La OMS actualiza la composición de las vacunas contra la gripe para 2026-2027 en el hemisferio norte

Vacuna gripe

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido sus recomendaciones oficiales para la composición de las vacunas contra la influenza que se utilizarán en el hemisferio norte durante la temporada 2026-2027. La decisión se produce tras un exhaustivo análisis del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (SMVRG), que detectó la propagación global de una nueva variante del virus.

El reto del «subclado K»

El anuncio de este año está marcado por la aparición, en agosto de 2025, de una variante del virus A(H3N2) denominada técnicamente como J.2.4.1 o «subclado K«. Esta mutación, notablemente distinta a las anteriores, ha provocado que la temporada de gripe comenzara antes de lo previsto en numerosos países, registrando niveles de actividad superiores a la media.

«Los virus de la gripe evolucionan constantemente y nos demuestran lo conectado que está nuestro mundo», señaló Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. «Gracias a la vigilancia global, las vacunas de la próxima temporada se han actualizado para contrarrestar las cepas más recientes y proteger mejor a la población».

Por su parte, María Van Kerkhove, directora interina del Departamento de Gestión de Epidemias y Pandemias de la OMS, subrayó en una rueda de prensa posterior que «la influenza continúa manteniéndonos alerta, no solo por la carga que causa, sino porque está cambiando constantemente. Estos cambios requieren que estemos vigilantes y actualicemos las vacunas en consecuencia».

Composición de la nueva vacuna

Para garantizar la máxima eficacia contra la enfermedad grave y los fallecimientos, la OMS ha recomendado actualizar las cepas tanto para las vacunas producidas en huevo como para aquellas basadas en cultivos celulares o proteínas recombinantes. Las nuevas fórmulas incluirán variantes similares a los virus detectados recientemente en Missouri, Darwin, Tokio y Pensilvania.

Un dato relevante para la salud pública es la ausencia total del linaje B/Yamagata desde marzo de 2020, lo que sigue influyendo en el diseño de las vacunas actuales, donde predominan el linaje B/Victoria y las variantes de la influenza A.

Según Van Kerkhove:»Basándonos en la vigilancia y los datos de laboratorio recopilados a lo largo del año, la OMS anuncia hoy recomendaciones actualizadas para la composición de la vacuna contra la influenza. Esto lo hacemos dos veces al año para garantizar que las vacunas coincidan con los virus circulantes».

Por otro lado, Nicola Lewis, directora del Centro Colaborador de la OMS de investigación sobre la influenza en el Francis Crick Institute de Londres, explicó cómo la dinámica de la última temporada influyó en estas decisiones: «Vimos la aparición de los virus K H3 en julio y agosto de 2025, que aumentaron rápidamente en frecuencia y empezaron a propagarse a otras regiones geográficas. Esto llevó a dinámicas interesantes en la temporada del hemisferio sur, extendiendo el período de impacto de la influenza, particularmente en países como Australia».

Además, algunos países del hemisferio norte, como el Reino Unido y Japón, experimentaron un inicio temprano de la temporada, adelantado hasta cinco semanas, impulsado por la circulación del subclado K.

Vigilancia de la gripe aviar y zoonosis

Más allá de la gripe estacional, los expertos de la OMS han evaluado los riesgos de la gripe animal. Desde septiembre de 2025, se han notificado 25 casos de infecciones humanas por gripe zoonótica en seis países, vinculados principalmente al contacto con animales o entornos contaminados.

Aunque no se ha detectado transmisión entre personas, la OMS mantiene la guardia alta ante el riesgo de una futura pandemia. En este sentido, los expertos han recomendado el desarrollo de un nuevo virus candidato para vacuna (VCV) contra el subtipo A(H9N2), con el fin de estar preparados ante cualquier emergencia sanitaria.

Richard Webby,, director del Centro Colaborador de la OMS sobre ecología de la influenza en animales y aves en St. Jude Children’s Research Hospital (EE. UU.), indicó que «este año se incluyó un virus candidato adicional H9N2 en la lista de reactivos disponibles para reflejar la evolución de este grupo de virus. Esto se hace para mantenernos preparados en caso de que uno de estos virus comience a propagarse, aunque actualmente no es el caso».

