Ética de la Investigación en Salud: Nuevo sitio web en nuestra red de portales

El sitio web Ética de la Investigación en Salud es un espacio creado por la Comisión Nacional de Ética de la Investigación, presidida por la Dirección de Ciencia e Innovación Tecnológica, coordinada por el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos (CENCEC) y con la participación del Centro para el Control Estatal de los Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED), del MINSAP; y el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.

Esta comisión surge como resultado de la Resolución No. 40/2014 del MINSAP y tiene como objetivo la implementación de un sistema para la aprobación, evaluación, seguimiento, registro y preparación de los Comités de Ética de Investigación (CEI), para su certificación por la Comisión Nacional de Ética de la Investigación.

El sitio tiene como propósito brindar un espacio a los Comités de Ética de Investigación (CEI) para registrarse y formar parte de la Red Nacional de CEI. Además, facilita el intercambio entre éstos y brinda recursos de información a todo aquel interesado en la temática. A través de esta web se divulgan, como parte del proceso de implementación, las normativas que rigen la ética de investigación en salud.

La ética, parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre, está presente en toda forma de actuación humana. La atención médica necesita de la investigación científica para la obtención de nuevos conocimientos y, en muchas ocasiones, requiere de la experimentación en sujetos humanos, la que debe regirse por principios éticos.

Las implicaciones éticas de la investigación científica están ampliamente documentadas en la historia de la humanidad. Desde la ocurrencia de los atroces experimentos con humanos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, en los que estuvieron involucrados no pocos médicos y científicos, la humanidad, o al menos una parte de ella, comprendió la necesidad de regular éticamente la investigación científica.

Los Comités de Ética en Investigación (CEI) se definen como grupos multidisciplinarios e independientes de profesionales de la salud, así como de otros campos del conocimiento, y miembros de la comunidad, que tienen por objetivo contribuir a salvaguardar la dignidad, los derechos y el bienestar de los participantes actuales y potenciales de la investigación, asegurando que los beneficios e inconvenientes de la investigación sean distribuidos equitativamente entre los grupos y clases de la sociedad, y resguardando la relevancia y corrección científica del protocolo de investigación que se somete a su consideración.

El surgimiento de los CEI en Cuba estuvo relacionado con el desarrollo de los ensayos clínicos y es, en ese sentido, pionero en América Latina; pero el contexto ético-jurídico para que fuera posible partió de una voluntad política del gobierno cubano desde mucho antes.

Con este nuevo espacio nos proponemos contribuir al fortalecimiento de la evaluación ética de la investigación en salud en Cuba.

Los invitamos a visitar el nuevo sitio web Ética de la Investigación en Salud y contribuir con sus valoraciones a su desarrollo y perfeccionamiento.

Revista Cubana de Oftalmología acaba de publicar un Suplemento Especial sobre Retina

Revista Cubana de Oftalmologia

La Revista Cubana de Oftalmología, publicación seriada que tiene la misión de facilitar el desarrollo de la Oftalmología en nuestro país mediante la socialización temprana de los resultados de las investigaciones realizadas, acaba de publicar un Suplemento Especial sobre Retina – Vol. 35 (2022). Usted puede consultar la tabla de contenidos donde encontrará los artículos que sean de su interés.

Junto al incremento de la población envejecida existe un aumento de las enfermedades asociadas a la edad. La retina, como estructura receptora de la visión, no está excepta de estos cambios. Específicamente en el área macular existen cambios maculares seniles donde se encuentra la temida degeneración macular asociada con la edad, causantes del 6 % de la ceguera a nivel mundial según el grupo de experto en baja visión. En Cuba, según la encuesta de ceguera evitable realizada en el 2016 en personas de 50 años y más, se encontró que por degeneración macular relacionada con la edad, el 2,3 % de la población tiene ceguera, el 5,5 % tiene una discapacidad visual grave y en el 1,1% tiene discapacidad visual moderada.

Le sugerimos especialmente la lectura de los siguientes trabajos:

Características clínicas del desprendimiento de retina regmatógeno

Caracterización clínico epidemiológica de los pacientes con cuerpo extraño intraocular

Resultados anatómicos y funcionales de la cirugía del segmento posterior en casos con retinopatía diabética proliferativa avanzada

Telangiectasia bilateral yuxtafoveal idiopática (tipo 2) tratada con láser micropulsado

Trauma ocular al ingreso en el Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer”

Características clínicas y epidemiológicas de los pacientes con trauma ocular del segmento posterior

Características clínico-epidemiológicas de los pacientes con lente intraocular luxado al segmento posterior

Endoftalmitis Traumática. Incidencia por años y factores de riesgo

Lesiones del polo posterior de la retina en pacientes con Miopía Magna

Angiografía por Tomografía de Coherencia Óptica como herramienta novedosa de gran utilidad

La Revista Cubana de Oftalmología constituye el órgano de publicación de la Sociedad Cubana de Oftalmología. Creada por los Dres. Francisco María Fernández y Juan Santos Fernández (1919-1923) con seriedad y responsabilidad y va por 32 años ininterrumpidamente desde que reapareció en 1988 en formato impreso hasta el 2 000. A partir de ese año comenzó a publicarse en formato digital y continúa exitosamente.

