Científica Informativa

El ventrículo derecho: una aproximación desde las imágenes

Como parte de la alianza editorial entre Medscape en español y la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), en esta ocasión la Dra. María Luz Fernández Recalde y el Dr. Omar Prieto (h) presentan tres artículos recientes publicados en las principales revistas científicas de cardiología, incluido uno de su autoría, que nos brindan información relevante acerca del análisis de la anatomía y función de las cavidades derechas, especialmente el ventrículo derecho, con la intención de acercar conceptos básicos a clínicos y cardiólogos acerca de su valoración en distintas situaciones clínicas.

Con el correr del tiempo hemos aprendido a reconocer la importancia fundamental de la función ventricular derecha y su influencia en la clínica y el pronóstico de nuestros pacientes.

El ventrículo derecho disfuncionante: la importancia de los métodos de multiimagen

La evaluación de la anatomía y función del ventrículo derecho se puede realizar utilizando diferentes modalidades de imagen, incluidas técnicas ecocardiográficas estándar y avanzadas, imágenes de resonancia magnética cardiaca, tomografía computarizada e imágenes de medicina nuclear. Este artículo recientemente publicado analiza las fortalezas y debilidades de cada uno de ellos.

Evaluación del ventrículo derecho:

Ecocardiografía bidimensional

Se debe realizar una evaluación cualitativa de la anatomía del ventrículo derecho. La evaluación cuantitativa debe incluir varias mediciones: grosor de la pared libre (> 5 mm se considera anormal), diámetros basal, mediocavitario y longitudinal y diámetro del tracto de salida del ventrículo derecho. Se puede calcular el cambio de área fraccional, un parámetro que mostró una buena correlación con la fracción de eyección del ventrículo derecho evaluada por resonancia magnética cardiaca, un valor < 35% se considera anormal.

La excursión sistólica anular tricuspídea es un parámetro simple y reproducible que se considera anormal cuando es menor de 17 mm. Se debe tener cuidado al utilizar este parámetro, ya que es dependiente del ángulo y de la carga y no es confiable en pacientes poscirugía cardiaca o en caso de estimulación del ventrículo derecho.

Otro parámetro que se correlaciona con la fracción de eyección del ventrículo derecho es la velocidad sistólica evaluada con Doppler tisular de la pared lateral del ventrículo derecho: un valor < 10 cm/s se considera anormal (puede disminuir con la edad). La medición del strain (deformación), parámetro que depende menos del ángulo y la carga, permite una cuantificación precisa de la función miocárdica regional y global y refleja la contractilidad miocárdica.

Las recomendaciones actuales proponen un valor de corte de -20% para la tensión longitudinal de cuatro cámaras del ventrículo derecho y de -23% para la pared libre, aunque existen algunos estudios que han demostrado que puntos de corte más bajos (-19%) se correlacionan con peor pronóstico.

Ecocardiografía 3D

Permite la adquisición del conjunto de datos de volumen completo, con una mayor resolución temporal y espacial y un análisis detallado de tamaño, forma, función y patrones de contracción del ventrículo derecho. Las guías actuales recomiendan la evaluación 3D de los volúmenes del ventrículo derecho y la fracción de eyección del ventrículo derecho como método de elección y un valor > 45 % de esta se considera el límite inferior de la normalidad.

Resonancia magnética cardiaca

Actualmente, se considera el estándar de oro para la evaluación de la función y estructura del ventrículo derecho. Permite la visualización 3D de alta resolución. La función longitudinal del ventrículo derecho también se puede evaluar mediante la estimación de excursión sistólica anular tricuspídea o mediante strain, calculadas en imágenes de cine de cuatro cámaras. Finalmente, la resonancia magnética cardiaca también tiene la ventaja única de permitir la caracterización del tejido miocárdico del ventrículo derecho.

La infiltración grasa, de particular interés en el diagnóstico de la displasia arritmogénica del ventrículo derecho, puede identificarse mediante imágenes y técnicas especiales. La fibrosis y la necrosis del ventrículo derecho pueden estar presentes en una multitud de enfermedades de este e identificarse mediante imágenes con realce tardío posterior a la administración de gadolinio. Además se demostró recientemente que después de la inyección de agentes de contraste permite estimar el tiempo de tránsito pulmonar y el volumen sanguíneo, lo que hace posible evaluar la congestión pulmonar en diversas situaciones de sobrecarga de presión del ventrículo derecho.

Como limitación, debemos decir que la resonancia magnética cardiaca es un método costoso, de disponibilidad limitada, que requiere la realización de apneas y un ritmo cardiaco regular para una mejor calidad de la imagen.

Imágenes nucleares

Hoy en día la imagen nuclear juega todavía un papel importante en un subgrupo seleccionado de pacientes, siendo capaz de evaluar la perfusión y el metabolismo del ventrículo derecho, así como la morfología y la fracción de eyección. Estudios previos demostraron que la tomografía computarizada de emisión monofotónica proporciona una detección precisa de la isquemia del ventrículo derecho identificada por defectos reversibles en el ventrículo derecho y el tabique interventricular y disminución de la fracción de eyección del ventrículo derecho durante el estrés. Además, permite la cuantificación no invasiva del flujo sanguíneo miocárdico regional y de la reserva de flujo coronario en el ventrículo derecho.

Tomografía computarizada cardiaca

Se puede utilizar para evaluar el volumen y la función del ventrículo derecho, especialmente para los pacientes que se someten a tomografía computarizada por otras indicaciones clínicas. En cuanto a las desventajas, es un método costoso, no ampliamente disponible, requiere radiación y el uso de contraste endovenoso, así como un ritmo cardiaco estable y frecuencias cardiacas bajas.

Más evidencia de que los alimentos ultraprocesados son perjudiciales para el cerebro

Más investigaciones sugieren que comer una dieta rica en alimentos ultraprocesados es perjudicial para el cerebro que envejece.

Los resultados del Estudio Longitudinal de Salud del Adulto Brasileño (ELSA-Brasil), que incluyó a participantes de 35 años o más, mostraron que una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados se asoció significativamente con una tasa más rápida de disminución de la función cognitiva tanto ejecutiva como global.

«Según estos hallazgos, los médicos podrían aconsejar a los pacientes que prefieran cocinar en casa [y] elegir ingredientes más frescos en lugar de comprar comidas preparadas y refrigerios», dijo a Medscape Noticias Médicas la coinvestigadora, Natalia Goncalves, Ph. D., de la Facultad de Medicina de la Universidade de São Paulo, en San Pablo, Brasil.

Presentados en la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC) de 2022, los hallazgos se alinean con los de un estudio publicado la semana pasada en Neurology. Como informó en su momento Medscape Noticias Médicas, ese estudio vinculó una dieta alta en alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de demencia.

Aumento del consumo mundial

Los alimentos ultraprocesados están altamente manipulados y formulados con ingredientes añadidos, que incluyen azúcares, grasas y sal, y son bajos en proteínas y fibra. Los ejemplos de alimentos ultraprocesados incluyen refrescos, papas fritas, chocolate, dulces, helados, cereales de desayuno endulzados, sopas envasadas, nuggets de pollo, hot dogs, papas fritas y muchos más.

Durante los últimos 30 años, ha habido un aumento constante en el consumo de alimentos ultraprocesados en todo el mundo. Se cree que inducen inflamación sistémica y estrés oxidativo, y se han asociado con una variedad de problemas de salud, como sobrepeso/obesidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Los alimentos ultraprocesados también pueden ser un factor de riesgo para el deterioro cognitivo, aunque los datos sobre sus efectos en el cerebro son escasos.

Para investigar, Goncalves y sus colaboradores evaluaron datos longitudinales de 10.775 adultos (edad promedio: 50,6 años; 56% mujeres; 55% blancos) que participaron en el estudio ELSA-Brasil. Fueron evaluados en tres oleadas (2008-2010, 2012-2014 y 2017-2019).

La información sobre la dieta se obtuvo a través de cuestionarios de frecuencia de alimentos e incluyó información sobre el consumo de alimentos no procesados, alimentos mínimamente procesados y alimentos ultraprocesados.

Los participantes se agruparon según los cuartiles de consumo de alimentos ultraprocesados (de menor a mayor). El rendimiento cognitivo se evaluó utilizando una batería estandarizada de pruebas.

Disminución significativa

Utilizando modelos lineales mixtos que se ajustaron por variables sociodemográficas, de estilo de vida y clínicas, los investigadores evaluaron la asociación de los alimentos ultraprocesados dietéticos como un porcentaje del total de calorías diarias con el rendimiento cognitivo a lo largo del tiempo.

Durante una mediana de seguimiento de ocho años, la ingesta de alimentos ultraprocesados en los cuartiles 2 a 4 (frente al cuartil 1) se asoció con una disminución significativa en la cognición global (p = 0,003) y la función ejecutiva (p = 0,015).

«Los participantes que reportaron un consumo de más de 20% de las calorías diarias de alimentos ultraprocesados tuvieron una tasa de deterioro cognitivo global 28% más rápida y una disminución de la función ejecutiva 25% más rápida en comparación con aquellos que informaron comer menos de 20% de las calorías diarias de alimentos ultraprocesados», informó Goncalves.

«Considerando a una persona que come un total de 2.000 kcal al día, 20% de las calorías diarias de los alimentos ultraprocesados son alrededor de dos barras de obleas con chocolate (KitKat) de 42,54 g o 5 rebanadas de pan o cerca de un tercio de un paquete de papas fritas de 240 g», explicó.

Goncalves anotó que las razones por las que los alimentos ultraprocesados pueden dañar el cerebro siguen siendo un «tema muy relevante, pero aún no bien estudiado».

Las hipótesis incluyen efectos secundarios de lesiones cerebrovasculares o procesos inflamatorios crónicos. Se necesitan más estudios para investigar los posibles mecanismos que podrían explicar el daño de los alimentos ultraprocesados en el cerebro, indicó.

«Preocupante pero no sorprendente»

Al comentar sobre el estudio para Medscape Noticias Médicas, Percy Griffin, Ph. D., director de compromiso científico de la Alzheimer’s Association, dijo que hay «evidencia creciente de que lo que comemos puede afectar nuestro cerebro a medida que envejecemos».

Agregó que muchos estudios previos han sugerido que es mejor para el cerebro llevar una dieta balanceada y saludable para el corazón que sea baja en alimentos procesados y alta en alimentos integrales y nutritivos, como verduras y frutas.

«Estos nuevos datos de la Alzheimer’s Association International Conference sugieren que comer una gran cantidad de alimentos ultraprocesados puede acelerar significativamente el deterioro cognitivo», señaló Griffin, quien no participó en la investigación.

Agregó que un aumento en la disponibilidad y el consumo de comidas rápidas, alimentos procesados y alimentos ultraprocesados se debe a una serie de factores socioeconómicos, incluido el bajo acceso a alimentos saludables, menos tiempo para preparar alimentos desde cero y no poder comprar alimentos integrales.

«Los alimentos ultraprocesados constituyen más de la mitad de las dietas estadounidenses. Es preocupante pero no sorprendente ver nuevos datos que sugieren que estos alimentos pueden acelerar significativamente el deterioro cognitivo», observó el Dr. Griffin.

«La buena noticia es que hay pasos que podemos tomar para reducir el riesgo de deterioro cognitivo a medida que envejecemos. Estos incluyen comer una dieta balanceada, hacer ejercicio con regularidad, dormir bien, mantener la mente activa, protegerse de lesiones en la cabeza, no fumar y mantener la salud cardiovascular», agregó.

Investigaciones anteriores sugirieron que el mayor beneficio es participar en combinaciones de estos cambios en el estilo de vida y que son beneficiosos a cualquier edad, anotó.

«Incluso si comienza con una o dos acciones saludables, se está moviendo en la dirección correcta. Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para incorporar estos hábitos en su vida», concluyó Griffin.

 

Nueva guía de práctica clínica recomienda asesoría sistemática sobre el peso para mujeres en la mediana edad

Las mujeres de mediana edad que tienen un peso normal o tienen sobrepeso deben recibir asesoría de forma rutinaria para limitar el aumento de peso y prevenir la obesidad y los riesgos para la salud asociados, afirmó una nueva guía de práctica clínica.

La recomendación, emitida por la Women’s Preventive Services Initiative (WPSI) del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), respaldó el asesoramiento regular sobre el estilo de vida para mujeres de 40 a 60 años con un índice de masa corporal (IMC) normal o con sobrepeso de 18,5 a 29,9 kg/m2. El asesoramiento podría incluir una discusión individualizada sobre alimentación saludable y actividad física iniciada por los profesionales de la salud involucrados en la atención preventiva.

Publicada en versión electrónica en Annals of Internal Medicine, la guía aborda la prevalencia y las cargas de salud de la obesidad en mujeres estadounidenses de mediana edad y busca reducir los daños conocidos de la obesidad con una intervención de daños mínimos anticipados. Un índice de masa corporal alto aumenta el riesgo de muchas afecciones crónicas, como hipertensión, dislipidemia, diabetes de tipo 2, enfermedad de las arterias coronarias, ictus y mortalidad por todas las causas.

Sin embargo, la mejor manera de asesorarlas sigue sin estar clara. «Aunque no se pudo discernir el enfoque óptimo de los ensayos existentes, una variedad de intervenciones de duración, frecuencia e intensidad variables mostraron beneficios con posible importancia clínica», escribió el panel de la guía clínica de la iniciativa, dirigido por el Dr. David P. Chelmow, presidente del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Virginia Commonwealth University en Richmond, Estados Unidos.

La guía se basa en una revisión sistemática de la literatura, dirigida por la especialista en medicina familiar, Dra. Amy G. Cantor, maestra en salud pública, del Pacific Northwest Evidence-Based Practice Center, en Oregon Health & Science University en Portland, Estados Unidos, que sugiere que se podrían lograr reducciones moderadas de peso ofreciendo consejería para este grupo de edad.[1]

La iniciativa, que cuenta con apoyo del gobierno de Estados Unidos, fue lanzada por el American College of Obstetricians and Gynecologists en 2016. La guía llena un vacío en las recomendaciones actuales en el sentido de que se dirige a un grupo de riesgo específico y especifica el asesoramiento individual en función de su eficacia y aplicabilidad en entornos de atención primaria.

El panel afirmó que otro beneficio del asesoramiento de rutina es «Normalizar el asesoramiento sobre una dieta saludable y actividad física brindándolo a todas las mujeres de mediana edad, lo cual también puede mitigar las preocupaciones sobre el estigma del peso que resulta de asesorar solo a mujeres con obesidad».

Los panelistas señalaron que durante 2017-2018, la prevalencia de obesidad (IMC ≥ 30,0 kg/m2) fue de 43,3% entre las mujeres estadounidenses de 40 a 59 años, mientras que la prevalencia de obesidad grave (IMC ≥ 40,0 kg/m2) fue más alta en este grupo de edad con 11,5%. «Las mujeres de mediana edad aumentan de peso en un promedio de aproximadamente 680 gramos por año, lo que aumenta su riesgo de pasar de un índice de masa corporal normal o con sobrepeso a la obesidad», escribieron los panelistas.

Vea la noticia ampliada en Medscape (debe registrarse en el sitio).

10 puntos de la adaptación española de las guías de práctica clínica de European Society of Cardiology de 2021

Con el objetivo de reducir la contingencia atribuible a los factores de riesgo cardiovascular en España, las diferentes sociedades médicas, integradas en el Comité Español Interdisciplinar de Prevención Vascular (CEIPV), han elaborado un documento de consenso, en el que adaptan las nuevas guías de European Society of Cardiology de 2021 a la práctica clínica.

Estas guías, que sustituyen a las de 2016 con una actualización de 2020 y que han sido elaboradas por trece sociedades científica europeas, son más complejas que las anteriores, ya que se centran en un abordaje individual de la prevención cardiovascular para adaptarse a la diversidad fenotípica de los pacientes atendidos en la práctica clínica, focalizándose además en la estrategia poblacional y la salud pública.

A continuación un resumen de las principales novedades de estas guías realizado por el Dr. Antonio Miguel Hernández Martínez, representante de la Sociedad Española de Diabetes en el CEIPV y también coautor de estas guías.

  1. Se apuesta por el abordaje del riesgo cardiovascular individual. Para ello, se requiere hacer el cálculo del riesgo cardiovascular de forma sistemática en los adultos. Se indica que hay que alcanzar objetivos de forma escalonada, salvo en los casos de alto o muy alto riesgo en los que se debe intensificar de entrada valorando siempre el riesgo, el beneficio del tratamiento, las comorbilidades, la fragilidad o las preferencias del paciente.
  2. Se emplean por primera vez herramientas para el cálculo del riesgo cardiovascular como son el Systematic Coronary Risk Evaluation-2 (SCORE 2) y el Systematic Coronary Risk Evaluation-2 Old Person (SCORE OP), calibrados para cuatro regiones de Europa según las tasas de mortalidad vascular. España está incluida entre los países de bajo riesgo.
  3. Se marcan umbrales de riesgo cardiovascular en función de la edad, dividiendo a la población en < 50 años, 50 a 69 años y > 70 años.
  4. Se aconseja el uso de algoritmos de riesgo cardiovascular según sean personas (aparentemente) sanas, con diabetes o con enfermedad cardiovascular activa.
  5. Se establecen estrategias de prevención del riesgo cardiovascular para la población.
  6. Se recomienda calcular sistemáticamente el riesgo cardiovascular en todas las personas con algún factor de riesgo cardiovascular e incluso en adultos varones de más de 40 años o mujeres de más de 50 años.
  7. También se aconseja «evaluar cada cinco años este riesgo cardiovascular, evitando la falsa seguridad que da el que estés etiquetado ʹde bajo riesgoʹ por la edad o por no presentar un factor de riesgo cardiovascular», añadió el Dr. Hernández.
  8. Se indica que se deben alcanzar los objetivos óptimos que se marcan para cada uno de estos factores de riesgo cardiovasculares, lo antes posible.
  9. Otra de las novedades son las nuevas directrices para tratar el riesgo relacionado con la enfermedad renal crónica. En este sentido, el especialista destaca que se definen y categorizan en función del filtrado glomerular y la excreción de albúmina. «En las frecuentes categorías de alto y muy alto riesgo por esta enfermedad renal crónica, los objetivos (de tensión arterial, colesterol de lipoproteínas de baja densidad [LDL]…) han de ser estrictos». También se incluyen en el tratamiento con los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), también conocidos como gliflozinas, que están indicados en diabetes mellitus tipo 2 para mejorar el control glucémico, han demostrado además un claro efecto nefroprotector.
  10. Se considera fundamental la promoción de estilos de vida saludables en toda la población. En el concepto de vida saludable se incluyen recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las estrategias del Ministerio de Sanidad para la actividad física y la alimentación saludable. Se recomienda realizar actividad física moderada de 150 a 300 minutos a la semana (o la mitad si es vigorosa), además de hacer dos días una actividad de fortalecimiento muscular, masa ósea o flexibilidad, junto a una reducción de los periodos de sedentarismo. Se aconseja buscar espacios ambientalmente saludables, por lo que se pide a las autoridades competentes la puesta en marcha de medidas urbanísticas que fomenten la movilidad en un entorno saludable.

En cuanto a la alimentación, se apuesta por la sostenibilidad, y se recomienda tomar productos frescos de temporada y proximidad, incluyendo abundante frutas y verduras, pescado, legumbres y evitando carnes rojas y alimentos procesados. También se indica limitar el consumo de alcohol y «por supuesto, no tener hábito tabáquico», señaló el Dr. Hernández.

Las nuevas guías europeas también establecen diferentes umbrales de riesgo dependiendo de la edad con el objetivo de mejorar el habitual infratratamiento que suele haber en jóvenes. Como explicó el Dr. Hernández, «hay una cantidad considerable de eventos cardiovasculares en pacientes considerados de bajo riesgo. Con estos umbrales se evitaría el que estén fuera del foco y, por tanto, infratratados. De igual forma se evitaría un ʹexcesoʹ de carga de riesgo que se atribuye a las personas de edad y que lleva a veces al fenómeno contrario de sobretratamiento».

El impacto del tiempo de pantalla en la salud ocular de los niños

Una encuesta nacional en EE. UU. sugiere que la mayoría de los padres pasan por alto los pasos simples para proteger los ojos de los niños; 1 de cada 7 padres dice que su hijo no ha tenido un examen de la vista en dos años.

En algunos hogares, el verano puede significar más tiempo de pantalla para los niños. Y entre las preocupaciones que surgen con los niños que pasan más horas en dispositivos digitales, videojuegos y televisores, y menos tiempo al aire libre, el daño a sus ojos.

Pero solo la mitad de los padres reconocen que el tiempo frente a una pantalla tiene un gran impacto en la salud ocular de sus hijos. Así sugiere la Encuesta Nacional sobre salud infantil del C.S. Mott Children’s Hospital en University of Michigan Health., publicada en Keeping an eye on children’s vision.

“Es posible que muchos padres no estén al tanto de los problemas de salud a corto y largo plazo relacionados con el tiempo excesivo frente a la pantalla, incluido su efecto en los ojos de los niños”, dijo la codirectora de Mott Poll, Sarah Clark.

“Nuestros hallazgos sugieren que algunos padres pueden tener percepciones inexactas de las actividades que afectan la salud ocular y la visión de sus hijos y cómo minimizar los riesgos”.

El informe representativo a nivel nacional se basó en las respuestas de 2002 padres de niños de 3 a 18 años encuestados en abril.

Algunos expertos han señalado que la combinación de más tiempo frente a la pantalla y menos tiempo al aire libre son factores que pueden poner a los niños en mayor riesgo de desarrollar miopía, lo que puede provocar problemas oculares graves en el futuro. La tasa de miopía en niños ha aumentado dramáticamente en los últimos 30 años.

La investigación aún está en curso, pero los estudios sugieren que el tiempo al aire libre protege contra la miopía.

“Los padres deben alentar al menos una o dos horas al día al aire libre porque la exposición a la luz natural beneficia el desarrollo de los ojos”, dijo Clark.

“Los padres deben hacer cumplir las reglas familiares para garantizar que los niños tengan un período sostenido de tiempo sin pantallas durante el día. Esto es especialmente importante durante los meses de verano cuando no van a la escuela y pueden tener un tiempo de inactividad menos estructurado”.

Algunas investigaciones también han indicado asociaciones entre trabajar de cerca, como leer o usar una tableta, lo que aumenta las probabilidades de miopía.

“Es un momento importante para pensar en los riesgos de la miopía para los niños porque los niños con esta afección a menudo se vuelven más miopes con el tiempo”, dijo Olivia Killeen, M.D., oftalmóloga en el Centro de Ojos Kellogg de U-M Health que consultó sobre el informe.

“La edad de inicio de la miopía es el predictor más significativo de miopía severa más adelante en la vida”.

Uso de gafas para minimizar los riesgos para los ojos de los niños

Otra área pasada por alto de la salud ocular: proteger los ojos pequeños de la luz solar intensa. Menos de un tercio de los padres encuestados dicen que usar anteojos de sol cuando están al aire libre tiene un impacto importante en la visión y la salud ocular de los niños, y solo dos de cada cinco hacen que sus hijos usen anteojos cuando están al aire libre.

De hecho, cuando los niños están al aire libre, deben usar anteojos de sol o sombreros de ala ancha para disminuir los riesgos de daño por radiación ultravioleta, que puede contribuir a problemas oculares en la vejez, dice Clark.

“Si bien los padres a menudo se aseguran de que la piel de sus hijos esté protegida con protector solar, es posible que tampoco piensen en proteger sus ojos del sol”, dijo Clark.

Muchos padres encuestados también omiten pasos que ayudan a minimizar las lesiones oculares durante actividades que incluyen el riesgo de que objetos golpeen el ojo del niño a alta velocidad o fuerza, y menos de un tercio de los padres dijeron que su hijo usa anteojos o gafas protectoras durante los deportes de contacto.

Clark recomienda a los padres que busquen el consejo del proveedor de atención médica de su hijo para obtener anteojos seguros y cómodos para deportes como lacrosse, tenis, béisbol y softball, ​​y baloncesto.

Sin embargo, la mayoría de los padres encuestados dicen que los niños y adolescentes usan anteojos o gafas protectoras cuando realizan actividades que presentan un riesgo de lesiones oculares, incluido trabajar con herramientas y jugar juegos de disparos como pistolas Nerf o paintball.

Después del tiempo que pasan frente a las pantallas, los factores más comunes que los padres identifican como que afectan la visión y la salud ocular de los niños son leer con poca luz, qué tan cerca se sientan los niños del televisor/pantalla, la dieta y la luz azul de las pantallas.

“Algunos padres aún pueden seguir los consejos de generaciones pasadas sobre la protección de los ojos de los niños”, dijo Clark. “Leer con poca luz o sentarse cerca del televisor puede causar fatiga o tensión ocular, pero no causará ningún daño permanente ni problemas oculares a largo plazo”.

Menos de un tercio de los padres dicen que los niños usan anteojos que bloquean la luz azul. Si bien la cantidad de luz azul no daña los ojos, puede afectar los ritmos circadianos y dificultar que los niños se duerman. Los expertos recomiendan que los niños dejen de usar la pantalla de luz azul al menos una hora antes de acostarse.

Revisiones oculares periódicas para detectar problemas a tiempo

Cuatro de cada cinco padres informan que a su hijo se le ha realizado una prueba de la vista durante una visita al pediatra o al médico de familia, mientras que más de una cuarta parte dice que los niños se hicieron la prueba en la escuela o en la guardería.

Vea la noticia completa en: El impacto del tiempo de pantalla en la salud ocular de los niños. Intramed. Noticias médicas – 19 julio 2022 (debe registrarse en el sitio web).

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