El Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz de 2026 se centra en el tema «El deporte tiende puentes y derriba barreras» y destaca la capacidad única del deporte para fomentar la conexión, la inclusión y la paz en un mundo cada vez más fragmentado.
Servirá para mostrar cómo el deporte puede ser una fuerza unificadora en favor de la inclusión y de sociedades más equitativas, así como una poderosa plataforma de diálogo para combatir los prejuicios e inspirar cambios positivos en todo el mundo.
Como lenguaje universal que trasciende fronteras culturales y sociales, el deporte es un poderoso catalizador de la transformación social. Conecta a comunidades de diferentes generaciones y países, reduce el aislamiento de los grupos marginados y crea espacios para el diálogo, la solidaridad y el respeto mutuo.
El Día Internacional de 2026 resaltará los enfoques basados en pruebas y las mejores prácticas que demuestran cómo el deporte contribuye de manera cuantificable a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular en la promoción de la salud, la igualdad de género, la reducción de las desigualdades y las sociedades pacíficas e inclusivas. A través del diálogo, las colaboraciones y las experiencias compartidas, este año se reafirmará el papel del deporte como herramienta estratégica para tender puentes entre las personas y derribar las barreras a la inclusión, sin dejar a nadie atrás.
Debido a su gran alcance, popularidad sin parangón y los valores positivos sobre los que se funda, el deporte ocupa un lugar privilegiado para contribuir a los objetivos de desarrollo y paz de las Naciones Unidas.
El 23 de agosto de 2013, las Naciones Unidas proclamaron el 6 de abril (A/RES/67/296) como el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz para concienciar acerca del papel que el deporte puede desempeñar en la promoción de los derechos humanos y el desarrollo económico y social.
La actividad física insuficiente se ha identificado como uno de los principales factores de la mortalidad global y se encuentra en aumento en muchos países. La actividad física regular y adecuada, incluido cualquier movimiento corporal que requiera energía, puede reducir el riesgo de muchas enfermedades y trastornos no transmisibles, como la hipertensión, la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y de colon y la depresión.
Otros beneficios asociados con la actividad física incluyen la mejora de la salud ósea y funcional. La energía que se gasta mientras se está físicamente activo también es una parte fundamental del balance de energía y el control del peso. Además de los beneficios para la salud, las sociedades que son más activas pueden generar retornos de inversión adicionales, entre los que se incluyen un menor uso de combustibles fósiles, aire más limpio y calles y vías menos congestionadas y seguras.
Datos clave
- Uno de cada cuatro adultos (1.400 millones de personas en el mundo) no realiza los 150 minutos de actividad física de moderada intensidad recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
- A nivel mundial, las mujeres son menos activas (32 %) que los hombres (23 %) y la actividad se reduce a mayores edades en la mayoría de los países.
- Las poblaciones más pobres, las personas con discapacidad y con enfermedades crónicas y las poblaciones marginadas y las indígenas tienen menores oportunidades de mantenerse activas.
- La actividad física tiene importantes beneficios para la salud del corazón, el cuerpo y la mente.
- La actividad física contribuye a prevenir y gestionar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes
- La actividad física reduce los síntomas de depresión y ansiedad.
- La actividad física mejora las habilidades de pensamiento, aprendizaje y juicio
- La actividad física asegura un crecimiento y desarrollo saludables en los jóvenes
- La actividad física mejora el bienestar general
- A nivel mundial, 1 de cada 4 adultos no alcanza los niveles de actividad física recomendados a nivel mundial
- Se podrían evitar hasta 5 millones de muertes al año si la población mundial fuera más activa
- Las personas que son insuficientemente activas tienen un 20 % a un 30 % más de riesgo de muerte en comparación con las personas que son suficientemente activas.
- Más del 80 % de la población adolescente mundial no tiene suficiente actividad física
- Alcanzar los niveles de actividad física recomendados puede lograrse frecuentemente mientras se realizan las rutinas diarias, lo que se conoce como vida activa. La vida activa puede incluir actividades recreativas y deportes, o incluso ser tan simple como trasladarse en bicicleta, caminar al trabajo o a la parada del autobús.
Para reducir los riesgos para la salud y la carga económica para los individuos y las poblaciones, la promoción de la actividad física se ha convertido en una prioridad tanto regional como mundial. En relación con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se han desarrollado documentos como el Plan de acción para la prevención de la obesidad en la niñez y la adolescencia y el Plan de acción mundial sobre actividad física (en PDF, 676 Kb) para guiar a las poblaciones de todos los niveles en estos esfuerzos.
Indudablemente, Cuba es una nación con una profunda y reconocida tradición deportiva, forjada a lo largo de décadas de resultados relevantes en los más diversos escenarios del deporte mundial. Esa trayectoria alcanzó uno de sus momentos culminantes ganar los XI Juegos Panamericanos La Habana 91 y el quinto lugar por países en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Este logro fue, en esencia, es el resultado tangible de la voluntad política de la Revolución Cubana, que desde la enunciación del Programa del Moncada concibió la práctica masiva del deporte como un derecho inalienable del pueblo, y no como un privilegio reservado a la burguesía congregada en exclusivos clubes.
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