Resistencia pretratamiento del virus de inmunodeficiencia humana tipo 1 a fármacos antirretrovirales en Cuba: 2009-2017

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la realización de estudios representativos a nivel nacional para estimar la prevalencia de la resistencia pretratamiento del VIH a los antirretrovirales (PDR) y así evaluar la efectividad de las terapias de primera línea. El objetivo del presente estudio fue determinar la prevalencia de PDR en adultos cubanos infectados por el VIH-1.

Se estudió la resistencia del VIH a los antirretrovirales en 610 pacientes cubanos en dos períodos de tiempo: 469 pacientes entre 2009-2016 y 141 pacientes durante la encuesta nacional de PDR del VIH-1 efectuada durante el año 2017, según las recomendaciones emitidas por la OMS.

En el período 2009-2016, el 19 % de los pacientes presentaron virus con alguna mutación asociada a la PDR del VIH-1 a los antirretrovirales: 10,4 % a algún inhibidor de la transcriptasa inversa análogo de nucleósidos (ITIAN); 12,8 % a algún inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósidos (ITINAN); 2,8 % a algún inhibidor de proteasa (IP).

En el año 2017, la prevalencia de PDR fue de 29,8 % (95 %, IC 22,3-38,1). La prevalencia fue de 10,6 % (95 %, IC 6,07-16,9) para algún ITIAN, 23,4 % (95 %, IC 16,7-31,3) para algún ITINAN y 1,4 % (95 %, IC 0,17-5,03) para algún IP.

Se concluyó que los valores por encima del 10 % en la prevalencia de la PDR a los ITINAN evidencia el comprometimiento de la primera línea de terapia antirretroviral empleada en Cuba y la necesidad de buscar nuevas opciones de tratamiento.

Vea al artículo completo en:

Machado-Zaldivar L, Blanco-de-Armas M, Dubed-Echevarría M, Díaz-Torres H, Romay-Franchi D, Valdés-de-Calzadilla N, Noa-Romero E, López-Rizo L, Pérez-Guevara M, Suárez-Batista A, Rodríguez-Acosta M. Resistencia pretratamiento del virus de inmunodeficiencia humana tipo 1 a fármacos antirretrovirales en Cuba: 2009-2017. Anales de la Academia de Ciencias de Cuba [Internet]. 2022; 12 (3) (pdf, 273 Kb)

Riesgo de insuficiencia cardíaca incidente después de la recuperación de COVID-19: una revisión sistemática y metanálisis

Análisis recientes han demostrado una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y cambios estructurales del corazón en pacientes recuperados de COVID-19. Aunque la lesión miocárdica se ha identificado como una característica patogénica significativa de la infección por COVID-19, asociada con un peor pronóstico a corto plazo, los resultados cardiovasculares a largo plazo en los sobrevivientes de COVID-19 siguen sin estar claros.

En este sentido, pocos estudios han investigado el riesgo de insuficiencia cardíaca (IC) durante la fase posaguda de COVID-19. El objetivo del presente manuscrito es precisamente, evaluar el riesgo de IC incidente después de la infección por COVID-19.

Los datos se obtuvieron a partir de la búsqueda en Medline y Scopus de todos los estudios publicados en cualquier momento hasta el 1ro. de septiembre de 2022 que informaron el riesgo de IC incidente en pacientes recuperados de COVID-19. La incidencia acumulada posterior a la COVID-19 y el riesgo de insuficiencia cardíaca incidente se agruparon mediante un modelo de efectos aleatorios y se presentaron con el correspondiente intervalo de confianza (IC) del 95 %.

La heterogeneidad estadística se midió mediante el estadístico I2 de Higgins. En total, se analizaron 21 463 173 pacientes (edad media 54,5 años, 58,7 % varones). Entre ellos, 1 628 424 habían confirmado la infección por COVID-19 mientras que los 19 834 749 restantes representaban los controles. La duración media del seguimiento fue de 9,2 meses.

Un modelo de efectos aleatorios reveló una incidencia agrupada de IC posterior a la COVID-19 en el 1,1 % de los casos (IC del 95 %: 0,7–1,6, I2: 99,8 %). Además, los pacientes recuperados de COVID-19 mostraron un mayor riesgo de IC incidente (HR: 1,90, IC 95%: 1,54-3,24, p < 0,0001, I2 = 96,5%) en el mismo período de seguimiento. La metarregresión mostró una relación directa para el riesgo de IC incidente utilizando como moderadores la edad (p = 0,001) y la hipertensión arterial (HTA) (p = 0,02), mientras que se observó una asociación inversa cuando se adoptó como variable moderadora el tiempo de seguimiento (p = 0.01).

Los sobrevivientes de COVID-19 tuvieron un riesgo adicional del 90 % de desarrollar insuficiencia cardíaca después de la infección por COVID-19 a largo plazo. Este riesgo estuvo directamente relacionado con la edad y la historia previa de HTA, especialmente en la fase postaguda temprana de la infección.

Vea el artículo completo en:

Zuin M, Rigatelli G, Roncon L, Pasquetto G, Bilato C. Risk of incident heart failure after COVID-19 recovery: a systematic review and meta-analysis. Heart Fail Rev. 2022 Dec 27:1–6. doi: 10.1007/s10741-022-10292-0. Epub ahead of print. PMID: 36572763; PMCID: PMC9792307.

Actualización de la situación epidemiológica en Cuba

Mucho hemos aprendido en Cuba desde que en marzo de 2020 se detectó el primer paciente positivo a la COVID-19. Escenarios epidemiológicos diversos, y en ocasiones sumamente complejos, implicaron comenzar a desarrollar acciones que nos permitieran identificar cambios en la circulación del virus y qué incidencia podían tener entre la población cubana.

Justo con ese propósito, desde el propio inicio de la epidemia en el territorio nacional, comenzó a desarrollarse en el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” la vigilancia genómica, encaminada a estudiar las características del SARS-CoV-2 circulante. Son investigaciones que requieren de costosos reactivos y un tiempo más prolongado que el que se necesita para obtener los resultados de un PCR.

Más de 2 mil 300 muestras se han analizado desde entonces hasta la fecha. Eso nos ha posibilitado disponer de información acerca de las variantes genéticas, su incidencia en la situación epidemiológica en determinados lugares, así como su relación con la severidad de la enfermedad y la respuesta de personas vacunadas ante cada una de ellas. Son todos elementos que nos aportan herramientas muy útiles al momento de adoptar decisiones para enfrentar el virus y contrarrestar sus efectos.

Si bien desde marzo de 2020 en Cuba se ha identificado la circulación de 22 variantes o subvariantes del virus, con mayor o menos incidencia en el comportamiento de la enfermedad, la vigilancia genómica que se ha realizado desde diciembre del pasado año hasta la fecha evidencia que ha sido la variante Ómicron la predominante en el país.

Haciendo un breve resumen sobre su comportamiento los estudios muestras que:

La circulación de la variante Ómicron BA-1 fue predominante de diciembre 2021 a mediados de marzo 2022. En ese periodo se reportaron 112 mil 972 pacientes positivos y el promedio diario de contagios fue de mil 299 casos. Fallecieron 189 personas y la letalidad fue de 0,17 %.

A partir de marzo del presente año y hasta mediados del mes de junio fue la variante Ómicron BA-2 la de mayor circulación. Los enfermos en esos meses ascendieron a 29 mil 705, con un promedio diario de 330 confirmados. Se produjeron 26 muertes como consecuencia del virus, lo cual significó una letalidad de 0,09 %.

Desde esa fecha de junio y hasta la segunda quincena de noviembre predominó la variante Ómicron BA-5. Se diagnosticaron 4 mil 840 enfermos, con un promedio diario de 31. En esos días se confirmó el fallecimiento de una persona, para una letalidad de 0,02 %.

Estudios recientes llevados a cabo en nuestros laboratorios confirman que en estos momentos prevalece la circulación de la variante Ómicron, subvariantes BQ-1 y XBB-1. Desde mediados de noviembre se han confirmado 526 nuevos pacientes, con un diagnóstico promedio de 13 casos en el día. La letalidad en este periodo se mantiene en cero, pues desde hace 18 semanas ningún paciente muere en Cuba a causa de la COVID-19.

Si bien la circulación del virus y sus variantes en nuestro país ha estado inevitablemente marcada por el comportamiento de la epidemia en el mundo, el control que hemos logrado sobre la enfermedad y el estado inmunitario de nuestros pacientes son fortalezas que nos ubican en un mejor momento epidemiológico.

