícil me reta, y al domar lo difícil, ya no es.

– Más allá de los desafíos técnicos, ¿qué es lo más hermoso de esta obra humana?

– La hermandad que se establece entre nosotros y con las comunidades locales. No es solo medicina, es un lazo humano profundo, que fortalece el sentido de solidaridad y esperanza.

– ¿Qué legado cree que deja el Contingente Henry Reeve y su experiencia como fundadora?

– El contingente es símbolo de dignidad, valentía y amor por el mundo. Fidel nos preparó con cariño y exigencia a la vez, y yo me siento honrada de haber estado en la savia primera de este ejército de vida. Con el escudo o sobre el escudo (como él me dijo) siempre.

Por: Mylenys Torres Labrada.





Brigada Médica Cubana en Haití reafirma compromiso científico y humanitario en ese país

Con la participación de profesionales cubanos y haitianos, un alto nivel científico y compromiso social, la Brigada Médica Cubana en Haití efectuará la XXIII Jornada Científica Nacional desde el próximo 3 de octubre y hasta el 3 de diciembre.

La brigada dedica la iniciativa al centenario del natalicio de nuestro comandante en jefe Fidel Castro Ruz, a los 27 años de la cooperación médica en Haití, al 192 aniversario del natalicio de Carlos J. Finlay y al desarrollo de la medicina familiar en Haití en su primer aniversario.

Primeramente tendrán lugar los encuentros institucionales, para los cuales están inscriptos ya 95 trabajos. Se espera que todos aborden las principales causas de morbilidad y mortalidad en Haití, tales como el dengue, la malaria, la fiebre tifoidea, la filariasis linfática y la infección por VIH/sida.

Los profesionales expondrán con especial énfasis, avances y estrategias del programa de medicina familiar comunitaria para enfrentar problemas de salud pública relacionados con la higiene y la epidemiología, las intervenciones quirúrgicas, la fisioterapia, la rehabilitación y la entomología médica.

Se destaca de este modo la importancia de la investigación científica como pilar fundamental para el desarrollo médico, el enfoque riguroso y sistemático que contribuye a generar nuevos conocimientos aplicables a la práctica clínica y terapéutica, y que beneficia directamente a los pacientes.

Bajo el lema «La actualización y profundización del conocimiento para un mejor servicio», la jornada reafirmará el compromiso científico y humanitario de la Brigada Médica Cubana en Haití de continuar contribuyendo al avance de la salud pública en la región.

Por: Mylenys Torres Labrada.

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema