Desde la OPS

Sesión virtual para conocer sobre la respuesta al Oropouche en Cuba

Más de 500 personas se unieron al webinar “Actualización de Oropouche en las Américas: experiencia de la respuesta al brote en Cuba”, organizado por el Ministerio de Salud Pública del país (MINSAP) y la OPS/OMS, que tuvo lugar el pasado 10 de enero. Especialistas del propio Ministerio, el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), y el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), expusieron aspectos relevantes relacionados con el manejo clínico, la vigilancia virológica, la trasmisión vectorial, entre otros temas.

El espacio fue propicio para compartir los principales resultados y hallazgos asociados al manejo del brote en Cuba y a los estudios derivados de esos esfuerzos, que serán muy útiles para aumentar los conocimientos relacionados con la enfermedad y el agente que la propaga. Al dar la bienvenida al seminario, el Representante de la OPS/OMS en Cuba, Dr. Mario Cruz Peñate, agradeció a las autoridades y los expertos nacionales “la generosidad de compartir con la región el conocimiento adquirido en la respuesta al Oropouche y la apertura al trabajo colaborativo con la Organización, que ha continuado en distintos ámbitos”.

El Dr. José Raúl de Armas, jefe del Departamento de Enfermedades Trasmisibles del MINSAP, ofreció una actualización de la situación epidemiológica en el país. Hasta el momento, se contabilizan 23 639 casos sospechosos y 626 confirmados. Entre estos últimos, hubo 76 pacientes con Síndrome de Guillain-Barré, 25 con encefalitis y 15 con meningoencefalitis. Según sexo, 13 588 casos son mujeres y 10 676 hombres.

Se han confirmado personas contagiadas en el 73,8 % de los municipios y el 100 % de las provincias; cinco de las cuales, junto al Municipio Especial Isla de la Juventud, al cierre de 2024, presentaron tasas de incidencia acumuladas superiores a la del país. Hasta el momento, existen 44 municipios donde no se han confirmado casos con pruebas de laboratorio.

Por su parte, el Dr. Osvaldo Castro Peraza, jefe de Servicio de Hospitalización del IPK, explicó cómo ha sido el manejo clínico en un contexto de cocirculación con dengue. Señaló que, aunque ambas enfermedades se parecen, al principio del brote de Oropouche se detectaron algunos síntomas inusuales para dengue, que se manifestaban de manera diferente, y se identificó la necesidad de hacer análisis más cualitativos. Teniendo esto en cuenta, se establecieron protocolos para garantizar diagnósticos diferenciales certeros, a partir de un correcto interrogatorio, y examen físico y de laboratorio.

Según lo que se ha observado, la forma clínica gastroentérica ha sido la más frecuente. Ocurrió casi en el 50 % de los casos atendidos en el IPK. Otras formas clínicas de presentación han sido la enfermedad febril inespecífica, la enfermedad febril con erupción cutánea y la forma neurológica.

En los casos menos graves, se reportó neuropatía autonómica, con manifestaciones clínicas relacionadas con el sistema nervioso neuro-vegetativo. Esto es algo novedoso para Cuba, porque es la primera vez que ocurre una epidemia de este tipo en el país.

Un término que hubo que definir es “recaída”, pues se observó con frecuencia entre los pacientes. En el IPK ocurrió en más del 30 % de los casos, alrededor de 16 días después del inicio de la sintomatología. Además, mediante revisión de la literatura, se comprobó que es una característica propia de esta enfermedad.

Durante la sesión también se comentó el trabajo desarrollado por el Laboratorio Nacional de Referencia de Arbovirus del IPK, presentado por la Dra. C. Mayling Álvarez Vera. Según esta especialista, el análisis filogenético del virus sugirió que su llegada a Cuba ocurrió a partir de una única introducción, probablemente en el primer trimestre de 2024, proveniente del Estado Brasileño de Acre, con un periodo de trasmisión silente antes de ser detectado.

Asimismo, se estima que la zona central del país fue el epicentro inicial de la trasmisión. A partir de este, se crearon dos epicentros secundarios: uno en la región occidental y otro en la oriental. Al final del periodo estudiado, el epicentro central del país provocó trasmisiones adicionales en el occidente.

Además, Álvarez Vera acotó que el suero fue la muestra con mayor positividad, pero señaló que otros tipos de muestras, como la orina y el líquido cefalorraquídeo (LCR) igual resultaron útiles después de la fase aguda de la enfermedad y en pacientes con daños neurológicos. Al final de su exposición, hizo referencia a las investigaciones en curso, entre las que se encuentran tres estudios filogenéticos y un estudio integral en el capitalino municipio La Lisa, para conocer la prevalencia.

Desde el PAMI se establecieron varias estrategias, entre las cuales estuvo la de capacitación a los profesionales de salud y la de comunicación a públicos clave. Así lo señaló la Dra. Dayana Couto Núñez, del Departamento Materno Infantil del MINSAP, quien también acotó que se elaboró un flujograma de diagnóstico específico para gestantes y puérperas.

Unido a lo anterior, se prepararon dos flujogramas más, para asegurar el seguimiento por genética de las embarazadas con sospecha de Oropouche, o confirmadas con la enfermedad, y de sus recién nacidos. Igualmente, se diseñó una encuesta epidemiológica para aplicar a las gestantes con fetos afectados por defectos congénitos mayores.

Otros aspectos detallados por Couto Núñez fueron las líneas de investigación que se han identificado dentro del PAMI para conocer más sobre la fiebre de Oropouche, y la caracterización clínica que hicieron de las gestantes con este problema de salud.

Las intervenciones de los especialistas nacionales culminaron con la presentación de la MSc. Ariamys Companioni Ibañez, del Departamento de Control de Vectores del IPK, desde donde se hizo una revisión de los vectores presentes en Cuba que podían ser trasmisores del virus, mientras se creaban las pautas para la colecta de vectores en las áreas con casos confirmados, de forma que se pudiera conocer si había alguna otra especie sin identificar.

Con las capturas se identificó la presencia del Jején Culicoides paraensis, vector primario en la propagación del virus. Se colectaron 98 hembras adultas, provenientes de 10 localidades diferentes con trasmisión de Oropouche en Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana.

De igual forma, Campanioni Ibañez, compartió la experiencia en la metodología de las colectas, y las adaptaciones que debieron hacer luego de evaluar las trampas, como fue el cambio de malla por una de diámetro más pequeño, de 0.2 milímetros. Para finalizar, mencionó los principales desafíos que enfrentan actualmente con vistas a progresar más en lo relacionado con los estudios entomológicos.

Al cierre del webinar, las autoridades nacionales agradecieron el acompañamiento técnico recibido de la OPS, que calificaron como muy importante para desarrollar toda esta labor y para identificar líneas de trabajo e investigación con las que seguir avanzando en el conocimiento de este virus y la enfermedad que produce. A su vez, el Dr. Jairo Mendez, asesor regional de enfermedades virales de la OPS y moderador de la sesión, dijo que el equipo cubano debe sentirse orgulloso por los esfuerzos que han impulsado y los resultados científicos a los que han llegado, que aportan información muy valiosa para toda la región.

En ese sentido, se debe destacar la creación del proyecto “Caracterización Clínico-Epidemiológica de la Fiebre de Oropouche en Cuba”, que dará salida a las principales necesidades investigativas. En la iniciativa, que abarca las 15 provincias del país y el Municipio Especial Isla de la Juventud (MEIJ), participan 17 instituciones del MINSAP y 61 especialistas de diferentes ramas de la ciencia.

Las mujeres ocupan menos del 30% de los cargos directivos en el sector salud en América Latina pese a representar el 72,8 % del personal sanitario

Las mujeres están subrepresentadas en las posiciones de liderazgo y gobernanza en el sector de la salud en la Región. En América Latina, ocupan menos del 30 % de los cargos directivos en el sector salud, a pesar de que representan aproximadamente el 72,8 % del personal sanitario y el 87 % del personal de enfermería. Si se incluyen los países del Caribe, sólo el 31 % de los gobiernos tiene mujeres como máxima autoridad en los ministerios de salud. Esto tiene un reflejo también la brecha salarial en el sector salud y asistencial, que alcanza en la Región unos 20 puntos porcentuales entre hombres y mujeres.

Éstas son varias de las conclusiones del informe El liderazgo de las mujeres en la salud de las Américas: Por una gobernanza sanitaria paritaria e inclusiva, que ha sido realizado por el Task Force Interamericano sobre Liderazgo de las Mujeres. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), que pertenece al Task Force, ha apoyado la elaboración del documento, que subraya la importancia de garantizar la participación activa y representativa de las mujeres en los espacios de toma de decisiones en el sector salud.

El documento sostiene que abordar el liderazgo de las mujeres en el sector de la salud es esencial para promover la igualdad de género, reconocer y valorar las contribuciones de las mujeres, cumplir con los compromisos internacionales de paridad y mejorar la calidad y la equidad en la prestación de servicios de salud.

“En la medida en que las mujeres están subrepresentadas en las posiciones de liderazgo y gobernanza en el sector de la salud, sus contribuciones tienden a ser menos reconocidas y valoradas. Esto refuerza un ciclo de desigualdad de género, donde las voces y perspectivas de las mujeres quedan marginadas en la toma de decisiones. Esta falta de representación no solo afecta a las mujeres individualmente, sino que también moldea la agenda de salud y la asignación de recursos a todos los niveles, incluido el comunitario”, alerta el estudio.

Del mismo modo, la limitada presencia de mujeres en puestos de liderazgo y toma de decisiones está vinculada con la invisibilización de problemas específicos de salud de las mujeres en investigaciones, tratamientos y políticas públicas, perpetuando un círculo de desigualdad y violencia que impacta en el ejercicio pleno de sus derechos.

Por lo tanto, se concluye, la participación igualitaria y el liderazgo para las mujeres en el sector sanitario “no solo contribuirá con una mayor pluralidad en la aproximación a los problemas y mejores propuestas de solución a los problemas de salud de las poblaciones, sino que también contribuirá con la justicia económica y catalizará lo que mujeres profesionales de la salud vienen planteando a nivel global como un “triple dividendo de género” de mayor alcance: dividendo de salud, de género y económico y social”.

Esta situación de la mujer en el sector salud se da en un marco general de subrepresentación generalizada. Según el informe, en los parlamentos nacionales de América Latina y el Caribe, las mujeres ocupan el 35,8 % de los escaños, el 15,4 % de las alcaldías y el 28,7 % de los gabinetes ministeriales. A nivel global, a 1 de enero de 2023, el porcentaje de ministras en gobiernos nacionales era del 22,8 %, y sólo un 24 % de las carteras de salud estaban lideradas por mujeres. Al ritmo actual de progreso, la región tardará 53 años en alcanzar la plena paridad en la toma de decisiones.

Plan Interamericano

Este análisis ha sido elaborado por el Task Force para para contribuir al Plan Interamericano de Acción sobre Salud y Resiliencia en las Américas, adoptado como parte de la IX Cumbre de las Américas (celebrada Los Ángeles, Estados Unidos, del 6 al 10 de junio de 2022). Su objetivo principal es posicionar a las Américas y el Caribe como la región líder en el logro del ODS 5.5, contribuyendo a acelerar el compromiso y las acciones de todos los sectores relevantes hacia un mayor liderazgo de las mujeres en todas las áreas de poder y toma de decisiones.

Desde esta alianza, se busca visibilizar y fortalecer el liderazgo de las mujeres en el ámbito de la salud, asegurando que sus voces y experiencias sean fundamentales en la implementación de los compromisos internacionales adoptados en la región.

La Organización Mundial de la Salud llama a Unirse y Actuar, para Eliminar la transmisión, en el Día Mundial de la Lepra

La lepra, también conocida como mal de Hansen, es una enfermedad ancestral incluida en el grupo de las enfermedades tropicales desatendidas. Fue descrita ya en textos de las civilizaciones de la antigüedad y se trata de una enfermedad infecciosa crónica, causada por la bacteria Mycobacterium leprae, que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Se puede curar y el tratamiento en las fases iniciales puede evitar la discapacidad. Además de las deformaciones físicas, los afectados sufren también estigmatización y discriminación.

La lepra sigue presente en más de 120 países, que en conjunto notifican más de 200 000 nuevos casos al año. Su eliminación como problema de salud pública (objetivo definido por una tasa de prevalencia inferior a 1 caso por cada 10 000 habitantes) se logró a escala mundial en 2000 (según reza la resolución WHA44.9 de la Asamblea Mundial de la Salud) y en la mayoría de los países en 2010. La disminución del número de nuevos casos ha sido gradual, tanto a nivel mundial como en cada una de las regiones de la OMS.

Según los datos de 2019, el Brasil, la India e Indonesia notificaron más de 10 000 nuevos casos, mientras que otros 13 países (Bangladesh, Etiopía, Filipinas, Madagascar, Mozambique, Myanmar, Nepal, Nigeria, la República Democrática del Congo, la República Unida de Tanzanía, Somalia, Sri Lanka y Sudán del Sur) notificaron entre 1000 y 10 000 nuevos casos cada uno. Cuarenta y cinco países notificaron 0 casos y 99 notificaron menos de 1000 casos nuevos.

Tras un exhaustivo proceso de consultas con países, expertos, asociados y afectados por la lepra, la OMS publicó el documento Hacia cero lepra. Estrategia mundial contra la lepra (enfermedad de Hansen) 2021-2030, en consonancia con la Hoja de ruta para las enfermedades tropicales desatendidas 2021-2030. La expresión «cero lepra» significa cero infecciones y enfermedades, cero discapacidades y cero estigmatización y discriminación, y el objetivo de la Estrategia es eliminar la enfermedad, es decir, interrumpir su transmisión.

Los cuatro pilares de la Estrategia son:

  1. aplicar hojas de ruta integradas de cero lepra en todos los países con lepra endémica;
  2. ampliar la prevención de la lepra junto con la detección activa e integrada de casos;
  3. atender los casos y sus complicaciones y prevenir nuevas discapacidades;
  4. y combatir la estigmatización y garantizar el respeto de los derechos humanos.

Además, se indica que es fundamental invertir a nivel mundial y nacional para hacer realidad la meta de lograr «cero lepra», y se establecen una serie de prioridades básicas para la investigación.

La OMS también ha elaborado módulos de aprendizaje electrónico para ayudar a los trabajadores de la salud de todos los niveles a adquirir más conocimientos y competencias en temas relacionados con el diagnóstico y tratamiento de la lepra y con la atención de las discapacidades, material al que se puede acceder a través de la plataforma OpenWHO.

Por su parte, desde 1992, la Organización Panamericana de la Salud ha promovido el Plan de Acción Regional para la Eliminación de la Lepra en las Américas, para la cobertura de tratamiento con poliquimioterapia y desde entonces ha alcanzado coberturas del tratamiento del 42 %, y desde el 2001 hasta hoy día la cobertura es casi universal. La Organización proporciona el medicamento gratuitamente a todas las personas que lo necesiten, a través de donaciones de la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible.

En 2009, los países Miembros de la OPS/OMS, a través de la Resolución CD49.R19, 2009, se comprometieron con la meta de eliminar la lepra como problema de salud pública, al primer nivel sub -nacional para el 2015 y en el 2012, la OPS/OMS formuló un “Plan de Acción para Acelerar el Logro de la Eliminación de la Lepra en Latinoamérica y el Caribe”, alcanzar la reducción de la prevalencia por esta en enfermedad a menos de 1 caso por cada 10 000 habitantes.

La Resolución A/RES/65/215 para la “Eliminación de la Discriminación Contra las Personas Afectadas por la Lepra y sus Familia res”, fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre del 2010 con el fin de fomentar la formulación y aplicación de políticas y medidas para prevenir la discriminación de las personas afectadas por lepra y a sus familiares.

En 2023, se notificaron 182,815 nuevos casos de lepra a nivel mundial, de los cuales el 13.6 % fueron reportados en la Región de las Américas, donde más del 90 % de casos se concentra en Brasil. Este país no solo lidera las cifras regionales, sino que también ocupa el segundo lugar a nivel mundial en número de casos reportados. Antes de la pandemia de COVID-19, se registraban anualmente alrededor de 30,000 nuevos casos en las Américas, una cifra que disminuyó significativamente durante la pandemia, pero que en 2023 ha vuelto a incrementarse, alcanzando aproximadamente 25,000 casos.

El Día Mundial de la Lepra, que tiene lugar el último domingo de enero, se celebra desde 1954 en respuesta a la propuesta hecha en ese año por el periodista y filántropo Raoul Foullereau (1903-1977) en París, tras una visita que hizo a un leprosorio en Costa de Marfil donde vio la situación de muchas personas que padecían esta enfermedad.

Este año coincide su celebración con el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas el cual se observa cada año el 30 de enero.

La OPS hace un llamado a intensificar los esfuerzos contra la lepra y las enfermedades tropicales desatendidas

En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insta a redoblar los esfuerzos para eliminar estas enfermedades que afectan a más de 50 millones de personas en la Región de las Américas.

La lepra, el dengue, la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, la rabia, la escabiosis, la esquistosomiasis y el tracoma son parte de más de 20 enfermedades que impactan principalmente a poblaciones vulnerables, con acceso limitado a agua segura, saneamiento básico y servicios de salud.

“Abordar este grupo de enfermedades requiere un enfoque integral y multifacético”, afirmó el Dr. Jarbas Barbosa, Director de la OPS. Además, subrayó la importancia de implementar estrategias como la vigilancia, la administración masiva de medicamentos, la ampliación de la cobertura de la vacunación, el control de vectores y una mayor concientización y educación.

Históricamente, estas enfermedades han tenido una presencia limitada en la agenda de salud pública mundial, recibiendo escasa atención y financiación. Sin embargo, en los últimos años, las ETD han ganado mayor visibilidad, gracias a diferentes estrategias como la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades, que busca eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas para 2030, incluidas doce del grupo de las ETD.

Hasta diciembre del 2024, 54 países en el mundo habían logrado eliminar al menos una ETD. En las Américas, 11 países han alcanzado al menos una de las metas de eliminación: en 2024, Brasil eliminó la filariasis linfática como problema de salud pública; también se destaca la eliminación de la oncocercosis en Colombia (2013), Ecuador (2014), Guatemala (2016) y México (2015); mientras que, en 2017, México eliminó el tracoma como problema de salud pública, y en 2019 se convirtió en el primer país del mundo en eliminar la rabia humana transmitida por perros.  Estos avances reflejan el impacto de los esfuerzos conjuntos de los gobiernos, las comunidades, la sociedad civil y los organismos de cooperación.

El Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas se conmemora el 30 de enero. El lema de este año “Involucremos a las comunidades. Las enfermedades desatendidas en primera persona”, resalta la importancia de dar voz y fortalecer las capacidades de las comunidades, y garantizar que las personas estén en el centro de las acciones, respetando sus modos de vida para asegurar la sostenibilidad de los esfuerzos.

Alerta Epidemiológica: Incremento de actividad virus influenza estacional y otros virus respiratorios en el hemisferio norte – 17 de enero del 2025

En la actual estación de mayor circulación de virus respiratorios en el hemisferio norte durante la temporada 2024 – 2025, varios países, principalmente de la región Europea, están reportando un aumento en la búsqueda de atención y de hospitalizaciones por infecciones respiratorias. Ante esta situación y considerando que situaciones similares pueden registrarse en los países de la Región de las Américas que se encuentran en la temporada de mayor circulación de virus respiratorios, la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) recomienda ajustar los planes de preparación y organización de servicios de salud para una eventual sobrecarga en el sistema sanitario.

Se recomienda reforzar las medidas necesarias para la prevención y el control frente a las infecciones por virus respiratorios, implementar medidas que garanticen el diagnóstico precoz y un manejo clínico adecuado, especialmente entre la población de alto riesgo de presentar enfermedad grave, garantizar la vacunación frente a virus respiratorios, asegurando una alta cobertura de vacunación en grupos de alto riesgo, la adecuada previsión y organización de los servicios de salud, el cumplimiento estricto de las medidas de control de prevención de infecciones, el suministro adecuado de antivirales y equipos de protección personal, así como una adecuada comunicación de riesgo a la población y profesionales de salud.

De acuerdo con los datos disponibles de vigilancia de virus respiratorios reportados por los países a la OMS al 11 de enero del 2025, se observa una positividad de influenza a nivel mundial de un 22,05 % en la semana epidemiológica (SE) 1 del 2025, lo que
representa un aumento de un 2,8 % en la positividad en comparación con la SE 52 del 2024.

En el hemisferio norte, desde finales del año 2024 se observa una actividad elevada de los virus de influenza, con tendencia en aumento en varios países en Europa y América del Norte (principalmente con detección de A(H1N1)pdm09, además de A(H3N2)), América Central y el Caribe (principalmente A(H3N2)), África occidental (principalmente A(H1N1)pdm09), África
central (principalmente A(H1N1)pdm09), África del norte (principalmente A(H3N2)) y en varios países de Asia (principalmente con detección de A(H1N1)pdm09).

Se espera que las infecciones respiratorias agudas (IRA) presenten una tendencia al aumento en el invierno, esto debido a la circulación simultánea de múltiples patógenos respiratorios como la influenza estacional, el virus respiratorio sincicial (VRS), el metapneumovirus humano (hMPV) y el Mycoplasma pneumoniae.

Vea el documento completo (pdf, 1.05 MB).

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