Celebración

Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, 6 de abril

El Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz de 2026 se centra en el tema «El deporte tiende puentes y derriba barreras» y destaca la capacidad única del deporte para fomentar la conexión, la inclusión y la paz en un mundo cada vez más fragmentado.

Servirá para mostrar cómo el deporte puede ser una fuerza unificadora en favor de la inclusión y de sociedades más equitativas, así como una poderosa plataforma de diálogo para combatir los prejuicios e inspirar cambios positivos en todo el mundo.

Como lenguaje universal que trasciende fronteras culturales y sociales, el deporte es un poderoso catalizador de la transformación social. Conecta a comunidades de diferentes generaciones y países, reduce el aislamiento de los grupos marginados y crea espacios para el diálogo, la solidaridad y el respeto mutuo.

El Día Internacional de 2026 resaltará los enfoques basados en pruebas y las mejores prácticas que demuestran cómo el deporte contribuye de manera cuantificable a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular en la promoción de la salud, la igualdad de género, la reducción de las desigualdades y las sociedades pacíficas e inclusivas. A través del diálogo, las colaboraciones y las experiencias compartidas, este año se reafirmará el papel del deporte como herramienta estratégica para tender puentes entre las personas y derribar las barreras a la inclusión, sin dejar a nadie atrás.

Debido a su gran alcance, popularidad sin parangón y los valores positivos sobre los que se funda, el deporte ocupa un lugar privilegiado para contribuir a los objetivos de desarrollo y paz de las Naciones Unidas.

El 23 de agosto de 2013, las Naciones Unidas proclamaron el 6 de abril (A/RES/67/296) como el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz para concienciar acerca del papel que el deporte puede desempeñar en la promoción de los derechos humanos y el desarrollo económico y social.

La actividad física insuficiente se ha identificado como uno de los principales factores de la mortalidad global y se encuentra en aumento en muchos países. La actividad física regular y adecuada, incluido cualquier movimiento corporal que requiera energía, puede reducir el riesgo de muchas enfermedades y trastornos no transmisibles, como la hipertensión, la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y de colon y la depresión.

Otros beneficios asociados con la actividad física incluyen la mejora de la salud ósea y funcional. La energía que se gasta mientras se está físicamente activo también es una parte fundamental del balance de energía y el control del peso. Además de los beneficios para la salud, las sociedades que son más activas pueden generar retornos de inversión adicionales, entre los que se incluyen un menor uso de combustibles fósiles, aire más limpio y calles y vías menos congestionadas y seguras.

Datos clave
  • Uno de cada cuatro adultos (1.400 millones de personas en el mundo) no realiza los 150 minutos de actividad física de moderada intensidad recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • A nivel mundial, las mujeres son menos activas (32 %) que los hombres (23 %) y la actividad se reduce a mayores edades en la mayoría de los países.
  • Las poblaciones más pobres, las personas con discapacidad y con enfermedades crónicas y las poblaciones marginadas y las indígenas tienen menores oportunidades de mantenerse activas.
  • La actividad física tiene importantes beneficios para la salud del corazón, el cuerpo y la mente.
  • La actividad física contribuye a prevenir y gestionar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes
  • La actividad física reduce los síntomas de depresión y ansiedad.
  • La actividad física mejora las habilidades de pensamiento, aprendizaje y juicio
  • La actividad física asegura un crecimiento y desarrollo saludables en los jóvenes
  • La actividad física mejora el bienestar general
  • A nivel mundial, 1 de cada 4 adultos no alcanza los niveles de actividad física recomendados a nivel mundial
  • Se podrían evitar hasta 5 millones de muertes al año si la población mundial fuera más activa
  • Las personas que son insuficientemente activas tienen un 20 % a un 30 % más de riesgo de muerte en comparación con las personas que son suficientemente activas.
  • Más del 80 % de la población adolescente mundial no tiene suficiente actividad física
  • Alcanzar los niveles de actividad física recomendados puede lograrse frecuentemente mientras se realizan las rutinas diarias, lo que se conoce como vida activa. La vida activa puede incluir actividades recreativas y deportes, o incluso ser tan simple como trasladarse en bicicleta, caminar al trabajo o a la parada del autobús.

Para reducir los riesgos para la salud y la carga económica para los individuos y las poblaciones, la promoción de la actividad física se ha convertido en una prioridad tanto regional como mundial. En relación con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han desarrollado documentos como el Plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia y el Plan de acción mundial sobre actividad física (en PDF, 676 Kb) para guiar a las poblaciones de todos los niveles en estos esfuerzos.

Indudablemente, Cuba es una nación con una profunda y reconocida tradición deportiva, forjada a lo largo de décadas de resultados relevantes en los más diversos escenarios del deporte mundial. Esa trayectoria alcanzó uno de sus momentos culminantes ganar los XI Juegos Panamericanos La Habana 91 y el quinto lugar por países en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Este logro fue, en esencia, es el resultado tangible de la voluntad política de la Revolución Cubana, que desde la enunciación del Programa del Moncada concibió la práctica masiva del deporte como un derecho inalienable del pueblo, y no como un privilegio reservado a la burguesía congregada en exclusivos clubes.

Vea también:

Convivir en la diferencia: una mirada necesaria desde la psicología. A propósito del Día Mundial del Síndrome de Down, 21 de marzo

Cada año este día, el mundo detiene por un instante su prisa para recordar algo esencial: la diversidad no es una excepción, es la condición humana. La fecha —elegida por la singularidad genética de la trisomía del cromosoma 21— no es solo conmemorativa, sino profundamente educativa. Invita a desmontar prejuicios, a mirar con otros ojos, y sobre todo, a aprender.

Desde la experiencia acumulada durante décadas en el Centro Médico Psicopedagógico “Benjamín Moreno”, la Dra. Giselle Álvarez González comparte una visión que trasciende lo clínico para situarse en el terreno de lo humano.

—Doctora, usted ha acompañado durante años a pacientes con síndrome de Down y otras condiciones especiales. ¿Qué le han enseñado estas personas sobre la medicina y sobre la vida?

Imagínate en 36 años trabajando con ellos. ¡¡Cuántos aprendizajes!! ¡¡Cuántos saberes!! Pero sobre todo ¡¡Cuántas vivencias!!. Muchas emociones vividas y compartidas. Estas personas me han enseñado que no importa un diagnóstico, sino qué hacer con él. Lo más importante para la medicina es saber que puede existir una trisomía 21, o sea una persona con síndrome de Down por las características genéticas, físicas y de alteraciones a nivel de órganos y sistemas de órganos que hay que tratar, por supuesto, para garantizar su calidad de vida; pero estas características no definen a la persona, sino su funcionalidad.

Ellos tienen una discapacidad intelectual asociada a su condición genética que debemos trabajar, y en la medida en que se intervenga más tempranamente, mejores son los resultados en el desarrollo de sus habilidades sociales y conducta adaptativa para garantizar una vida adulta lo más independiente posible a través de su inclusión educativa, laboral y social.

Es importante conocer el valor de la individualidad, explorar sus necesidades y potencialidades para realizar un trabajo educativo individualizado en función de esto. Las posibilidades de estas personas son infinitas y no debemos limitarlos en ninguna esfera de su vida.

—Desde su experiencia clínica, ¿cuáles son los principales retos de salud que enfrentan hoy las personas con síndrome de Down y cómo puede el sistema sanitario responder mejor a sus necesidades?

Desde mi experiencia, los principales retos de salud, deben estar enfocados en dos aspectos fundamentales . Uno es el diagnóstico temprano y por tanto dar la noticia a la familia, para que la preparación al enfrentar el duelo y sus etapas transiten de la mejor manera posible y el otro reto es tratar oportunamente las enfermedades asociadas, como pueden ser las cardiopatías, las enfermedades respiratorias, dermatológicas, metabólicas, entre otras para lograr justamente calidad de vida.

—El 21 de marzo es una fecha para visibilizar, pero también para educar. ¿Qué mitos o prejuicios considera urgente desmontar en torno al síndrome de Down?

Uno de los mitos es el de la infantilización, o sea, el de creer que estas personas son eternamente niños y niñas. Creo que a partir de ahí se derivan todos los demás, porque al infantilizarlos se les limita a tener una inclusión educativa, laboral, sexual y por tanto social. Ellos pueden desarrollar una vida plena e independiente, solo que requieren de diversos apoyos durante su vida. Se cree que son personas con dificultades para controlar sus impulsos, que son hipersexuados o viceversa, que no son capaces de esto o de aquello.

La intervención educativa oportuna, temprana, los prepara para la vida y les da las herramientas y apoyos necesarios para lograr su autonomía al máximo posible.

—¿Qué mensaje quisiera compartir con las familias y con los profesionales de la salud que trabajan —o trabajarán— con personas con esta condición?

Hay que demostrar más que decir, buscar vías de promocionar todo lo que son capaces de hacer, aún nos queda mucho por ganar en este sentido. Desde la escuela inclusiva, les estamos enseñando a convivir, que es la palabra que más me gusta usar. La integración es importante, pero a veces cuando las pronunciamos estamos hablando de algo que hay que hacer pero no existe.

Por eso más que una fecha, el Día Mundial del Síndrome de Down es un llamado: a mirar sin etiquetas, a educar sin prejuicios, a acompañar sin límites impuestos.

La experiencia de la Dra. Giselle Álvarez confirma que el verdadero cambio no ocurre solo en las instituciones o en las políticas, sino en la manera en que aprendemos a relacionarnos. Convivir —como ella insiste— no es un ideal abstracto. Es una prááctica cotidiana, profundamente humana, donde cada persona encuentra su lugar sin tener que renunciar a lo que es.

Y quizás ahí, en esa certeza sencilla y poderosa, comienza también una forma más justa de entender la salud.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Día Mundial de la Salud Bucal 2026: Una boca feliz, es una vida feliz

El Día Mundial de la Salud Bucal se celebra todos los años el 20 de marzo y tiene como objetivo realizar campañas de concienciación sobre los beneficios de tener una boca sana, así como promover acciones para cuidar la higiene bucal, dirigidas a todas las personas y a cualquier edad.

La mayoría de las afecciones bucodentales se pueden prevenir en gran medida con intervenciones en etapas tempranas de la vida. Esta fecha es un momento oportuno para que las instituciones de salud, de educación y la comunidad trabajen de conjunto en promover cambios de conducta a favor de la higiene de la boca.

El lema de la campaña de este año, iniciativa de la Federación Dental Internacional, es «Una boca feliz, es una vida feliz».

Nuestro país no está al margen de esta estrategia y desde hace días se vienen desarrollando a lo largo del territorio y desde diferentes plataformas, diversas actividades de promoción y educación por una mejor salud bucal, con énfasis en poblaciones y grupos vulnerables y de difícil acceso.

Desde Santiago de Cuba, el Canal Cubano de Noticias (vea el reportaje en YouTube) informa sobre las iniciativas allí desarrolladas.

Estudiantes y profesores de la Facultad de Estomatología de la Universidad de Ciencias Médicas santiaguera impulsaron acciones educativas que acercan la salud a la comunidad, realizando visitas a casas de abuelos y escuelas primarias como la “Wan Wermer” y la “Simón Bolívar».

En las escuelas, estos futuros profesionales enseñan a los niños cómo cuidar su higiene bucal con énfasis en la técnica correcta de cepillado y la prevención de enfermedades como la caries y los padecimientos periodontales.

Así, a través de métodos participativos, los niños aprenden y se convierten en multiplicadores de buenas prácticas en sus hogares y en las comunidades. También se incluyeron acciones preventivas como los enjuagatorios de fluor, la aplicación de la CAS fluor y a partir de los 15 años, la orientación del autoexamen para la prevención del cáncer bucal.

Igualmente, desde la clínica estomatológica provincial “Mártires del Moncada”, los futuros estomatólogos orientan a los pacientes sobre la prevención de afecciones bucodentales y la higiene bucal, poniendo en práctica lo aprendido en la asignatura de promoción y prevención de salud, recibida en el primer año de la carrera de Estomatología. Estas acciones contribuyen elevar la percepción de riesgo y refuerzan la responsabilidad individual en el cuidado de la salud.

Hoy, La Habana realizará su actividad central del Día Mundial de la Salud Bucal en la Clínica Estomatológica “Yuri Gómez Reinoso” de Guanabacoa, institución destacada en esta especialidad en nuestro país. Todas estas actividades, respaldan los programas nacionales del Minsap para esta área de los servicios de salud:

Programa Nacional de Atención Estomatológica a la Población
Programa Preventivo de Caries Dental en Niños y Adolescentes Cubanos
Programa de Detección del Cáncer Bucal

A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud, a través de su Programa de Salud Bucodental, es responsable de encabezar el desarrollo y la implementación de la política de salud oral para los 35 Estados Miembros de la Organización.

Este Programa equipa a los países con estrategias comprobadas de mejores prácticas, conocimiento y experiencia técnica; y facilita asociaciones que catalizan y sostienen un cambio positivo. También proporciona experiencia en el diseño e implementación de ensayos clínicos y tratamientos alternativos rentables que aumentan el acceso a los servicios de salud bucodental. Los ejemplos incluyen la mejora de los sistemas de fluoración de agua y sal; implementación del Tratamiento Restaurador Atraumático (ART); y la promoción de barnices de fluoruro en la Región.

Por su parte, el resumen ejecutivo del Informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la situación mundial de la salud bucodental presenta una instantánea de los datos más recientes sobre las principales enfermedades bucodentales, los factores de riesgo, los retos para los sistemas de salud y las oportunidades de reforma.

La clara conclusión del informe es que la situación de la salud bucodental a nivel mundial es alarmante y requiere una acción urgente. El informe servirá de referencia para los responsables de la formulación de políticas y permitirá a un amplio abanico de partes interesadas de diferentes sectores orientar su labor de promoción hacia una mejor priorización de la salud bucodental en los contextos mundial, regional y nacional.

En 2024, como resultado de la primera reunión mundial sobre salud bucodental organizada por la OMS, que tuvo lugar del 26 al 29 de noviembre en Bangkok (Tailandia), se adoptó la Declaración de Bangkok – No hay salud sin salud bucodental. En la Declaración se aboga por situar las enfermedades bucodentales en un lugar prominente en tanto que prioridades mundiales de salud pública.

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

En esta fecha Infomed abraza con profundo respeto y admiración a todas las trabajadoras de la salud pública cubana, estén donde estén: en hospitales, policlínicos, consultorios, centros de información o de investigación, oficinas o en misiones dentro y fuera del país.

En tiempos complejos para nuestra patria, marcados por el recrudecimiento del bloqueo y el cerco petrolero, ustedes demuestran que la fortaleza tiene nombre de mujer, sostienen la salud, la ciencia y la esperanza de nuestra gente. Mientras el país enfrenta carencias, garantizan que la atención médica y la gestión del conocimiento continúen salvando vidas, acompañando familias y fortaleciendo la solidaridad. Nunca renuncian a la ternura ni a la firmeza. Entre desafíos y escaseces, su fuerza y creatividad se convierten en luz y su entrega en vida.

Porque la salud y el conocimiento no se bloquean. Porque la dignidad no se apaga. Porque las mujeres cubanas, aun en la adversidad, siguen construyendo futuro.

Por: Mylenys Torres Labrada
Imagen: Gemini IA

Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas 2026: “Estas enfermedades no son solo cifras, representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás”

Cada 30 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), una oportunidad para visibilizar un grupo de enfermedades prevenibles y tratables que siguen afectando a millones de personas, en particular a quienes viven en condiciones de pobreza y con acceso limitado a los servicios de salud.

La OPS estima que más de 200 millones de personas en la Región de las Américas están afectadas por una o más ETD, entre ellas la enfermedad de Chagas, la lepra, la leishmaniasis, el tracoma, la esquistosomiasis y otras que impactan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables y desatendidas. Estas enfermedades suelen conllevar una elevada carga sanitaria, social y económica, y a menudo causan discapacidad de por vida, estigmatización y dificultades.

Para conmemorar esta fecha, la OPS destaca la colaboración entre gobiernos, personal de salud y la sociedad civil para avanzar en los esfuerzos de control y eliminación.

En esta entrevista, Ana Lucianez Pérez, asesora de la OPS en Enfermedades Infecciosas Desatendidas, comparte reflexiones desde su trabajo apoyando a los países para fortalecer la vigilancia, mejorar la recopilación y gestión de datos, y cerrar brechas con el fin de reducir la carga de las ETD en toda la Región.

¿Por qué estas enfermedades tropicales se consideran “desatendidas” si continúan afectando a tantas personas?

Se consideran desatendidas porque, a pesar de ser prevenibles y tratables, reciben mucha menos atención política y menos recursos que otros problemas de salud. Afectan principalmente a personas que viven en situación de pobreza, sobre todo en lugares con acceso limitado a los servicios de salud, al agua potable y al saneamiento.

Otra razón es la visibilidad. Las ETD suelen afectar a poblaciones marginadas y desatendidas, incluyendo a comunidades indígenas, muchas veces en zonas remotas. Cuando los casos se concentran en estos contextos, la carga total puede parecer baja en las estadísticas nacionales, aunque el impacto en las comunidades afectadas sea enorme.

Sabiendo esto, la vigilancia y la recopilación de datos parecen ser fundamentales para prevenir, controlar y eliminar las ETD.

Por supuesto. Los datos de alta calidad son esenciales para diseñar intervenciones que respondan realmente a lo que está ocurriendo sobre el terreno. Sin información confiable, los países no pueden ver dónde se está produciendo la transmisión, decidir qué acciones son necesarias ni evaluar si esas acciones están funcionando. Cuando los datos faltan o son incompletos, no solo se afecta la planificación, sino que se permite que la transmisión continúe sin control. Esto retrasa los avances y debilita los esfuerzos para prevenir, controlar y, en última instancia, eliminar estas enfermedades.

¿Cuáles son algunos de los principales desafíos que enfrentan los ministerios de salud para recopilar y gestionar datos de alta calidad sobre las ETD?

Uno de los mayores desafíos es que las ETD afectan principalmente a personas que viven en zonas remotas, rurales o desatendidas, donde los servicios de salud y el personal capacitado son limitados. El simple hechop de llegar a estas comunidades puede ser logísticamente complejo y costoso.

Además, el acceso a los diagnósticos suele ser limitado, los sistemas de vigilancia pueden ser débiles y la recopilación de datos puede estar fragmentada. Todo esto conduce a un subregistro. Y cuando los datos no son confiables, la verdadera carga de la enfermedad permanece oculta, lo que dificulta abogar por el financiamiento y los recursos humanos que realmente se necesitan.

¿Cuáles son los enfoques más eficaces para prevenir y, eventualmente, eliminar las ETD?

Mejorar la vigilancia y la calidad de los datos ha sido fundamental para el éxito en varios países. Por ejemplo, una mejor vigilancia ha desempeñado un papel clave en la eliminación de la filariasis linfática en algunas partes de las Américas durante la última década.

Una vigilancia sólida permite a los países documentar cuándo se ha interrumpido la transmisión, orientar la administración masiva de medicamentos y cumplir con los requisitos de verificación. En última instancia, esto es lo que permite a los países recibir la validación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la eliminación de una enfermedad como problema de salud pública, es decir, cuando la transmisión se ha reducido a un nivel en el que ya no representa una amenaza importante para la salud pública.

En los últimos años, las ETD han ganado mayor visibilidad gracias a diversas estrategias, como la Iniciativa de Eliminación de Enfermedades de la OPS, que busca eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas para 2030, incluidas doce del grupo de las ETD. Este impulso regional ha ayudado a priorizar recursos, alinear planes nacionales y acelerar el avance hacia las metas de eliminación de enfermedades como el tracoma, la oncocercosis, la rabia humana transmitida por perros, entre otras.

¿Por qué las ETD son menos visibles en los sistemas de salud pública y en las decisiones de política pública?

Las ETD suelen causar enfermedades crónicas, discapacidad a largo plazo y estigmatización, más que muertes inmediatas. Por ello, no siempre atraen la misma atención que enfermedades más agudas o de mayor repercusión. Tomemos como ejemplo la lepra: si no se diagnostica y trata de manera temprana, puede provocar discapacidades físicas de por por vida y exclusión social. Estos impactos son devastadores para las personas y las comunidades, pero no siempre se reflejan en los indicadores de salud tradicionales, lo que contribuye a que las ETD sean pasadas por alto en los debates de política pública.

La OPS y sus socios han mapeado las ETD en la Región y han identificado los principales “puntos críticos”. ¿Por qué es tan importante el mapeo y cómo cambia la forma en que los países responden?

El mapeo ayuda a vincular los datos con el territorio. Muestra dónde se concentra la transmisión y quiénes son los más afectados. De este modo, los países pueden responder de forma más estratégica, focalizando las intervenciones en las zonas de mayor riesgo en lugar de aplicar el mismo enfoque en todas partes. Por ejemplo, el mapeo de las helmintiasis transmitidas por el suelo, como las tenias, ha ayudado a los países a identificar municipios prioritarios, ampliar el acceso al diagnóstico y al tratamiento, y hacer un mejor uso de los recursos limitados para reducir la prevalencia.

¿En qué lugares ha apoyado la OPS a sus socios con datos y mapeo para responder a las ETD en la Región de las Américas?

Los datos y el mapeo han sido fundamentales para la eliminación del tracoma como problema de salud pública en las Américas. En México, el mapeo combinado con intervenciones focalizadas —como la administración masiva de medicamentos, la participación comunitaria y la colaboración con socios de agua, saneamiento e higiene (WASH)— condujo a la eliminación en 2017. En Guatemala, el mapeo y el fortalecimiento de la vigilancia están orientando intervenciones específicas y encaminando al país hacia la eliminación en los próximos años. Estas experiencias demuestran cómo la combinación de datos, servicios de salud y colaboración intersectorial puede generar resultados sostenibles.

¿Qué avances han logrado la OPS y los países para abordar la lepra en la Región?

Varios países están logrando avances importantes. Chile, Uruguay, la mayor parte de Centroamérica y algunas zonas del Caribe reportan pocos o ningún caso nuevo y se acercan a los hitos de eliminación. La OPS y sus socios se han centrado en fortalecer el diagnóstico temprano, el tratamiento y la vigilancia, así como abordar el estigma, prevenir la discapacidad y llegar a poblaciones indígenas y otras poblaciones marginadas.

Al mismo tiempo, Brasil continúa enfrentando una carga significativa: reporta más de 100 nuevos casos cada año y concentra más del 90 % de los casos en las Américas. Esto subraya la necesidad de sostener los esfuerzos, mejorar la calidad de los datos y focalizar las intervenciones donde más se necesitan.

En el 2019, los Estados Miembros de la OPS aprobaron la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades: Política para aplicar un enfoque integrado y sostenible de las enfermedades transmisibles en la Región de las Américas, en la que se comprometieron a eliminar más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas para el 2030.

Entre esas enfermedades están las infecciosas desatendidas, las zoonosis y las transmitidas por vectores: la enfermedad de Chagas, la lepra, el tracoma, la esquistosomiasis, los parásitos intestinales, la filariasis linfática, la rabia humana transmitida por el perro, la hidatidosis, la malaria y la fiebre amarilla entre otras, que afectan a los grupos poblacionales marginados que no tienen suficiente acceso a servicios de salud integrados. Hay herramientas eficaces para eliminarlas y deben ser implementadas por los sistemas de salud.

En el Día Mundial de las ETD, ¿cuál es el mensaje clave de la OPS para los gobiernos, los socios y el público?

Uno de los mensajes clave de la OPS es que estas enfermedades no son solo cifras: representan a personas y comunidades que no deben quedar atrás. Invertir en mejores sistemas de datos es fundamental para dar visibilidad a las ETD, orientar acciones equitativas, fortalecer la rendición de cuentas y acelerar el progreso hacia su eliminación.

La mayoría de las ETD pueden eliminarse, y hacerlo no es solo un imperativo moral, sino también una cuestión de derechos humanos y equidad. Sin datos y vigilancia confiables, la desatención persiste; con datos, la eliminación se vuelve alcanzable.

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