Por su parte, Wenqing Zhang, jefa de la Unidad de Amenazas Respiratorias Globales de la OMS, añadió que «el desarrollo y actualización de los virus candidatos para vacunas de influenza zoonótica es un proceso continuo, que mejora nuestra preparación y capacidad de respuesta ante pandemias, apoyado por el monitoreo constante y la evaluación de riesgos del sistema global de vigilancia y respuesta a la influenza».

«La influenza sigue siendo una amenaza global. Gracias al esfuerzo colectivo de los Centros Nacionales de Influenza, los centros colaboradores de la OMS y los laboratorios asociados, podemos actualizar las vacunas y proteger mejor a la población», concluyó Van Kerkhove.

La gripe no es una enfermedad menor. Según datos de la OMS, cada año se producen en el mundo cerca de mil millones de contagios, de los cuales entre 3 y 5 millones son casos graves. Las complicaciones respiratorias derivadas de la gripe causan anualmente entre 290.000 y 650.000 muertes en todo el planeta, lo que subraya la importancia de que la composición de la vacuna coincida con los virus que realmente circulan.

Recommended composition of influenza virus vaccines for use in the 2026 –
2027 northern hemisphere influenza season. Descargar documento.

Uso de herramientas de Inteligencia Artificial en la Educación Médica Superior

Revista información científica

La educación médica debe evolucionar porque los futuros médicos se encontrarán con pacientes en contextos de atención de la salud diferentes a los del presente. La expansión exponencial del conocimiento requiere que los médicos no solo recuerden, sino que actualicen lo que saben y que seleccionen la información correcta de un excedente de opciones.

Objetivo: describir el uso de herramientas de Inteligencia Artificial en la Educación Médica Superior.

Método: se realizó un artículo de revisión durante el período comprendido desde julio hasta agosto de 2025, se consultaron bases de datos bibliográficas multidisciplinarias y especializadas: PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y SciELO. Se complementó con una búsqueda en fuentes grises que incluyó repositorios institucionales de universidades, sitios web de sociedades científicas y organismos de acreditación médica.

Desarrollo: el empleo de herramientas digitales en la Educación Médica Superior ha favorecido el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje, permitiendo la superación de ciertas deficiencias en los constructos teóricos y propiciando que el estudiante retenga mejor la información.

Consideraciones finales: a lo largo de esta investigación se ha analizado de manera integral el impacto, las modalidades, el estado actual y el horizonte de la Inteligencia Artificial en la Educación Médica Superior. La evidencia examinada demuestra que la Inteligencia Artificial no es una mera herramienta tecnológica auxiliar, sino un catalizador para un cambio de paradigma educativo profundo y necesario.

Leer el texto completo del artículo en:

Lucero Baldevenites EV, Azpilcueta Ruiz Esparza M de J, Consuegra D, Bracho-Fuenmayor PL. Uso de herramientas de Inteligencia Artificial en la Educación Médica Superior. Rev Inf Cient [Internet]. 8 de febrero de 2026 [citado 1 de marzo de 2026];105:e5100. Disponible en: https://revinfcientifica.sld.cu/index.php/ric/article/view/5100

Fallece la Profesora Paulina Araceli Lantigua Cruz, ejemplo de consagración y entrega de la medicina cubana

Aracely Lantigua Cruz

Se despide de nosotros la Profesora Paulina Araceli Lantigua Cruz, ejemplo de consagración y entrega de la medicina cubana. Deja de legado una valiosa contribución en la formación de profesionales en el campo de la Genética Médica, para Cuba, Latinoamérica y el mundo.

Nació en Matanzas, el 22 de junio de 1944. Integró el grupo de egresados del curso 1970 de la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de la Habana, que realizaron sus estudios de Ciencias Básicas en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC). Constituyó el colectivo fundador de la especialidad  de Genética en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, que dio origen al actual Centro Nacional de Genética Médica de Cuba.

Fue especialista de primer y segundo grados en Genética Clínica, Doctor en Ciencias Médicas. Profesor Titular y Consultante, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba. Dirigió los comités académicos de las Maestrías de Genética Médica y Asesoramiento Genético y de la especialidad de Genética Clínica.

Tuvo una excepcional trayectoria en el estudio clínico de las enfermedades genéticas, en la que con entrega y dedicación hizo notables contribuciones al desarrollo de la ciencia en Cuba. Produjo numerosas publicaciones científicas, nacionales e internacionales, entre ellas fue autora del libro Introducción a la Genética Médica, texto básico de disciplina en Cuba.