No obstante esa realidad, el alza de contagios que se ha producido en los últimos días es una clara alerta a nuestra población de que la COVID-19 no ha desaparecido. Que sus síntomas sean más leves en quienes se contagian y hayamos podido retomar las actividades cotidianas en el país en condiciones sanitarias más favorables, no es motivo para descuidar acciones que todos conocemos constituyen garantías para el control de la enfermedad.

Las cifras de la última semana —la número 51 del año— muestran que respecto a los anteriores siete días el reporte de casos en Cuba creció en un 53,7 %: fueron 196 los pacientes confirmados, aunque sabemos que no todos los casos son diagnosticados debido a la evolución favorable que tiene la mayoría de los enfermos. En siete territorios —La Habana, Matanzas, el municipio especial Isla de la Juventud, Mayabeque, Guantánamo, Villa Clara y Artemisa— se concentra el 80,1 % de los casos en este periodo.

Aun cuando no son cifras alarmantes, si las comparamos con otros escenarios epidemiológicos vividos en el país, y en estos momentos el 98,6 % de la población vacunable tiene completo su esquema de vacunación, resulta imprescindible reforzar varias de las medidas que están contenidas en nuestro Plan de Enfrentamiento al virus.

En tal sentido, llamamos la atención a nuestra población —ante la aparición de síntomas respiratorios— sobre la necesidad de acudir a los servicios de Salud, así como adoptar las medidas de distanciamiento y protección personal en el hogar, donde es imprescindible extremar la higiene individual y colectiva, dando máxima importancia al uso del nasobuco y al lavado de las manos.

Desde el Ministerio de Salud Pública insistimos en que se debe respetar el aforo y mantener el distanciamiento físico en lugares donde se realicen actividades que impliquen concentración de personas, al tiempo que recomendamos mantener el uso del nasobuco en esos casos y también cuando se asista a actividades en espacios cerrados.

Igualmente, no se debe acudir al trabajo, la escuela o eventos sociales si se presentan síntomas respiratorios. Estamos en la obligación de extremar medidas de vigilancia y aislamiento en los hogares de ancianos, casas de abuelos, círculos infantiles y otras instituciones donde comparten grupos de personas que además pudieran ser vulnerables a la enfermedad.

Al igual que desde el momento en que la COVID-19 significó una amenaza para nuestro país, desde el Ministerio de Salud Pública mantenemos un monitoreo constante de la enfermedad y de ser necesario se propondrá al Grupo de trabajo temporal del Gobierno para la prevención y el control del virus la actualización que sea necesaria sobre las medidas diseñadas para el control de la epidemia.

Como parte de ese seguimiento sistemático recientemente realizamos una reunión con expertos y científicos en la cual se decidió comenzar a aplicar dosis de refuerzo con nuestras vacunas a embarazadas del último trimestre de gestación que seis meses antes recibieron su última vacuna, así como a mujeres que todavía lactan a sus bebés.

De igual manera, se administrará una nueva dosis de refuerzo a población de riesgo y a los mayores de 70 años, en tanto se completará la segunda dosis de refuerzo a las personas entre 19 y 48 que no la han recibido. En todos los casos solo podrán ser vacunados si han transcurrido seis meses de la anterior aplicación.

Atentos ante la evolución del dengue

Otro tema que es de constante atención en el país es la evolución de la epidemia del dengue, de cuyo control también depende la estabilidad sanitaria en el territorio nacional.

Si bien las cifras de contagios durante las últimas semanas muestran un comportamiento más favorable de la enfermedad, ello no significa que ha dejado de ser un riesgo para nuestra población. Téngase en cuenta que al concluir la última semana se constataba transmisión en 13 provincias, 32 municipios y 50 áreas de Salud. Las tasas de incidencia más elevadas de casos sospechosos estaban en Ciego de Ávila, Camagüey, Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, Villa Clara, Guantánamo y Las Tunas, con comportamientos por encima de la media del país.

Los estudios de vigilancia molecular del dengue que se han realizado muestran que en estos momentos circulan los cuatro serotipos de dengue, con un predominio del 3.

Como elementos favorables considero oportuno señalar que, respecto a la semana anterior del año, en la número 51 disminuyeron la tasa de incidencia de casos sospechosos de dengue, en un 25,1 %, y la focalidad del vector, en un 9,0 %. Son 15 las semanas consecutivas en que disminuye la incidencia de casos sospechosos en el país.

No obstante ese escenario, donde se evidencia un control de la situación epidemiológica que vive Cuba, reiteramos que resulta imprescindible el actuar responsable de nuestros organismos y la población.

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