Longitud cráneo raquis: predictora del crecimiento fetal y de la condición trófica del recién nacido

La edad y el crecimiento fetal se determinan mediante la longitud céfalo-caudal o cráneo raquis entre las semanas cinco y 10 de la gestación y después se recurre a una combinación de medidas de otras variables biométricas.

Este estudio tuvo como objetivo dentificar correlación de las variables biométricas y condición trófica al nacer con la longitud cráneo raquis del primer trimestre.

Se realizó una investigación con diseño analítico longitudinal retrospectivo en la provincia Villa Clara, se recurrió al período comprendido entre enero de 2013 a octubre de 2018. La población estuvo conformada por 6 050 gestantes. La muestra se realizó a través de un muestreo no probabilístico intencional por criterios, constituida por 3 910 gestantes. Se obtuvieron datos de libros, registros de las consultas de genética de áreas de salud seleccionadas. En el análisis, se utilizaron el coeficiente de correlación lineal de Pearson, de Rho de Spearman y diagramas de dispersión.

Existió correlación entre longitud cráneo raquis con las variables y con la condición trófica del recién nacido. Los gráficos que definieron la trayectoria de las variables biométricas desde el segundo trimestre hasta el parto mostraron compactación de los valores hasta la semana 25 y dispersión entre la 25 y la 30 con rasgos diferenciales en las mismas.

La correlación encontrada de la longitud cráneo raquis con las variables biométricas y con la condición trófica del recién nacido demuestra la utilidad del empleo de esta variable en la evolución del embarazo tanto por el obstetra como por el médico general integral; en lo particular en gestantes en las que se sospeche alguna alteración del crecimiento. Los resultados obtenidos motivan a la profundización al subdividir la muestra en subgrupos como las afectadas de diabetes mellitus o hipertensión arterial u otra, porque no existe en la literatura información sobre la misma.

Vea el artículo completo en:

Borrego-Gutierrez D, Guerra-González E, Sarasa-Muñoz N, Vázquez-Rivero D, Alfonso-Águila B, Martínez-Cárdenas M. Longitud cráneo raquis: predictora del crecimiento fetal y de la condición trófica del recién nacido. Archivo Médico Camagüey [Internet]. 2021 [citado 3 Nov 2021]; 25 (5) :[aprox. 10 p.].

The Lancet: La vacuna monodosis rusa Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y genera una fuerte respuesta inmune contra el COVID-19

Sputnik Light “es una vacuna muy eficaz” cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo. Foto: Legion Media / Dmitrii Melnikov
Sputnik Light “es una vacuna muy eficaz” cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo. Foto: Legion Media / Dmitrii Melnikov

La prestigiosa revista médica The Lancet publicó este miércoles un estudio que confirma que la vacuna monodosis rusa Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y genera una fuerte respuesta inmune «celular y humoral» contra el coronavirus.

La investigación del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú detalla que el fármaco desencadenó una respuesta inmune en personas que no tenían anticuerpos (seronegativas) y en aquellas que se recuperaron de la enfermedad (seropositivas).

En la publicación también se destaca que la mayoría de efectos secundarios que se observaron durante el estudio «fueron leves o moderados» y no se detectó «ningún tipo de evento adverso grave».

Al respecto, desde el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), que se encarga de la distribución y venta del fármaco, indicaron que Sputnik Light «es una vacuna muy eficaz» cuando se utiliza tanto de forma independiente como cuando se aplica como refuerzo.

A mediados de octubre, el RDIF y el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya indicaron que la aplicación de la vacuna Sputnik Light demostró una eficacia de un 70 % contra la variante Delta del coronavirus en los tres meses posteriores a la vacunación.

Hasta el momento, el uso de la vacuna monodosis fue autorizado en más de 15 países, mientras en otros 30 Estados se está llevando a cabo el proceso de registro.

Las vacunas son útiles para reducir la resistencia a los antimicrobianos, pero como única herramienta no alcanzan

Un beneficio colateral de las vacunas es la reducción de la resistencia antimicrobiana mediada fundamentalmente por la reducción en la aparición de enfermedades pediátricas comúnmente tratadas con antibióticos. Sin embargo, la estrategia fracasa si no se acompaña de una optimización del uso de esos fármacos, señaló un panelista israelí en el XIX Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica (SLIPE 2021), que tuvo lugar de manera virtual entre el 13 y el 15 de octubre.

«Las vacunas son una herramienta útil para reducir la presión de los antibióticos para la selección de cepas resistentes y la resistencia a los antibióticos a nivel comunitario, pero una sola herramienta no alcanza», comentó el Dr. Ron Dagan, profesor de pediatría y enfermedades infecciosas del Soroka University Medical Center, afiliado a la Ben-Gurion University of the Negev, en Beerseba, Israel.

La reducción en la prescripción de antibióticos definitivamente «es un efecto colateral» positivo de la vacunación, indicó el Dr. Dagan a Medscape en español.

«Pero incluso con la reducción en el uso de antibióticos atribuidos a la vacuna, todavía hay un uso demasiado prevalente de antibióticos, muchos de los cuales son innecesarios. Por tanto, se requiere un abordaje multifacético, por ejemplo, mediante programas de optimización de uso de estos fármacos (stewardship), que son una herramienta muy importante en combinación con las vacunas», añadió.

Coincidió el Dr. Juan Pablo Torres, Ph. D., pediatra infectólogo de la Clínica Las Condes y director de innovación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en Santiago de Chile.

«La vacunación per se no va a solucionar la resistencia antimicrobiana, tiene que complementarse con un adecuado uso e indicación de antimicrobianos», recomendó el Dr. Torres este miércoles 27 de octubre durante una sesión del XXI Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI2021), celebrado de manera híbrida en Buenos Aires y en línea.

Las exposiciones se dieron en un contexto en el que recrudece la preocupación por la amenaza de la resistencia a antimicrobianos, avivada por un uso indiscriminado de estos fármacos. Una situación que la pandemia ha agravado, tanto por la sobreprescripción de antimicrobianos en pacientes hospitalizados con COVID-19, como por el descenso en las coberturas de vacunación verificado en distintos países.

El uso de antimicrobianos en 76 países creció 65% en dosis diarias definidas entre 2000 y 2015, mientras que las tasas de consumo (dosis diarias definidas/mil habitantes/día) subieron 39% en ese lapso, con la proyección de que el consumo global se triplique para 2030, agregó el Dr. Rodolfo Quirós, Ph. D., gerente general de la Clínica Ángel Foianini, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y coordinador de PROAnet (plataforma para la optimización del uso de antimicrobianos).[1]

Dos vías contra la resistencia

En su exposición, el Dr. Dagan manifestó que las vacunas reducen la resistencia a antibióticos en dos formas principales: protegiendo contra la infección específica por un patógeno resistente y sobre todo, protegiendo contra patógenos que comúnmente causan enfermedades que se tratan con antimicrobianos, lo cual disminuye su prescripción y la presión de selección.

«Este mecanismo es más frecuente. Si yo me vacuno contra un germen, como puede ser neumococo (Streptococcus pneumoniae) , meningococo (Neisseria meningitidis) o Haemophilus influenzae y no contraigo la enfermedad, voy a evitar tanto la enfermedad como los tratamientos. Así que la vacuna es el mejor camino para la prevención de la enfermedad y también de la resistencia antimicrobiana», comentó a Medscape en español el Dr. Ricardo Teijeiro, infectólogo del Hospital Pirovano de Buenos Aires.

El Dr. Dagan destacó que en el caso de Streptococcus pneumoniae, entre los distintos serotipos de la microbiota o flora se establece una «especie de guerra» para colonizar la nasofaringe. Y cuando se empieza a usar alguna vacuna conjugada antineumocócica, que protege contra 7, 10 o 13 serotipos, los serotipos cubiertos por las vacunas (serotipos vacunales) desaparecen y son reemplazados en los siguientes años por serotipos no vacunales, que naturalmente son menos resistentes a los antimicrobianos porque se trata de patógenos que colonizaban menos, producían menos enfermedad y estaban menos expuestos a antibióticos.

El problema es que la resistencia de la flora se recupera si no se reduce de manera concomitante la presión de los antibióticos. Y citó un trabajo reciente en Brasil, en el que la introducción de la vacuna antineumocócica conjugada 10-valente (PCV10) en el calendario nacional de inmunizaciones en 2010 se asoció a una reducción de un tercio en la proporción de aislamientos de Streptococcus pneumoniae resistentes a penicilina y ceftriaxona en los tres años posteriores.

