Trabajo periodístico

Ecimed presenta una obra única en el mundo sobre la COVID-19

En el contexto de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, la Editorial Ciencias Médicas, Ecimed, presentó este viernes, en el Centro Cultural “Dulce María Loynaz”, de esta capital, Patología de la COVID-19 en 800 autopsias, una obra que reúne los resultados de una de las investigaciones más relevantes desarrolladas por la ciencia médica cubana durante la pandemia.

Especialistas señalan que Cuba pudo estar entre los países donde se realizó un mayor número de autopsias relacionadas con la COVID-19. De aquel esfuerzo científico, desarrollado en circunstancias extraordinarias, nace este volumen, que documenta con rigor los hallazgos obtenidos mediante autopsias mínimamente invasivas y profundiza en las alteraciones morfológicas, clínico-epidemiológicas y fisiopatogénicas provocadas por la enfermedad en diferentes órganos.

La obra, de la autoría de Teresita de Jesús Montero González, José Domingo Hurtado de Mendoza Amat, Virginia de los Ángeles Capó de Paz, Laura López Marín, Licet González Fabián y otros especialistas, recoge una experiencia científica que adquiere hoy también el valor de memoria de aquellos años en que la medicina enfrentaba a un virus desconocido y a una enfermedad que exigía encontrar respuestas con urgencia. Los resultados de la investigación aportaron evidencias que influyeron en el perfeccionamiento del protocolo de tratamiento aplicado en Cuba para enfrentar la COVID.

La presentación contó con la presencia de la doctora Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia y Técnica del Ministerio de Salud Pública, quien escribió el prólogo y expresó el honor que significó acompañar una obra que, por las características y magnitud de la investigación que recoge, considera única en el mundo.

Con la pasión que la distingue, la doctora Teresita de Jesús Montero González condujo a los presentes hacia aquellos días de incertidumbre. Habló de los desafíos y de las carencias que hicieron todavía más difícil el trabajo, pero, sobre todo, de la voluntad de un colectivo de patólogos decidido a buscar respuestas en los tejidos y órganos de quienes habían fallecido a causa de la enfermedad.

Entre los nombres evocados estuvo el del reconocido doctor Israel Borrajero Martínez, cuya mirada experta a través del microscopio contribuyó también a identificar las huellas que el virus dejaba en el organismo.

El doctor José Domingo Hurtado de Mendoza Amat resumió el sentido de aquella labor con una frase que bien podría ser la esencia del libro: «La patología permite estudiar la muerte para preservar la vida».

La doctora Ileana Morales planteó, además, el compromiso de que el libro sea presentado en instituciones de salud del país, para que sea conocido por especialistas y nuevas generaciones de profesionales.

El encuentro permitió reconocer igualmente el trabajo editorial de Ecimed, tanto en la concepción del volumen como en su diseño. La obra está disponible actualmente en formato digital y tendrá su edición impresa. En una Feria donde los libros son también memoria, Patología de la COVID-19 en 800 autopsias llega para preservar una parte esencial de la historia científica de la pandemia en Cuba: el testimonio de quienes, en medio de la incertidumbre y las carencias, hicieron de la investigación una herramienta para comprender la enfermedad y defender la vida.

Por: Mylenys Torres Labrada

Ecimed en la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana

La Editorial Ciencias Médicas, Ecimed, participa en la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, que se desarrolla del 10 al 16 de agosto de 2026 en la Estación Cultural, ubicada en calle Línea entre 18 y 20, en el municipio Plaza de la Revolución. Su presencia constituye una oportunidad para acercar al público a la producción científica y editorial del sector de la salud, con la exposición y comercialización de libros de autores nacionales especializados en diferentes áreas de las ciencias médicas.

El espacio cuenta con la participación de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, representada por estudiantes de diferentes instituciones, entre ellas los hospitales “Calixto García” y “Manuel Piti Fajardo”, y la Facultad de Tecnologías de la Salud (FATESA).

Este viernes 14 de agosto, las actividades de Ecimed estarán dedicadas especialmente a la presentación de novedades editoriales, en el Centro cultural Dulce María Loynaz. Entre las obras que serán presentadas se encuentra Enfermedades tropicales desatendidas, de Nancy Dueñas Gobel y Alena Salvato Dueñas, edición de la M. Sc. Marité Bello Corredor. Publicado en 2025, el libro contribuye a actualizar los conocimientos de los profesionales de la salud sobre estas enfermedades y los factores que pueden favorecer su introducción y
propagación en Cuba, aun cuando no constituyen actualmente un problema sanitario en el país.

También se presentará Patología de la COVID-19 en 800 autopsias, de Teresita de Jesús Montero González, José Domingo Hurtado de Mendoza Amat, Virginia de los Ángeles Capó de Paz, Laura López Marín, Licet González Fabián y otros autores. La obra recoge los resultados de las autopsias mínimamente invasivas realizadas durante la pandemia y profundiza en aspectos morfológicos, clínico-epidemiológicos y fisiopatogénicos de las alteraciones provocadas por la enfermedad en diferentes órganos.

El programa incluye asimismo Datos para sociedades más equitativas, de Ileana Elena Castañeda Abascal y Beatriz Corona Miranda y el segundo volumen de La determinación social de la salud. Una antología: veinte años de trabajo del grupo de estudios del INHEM, del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología.

La historia de instituciones emblemáticas del sistema sanitario cubano también estará presente mediante Crónicas sobre un hospital. Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País, de Enrique Otero Enamorado, publicado en 2026. Del mismo autor se presentará Nacimiento de la ortopedia técnica cubana.

Completa el programa Manual de organización y procedimientos del Servicio de Rehabilitación en hospitales, del Ministerio de Salud Pública y colectivo de autores.

La participación de Ecimed en la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana reafirma el valor de la publicación científica como instrumento para preservar, compartir y multiplicar el conocimiento generado por los profesionales de la salud.

En el espacio editorial confluyen así autores, investigadores, estudiantes y lectores, en un escenario donde la ciencia médica cubana también encuentra su lugar entre los libros, las ideas y la cultura.

Para conocer más sobre la producción editorial de Ecimed visite su Catálogo virtual.

Por: Mylenys Torres Labrada

Dra. Abdulay: cuando el nombre llega primero que el destino

La doctora Abdulay Lobaina Ortiz llegó a Arabia Saudita en mayo de 2017 sin imaginar que el mayor desafío no sería la cirugía, sino aprender a pertenecer sin invadir.

Venía del Hospital General Docente “Dr. Agostinho Neto” de Guantánamo, donde se formó como cirujana. Venía de otra geografía médica, de otra manera de entender la urgencia. Con un nombre que, sin saberlo entonces, ya sabía pronunciarse en otra lengua.

Llegó a un hospital materno-infantil en la capital saudita, donde nacen alrededor de treinta niños cada día y donde cada gesto posee un código invisible.

Llegó como parte de la tercera brigada médica cubana en ese país.

La institución tiene cuatro décadas de historia. Allí trabajan cirujanos sirios, egipcios, pakistaníes, sauditas… un sistema multinacional donde el idioma común no es la lengua, sino la precisión.

Los primeros tres meses fueron una prueba silenciosa. La miraban siempre. Revisaban sus notas. Seguían sus decisiones. No por desconfianza personal, sino por costumbre institucional: la confianza allí también tiene su propio proceso.

Era mujer. Era extranjera. No hablaba árabe. Y su formación inicial no era pediátrica.

Con el tiempo, dejaron de verla como una novedad y comenzaron a verla como una certeza. Y entonces dejó de observada para ser integrada.

Hoy, su jornada comienza a las siete de la mañana con la entrega de guardia. Luego llegan las rondas, las consultas, los salones, las urgencias. Hasta las cuatro de la tarde, el hospital funciona como una maquinaria donde la vida se abre paso entre decisiones rápidas y manos entrenadas. Pero su historia no se entiende únicamente desde la técnica.

En ese país, donde la cultura y la religión ordenan incluso los movimientos más pequeños, la doctora Abdulay aprendió algo que no aparece en los libros. Y ahí comenzó su verdadera adaptación. Sin imposición. Sin ruptura.

Aprendió a modular la voz. A contener los gestos. A moverse con discreción en un entorno donde la sobriedad no es una elección estética, sino una norma social.

Incorporó los códigos de vestimenta —como el hiyab y la abaya— como un gesto consciente de confianza y armonía con las familias que atendía.

Fue su manera de decir, sin palabras: «Estoy aquí sin invadir».

En el servicio atiende especialmente a niñas mayores de nueve años, que solo se sienten seguras siendo examinadas por una mujer. Pero antes de Arabia Saudita hubo otro mundo. Haití.

Durante el terremoto de 2010, trabajó en uno de los escenarios más duros que puede enfrentar un profesional de la salud. Un país devastado, sin estructura suficiente, donde la medicina era una reconstrucción diaria.

Operaron en condiciones extremas. Inauguraron un centro de salud que aún no estaba terminado. Pintaron paredes, instalaron equipos y comenzaron desde cero. Y cuando aquel lugar empezó a funcionar, la gente llegaba desde lejos porque circulaba una noticia sencilla y poderosa: allí operaban médicos cubanos sin cobrar.

Haití fue su escuela de lo esencial. Arabia Saudita fue su escuela de lo invisible.

A veces la vida le devuelve imágenes que no espera, como aquella niña que insistió en que su madre pasara por cirugía para preguntar por la doctora Lubiana (como pronuncian su apellido, adaptándolo a la fonética local), la médica que le había salvado la vida de una peritonitis. Sus pacientes suelen decirle que saben que Cuba es un país pequeño, bloqueado y con muchas limitaciones, pero que conocen el prestigio de sus profesionales de la salud.

De acá, y especialmente de Guantánamo, lo extraña todo: su hospital, su familia, sus compañeros de trabajo y amigos, y por encima de todo, su hija.

Una hija que comenzó a estudiar Medicina y a quien siempre exhorta a esforzarse, a ser responsable y a amar una profesión que considera la más humana y solidaria que existe.

Porque después de tantos años, países e historias, la doctora Abdulay entiende que no se trata únicamente de operar cuerpos, sino de aprender el idioma más difícil de todos: el del respeto sin pérdida de identidad.

Un respeto que no se impone ni se disfraza, sino que se vuelve casi invisible, como un nombre que un día parecía prestado y ha terminado siendo destino.

Por Mylenys Torres Labrada.

Día Mundial Sin Tabaco 2026: un desafío persistente para la salud en Cuba

Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha promovida por la Organización Mundial de la Salud para sensibilizar a la población sobre los efectos nocivos del tabaquismo y fomentar acciones dirigidas a reducir su consumo. En Cuba, este hábito continúa representando uno de los principales problemas de salud pública.

Datos oficiales indican que alrededor del 21,6 % de la población cubana consume tabaco, lo que equivale a más de dos millones de personas mayores de 15 años. Cada día fallecen en el país más de 50 personas por enfermedades cardiovasculares, cáncer y afecciones respiratorias asociadas al tabaquismo.

El doctor Salvador Tamayo, jefe del Departamento de Prevención y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud Pública, ha alertado en diversas ocasiones que Cuba figura entre los países de la región con mayor prevalencia de fumadores, solo superada por Chile en las Américas.

Según especialistas, el tabaquismo constituye una droga legal con elevado impacto en la mortalidad nacional. Se estima que aproximadamente 20 000 personas mueren cada año en Cuba por causas directamente relacionadas con el consumo de tabaco.

Tabaquismo en adolescentes: una preocupación creciente
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el incremento del consumo de tabaco en edades tempranas. Estudios nacionales reflejan un aumento de la prevalencia del tabaquismo en adolescentes de entre 10 y 15 años durante la última década.

Asimismo, cerca del 78 % de los fumadores cubanos comenzó antes de los 20 años, una etapa especialmente vulnerable debido a los procesos de desarrollo biológico y conductual.

La exposición al humo de segunda mano también constituye un importante riesgo sanitario. La OMS estima que anualmente fallecen 1,2 millones de personas en el mundo por ser fumadores pasivos, incluidos niños y adolescentes.

Cigarrillos electrónicos y vapeadores: nuevas amenazas
Las campañas internacionales recientes han insistido en alertar sobre las estrategias de comercialización de cigarrillos electrónicos y dispositivos de vapeo, dirigidas principalmente a adolescentes y jóvenes.

Especialistas advierten que estos productos, promovidos mediante sabores atractivos, diseños modernos y publicidad engañosa, favorecen el inicio temprano de la adicción a la nicotina.

Aunque en Cuba existen regulaciones de la Aduana General de la República que prohíben la entrada de estos dispositivos al país, todavía pueden observarse en espacios públicos y establecimientos privados.

La Organización Panamericana de la Salud ha reiterado la necesidad de fortalecer las regulaciones y ampliar las acciones educativas para proteger a las nuevas generaciones de los daños asociados al consumo de nicotina y tabaco.

Promoción de salud y prevención
Entre las principales estrategias impulsadas por el sistema sanitario cubano destacan la promoción de espacios libres de humo, el fortalecimiento de la atención primaria y el desarrollo de programas de cesación tabáquica.

Especialistas subrayan que abandonar el hábito de fumar requiere voluntad individual, acompañamiento familiar y acceso a servicios de orientación y rehabilitación desde la comunidad y los servicios de salud.

En un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y los desafíos demográficos, promover estilos de vida saludables y reducir los factores de riesgo asociados al tabaquismo continúa siendo una prioridad para la salud pública cubana.

Por Mylenys Torres Labrada

Día Mundial de la Tiroides: diagnóstico precoz y vigilancia clínica

Con motivo del Día Mundial de la tiroides, que se celebra cada 25 de mayo, los profesionales que atienden a pacientes con afecciones tiroideas insisten en la necesidad de lograr la concienciación sobre las enfermedades tiroideas, condiciones que tienen un impacto significativo sobre el metabolismo, el sistema cardiovascular, la función reproductiva y la calidad de vida de los pacientes.

La tiroides, glándula endocrina situada en la región anterior del cuello, produce las hormonas triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), esenciales para la regulación de múltiples procesos fisiológicos. En Cuba, el Instituto de Endocrinología desarrolla investigaciones y asesora programas dirigidos al estudio, prevención y tratamiento de estas afecciones.

Sobre el tema conversamos con la DrC. Silvia Elena Turcios Tristá, especialista de II Grado en Endocrinología, jefa del Grupo de Tiroides en esa institución y presidenta de la Sociedad Cubana de Endocrinología y Diabetes.

—Doctora, ¿cuáles son las principales enfermedades tiroideas que se diagnostican en Cuba y qué relevancia tienen desde el punto de vista clínico y epidemiológico?
—Las enfermedades tiroideas constituyen una de las afecciones endocrinas más frecuentes en la práctica clínica y en particular el bocio y la enfermedad nodular. Cuba no está exenta de esta tendencia mundial y de la misma manera observa una mayor prevalencia en mujeres y personas de la tercera edad. En el mismo sentido, pero con menor frecuencia, se diagnostican personas con hipotiroidismo e hipertiroidismo. Ambas condiciones pueden ser ocasionadas por enfermedades autoinmunes que, en el caso del hipotiroidismo, puede ser una tiroiditis crónica o de Hashimoto.

En general y desde el punto de vista clínico, los trastornos tiroideos pueden ser nodulares o difusos, o funcionantes o no. Los funcionales (por defecto o por exceso) tienen gran repercusión sobre todos los sistemas de órganos y se asocian a complicaciones metabólicas, cardiovasculares, óseas y reproductivas, entre otras. Por otro lado, las disfunciones tiroideas pueden cursar de forma subclínica durante largos períodos de tiempo, lo que dificulta el diagnósticoy el tratamiento oportunos.

En el caso del hipotiroidismo, es una entidad que puede ser diagnosticada desde la etapa postnatal a través del Programa de pesquisa neonatal de hipotiroidismo congénito, principal causa de retraso mental prevenible y del que Cuba fue pionero y líder en América Latina. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo ocasionan afectación multisistémica con manifestaciones clínicas variables según la edad y el tiempo de evolución.

Por su parte, en la enfermedad nodular tiroidea, la conducta dependerá de las características estructurales y de función del /los nódulos. Aunque la mayoría de los nódulos son benignos, el diagnóstico diferencial con una lesión maligna es uno de los desafíos diagnósticos en la actualidad. Y una buena parte de los pacientes serán seguidos solo con vigilancia clínica e imagenológica, para identificar cambios sugerentes de transformación maligna o funcional.

—Uno de los síntomas referidos por los pacientes es el estrés o el cansancio. ¿Qué otras manifestaciones clínicas deben alertar sobre una enfermedad tiroidea, tanto a la población como al personal médico del área de salud?
—En general, los síntomas pueden ser inespecíficos y confundirse con otras condiciones médicas pero existen síntomas y signos que pueden ayudar a la sospecha diagnóstica. La presencia de somnolencia, ronquera, depresión, estreñimiento, bradicardia, piel seca, edema facial, lentitud en el pensamiento, el habla o la movilidad, intolerancia al frío y aumento de peso pueden hacer pensar en un hipotiroidismo que puede acompañarse de bocio o no. Por otro lado, la hiperactividad, insomnio, diarreas, palpitaciones o taquicardia persistente, piel caliente y humeda, intolerancia al calor y la disminución de peso a pesar del aumento en el apetito, son características de un hipertiroidismo. En cuanto al aumento de volumen en el cuello, si es grande, duro o con crecimiento endotorácico; puede ocasionar síntomas de compresión cervical (dificultad al tragar, disnea e incluso dolor).

El médico de la comunidad, que es el más cercano al paciente, está capacitado para identificar estas características que sugieren la sospecha clínica de enfermedad tiroidea en las personas que acuden a los servicios de salud. Además en el interrogatorio de los afectados, también se debe tener en cuenta el antecedente familiar de enfermedad tiroidea o el antecedentes personal o familiar de otras enfermedades autoinmunes.

—¿Qué papel desempeñan el diagnóstico precoz y los programas de prevención en el abordaje de estas enfermedades en Cuba?
—El diagnóstico precoz en la mayoría de las enfermedades es esencial para reducir complicaciones y mejorar el pronóstico. Cuba dispone de programas consolidados, como el de detección neonatal del hipotiroidismo congénito y el programa de yodación de la sal para consumo humano, estrategias que han tenido un impacto positivo en la salud pública cubana.

La identificación temprana de estos trastornos permite iniciar el tratamiento oportuno y adecuado. Además, la educación y capacitación sanitaria a pacientes y profesionales garantiza el reconocimiento de aspectos diagnósticos positivos y acudan tempranamente a solicitar una evaluación especializada.

—¿Qué mensaje considera importante transmitir en este Día Mundial de la tiroides?
—Es fundamental insistir en que las enfermedades tiroideas son frecuentes, en particular en algunos grupos poblacionales, que por lo general son enfermedades benignas, de buena evolución y pronóstico. La educación médica continua y la investigación científica facilitará una atención de calidad, donde la atención primaria de salud jugará un papel esencial en la sospecha diagnóstica inicial conduciendo al paciente por los diferentes niveles de atención según corresponda dependiendo de la complejidad y severidad de la condición médica.

El Día Mundial de la tiroides constituye una oportunidad para promover un mayor conocimiento sobre estas afecciones, reforzar la importancia del diagnóstico positivo, el seguimiento clínico, de la adherencia terapéutica, de la prevención de complicaciones y del impacto de programas nacionales creados para el beneficio de la salud de la población cubana.

Por Mylenys Torres Labrada

DrC. Silvia Elena Turcios Tristá

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