Archivos Anuales 2023

The Washington Post: En la próxima pandemia, dejemos que Cuba vacune al mundo

¿Cómo puede la humanidad evitar que la próxima pandemia sea tan desastrosa como esta, en la que han muerto hasta 15 millones de personas? La semana pasada, los países de la Organización Mundial de la Salud se reunieron en Ginebra para comenzar a debatir un acuerdo de preparación para una pandemia. Un objetivo principal es desarrollar rápidamente nuevas curas y vacunas, y la capacidad de entregarlas a todos en el planeta.

Si bien nadie sabe aún qué recomendaciones hará la OMS en última instancia, es posible predecir una cosa que no recomendará: aliviar las sanciones de EE.UU. a la industria biotecnológica nacional de Cuba, que tiene los medios para desarrollar vacunas y tratamientos de vanguardia y compartirlos con países para los que es imposible pagar los precios premium de las compañías farmacéuticas del Primer Mundo.

Esto es un error.

Durante la crisis de la COVID-19, Estados Unidos tuvo la posibilidad de compartir su tecnología de vacunas con el mundo, y no hacerlo prolongó la pandemia en el país y en el extranjero.

En junio de 2022, un alto funcionario de la Administración de Biden admitió que la variante omicron, que ha sido responsable de más de 300 000 muertes en Estados Unidos y más de 1.5 millones en todo el mundo, podría no haber surgido si el mundo hubiera estado lo suficientemente vacunado en 2021.

Lo que es menos conocido es que Cuba tuvo la misma oportunidad de ayudar a vacunar al mundo. La historia de cómo Cuba fue bloqueada sistemáticamente en su búsqueda para hacer que sus propias vacunas altamente efectivas estuvieran ampliamente disponibles ofrece lecciones cruciales.

El capítulo más reciente de esta historia comenzó en el verano de 2021. La variante delta estaba devastando India y abriéndose camino alrededor del mundo. Las nuevas vacunas ofrecieron esperanza, pero los países con menos recursos no pudieron obtenerlas por amor o dinero.

Si bien Estados Unidos y Europa donaron dosis, sus esfuerzos apenas fueron suficientes para resolver el problema global. Fundamentalmente, estos Gobiernos no pudieron persuadir a las empresas a las que habían financiado para que compartieran las tecnologías que podrían haber permitido a otros países fabricar vacunas por su cuenta.

En este panorama sombrío, fue sorprendente saber que Cuba había creado dos vacunas efectivas contra el coronavirus desde cero y luego prometió compartir su propiedad intelectual en todo el mundo.

“Nos dimos cuenta de que no íbamos a tener dinero para comprar vacunas para nuestra gente, así que tuvimos que hacer las nuestras, y teníamos que hacerlo en muy poco tiempo”, nos dijo recientemente Rolando Pérez Rodríguez, director de Ciencia e Innovación de BioCubaFarma.

En agosto de 2021, uno de los laboratorios de BioCubaFarma también produjo un refuerzo. Ambos demostraron más del 90% de eficacia, a la par de las principales vacunas occidentales.

El costo de desarrollar estas vacunas fue de 50 millones de dólares, según BioCubaFarma, muy por debajo de los miles de millones invertidos por el Gobierno de Estados Unidos y los cientos de millones invertidos por Alemania en las suyas.

Sorprendentemente, Cuba finalmente exportó casi tantas dosis de vacunas como las que usó en el país, abasteciendo a Venezuela, México, Vietnam, Siria, Nicaragua, Bielorrusia e Irán. Pero aunque muchos países de África y el sur de Asia también necesitaban vacunas desesperadamente, no aprovecharon la oferta de Cuba.

Para explicar por qué no lo hicieron, debemos remontarnos a 1962, cuando entró en vigor el embargo económico [bloqueo] estadounidense contra Cuba. Desde entonces, las sanciones cada vez mayores que Estados Unidos ha reforzado mediante la aplicación de una presión política y financiera constante, han aislado a Cuba no solo de Estados Unidos, sino también del mundo. Las severas sanciones por violar esas medidas de EE. UU. han hecho que las instituciones y los Gobiernos las cumplan de manera rutinaria.

Cuba podría haber pedido a la OMS certificar sus vacunas para facilitar que otros países las compraran con ayuda internacional. Pero no pudo permitirse comprometerse con la OMS después de que el presidente Donald Trump no solo revocó las reformas de sanciones leves introducidas por su predecesor, sino que también designó a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo.

Esto ha significado que, incluso en países donde es legal realizar transacciones con Cuba, pocos bancos estén dispuestos a arriesgarse a fuertes multas y sanciones penales por ser percibidos como partidarios del terrorismo.

Las relaciones Cuba-EE.UU. son un cable vivo político, pero los nuevos tiempos exigen nuevas medidas. El mundo ha cambiado desde 1962. El espectro que lo acecha hoy no es el comunismo, sino otra emergencia sanitaria mundial.

Hay pocos indicios de que la Administración Biden presionará a las compañías farmacéuticas estadounidenses para que compartan sus inventos médicos con el mundo. Pero el presidente Biden podría dar un paso gigantesco hacia la seguridad sanitaria mundial revirtiendo las políticas draconianas de la Administración Trump hacia Cuba.

Si fuera más allá, al permitir nuevas excepciones en el régimen de sanciones de Estados Unidos, entonces Cuba podría seguir desarrollando, y compartiendo, vacunas y tratamientos innovadores para las enfermedades del mundo.

Más de tres años después, es obvio que el mundo reaccionó mal ante la aparición del coronavirus, que se perdieron vidas innecesariamente. Pero ahora hay tiempo para prepararse para la próxima pandemia, para establecer un rumbo hacia una distribución más equitativa de las tecnologías médicas. El antiguo embargo [bloqueo] de Estados Unidos no solo está perjudicando a Cuba. Está lastimando al mundo.

Tomado de The Washington Post.

Traducción al español de Cubadebate.

El metaverso se alía con la dermatología y en pocos años será imprescindible

Imagen generada mediante Bing

La inteligencia artificial es una gran aliada de la dermatología y en 4 o 5 años será imprescindible en la consulta. Las posibilidades del dermaverso pueden ser infinitas, desde un robot asistente en consulta hasta el nuevo universo que ofrece en formación virtual y simulación.

Algunos dermatólogos expertos en nuevas tecnologías se dieron cita en el 50º Congreso Nacional de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV) para abordar el tema del metaverso, ese espacio virtual colectivo que fusiona realidad física y digital, en el que los usuarios interactúan a través de sus avatares, con el que están surgiendo nuevas oportunidades en el manejo de sus pacientes. El metaverso y la inteligencia artificial (IA) abren una gran oportunidad para la mejora de las teleconsultas, la planificación quirúrgica inmersiva, o la formación virtual con modelos 3D de la piel, como algunos ejemplos de lo que puede llegar a dar de sí esta tecnología.

«Las posibilidades que ofrece el metaverso en el campo de la dermatología pueden ser infinitas», explicó la Dra. Miriam Fernández-Parrado, dermatóloga del Hospital de Navarra. Para ella, «el metaverso puede significar un paso hacia delante en la teledermatología, que se ha impulsado y afianzado con la pandemia». Estos últimos años nos han demostrado que es posible realizar on-line una parte de las revisiones, lo que ha supuesto un importante ahorro de tiempos y costes, junto a una mayor eficacia en el cribado inicial y la detección precoz de las patologías graves.

En conjunto, se estima que el porcentaje de casos potencialmente manejables a distancia podría superar 70%. «No se trata de sustituir la consulta presencial, sino de buscar una alternativa de calidad que, lejos de deshumanizar la relación médico-paciente, responda a las necesidades crecientes de estos últimos», aclaró la dermatóloga.

La inteligencia artificial, una inexorable asistente

Por su parte, el Dr. Julián Conejo-Mir, catedrático y jefe de servicio de Dermatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, comentó a Medscape en español que la inteligencia artificial nos va a ayudar en el día a día con nuestros pacientes, es ya hoy una realidad. «Pero afirmar que con una simple foto podremos solucionar sin presencia física con el paciente un 70% de los casos dermatológicos creo que no será una realidad en los próximos 20 años».

Vea la noticia completa en Medscape.

La mitad de los pacientes con espondiloartritis axial presenta remisión con inhibidores del factor de necrosis tumoral

Alrededor de la mitad (52 %) de los pacientes que vive con espondiloartritis axial y enfermedad inflamatoria intestinal concomitante alcanzaron la remisión clínica de la primera a los 12 meses de empezar a tomar un inhibidor del factor de necrosis tumoral, según informaron investigadores en el Congreso Anual de la Spondyloarthritis Research and Treatment Network (SPARTAN) de 2023.

No se ha dilucidado bien la evolución de la espondiloartritis axial en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal que comienzan tratamiento con inhibidores del factor de necrosis tumoral.

El Dr. Rahul S. Dalal, fellow en enfermedad inflamatoria intestinal de la División de Gastroenterología, Hepatología y Endoscopia del Brigham and Women’s Hospital en Boston, Estados Unidos, y sus colaboradores estudiaron si determinados factores clínicos se asociaban a la remisión de la espondiloartritis axial después de que los pacientes que además padecían enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, iniciaran un tratamiento con inhibidores del factor de necrosis tumoral.

Mayor probabilidad de remisión en enfermedad corta y con adalimumab

Descubrieron que quienes padecían enfermedad inflamatoria intestinal desde hacía menos de 5 años y quienes utilizaban el inhibidor del factor de necrosis tumoral adalimumab, en comparación con otro inhibidor del factor de necrosis tumoral, tenían más probabilidades de alcanzar la remisión de la espondiloartritis axial al año. Los odds ratios calculados para esos factores fueron estadísticamente significativos.

El Dr. Dalal señaló que a la mayoría de los pacientes del estudio (70%) se les prescribió adalimumab, y dado que en el estudio no se compararon directamente los inhibidores del factor de necrosis tumoral, es difícil decir si adalimumab debería ser el tratamiento preferido para estos pacientes. «Pero es una cuestión interesante que debería abordarse en un estudio más amplio», agregó.

Otros inhibidores del factor de necrosis tumoral utilizaron fueron infliximab (27%), golimumab (2%) y certolizumab pegol (1%).

Vea la noticia completa en Medscape (debe estar registrado en el sitio).

Algunos retos epidemiológicos de la dermatología actual

Ante otra ola de contagios de escabiosis (sarna), la reemergencia de tiña por el cambio climático y los casos de mpox (antes viruela símica) en sus mínimos desde su emergencia, los especialistas en dermatología se encuentran frente a nuevos desafíos abordados en el simposio Retos epidemiológicos en la dermatología actual: enfermedades con incidencia creciente y estrategias de prevención, llevado a cabo dentro del 50º Congreso Anual de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

«En los años previos a la pandemia ya se habían comunicado datos del aumento de casos de escabiosis», señaló la Dra. Cristina Galván, vicepresidenta de la International Association for the Control of Scabies. «Es posible que aún estemos en una ola de más intensificación de contagios, por lo que se deben mejorar las estrategias de diagnóstico y control, tanto a nivel individual con el paciente como a nivel comunitario».

Pese a que no disponemos de datos oficiales de la enfermedad, una investigación del Instituto de Salud Carlos III de Madrid refleja que la incidencia acumulada media anual fue de 488 casos de sarna vistos en atención primaria por cada millón de habitantes, siendo el grupo más afectado el de menores de 15 años. Los lugares más frecuentes de contagio fueron centros educativos, penitenciarios, sanitarios, de personas con discapacidad, cuarteles militares y residencias de adultos mayores.

El Dr. José Manuel Carrascosa, coordinador del Grupo de Psoriasis y vicepresidente segundo de la Asociación Española de Dermatología y Venereología, comentó a Medscape en español: «En los últimos años, se ha observado un incremento de los casos de escabiosis en los países europeos, situación agravada por la pandemia del SARS-CoV-2. El confinamiento domiciliario y el retraso en el diagnóstico y tratamiento han contribuido a este aumento».

Creciente fracaso terapéutico

«También se ha detectado un creciente fracaso en el tratamiento de la escabiosis. Una posible explicación para esto es la falta de respuesta o la resistencia a la aplicación tópica de permetrina. En una serie de casos recopilados durante la pandemia del SARS-CoV-2 la tasa de fracaso fue de 73% en el tratamiento con permetrina. Pero un porcentaje alto de estos pacientes podrían responder al uso de ivermectina oral», destacó el Dr. Carrascosa.

Vea la noticia completa en Medscape (debe estar registrado en el sitio).

Un informe histórico marca el camino para poner la economía al servicio de la salud para todos

En un informe pionero, el Consejo de la OMS sobre los Aspectos Económicos de la Salud para Todos propone un ambicioso cambio de rumbo que permita poner la economía al servicio de lo más importante: la salud para todos.

Este Consejo, que preside la catedrática Mariana Mazzucato, fue establecido en noviembre de 2020 por el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la salud (OMS), como respuesta a la pandemia de COVID-19. El Consejo ha dedicado los dos últimos años a replantear la economía desde la perspectiva de la salud para todos y a impulsar el principio de que la salud de las personas y del planeta debe ser el aspecto más importante a la hora de estructurar nuestros sistemas y políticas sanitarias y socioeconómicos.

El Consejo ha articulado un discurso ambicioso fundamentado en una nueva concepción de la economía, de forma que esta se reoriente para proteger la salud de todas las personas en torno a cuatro ejes interrelacionados:

  1. Valor: hay que valorar y medir lo que importa utilizando nuevos parámetros económicos.
  2. Financiación: cómo financiar la salud para todos concebida como una inversión a largo plazo, en vez de como un costo a corto plazo.
  3. Innovación: cómo potenciar la innovación en la esfera de la salud para el bien común.
  4. Capacidad: cómo reforzar la capacidad dinámica del sector público para ofrecer salud para todos.

El Dr. Tedros ha explicado: «Hace dos años, pedí a un equipo de economistas y expertas en salud pública de renombre mundial —todas ellas mujeres— que revolucionaran nuestra idea de la economía. Ahora disponemos de una hoja de ruta que, en vez de considerar que la salud para todos es un elemento al servicio del crecimiento económico, nos permite estructurar la actividad económica para que todas las personas puedan utilizar los servicios de salud esenciales más rápidamente y con mejores resultados».

Por su parte, la catedrática Mariana Mazzucato, presidenta del Consejo, ha dicho: «En los dos últimos años, el Consejo ha estado formulando un nuevo enfoque económico para que la financiación de la salud deje de considerarse un gasto y se vea como una inversión. Hemos estudiado los cambios que cabía introducir —por ejemplo, en la estructura de las patentes, las colaboraciones público-privadas y los presupuestos— con el fin de idear una economía que ofrezca salud para todos. En nuestro informe final, pedimos que la nueva política económica deje de centrarse en corregir los fallos del mercado para configurarlo de forma dinámica y colaborativa a fin de priorizar la salud humana y la del planeta».

El nuevo informe se presentó el pasado 23 de mayo, coincidiendo con la 76.ª Asamblea Mundial de la Salud, con el título Health for All: Transforming economies to deliver what matters. A partir de la labor desarrollada por el Consejo, en este informe se establece un nuevo marco basado en los cuatro ejes mencionados y se formulan recomendaciones específicas para cada uno de ellos.

Estas son las principales recomendaciones:

  • Valorar y medir lo que realmente importa, es decir, la prosperidad de las personas y del planeta, y no la búsqueda del crecimiento económico y el aumento del PIB sin tener en cuenta sus consecuencias. La salud para todos no se podrá lograr si los gobiernos no se replantean los aspectos que cabe valorar y no reconfiguran y reorientan la economía hacia el bienestar de las personas y el planeta, utilizando nuevos parámetros.
  • Hay que reestructurar de arriba abajo los sistemas nacionales e internacionales de financiación de la sanidad para que el gasto en atención de salud se considere una inversión a largo plazo. A fin de ofrecer salud para todos, no solo hará falta aumentar las cifras invertidas, sino también mejorar la calidad de la financiación.
  • Hay que confiar en la inteligencia colectiva, porque las innovaciones nunca son fruto de una sola empresa u organismo público. La innovación debe regirse por el principio del bien común para que beneficie a todas las personas. En el nuevo ecosistema integral de innovación sanitaria, la prioridad es el bien común.
  • Como se ha comprobado durante la pandemia de COVID-19, la calidad y la capacidad de la administración pública son importantes. La eficacia de los servicios públicos no depende de su envergadura, sino de que tengan una estructura adecuada y dispongan de los recursos necesarios, tanto económicos como humanos e infraestructurales. Para que todas las personas tengan acceso a la atención de salud es fundamental invertir en la capacidad de las administraciones públicas.

El informe propone también introducir cambios prácticos para medir de otro modo el valor económico, la financiación de la sanidad y la innovación, así como para reforzar la capacidad del sector público con objeto de ofrecer salud para todos. Se citan varios ejemplos, entre ellos:

  • el Centro de transferencia de tecnología de ARNm creado en Sudáfrica, que se basa en un sistema de obtención de valor para sacar el máximo partido del equilibrio entre la innovación, la financiación y la capacidad;
  • la inversión pública del Brasil en un complejo sanitario e industrial que contribuye al bien común;
  • los bancos regionales de desarrollo como motores del cambio en los países del Sur;
  • la Wellbeing Economy Alliance, una alianza de varios gobiernos y más de 600 organizaciones que colaboran para poner los sistemas económicos al servicio de la vida; y
  • las soluciones adoptadas para financiar los planes de acción nacionales sobre la resistencia a los antimicrobianos mediante la elaboración conjunta de presupuestos multisectoriales, habida cuenta de que la mayoría de estos planes siguen sin estar financiados.

Las recomendaciones que se formulan en el informe podrían cambiar la forma en que los países proyectan y financian la sanidad. La OMS pide a los responsables políticos, la sociedad civil y las partes interesadas de los sectores de la sanidad y la economía que tengan plenamente en cuenta estas recomendaciones y que se sirvan de ellas para elaborar nuevas políticas y estructuras económicas que contribuyan a hacer realidad la salud para todos.

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