Un hito mundial
Tras el descubrimiento de la vacuna Sabin, la erradicación de la polio en las Américas era cuestión de tiempo. En la década de 1980, la OPS, con el impulso del entonces director, el Dr. Ciro de Quadros, comenzó a movilizar el apoyo de las autoridades sanitarias para hacer realidad la erradicación de esta antigua enfermedad.
En 1994, tras los esfuerzos concertados e incansables de miles de trabajadores de la salud, vacunadores, epidemiólogos y el equipo de inmunización de la OPS, la Región de las Américas fue la primera del mundo en ser certificada libre de polio por la OMS.
El 23 de agosto de 1991, Luis Fermín Tenorio Cortez, un niño de Perú, fue la última persona que sufrió poliomielitis en la Región, cuando se infectó con el poliovirus salvaje en el Distrito de Pichinaki, Provincia de Chanchamayo, en las remotas montañas del departamento de Junín, a casi 400 kms de Lima.
La identificación del último caso de poliomielitis en las Américas fue un hito en el que participaron científicos y expertos independientes que formaron parte de la Comisión Internacional para la Certificación de la Erradicación de la Polio.
Un nuevo impulso por la vacunación
La detección temprana de casos de polio a través de una sólida vigilancia de la parálisis flácida aguda (PFA) en niños menores de 15 años, así como una elevada cobertura de vacunación, fueron la clave para mantener la Región libre de poliomielitis durante décadas.
La detección en 2022 del caso derivado de una vacuna en Nueva York alarmó a las autoridades de salud pública de todo el mundo, y evidenció la urgencia de mejorar las tasas de inmunización.
«La cobertura de vacunación contra la poliomielitis en la región es del 79%, la más baja desde 1994», advirtió la Dra. Rey. La cobertura recomendada para evitar la reintroducción del virus es del 95%.
En 2020, solo el 80% de los niños había recibido la tercera dosis de la vacuna oral necesaria para la inmunización completa, lo que supone un descenso respecto a la tasa de 87% vigente en 2019.
La resistencia a la vacunación y, más recientemente, la pandemia de COVID-19 son algunos de los factores que explican este descenso.
«Cuando los niveles de vacunación son bajos, los no vacunados de una comunidad son más susceptibles a la enfermedad, lo que aumenta la probabilidad de que el poliovirus debilitado mute y vuelva a ser una cepa capaz de infectar y causar parálisis», añadió la Dra. Rey.
«La clave para mantener la erradicación, es mantener tasas elevadas de vacunación y mejorar la comunicación social. Además, se debe incorporar esta amenaza de reemergencia en el curriculum de los médicos jóvenes y de los profesionales de la medicina tanto en zonas urbanas como las remotas y vulnerables», dijo el Dr. Roger Zapata, pediatra en Lima y quien detectó el caso de poliomielitis de Tenorio Cortez hace más de 30 años.
En 2019, Perú llevó a cabo una campaña nacional para mejorar la cobertura de vacunación contra enfermedades como el sarampión, la rubeola y la polio. Cuando la pandemia llegó en 2020, muchas clínicas fueron reubicadas para atender la gran afluencia de pacientes de COVID-19, dejando a muchos niños sin vacunar.
«Hoy en día, existe un riesgo real de reintroducción de la poliomielitis en Perú», dijo la Dra. Ivy Lorena Talavera, asesora internacional en Familia, Promoción de la Salud y Curso de la Vida de la OPS.
Las bajas tasas de vacunación, la limitada vigilancia de la parálisis flácida aguda y la escasez de recursos humanos pueden contribuir a un alto riesgo de reintroducción de la poliomielitis no solo en Perú, sino en toda la Región, explicó.
«Nadie quiere un escenario de retorno a los pulmones de hierro de los años cincuenta», añadió la Dra. Rey. «Tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo para vacunar a los niños y alcanzar más del 95% de cobertura de vacunación con el fin de garantizar que nuestra región siga libre de polio».