Sin embargo, luego de ese lapso empezó a caer la susceptibilidad y para 2019 los niveles de resistencia ya eran comparables o incluso superiores a los del periodo prevacunal.[2] «Eliminar serotipos vacunales reemplazándolos por serotipos no tan resistentes no funcionó porque se sigue dando muchísimo antibiótico», lamentó.

«Después de la vacunación, aunque la imagen inmediata muestra que la eliminación de los serotipos de la vacuna da como resultado una menor resistencia, los nuevos serotipos que no son vacunales se portan con más frecuencia (sin la competencia de los serotipos de la vacuna) y, por tanto, ahora están más expuestos a antibióticos y se transmiten más, por lo que van adquiriendo una resistencia cada vez más alta. Y aunque en general hay menos enfermedades, estos nuevos serotipos de reemplazo se vuelven gradualmente más resistentes», señaló el Dr. Dagan a Medscape en español.

Ese fenómeno explica que aun cuando una reciente revisión sistemática y análisis de metarregresión de 559 estudios y más de 300.000 aislamientos invasivos pediátricos publicada en Lancet Microbe concluyó que la introducción de la vacuna antineumocócica conjugada redujo la proporción de neumococos circulantes resistentes a tratamientos de primera línea para neumonía en casi todas las regiones del mundo, «también se ve una dinámica de presión constante de resistencia por el abuso de los antibióticos, con cifras de resistencia que a veces superan las previas a la vacuna», precisó el Dr. Dagan.[3]

Distintos modelos que explican la coexistencia dinámica de cepas de neumococos sensibles y resistentes también podrían ayudar a interpretar la evolución de la resistencia frente a futuras vacunas antineumocócicas «universales» que protejan contra todos los serotipos.

«Antes de prescribir antibióticos hay que pensarlo dos veces»

El especialista mostró estudios que condujo en el sur de Israel y confirman que, después de la introducción de la vacuna antineumocócica conjugada 7 y 13-valente disminuyó la prevalencia de enfermedades respiratorias comunes y otras asociadas en niños, como neumonía alveolar, otitis media y conjuntivitis.

También documentó un efecto paralelo de esa política sobre la prescripción de antimicrobianos en menores de 5 años, que tuvo un descenso «significativo y abrupto» hasta alcanzar una meseta cinco años después, produciendo una rápida caída de la pendiente en los centros médicos que más antibióticos indicaban y cerrando la brecha de acceso entre las poblaciones más y menos privilegiadas

«Las vacunas son fantásticas porque reducen la presión de los antibióticos de manera inequívoca. Sin embargo, aun con el impacto significativo de vacunas como la antineumocócica conjugada o la de rotavirus, si seguimos y seguimos abusando de antibióticos, el éxito de las vacunas estará totalmente erosionado. Antes de prescribir antimicrobianos… hay que pensarlo dos veces», indicó a los pediatras.

Pero frenar la automedicación y el abuso en la prescripción de antibióticos no es la única estrategia para potenciar el beneficio de las vacunas sobre la resistencia antimicrobiana, notó la Dra. Hebe Vázquez, representante de la Sociedad Argentina de Infectología en la Comisión Nacional de Inmunizaciones y coordinadora científica del Grupo de Trabajo sobre Vacunas de Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI), en Buenos Aires.

«También hay que trabajar en la reducción de los diagnósticos erróneos, que pueden llevar a hospitalizaciones prolongadas, múltiples procedimientos, infecciones intrahospitalarias y otras complicaciones», dijo a Medscape en español.

Por otra parte, manifestó su esperanza de que se acelere la investigación de nuevas vacunas en fases preclínicas y que podrían reducir el uso de antibióticos o prevenir la aparición de cepas multirresistentes, como productos contra Helycobacter pylori, Escherichia coli o Klebsiella pneumoniae. «La resistencia a antimicrobianos es compleja y no hay una única solución», concluyó.

Referencias:

  1. Klein EY, Van Boeckel TP, Martinez EM, Pant S y cols. Global increase and geographic convergence in antibiotic consumption between 2000 and 2015. Proc Natl Acad Sci U S A. 10 Abr 2018;115(15):E3463-70. doi: 10.1073/pnas.1717295115. PMID: 29581252.
  2. Brandileone MC, Almeida SCG, Bokermann S, Minamisava R, y cols. Dynamics of antimicrobial resistance of Streptococcus pneumoniae following PCV10 introduction in Brazil: Nationwide surveillance from 2007 to 2019. Vaccine. 27 May 2021;39(23):3207-3215. doi: 10.1016/j.vaccine.2021.02.063. PMID: 33707062.
  3. Andrejko K, Ratnasiri B, Hausdorff WP, Laxminarayan R, y cols. Antimicrobial resistance in paediatric Streptococcus pneumoniae isolates amid global implementation of pneumococcal conjugate vaccines: a systematic review and meta-regression analysis. Lancet Microbe. Sep 2021;2(9):e450-e460. doi: 10.1016/S2666-5247(21)00064-1. PMID: 34485957.
  4. Danino D, van der Beek BA, Givon-Lavi N, Greenberg D, y cols. Unraveling the Impact of Pneumococcal Conjugate Vaccines on Ambulatory Antibiotic Drug Consumption in Young Children: An Interrupted Time-Series Analysis. Clin Infect Dis. 5 Oct 2021;73(7):1268-1278. doi: 10.1093/cid/ciab413. PMID: 34013338.

 

Conferencia virtual: “Hepatocarcinoma, una carrera contra el tiempo”

La Sociedad Cubana de Gastroenterología invita a todos los interesados a participar en la conferencia virtual que, bajo el título de “Hepatocarcinoma, una carrera contra el tiempo”, será impartida por la Dra. Marina Reig, directora de la unidad de Oncología Hepática del Hospital Clínic de Barcelona. El programa incluye un panel de intercambio en el que tomarán parte especialistas cubanos.

Esta actividad tendrá lugar el viernes 5 de noviembre a las 2:00 pm y los interesados pueden acceder a través del siguiente enlace: https://meet.google.com/swb-kfcu-qcw.

Uso rutinario de biomarcadores para racionalizar el empleo de antibióticos durante episodios febriles en unidades pediátricas de trasplante de médula ósea

Los niños con frecuencia desarrollan fiebre después de un trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH). Aunque la etiología de muchos episodios febriles (EF) no es una infección, los pacientes a menudo reciben antibióticos de amplio espectro como respuesta.

Para mejorar el uso racional de antibióticos en pacientes pediátricos con TCMH, se realizó un estudio de cohorte prospectivo de niños que recibieron un TCMH en la Clínica Imbanaco (Cali, Colombia) entre septiembre de 2016 y diciembre de 2019. Se evaluaron todos los EF que ocurrieron durante 3 períodos (infusión, neutropenia e injerto). Se midió la procalcitonina y la proteína C reactiva (PCR) secuencialmente durante cada EF y se compararon los niveles entre los pacientes con fiebre debido a una infección significativa (FIS) versus fiebre no atribuible a la infección (FNI) en cada período de trasplante.

Hubo 166 FE en 95 pacientes. La FIS representó el 12%, 42% y 42% de los EF durante los períodos de infusión, neutropénico y de injerto, respectivamente. La PCR tuvo una mejor capacidad discriminatoria para la FIS frente a la FNI en el período de infusión [área bajo la curva (ABC) 0,80 (intervalo de confianza [IC] del 95 %, 0,62-0,96) para un nivel de PCR de 50 mg / L]. Ninguno de los biomarcadores funcionó bien en el período neutropénico. Durante el período de injerto, una PCR de 65 mg / L tuvo un ABC de 0,81 (IC del 95 %, 0,65 a 0,96), mientras que un nivel de procalcitonina de 0,25 ng / ml tuvo un ABCde 0,83 (IC del 95 %, 0,63 a 1,0). A diferencia de la procalcitonina, el patrón de cambio de la PCR durante los primeros 3 días de fiebre en cada período de trasplante fue diferente en la FIS en comparación con la FNI.

En conclusión, la medición secuencial de biomarcadores, especialmente la PCR, puede permitir a los médicos manejar de manera más apropiada el uso de antibióticos en unidades de TCMH pediátricas.

Vea el artículo completo en:

Toro, Jessica F. MD*,†; Peña, Eliana MD*; Ramírez, Oscar MD, MPhil†,‡,§; López, Pio MD*,¶; Portilla, Carlos A. MD*,†; López-Medina, Eduardo MD, MSc*,†,¶ Routine Use of Biomarkers to Rationalize Antibiotic Use During Febrile Episodes in Pediatric Bone Marrow Transplantation Units, The Pediatric Infectious Disease Journal: November 2021 – Volume 40 – Issue 11 – p 1023-1028 doi: 10.1097/INF.0000000000003239.

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