En su trayectoria profesional se destaca el diseño del instrumento de clasificación del retraso mental que contribuyó al estudio de esta discapacidad en casi tres millones de personas de Cuba y cinco países del ALBA.

Le fue otorgados reconocimientos entre los que se destacan el Premio al Mérito Científico, por la obra de toda la vida, las órdenes “Carlos J. Finlay”, “Frank País” de primero y segundo grados, la medalla “José Tey”, la distinción por la Educación Cubana y la medalla “Manuel Fajardo”.

Presidió tribunales de categorías docentes y científicas, de maestrías y especialidades. Cumplió misión internacionalista en Yemén y la República Bolivariana de Venezuela.

La Sociedad Cubana de Genética Humana está de luto por tan sensible pérdida, con el compromiso de mantener su ejemplo a lo largo de la Red Nacional de Genética Médica del país.

Informe de la ONU: América Latina y el Caribe avanza en la erradicación del hambre por cuarto año consecutivo

América Latina y el Caribe. Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición 2025

Según la publicación de la FAO, el FIDA, la OPS, UNICEF y WFP, la desnutrición y la inseguridad alimentaria disminuyeron, aunque persisten preocupaciones en torno al costo de una dieta saludable y las elevadas cifras de obesidad.

En América Latina y el Caribe, la subalimentación disminuyó por cuarto año consecutivo, según el Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025: Estadísticas y Tendencias, publicado recientemente.

El informe indica que la subalimentación afectó al 5,1 % de la población en 2024, una disminución respecto del máximo alcanzado en 2020 del 6,1 %. Esto significa que 6,2 millones de personas ya no padecen hambre en la región.

El reporte anual destaca que ya hay cuatro países en la región (Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay) con una prevalencia del hambre inferior al 2,5 %, mientras que otros dos (Chile y México) están muy cerca de este umbral, y cinco se encuentran ahora por debajo del 5 % (Argentina, Barbados, Colombia, Dominica y República Dominicana).

América del Sur reportó la mayor mejora en los últimos años, alcanzando una prevalencia promedio del hambre del 3,8 %, con una disminución de casi un punto porcentual entre 2022 y 2024. Mesoamérica se mantuvo prácticamente sin cambios en torno al 5 %, al igual que el Caribe con 17,5 %. Este último resultado se explica por la prevalencia de la subalimentación en Haití (54,2 % en el trienio 2022-2024).

La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó al 25,2 % de la población de la región en 2024. Esta cifra está por debajo de la estimación mundial del 28 % y también muestra una disminución constante desde que alcanzó un máximo del 33,7 % en 2020. Sin embargo, la brecha de género sigue siendo significativa, con una prevalencia 5,3 puntos porcentuales mayor entre las mujeres que en los hombres.

A pesar de las mejoras, más de 33 millones de personas aún sufren hambre, 167 millones padecen inseguridad alimentaria, 181,9 millones no pueden permitirse una dieta saludable y 141 millones de adultos viven con obesidad.

Enfoque en la nutrición

“La región logró reducir la prevalencia del hambre y la inseguridad alimentaria, pero persisten importantes desigualdades en el acceso y la asequibilidad de alimentos y de las dietas saludables. Además, debemos abordar, mediante un enfoque integral e intersectorial, el aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad. La FAO apoya a los países en la generación de datos y evidencia para la seguridad alimentaria y nutricional, así como en la toma de mejores decisiones y en la implementación y evaluación de políticas y acciones para erradicar el hambre y reducir la malnutrición en todas sus formas”, afirmó el subdirector general y Representante Regional de la FAO, René Orellana Halkyer.

América Latina y el Caribe aún enfrenta las consecuencias de la pandemia de COVID-19, las interrupciones del suministro y los conflictos geopolíticos que han intensificado la inflación de los precios de los alimentos, elevando el costo de una dieta saludable tanto a nivel mundial como regional. En 2024, el costo de una dieta saludable aumentó un 3,8 % en América Latina y el Caribe, convirtiéndola en la región con el costo más alto a nivel mundial, estimado en USD 5,16 por día ajustados al poder adquisitivo.

“Si bien la región ha avanzado en la reducción del hambre, persisten brechas significativas. Las mujeres y las comunidades rurales siguen experimentando mayores niveles de inseguridad alimentaria que los hombres y las poblaciones urbanas. Estos hallazgos deberían servir como una clara llamada de atención para redoblar esfuerzos y dirigir las inversiones hacia quienes más las necesitan. Apoyar el desarrollo rural y a quienes producen los alimentos es esencial para fortalecer la seguridad alimentaria, fomentar la resiliencia y garantizar un crecimiento sostenible”, afirmó Rocío Medina Bolívar, Directora Regional del FIDA para América Latina y el Caribe.

A pesar del aumento del costo de una dieta saludable, la asequibilidad mejoró. En 2024, 15,4 millones de personas adicionales pudieron acceder a una dieta saludable en comparación con 2021, cuando la inasequibilidad alcanzó un máximo de 197,3 millones. Aun así, el 27,4 % de la población de América Latina y el Caribe, 181,9 millones de personas, no pudo acceder a una dieta saludable en 2024.

“Si bien la seguridad alimentaria muestra avances en América Latina y el Caribe, el Panorama 2025 expone profundas desigualdades entre subregiones, al interior de los países y entre mujeres y hombres. No podemos hablar de progreso real mientras las brechas sigan dejando atrás a millones de personas, especialmente a las mujeres. El Programa Mundial de Alimentos se compromete a llegar a quienes más lo necesitan, desde la respuesta a emergencias hasta el fortalecimiento de la protección social, la alimentación escolar y las iniciativas de resiliencia”, aseguró Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos.

Los indicadores de nutrición muestran avances dispares. Por ejemplo, la anemia afectó al 19,9 % de las mujeres de 15 a 49 años en la región en 2023. Si bien esta prevalencia se mantiene considerablemente por debajo de la estimación mundial (30,7 %), las tasas de anemia han aumentado de forma constante en la región desde 2014.

Al mismo tiempo, la obesidad en adultos de la región se duplicó desde el año 2000, alcanzando el 29,9 % en 2022, casi el doble de la estimación mundial del 15,8 %.

“Los ambientes poco saludables, caracterizados por la alta disponibilidad de productos ultraprocesados y acceso limitado a los alimentos saludables, continúa impulsando la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en las Américas”, dijo el Dr. Jarbas Barbosa, director de la OPS. “La OPS trabaja para transformar los sistemas alimentarios a través de medidas fiscales, regulación de la promoción y publicidad y el etiquetado frontal de advertencia para hacer que la alimentación saludable sea más accesible, asequible y sostenible, ayudando a prevenir la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación”.

En niños menores de 5 años, la prevalencia del retraso del crecimiento fue de 12,4 %, manteniéndose consistentemente por debajo de la estimación mundial durante los últimos 25 años. Hoy, un tercio de los países con datos disponibles están en vías de alcanzar la meta de 2030 sobre retraso del crecimiento. Asimismo, la prevalencia de emaciación en la región se estimó en un 1,3 % en 2024, y la mayoría de los países ya han alcanzado la meta de emaciación infantil de la Asamblea Mundial de la Salud de 2025.

En cuanto al sobrepeso, la prevalencia entre los niños menores de 5 años ha aumentado de forma constante desde el año 2000, alcanzando el 8,8 % en 2024, cifra superior a la estimación mundial. En consecuencia, la región no está en vías de alcanzar la meta de 2030 de reducir y mantener esta prevalencia por debajo del 3 %.

“Los importantes avances en la reducción de la desnutrición crónica reflejan una inversión sostenida y una acción coordinada para el bienestar infantil”, afirmó Roberto Benes, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe. “Al mismo tiempo, la región enfrenta un complejo desafío nutricional. Si bien la desnutrición persiste en las poblaciones vulnerables, el sobrepeso y la obesidad aumentan constantemente, incluso entre niños y niñas. Abordar la malnutrición en todas sus formas, desde la desnutrición crónica, la desnutrición aguda y las deficiencias de micronutrientes hasta el sobrepeso y la obesidad, requiere sistemas de salud, nutrición, educación y protección social fortalecidos que garanticen el acceso de todos los niños a una alimentación asequible, diversa y nutritiva”.

El Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025 es una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Leer el documento en línea en español:

Marzo de 2010: la misión del Contingente “Henry Reeve” en Rancagua, un ejemplo de ciencia, organización y solidaridad ante el desastre

Mientras Chile intentaba levantarse tras uno de los terremotos más devastadores de su historia —8.8 grados en la escala de Richter, ocurrido el 27 de febrero— un grupo de profesionales cubanos de la salud ya estaba en camino.

La ayuda fue ofrecida de inmediato por Cuba y aceptada oficialmente el 1ro de marzo. Al amanecer del día siguiente, un destacamento del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve” partía hacia territorio chileno con un hospital de campaña y 12 toneladas de medicamentos e insumos.

El equipo arribó a las 2:00 de la madrugada del 3 de marzo a Rancagua, capital de la provincia de Cachapoal, en la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, situada a unos 90 kilómetros al sur de Santiago. Hablamos de un importante centro agrícola y minero del país, con una población cercana a los 250 000 habitantes, ahora golpeado por el sismo y sus réplicas.

El sitio escogido fue el Complejo Deportivo “Patricio Mekis”. Allí, donde antes se celebraban eventos deportivos, se erigirían tiendas médicas, áreas de consulta y quirófanos. A las 17:00 horas de ese mismo día —apenas 19 horas después de su llegada
al país— ya estaban funcionando los servicios de medicina general y pediatría.

En una región donde los hospitales trabajaban al límite —con quirófanos al 40 % de capacidad y salas de trauma al 35 %— cada hora contaba. Montar un hospital de campaña implica instalar equipos pesados, garantizar electricidad, agua, esterilización y seguridad. Los soldados chilenos asumieron las tareas más arduas, protegiendo al personal médico de riesgos innecesarios. Fue una alianza concreta, sin protagonismos, marcada por el objetivo común de salvar vidas.

Al frente de la brigada estaba el doctor Carlos Ricardo Pérez Díaz, entonces jefe del destacamento y director del hospital en Rancagua, quien hoy dirige el Centro Nacional de Urgencia Médica del Ministerio de Salud Pública en La Habana.

«Cuando llegamos, todavía se sentían las réplicas. Pero lo que más se percibía era la angustia de la gente. Nuestra responsabilidad era trabajar con rigor, con organización y con serenidad. No solo íbamos a operar o a pasar consulta; íbamos a transmitir confianza. En una emergencia, tan importante como el bisturí es la palabra que tranquiliza», recuerda el doctor Pérez Díaz.

Su liderazgo fue determinante en la organización de turnos de 24 horas de trabajo por 24 de descanso, en la estructuración de servicios y en la rápida adaptación logística del hospital. Cada decisión estaba guiada no solo por la ciencia médica, sino por la comprensión de que detrás de cada paciente había miedo, incertidumbre y familias enteras necesitadas de apoyo.

Los primeros días estuvieron marcados por traumatismos musculoesqueléticos y emergencias cardiovasculares. Más tarde llegaron las infecciones respiratorias y, silenciosamente, las secuelas emocionales del desastre. La inclusión de un psicólogo en el equipo permitió atender también esas heridas invisibles.

«No bastaba con curar el cuerpo; también había que calmar la mente y dar seguridad a quienes habían perdido todo», añade el doctor Pérez Díaz.

Cuando se aproximaba el invierno austral y las lluvias amenazaban con dificultar la atención, se decidió trasladar toda la instalación al gimnasio techado del complejo, estructura que había resistido el terremoto y sus réplicas. En apenas 48 horas, el hospital quedó completamente reubicado y operativo, con consultorios, laboratorio, farmacia, radiología, salas hospitalarias,
unidad de cuidados intensivos y salón de operaciones.

Durante 254 días de trabajo ininterrumpido, el hospital atendió a 50 048 pacientes y realizó 1 778 cirugías, de las cuales más del 80 % fueron mayores. Cada cifra representa una historia: un niño con fiebre en brazos de su madre, un trabajador que necesitaba regresar a su empleo, un anciano que no podía quedar sin tratamiento. Detrás de los números hubo abrazos, palabras de aliento y manos que sostuvieron otras manos.

A lo largo de los años, brigadas médicas cubanas han acudido a terremotos, huracanes, epidemias y otras emergencias en distintas regiones del mundo. La experiencia en Chile reafirmó una convicción: la respuesta médica ante desastres no es solo técnica, es profundamente humana.

Cuando la tierra tembló en Chile, allí estuvo Cuba. Y estuvo no solo para asistir, sino para acompañar, organizar, sostener y permanecer. Porque en los momentos más difíciles, la solidaridad también puede levantarse como un hospital.

Por: Mylenys Torres Labrada.

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema