Cuba por el mundo

México promoverá una campaña para tratar el pie diabético con Heberprot-P

El secretario de Salud de México, David Kershenobich, elogió el medicamento cubano Heberprot-P para tratar el pie diabético, y afirmó que se promoverá en su país una campaña para usarlo en fase temprana.

“Ya lo tenemos en algunas de las clínicas del IMSS-Bienestar, ya está aprobado, y lo que haremos es tener una campaña dentro de los Pronam (Protocolos Nacionales de Atención Médica) precisamente para que se utilice en fase temprana”, dijo el titular.

Al responder a una pregunta sobre el tema, en el habitual encuentro de la presidenta Claudia Sheinbaum con medios de comunicación, el funcionario calificó al medicamento como innovador y muy importante, considerando la cantidad de amputaciones por ese mal registradas en México.

De acuerdo con datos oficiales, cada día a 75 mexicanos se les retira una pierna o un pie asociado a enfermedades como la diabetes.

“Antes de que a alguien se le ampute una pierna, aparece una lesión, ya sea en un dedo, en el tobillo, en el muslo, etc. Este es un medicamento que es un factor de regeneración epidérmica, (…) no nada más va a tratar de sanar la lesión, sino que va a estimular la regeneración del tejido”, explicó.

En su opinión, los resultados del fármaco son muy sorprendentes y llamativos, pues “si alguien tiene una úlcera y se le aplica este factor epidérmico, se logra regenerar el tejido”, y lo consideró “muy importante en la atención primaria”.

Al reafirmar el lunes pasado que México mantendrá el convenio establecido con Cuba para la labor de médicos de la Isla en el país, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció, además, una mayor colaboración para el tratamiento del pie diabético.

“En este tema vamos a tener mayor colaboración con Cuba, porque es el único país que tiene este medicamento y que tiene muchísimos resultados”, enfatizó.

El Heberprot-P, creado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, constituye el único fármaco en el mundo capaz de estimular la granulación y la reepitelización aceleradas en úlceras del pie diabético, y reduce el tiempo de cicatrización de estas lesiones, con lo que disminuye el número de desbridamientos y el riesgo de amputación.

Voces del Henry Reeve (II): La Dra. Zabyly también le pertenece al mundo

Zabyly Hernández Blanco nació en la provincia cubana de Sancti Spíritus y ahora trabaja en el Hospital “Comandante Manuel Piti Fajardo” de la capital, pero ha salvado vidas más allá de sus fronteras y por eso también le pertenece al mundo.

Cuando terminó con notas sobresalientes sus estudios de medicina optó por un diplomado en terapia intensiva que la puso un día frente a frente a una decisión crucial: integrar el Contingente Internacional para Situaciones de Desastres y grandes epidemias “Henry Reeve”.

Fue así como llegó aquel 19 de septiembre a estar en el palacio de convenciones de La Habana, en una sala que se rendía ante la voz de Fidel Castro, como si cada frase suya encontrara un silencio reverente y denso, de esos que no pesan, sino que abrazan lo que se dice.

– ¿Qué recuerda de ese día de constitución del contingente?

– Todos estábamos con nuestras batas blancas y nuestras mochilas cargadas con agua, medicamentos y todo lo indispensable para afrontar las primeras horas en campaña de una misión. La idea de ver por vez primera al comandante nos sobrecogía, habíamos dado nuestra disposición de asistir a los afectados por el huracán Katrina en los Estados Unidos. Estábamos conscientes de la alta responsabilidad que habíamos asumido, y mucho más al escuchar a Fidel dándonos la tarea personalmente.

– ¿Qué pasó después?

– Como se sabe el presidente de los Estados Unidos se negó a recibir la ayuda cubana, pero ya estábamos organizados (se nos había impartido incluso un curso de enfrentamiento a desastres) y con la voluntad de ir a cualquier parte. Y por eso, en octubre de ese propio 2005, partí a Pakistán tras el terremoto que azotó a ese país, y a Indonesia por un desastre similar en 2006.

– Por obra y gracia de la dinámica del Contingente, se encontró un día en el grupo de logística que organizaba los hospitales de campaña de las brigadas que partían. ¿Cómo era?

– Era complejo, porque no sólo era garantizar que cada Brigada “Henry Reeve” contara con las casas de campaña, sino también con los equipos, los insumos médicos y todo lo necesario. Fidel estaba al tanto, y eso elevaba aún más el rigor de nuestro trabajo. Yo participé en la logística para el montaje y funcionamiento de los hospitales de campaña en Pakistán e Indonesia, y en la de las brigadas que luego fueron a Nicaragua y Perú. Eso me preparó para cuando me desempeñé como Logística de la misión médica cubana en Argelia, durante 3 años y medio.

– ¿De lo más difícil que recuerde?

– Una gran nevada en Pakistán que nos sorprendió en la madrugada y tumbó muchos mástiles y tiendas de campaña. Hubo que enseguida preparar lo necesario para reponer lo que habíamos perdido en el terreno. Los hombres fueron los que más trabajaron y se arriesgaron para poder llevar todo desde nuestros almacenes que radicaban en la capital Islamabad, por esas carreteras con curvas enormes, deslaves y resbaladizas por el hielo, para poder arreglar lo que había sufrido daños.

– ¿Les cuenta a sus niños de esta parte de su vida?

– Bryan y Jennifer disfrutan mucho cuando les hago mis historias, a lo mejor les atrae el enfoque “aventurero” que supone haber tenido el valor de ir a lugares desconocidos y difíciles y de dejar atrás la seguridad de la familia y la casa, pero cuando sus edades se lo permitan estoy segura de que entenderán que, en cada una de nuestras misiones asumimos los riesgos con un propósito digno, y sacarán de ellas muchas lecciones de humildad y de entrega.  Yo les cuento mis recuerdos con la ilusión de que me vean como una de las médicas cubanas que es parte de un contingente que ha salvado vidas en diferentes partes del mundo.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Voces del Henry Reeve: serie de entrevistas

Presentamos una serie de entrevistas a integrantes del Contingente Internacional “Henry Reeve”, en reconocimiento a su labor solidaria y compromiso con la salud global. A través de sus testimonios, conoceremos de cerca el espíritu humanista y profesional que distingue a este colectivo médico.

Siga nuestras publicaciones y acompáñenos en este homenaje a la medicina solidaria cubana.

La Dra. Marcy Calderón Martínez ha sido parte del nacimiento mismo de uno de los gestos más nobles de la medicina internacional: el Contingente “Henry Reeve”. Hoy estamos frente a ella, con su pelo negro, bata blanca y sonrisa hermosa. Su voz irradia serenidad y una profundidad que conmueve.

“Con el escudo o sobre el escudo”: la Dra. Marcy Calderón y el Henry Reeve

Corría el año 2005 cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans. El mundo miraba atónito; Cuba, en cambio, actuó. A instancias del comandante en jefe Fidel Castro, se creó el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”.

La Dra. Marcy Calderón fue parte activa en ese nacimiento. Prestaba servicios en las oficinas para temas de salud en el Consejo de Estado, por lo que estuvo atenta a cómo se fraguó todo. Luego su mochila recorrió caminos devastados, junto a brigadas “Henry Reeve” en Pakistán, Nepal y Bolivia.

– ¿Qué recuerda de las indicaciones de Fidel sobre la preparación de las brigadas?

– Fidel estaba atento a cada detalle. En la preparación de las mochilas de los cooperantes, por ejemplo, insistía en que tuvieran medicinas y alimentos, y entre éstos, el chocolatín, porque nos daba calorías para combatir el frío en los países donde íbamos a trabajar. Eso me marcó mucho: ese cuidado y esa precisión. Nos llamaba el “ejército de la batalla por la vida». Él despedía personalmente a cada brigada, se tomaba fotos que luego hacía llegar a cada colaborador y conversaba con nosotros como si fuéramos familia.

– ¿Podría compartir alguna anécdota que refleje ese vínculo especial con Fidel?

– Sí, una muy especial fue cuando me enviaron a Pakistán en 2005. Fui la última en montarme en el carro para ir al aeropuerto, y Fidel me dijo al oído: “escudo o sobre escudo”, mientras ponía sus manos una sobre otra. Al principio no entendí. Luego supe que esa frase viene de los gladiadores y significa que debíamos regresar victoriosos o no regresar, pero siempre con dignidad y valentía. Eso me acompañó siempre. Esos encuentros eran energizantes, conversaba como si fuéramos su familia, y al verlos se atrevía a identificar, por la fisionomía, de qué provincia cubana eran.

Se fijaba en todo: al saludar a una doctora en una despedida le dijo que el adorno que tenía en la nariz era indú… A mí, en una ocasión, me preguntó si el pulso que traía lo había comprado en Timor Leste (me había mandado a una misión a ese país), y sí. Preguntaba mucho. Un día indagó acerca de cuántos kilovatios de corriente eléctrica consumían en el país donde estaba una brigada… nadie sabía… y dio una clase sobre eso. Aconsejaba y orientaba que respetáramos las costumbres del país en que nos encontráramos y que fuéramos siempre moderados. Su liderazgo era muy humano, pero también riguroso.

– ¿Cuáles fueron algunas de las misiones más desafiantes en las que participó como integrante del Contingente?

– Estuve en Pakistán en 2005 tras un terremoto, en Nepal en 2015 por otro desastre similar, y en Bolivia durante las inundaciones en cuatro estados. En Bolivia, además, llevé un mensaje personal de Fidel a Evo Morales y coordiné la distribución de brigadas desde Cochabamba. Cada lugar tenía sus retos: desde el frío extremo, los caminos peligrosos, hasta los incidentes del día a día. Lo difícil me reta, y al domar lo difícil, ya no es.

– Más allá de los desafíos técnicos, ¿qué es lo más hermoso de esta obra humana?

– La hermandad que se establece entre nosotros y con las comunidades locales. No es solo medicina, es un lazo humano profundo, que fortalece el sentido de solidaridad y esperanza.

– ¿Qué legado cree que deja el Contingente Henry Reeve y su experiencia como fundadora?

– El contingente es símbolo de dignidad, valentía y amor por el mundo. Fidel nos preparó con cariño y exigencia a la vez, y yo me siento honrada de haber estado en la savia primera de este ejército de vida. Con el escudo o sobre el escudo (como él me dijo) siempre.

Por: Mylenys Torres Labrada.





Brigada Médica Cubana en Haití reafirma compromiso científico y humanitario en ese país

Con la participación de profesionales cubanos y haitianos, un alto nivel científico y compromiso social, la Brigada Médica Cubana en Haití efectuará la XXIII Jornada Científica Nacional desde el próximo 3 de octubre y hasta el 3 de diciembre.

La brigada dedica la iniciativa al centenario del natalicio de nuestro comandante en jefe Fidel Castro Ruz, a los 27 años de la cooperación médica en Haití, al 192 aniversario del natalicio de Carlos J. Finlay y al desarrollo de la medicina familiar en Haití en su primer aniversario.

Primeramente tendrán lugar los encuentros institucionales, para los cuales están inscriptos ya 95 trabajos. Se espera que todos aborden las principales causas de morbilidad y mortalidad en Haití, tales como el dengue, la malaria, la fiebre tifoidea, la filariasis linfática y la infección por VIH/sida.

Los profesionales expondrán con especial énfasis, avances y estrategias del programa de medicina familiar comunitaria para enfrentar problemas de salud pública relacionados con la higiene y la epidemiología, las intervenciones quirúrgicas, la fisioterapia, la rehabilitación y la entomología médica.

Se destaca de este modo la importancia de la investigación científica como pilar fundamental para el desarrollo médico, el enfoque riguroso y sistemático que contribuye a generar nuevos conocimientos aplicables a la práctica clínica y terapéutica, y que beneficia directamente a los pacientes.

Bajo el lema «La actualización y profundización del conocimiento para un mejor servicio», la jornada reafirmará el compromiso científico y humanitario de la Brigada Médica Cubana en Haití de continuar contribuyendo al avance de la salud pública en la región.

Por: Mylenys Torres Labrada.

Presentan en La Habana libro homenaje al brigadier Henry Reeve

En ocasión del 149 aniversario de la caída en combate del brigadier Henry M. Reeve, fue presentado en la Plaza de Armas de La Habana Vieja el libro El Brigadier Henry Reeve: Símbolo de la virtud, publicado por la Editorial Boloña y fruto del trabajo de un colectivo de investigadores.

El volumen recoge el diario de operaciones del joven mambí estadounidense que se alzó en armas por la independencia de Cuba durante la Guerra de los Diez Años, y constituye un homenaje a su legado patriótico.

El acto contó con la presencia del Ministro de Salud Pública, Dr. José Ángel Portal Miranda; la miembro del Comité Central del Partido y jefa del Departamento de Atención al Sector Social, Yuniasky Baquero Crespo; el director de la Unidad Central de Cooperación Médica, Dr. Michael Cabrera Laza, así como integrantes del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve” y trabajadores de la UCCM.

Como parte del homenaje, ejemplares del libro serán donados al Ministerio de Salud Pública y a la Unidad Central de Cooperación Médica.

Por: Mylenys Torres Labrada.

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema