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Diferencias por sexo en la asociación entre los principales factores de riesgo cardiovascular en la mediana edad y la demencia

En este estudio de cohorte, que utiliza datos del Biobanco del Reino Unido, se evaluaron las diferencias por sexo de los principales factores de riesgo cardiovascular de la demencia incidente por cualquier causa (mortal o no). Se analizaron los efectos de estos factores de riesgo en la demencia por cualquier causa a través de la edad y el nivel socioeconómico (SES, por sus siglas en inglés).

Se utilizaron modelos de riesgos proporcionales de Cox para calcular las razones de riesgo (RR) y la relación de las RR entre hombres y mujeres (RHR) con intervalos de confianza del 95% (IC) para la presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diastólica (PAD), el tabaquismo, la diabetes, la adiposidad, los accidentes cerebrovasculares, el SES y los lípidos con la demencia. Se empleó la regresión de Poisson para calcular la tasa de incidencia de la demencia específica a cada sexo para estos factores de riesgo.

En los análisis se incluyeron 502 226 individuos de mediana edad (mujeres en el 54,4%, con una media de edad de 56,5 años) sin demencia prevalente. En el transcurso de 11,8 años (mediana), 4068 participantes (mujeres en el 45,9%) desarrollaron demencia. La tasa bruta de incidencia fue de 5,88 [IC del 95% 5,62-6,16] en las mujeres y de 8,42 [8,07-8.78] en los hombres por cada 10 000 personas-año. El sexo se asoció con el riesgo de demencia, donde el riesgo fue menor en las mujeres que en los hombres (RR = 0,83 [0,77-0,89]). El tabaquismo existente, la diabetes, el alto nivel de adiposidad, los accidentes cerebrovasculares previos y el bajo nivel socioeconómico se asociaron de manera similar con un mayor riesgo de demencia en mujeres y hombres. La relación entre la presión arterial (PA) y la demencia fue en forma de U en los hombres, pero presentó una relación dosis-respuesta en las mujeres: la RR para la PAS por 20 mm de Hg fue de 1,08 [1,02-1,13] en las mujeres y de 0,98 [0,93-1,03] en los hombres. Esta diferencia por sexo no se vio afectada por el uso de medicamentos antihipertensivos al inicio. La diferencia por sexo en el efecto del aumento de la PA estuvo acorde con los subtipos de demencia (demencia vascular y enfermedad de Alzheimer).

En conclusión, varios factores del riesgo cardiovascular en la mediana edad se asociaron de manera similar con la demencia en mujeres y hombres, pero no con el aumento de la presión arterial. Es indispensable la realización de futuros estudios personalizados sobre la reducción de la presión arterial para entender su papel en el restringido deterioro cognitivo y dilucidar cualquier diferencia entre sexos.

Vea el artículo completo en: Gong, J., Harris, K., Peters, S.A.E. et al. Sex differences in the association between major cardiovascular risk factors in midlife and dementia: a cohort study using data from the UK Biobank. BMC Med 19, 110 (2021). https://doi.org/10.1186/s12916-021-01980-z.

Mortalidad por cáncer gástrico y tendencias temporales en Cuba. 2007- 2017

El estudio de la mortalidad es una herramienta fundamental para la toma de decisiones en salud. El cáncer gástrico es el cuarto tumor maligno más frecuente en el mundo.

Este trabajo publicado en el más reciente número de la Revista Habanera de Ciencias Médicas, tuvo como objetivo caracterizar la mortalidad por cáncer gástrico y determinar cambios en la tendencia de la mortalidad en Cuba entre 2007 y 2017.

Se realizó un estudio observacional, descriptivo y transversal en Cuba, en el período 2007-2017. El universo estuvo constituido por el total de fallecidos en el país cuya causa básica de muerte recogida en el certificado de defunción fue el cáncer gástrico. Los datos procedieron de la base de datos de mortalidad, digitalizadas por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública. Para el estudio de la tendencia se utilizó la técnica estadística de regresión segmentada (jointpoint regression versión 4.7).

En el período se registraron 9 370 defunciones, 79,6 % eran adultos mayores de 60 años, el sexo masculino con 61,0 %. Las tasas específicas de mortalidad por grupos de edad aumentan después de la sexta década de la vida.

Se incrementa las tendencia del cáncer gástrico en los 16 años de estudio, lo que puede estar influenciado por el envejecimiento, y otros factores asociados no investigados en este estudio.

Vea el artículo en: Gámez Sánchez D, Dueñas Moreira O, Alfonso Saguet K, González Guerra QM. Mortalidad por cáncer gástrico y tendencias temporales en Cuba. 2007- 2017. Rev haban cienc méd [Internet]. 2021 [citado 1 Ago 2021];, 20(4):[aprox. 0 p.]. Disponible en: http://www.revhabanera.sld.cu/index.php/rhab/article/view/3369

Lactancia materna segura durante la pandemia de COVID-19

Si ya eres mamá o estás embarazada, es natural que te hayas preguntado qué es lo más seguro para tu bebé durante el brote de la pandemia COVID-19.

Las pruebas están profundamente a favor de la lactancia materna. El contacto piel con piel y la lactancia materna temprana y exclusiva ayudan al bebé a desarrollarse, por lo que no hay razón para interrumpirla como consecuencia del virus. Hasta la fecha, no se ha detectado la transmisión de casos activos de la COVID-19 (el virus causante de la infección) a través de la leche materna ni de la lactancia.

Estas son algunas respuestas a las preguntas habituales que se hacen las nuevas y las futuras madres. Con ellas pretendemos ayudar a proporcionarte la experiencia más segura para ti y para tu bebé, tanto si estás sana como si tienes indicios o síntomas de la COVID-19.

¿Debería seguir la lactancia materna durante la pandemia?

Por supuesto. La leche materna contiene anticuerpos beneficiosos para mantener a los bebés sanos y protegidos de muchas infecciones. Los anticuerpos y los factores bioactivos de la leche materna pueden combatir la infección de la COVID-19, incluso si el bebé ha sido expuesto al virus.

Practica con tu recién nacido el contacto piel con piel. Al colocarlo cerca de ti, facilitas la iniciación temprana a la lactancia materna, lo que también reduce la mortalidad neonatal. El tiempo cuenta, de manera que se recomienda el inicio de la lactancia materna durante la primera hora tras el parto.

Si tu bebé tiene 6 meses o es menor de esa edad, debes alimentarlo exclusivamente de leche materna. Cuando ya haya cumplido los seis meses, continúa con la leche materna y con alimentos complementarios saludables.

¿Debería mantener la lactancia materna si tengo, o sospecho tener la COVID-19?

Sí, continúa la lactancia materna pero con las debidas precauciones. Estas incluyen: llevar mascarilla; lavarse las manos con agua y jabón, o con un desinfectante para manos con base de alcohol, antes y después de tocar a tu bebé; y, sistemáticamente, limpiar y desinfectar todas las superficies que hayas tocado. Solo necesitas lavarte el pecho en caso de que hayas tosido sobre él. De no ser así, no es necesario que te lo laves cada vez que alimentes a tu bebé.

¿Debería recibir la vacuna COVID-19 si estoy amamantando?

Los investigadores están estudiando actualmente las vacunas contra la COVID-19 en mujeres que están amamantando, pero todavía hay información limitada en este momento. La OMS recomienda la vacunación en mujeres lactantes que forman parte de un grupo prioritario, como las trabajadoras de la salud, por ejemplo. La lactancia puede continuar después de la vacunación y sigue siendo una de las mejores formas de proteger a tu hijo de enfermedades y ayudarlo a mantenerse saludable.

¿Pueden contraer la COVID-19 los bebés alimentados con leche materna?

Hasta la fecha, no se ha detectado la transmisión de casos activos del SARS-CoV-2 a través de la lactancia, aunque los científicos siguen analizando la leche materna.

¿Qué debería hacer si no me siento bien para darle el pecho a mi bebé?

Si te sientes demasiado enferma para darle el pecho a tu bebé, intenta proporcionarle la leche materna por otros medios seguros. Por ejemplo, trata de extraerte la leche y dársela a tu niño con una cuchara o una taza limpia. También puedes plantearte alimentarlo con la leche de una madre donante, si está alternativa existe en tu región. Habla con tu asesor de lactancia o profesional sanitario sobre las opciones a tu alcance.

La extracción de leche materna también es importante para mantener tu producción, de manera que puedas volver a darle el pecho a tu hijo cuando te sientas mejor. No hay intervalo fijo de tiempo de espera después de que se sospeche o confirme tener la COVID-19.

Si extraerte la leche u obtenerla por medio de una mamá donante te resulta imposible, puedes (si está aceptado culturalmente) recurrir a un ama de cría o darle a tu bebé leche maternizada, siempre y cuando esté correctamente preparada, sea fiable y fácilmente disponible.

¿Debería darle el pecho a mi niño si está enfermo?

Continúa dándole el pecho a tu niño o niña aunque esté enfermo/a. Tanto si tu pequeño contrae la COVID-19 como cualquier otra enfermedad, es importante seguir alimentándolo con leche materna. La lactancia refuerza el sistema inmunológico de tu bebé y a través de la leche materna tú le pasas a él tus anticuerpos, ayudándolo a combatir las infecciones.

¿Qué precauciones debo tomar durante la lactancia materna?

Asegúrate de seguir las directrices del lavado de manos. Debes lavártelas con agua y jabón antes y después de tocar a tu bebé. También puedes utilizar un desinfectante para manos con base de alcohol. Es también importante que limpies y desinfectes todas las superficies que hayas tocado.

Además, debes lavar habitualmente los extractores de leche materna, los recipientes de almacenamiento de leche y los utensilios para la alimentación del bebé después de cada uso.

Más información:

Proteger la lactancia materna: una responsabilidad compartida

La Semana Mundial de la Lactancia Materna, instaurada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna. Se celebra en más de 120 países, del 1 al 7 de agosto, aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la OMS y UNICEF en agosto de 1990.

Este año, para la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2021, la Alianza Mundial para la Acción sobre Lactancia Materna (WABA, por sus siglas en inglés) ha seleccionado el tema: «Proteger la lactancia materna: una responsabilidad compartida», el cual está alineado con el área temática 2 de la campaña de la Semana Mundial de la Lactancia Materna-Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, que destaca los vínculos entre la lactancia materna y la supervivencia, la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y las naciones.

WABA afirma que los objetivos de este año son:

  • Informar a las personas sobre la importancia de proteger la lactancia materna.
  • Anclar el apoyo a la lactancia materna como una responsabilidad vital de salud pública.
  • Interactuar con individuos y organizaciones para un mayor impacto.
  • Impulsar la acción en la protección de la lactancia materna para mejorar la salud pública.

El embarazo y la lactancia son un momento especialmente vulnerable para las mujeres trabajadoras y sus familias. Las mujeres embarazadas y lactantes requieren protección especial para prevenir daños a su salud o a la de sus bebés, y necesitan tiempo suficiente para dar a luz, recuperarse y amamantar a sus hijos. Al mismo tiempo, también necesitan protección para garantizar que sus puestos de trabajo no se ven amenazados por el embarazo o la licencia de maternidad.

La protección de la maternidad es clave para permitir la lactancia materna y empoderar a los padres para una implementación exitosa de las prácticas recomendadas de lactancia materna. La OPS/OMS recomienda que los países implementen y apliquen el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna a todos los niveles. Es vital garantizar que las madres lactantes no sean blanco de la industria, el marketing o los profesionales de la salud pública que quieren poner en peligro su lactancia materna mediante la promoción de la alimentación con fórmula.

Lactancia materna durante la pandemia de COVID-19

La OPS/OMS sigue recomendando que se cumplan las pautas estándar de alimentación infantil durante la pandemia de COVID-19:

  • Inicio de la lactancia materna dentro de una hora después del nacimiento,
  • Lactancia materna exclusiva hasta que los bebés tienen seis meses de edad, y
  • continuación de la lactancia materna junto con alimentos complementarios nutricionalmente adecuados y seguros, hasta los dos años de edad o más allá.

Los beneficios de la lactancia materna y la crianza de la interacción madre-bebé para prevenir la infección y promover la salud y el desarrollo son especialmente importantes cuando los servicios de salud y otros servicios comunitarios se ven interrumpidos o limitados.

Se debe apoyar a las madres y los bebés para que permanezcan juntos y practiquen el contacto piel con piel y/o el cuidado de canguro, independientemente de que ellos o sus bebés tengan o no una infección por el virus COVID-19 sospechosa, probable o confirmada. Se debe proporcionar asesoramiento sobre lactancia materna, apoyo psicosocial básico y apoyo práctico de alimentación a todas las mujeres embarazadas y madres con bebés y niños pequeños.

Vea más información sobre la SMLM 2021

Cuestionamiento sobre las recomendaciones dietéticas de eliminación del consumo de grasas saturadas

Desde sus inicios, las guías alimentarias han recomendado que el consumo de grasa saturada en la dieta no sobrepase el 10 %, con la finalidad de disminuir las enfermedades cardiovasculares. En aquel entonces, la evidencia sobre la cual se tomó dicha recomendación fue sobreestimada. Aún hoy en día se sigue recomendando dicha reducción a pesar de la gran cantidad de estudios que recomiendan que se reconsidere este límite.

La presente revisión tuvo como objetivo demostrar que el consumo de grasas saturadas en la dieta no representa problemas para la salud humana y que las recomendaciones alimentarias respecto a su limitación deben ser reconsideradas.

Se realizó una búsqueda de artículos en Pubmed y Google Académico, con las palabras clave: grasas saturadas, recomendaciones dietéticas, enfermedades cardiovasculares, colesterol, evolución humana.

Los metaanálisis y revisiones sistemáticas presentados en este trabajo evidencian que las grasas saturadas no tienen relación con la enfermedad cardiovascular. Su reducción o sustitución con grasas poliinsaturadas omega 6 no previenen los riesgos de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Vea el artículo en: Montano Pérez M. Cuestionamiento sobre las recomendaciones dietéticas de eliminación del consumo de grasas saturadas. Rev Cubana Inv Bioméd [Internet]. 2021 [citado 30 Jul 2021];, 40(2):[aprox. 0 p.]. Disponible en: http://www.revibiomedica.sld.cu/index.php/ibi/article/view/733

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