Del párkinson a la atrofia multisistémica

El síndrome parkinsoniano se caracteriza por bradicinesia, rigidez e inestabilidad postural, siendo la enfermedad de Parkinson la forma más común, aunque no la única. El objetivo de este artículo es destacar la importancia del diagnóstico diferencial entre las dos enfermedades con el fin de adaptar el tratamiento rehabilitador posterior. Presentamos el caso de un paciente diagnosticado en un primer momento con enfermedad de Parkinson, que tras un año de tratamiento con levodopa sin mejoría y junto a los datos clínicos atípicos para este padecimiento, se reconsidera finalmente el posible diagnóstico de atrofia multisistémica. En conclusión, pequeños matices en la exploración física condicionan el tratamiento y permiten afinar el diagnóstico final. Desde la Medicina Física y Rehabilitación se puede mejorar la calidad de vida y la funcionalidad global del paciente que padece atrofia multisistémica.

Vea el artículo completo en:

Ciller-Martínez M, Monleón-Llorente L, Garvín-Ocampos L. Del párkinson a la atrofia multisistémica. Revista Cubana de Medicina Física y Rehabilitación [revista en Internet]. 2022 [citado 30 Ene 2022]; 14 (1).

Trastornos metabólicos urinarios en pacientes urolitiásicos con enfermedad renal poliquística y sin ella

La urolitiasis se ha incrementado en las últimas décadas. La enfermedad renal poliquística autosómica dominante (ERPAD), enfermedad renal hereditaria más frecuente, ocupa un lugar preponderante.

El objetivo del presente trabajo fue identificar la frecuencia de presentación de los trastornos metabólicos urinarios en pacientes litiásicos cubanos con ERPAD y sin ella.

Se realizó un estudio descriptivo, transversal. Fueron estudiados 579 pacientes adultos sin ERPAD, seleccionados por muestreo simple aleatorio y los 21 pacientes con ERPAD, del total de pacientes con litiasis urinaria que se realizó estudio metabólico renal en el Laboratorio de Fisiopatología Renal del Instituto de Nefrología, en el periodo 2010-2015. Los datos fueron tomados de la historia clínica y del informe de estudio metabólico renal. La información se procesó de forma automatizada (SPSS 22.0). Se utilizó el promedio, desviación estándar, análisis de distribución de frecuencias y el test de homogeneidad.

En los pacientes con ERPAD predominó el sexo femenino (57,1 %), mientras que en los pacientes sin ERPAD, el masculino (63,4 %). Los trastornos más frecuentes en la población no poliquística fueron hipercalciuria (45,3 %) e hipofosfatemia (17,1 %). En los poliquísticos, aclaramiento aumentado de ácido úrico (38,1 %) e hipercalciuria (23,8 %). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas para aumento del aclaramiento de ácido úrico (p = 0,01) e hiperfosfatemia (p = 0,04).

En conclusión, los principales trastornos metabólicos de los pacientes litiásicos, tanto poliquísticos como no poliquísticos, son el aclaramiento de ácido úrico aumentado, hipercalciuria, hiperuricosuria e hipofosfatemia, aunque el orden de presentación es diferente. El aclaramiento de ácido úrico aumentado y la hiperfosfatemia se presentan con mayor frecuencia en los pacientes litiásicos poliquísticos.

Vea el artículo completo en:

Caldevilla-Rodríguez Y, Bacallao-Méndez R, Gutiérrez-García F, Mañalich-Comas R, Dávalos-Iglesias J. Trastornos metabólicos urinarios en pacientes urolitiásicos con enfermedad renal poliquística y sin ella. Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas [Internet]. 2021 [citado 30 Ene 2022]; 40 (4).

La Organización Panamericana de la Salud admite que COVID-19 podría seguir un patrón estacional

Las infecciones por SARS-CoV-2 podrían seguir un patrón estacional, con más contagios durante los meses de frío en aquellas regiones de clima templado, reconoció por primera vez la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aunque otros expertos manifestaron sus reservas.

«En áreas con climas templados, en Norteamérica y en Sudamérica, el clima invernal parece estar asociado con incremento en la incidencia de COVID-19, aunque necesitamos varias temporadas de observación para establecer si este patrón se establecerá claramente como una estacionalidad», señaló este miércoles 26 el Dr. Sylvain Aldighieri, comandante de incidente para COVID-19 de la OPS.

El Dr. Aldighieiri añadió que, si se confirmara esta estacionalidad de COVID-19, habría que ver si está en sintonía con otras enfermedades respiratorias agudas, como la gripe, lo que plantea como reto principal «la carga conjunta que podríamos observar en el periodo de invierno en los servicios de salud, tanto ambulatorios como cuidados intensivos».

Aunque la cuestión de la estacionalidad en la transmisión de SARS-CoV-2 ha sido discutida, cuestionada y matizada desde el comienzo de la pandemia, nunca hubo datos concluyentes para establecerla. Sin embargo, cuando se analizan las curvas desde 2020 en Europa, Norteamérica y países del Cono Sur de Sudamérica (antes de la presente explosión de contagios por ómicron), asoma una tendencia al recrudecimiento de casos durante los meses fríos.

«El hecho de si SARS-CoV-2 se comportaba de un modo parecido a otros virus respiratorios era una pregunta controvertida que creemos honestamente que se ha ido resolviendo a lo largo del tiempo. Cada vez más resultados y dinámicas que vamos viendo en el mundo indican que el virus encuentra condiciones óptimas de propagación a temperaturas y humedades relativas bajas, aunque hay que entender que esta facilitación climática se monta sobre la dinámica humana de transmisión, que es prioritaria en este tipo de virus», dijo a Medscape en español el ecólogo y climatólogo Xavier Rodó, Ph.D,. director del programa de Clima y Salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en Barcelona, España.

Según Rodó, quien lideró un trabajo reciente sobre el rol del clima en la modulación de la transmisión de SARS-CoV-2 durante las olas pandémicas en ambos hemisferios, la disparada de contagios por ómicron en pleno verano austral puede explicarse por la alta transmisibilidad de esa variante y la aglomeración de personas, pero no contradice la tendencia global que muestra una «coherencia estadística» entre la mayor propagación viral y situaciones de disminución de la temperatura y la humedad.

Más reservas

Pero otros expertos muestran sus reservas sobre la cuestión. «Todavía no se puede dar una respuesta por sí o por no» respecto de la estacionalidad de COVID-19, señaló a Medscape en español Pablo Murcia, Ph.D., un virólogo argentino que trabaja en University of Glasgow Centre for Virus Research, en Glasgow, Escocia, Reino Unido.

«No creo que haya datos concluyentes para afirmar que SARS-CoV-2 es o será un virus de invierno. Por ejemplo, si tomamos como referencia el aumento de número de casos en Argentina, donde están en pleno verano, la evidencia indica que este virus aún no ha alcanzado esa estacionalidad. Por otro lado, los otros coronavirus respiratorios que circulan en humanos son claramente estacionales, y si uno se guía por ese hecho podría esperar que SARS-CoV-2 se convierta con el tiempo en un virus estacional» , puntualizó Murcia.

Murcia agregó que la cobertura de vacunación y las medidas no farmacológicas para controlar la pandemia tendrán un papel importante con respecto a la epidemiologia futura del virus.

Mauro Infantino, ingeniero en sistemas, analista de los datos de la pandemia y creador del sitio COVID STATS para facilitar el acceso a las estadísticas oficiales sobre COVID-19 de Argentina, Colombia, México y Perú, cree que todavía no existe un patrón de la enfermedad como ocurre con otras porque hay cambios constantes en distintos factores, como las intervenciones no farmacéuticas, la cobertura de vacunación y la aparición de variantes.

«La OPS lo pone todo muy en potencial porque la evidencia tampoco es contundente. Falta un poco de equilibrio en todo este lío. Lo que no termina de sorprenderme, por ejemplo, es la similitud de las curvas de Argentina con las de Colombia y ahí los climas son bien distintos» , dijo Infantino a Medscape en español.

El Dr. Aldighieri aclaró que, en áreas tropicales y subtropicales, es más difícil establecer patrones estacionales de transmisión de los virus respiratorios y los rebrotes son posibles a lo largo del año.

Y otros especialistas avizoran la estacionalidad de COVID-19 más en el futuro cercano que en el presente.

«Todo puede ocurrir, pero lo más probable es que el virus se quede de forma estacional como ocurre con la influenza. Si las predicciones son correctas, varias regiones del mundo pasarán a la fase endémica en pocos meses», tuiteó este martes 25 el Dr. Alejandro Macías Hernández, infectólogo y catedrático encargado del Área de Microbiología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Guanajuato, en León, México.

Por el momento el virus SARS-CoV-2 no ha mostrado una tendencia estacional invernal y las olas se han presentado en cualquier momento del año, en ambos hemisferios, dijo a Medscape en español la Dra. Leda Guzzi, infectóloga del Hospital y Maternidad Santa Rosa, en Florida, Gran Buenos Aires, y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

«Sin embargo, es probable que, como todo virus respiratorio, tienda con el correr del tiempo a una cierta estacionalidad en épocas invernales en donde las condiciones climáticas se vuelven favorables para la transmisión en tanto y en cuanto las actividades humanas se llevan a cabo predominantemente en espacios cerrados y las personas tienden estar más próximas y en espacios menos ventilados» , precisó la Dra. Guzzi.

Y añadió: «Sin embargo, para que esto suceda, la dinámica viral debe evolucionar de la actual pandemia a una endemia con casos previsibles en cada temporada. Y por el momento creo que estamos lejos de eso».

Tomado de Medscape.

La operación que posibilitó caminar con los dos pies

A la izquierda, el doctor Chen Zhongwei
A la izquierda, el doctor Chen Zhongwei

Si tuviésemos la desdicha de presenciar un accidente donde una persona sufre la amputación de una de sus extremidades, seguramente uno de nuestros primeros pensamientos sería: «¿Podría volver a colocarse la parte perdida?».

Esa posibilidad de tratamiento quirúrgico —conocida como reimplante de extremidades— puede realizarse hoy bajo determinadas condiciones. Y todo gracias a los avances médicos, y al desarrollo de especialidades como la Angiología, la Ortopedia y la Traumatología, entre otras.

Al rememorar la historia de la técnica mencionada debemos reseñar hitos de la medicina moderna mundial.

El padre de la reimplantación

Transcurría enero de 1963 cuando un trabajador de 27 años que laboraba en una fábrica china en la ciudad de Shanghái sufrió la amputación traumática de su mano derecha. Afortunadamente encontró la asistencia del doctor Chen Zhongwei, quien desde inicios de los años 60 del siglo XX estaba motivado por el desarrollo de técnicas de microcirugía y quien no vaciló en reimplantar la extremidad del obrero.

El hecho constituyó el primer procedimiento de este tipo realizado exitosamente en el mundo, en el Sexto Hospital Popular de Shanghái, considerado como un Centro Nacional de Traumatología dentro de la nación asiática. Se cuenta que pasaron cuatro décadas y que el paciente seguía trabajando con una mano reimplantada, la cual funcionaba bien.

Después del gran suceso el galeno chino continuó desarrollando reimplantes de extremidades, reconstruyó miembros y realizó injertos de nervios. Tal era su fama, que el grupo quirúrgico que dirigía había logrado realizar 1 100 reimplantes de dedos y extremidades en tan solo 20 años.

Durante una Conferencia Internacional de Cirugía de la Mano efectuada en 1978 en Rotterdam, Países Bajos, existió el consenso de catalogarlo como el Padre de la reimplantación.

¡Vamos a pegarlo!

Desde la realización del primer reimplante de mano en el mundo, en 1963, se realizaron todo tipo de experimentos, y se acrecentó el interés por las técnicas de reimplante.

Según nos cuenta en una conversación informal el profesor Alfredo Ceballos Mesa, prestigioso especialista cubano en Ortopedia y Traumatología, Doctor en Ciencias y académico, existían solo referencias teóricas en la literatura médica de entonces, y se carecía de experiencia práctica. Quizá por estas razones muchos podían considerar como algo imposible llevar a cabo algún intento en Cuba.

Trascendental, sin embargo, resultó ser un definitorio punto de giro: Cerca de las tres de la tarde del 22 de octubre de 1968, llegaba al Cuerpo de Guardia del Hospital Militar Carlos J. Finlay, de La Habana, un obrero de la construcción de 56 años con una amputación traumática del pie izquierdo.

El paciente llegó casi en estado de shock, sudoroso, frío y con un torniquete en el muslo izquierdo. Llevaba junto a él, según ha recordado el profesor Ceballos, el miembro amputado envuelto en papel de un saco de cemento.

En aquel momento el profesor Ceballos, jefe del Servicio de Ortopedia del Hospital Carlos J. Finlay, junto al profesor Brunet, jefe del Servicio de Angiología de hospitales militares, al conocer del paciente y examinarlo se plantearon una decisión a la tremenda: «¡Vamos a pegarlo!».

Se inició la operación a poco más de tres horas de haber ocurrido el accidente. Se constituyeron dos grupos quirúrgicos: Uno se encargaría de preparar el miembro amputado, mientras que el segundo se dedicaría al paciente.

La operación de reimplante en su conjunto duró hasta la media noche.

Nos ha contado el doctor Ceballos que era lógico que existieran escépticos que vaticinaban que «aquello se caería». A las 24 horas de la operación, sin embargo, pudieron apreciar la viabilidad del reimplante.

Después de una estadía hospitalaria algo prolongada, parecía aún sorprendente que aquel paciente —cuya identidad personal no se brinda respetando la voluntad del afectado— saliera del hospital caminando con sus dos pies. Su caso, revelado en 1969 en una publicación médica, causó admiración en muchas partes del mundo y fue un ejemplo más de la calidad de la Medicina cubana.

El titular de un artículo en una revista soviética de 1970 destacaba: «Triunfo de la Medicina cubana en dos piernas». Y era justo el enunciado: Cuba abría una nueva página en su historia de hitos por la vida.

Bibliografía consultada

– Ceballos Mesa A., Brunet Pedroso P., Beauoallet Fernández P., Thompson Ford W., Toledo Requena R., Assef Yara J., et al. Reimplantación de una pierna. Revista Servicios Médicos (FAR). 1969; (Suplemento): 1-12.

– Sitios web:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC404515/

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1729-519X2008000200003&lng=es&nrm=iso&tlng=es

30 de enero: Día Mundial de lucha contra la Lepra 2022

El Día Mundial de lucha contra la Lepra se celebra el último domingo de enero de cada año, con el objetivo de crear conciencia sobre la enfermedad y reducir el estigma contra quienes la padecen.

La lepra es una enfermedad crónica infecciosa causada por una bacteria, Mycobacterium leprae. Fue descubierta en 1873 por el médico noruego Gerhard A. Hansen. No es fácilmente contagiosa, se transmite por contacto prolongado con una persona que la padece. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Evoluciona muy lentamente. El tiempo medio de incubación de la lepra es de cinco años, aunque los síntomas pueden tardar hasta veinte años en aparecer.

La enfermedad es curable siempre que se detecte a tiempo y el tratamiento consiste en una combinación de medicamentos. Sin tratamiento, además de causar deformidades y dolor crónico, la lepra compromete gravemente el sistema inmunológico. La mejor manera de evitar el contagio de la lepra es el diagnóstico y tratamiento tempranos de las personas infectadas. En el caso de los contactos domésticos, se recomienda la realización de exámenes inmediatos y anuales durante por lo menos cinco años después del último contacto con una persona en fase infecciosa.

Curiosidades

– Afecta a la humanidad desde hace al menos 4.000 años.
– La lepra no produce la muerte en sí misma, sino que provoca una reducción drástica de las defensas inmunitarias de los afectados.
– En el mundo, el cinturón de la lepra coincide exactamente con el cinturón de la pobreza.
– Una de las razones por las que la lepra no se ha erradicado todavía es por la marginación de que sufren los afectados de esta enfermedad debido a un irracional miedo al contagio.
– Desde el año 1987 la lepra tiene cura.

Es importante recordar:

  • La lepra con tratamiento se cura.
  • La lepra deja de ser contagiosa desde las primeras dosis de tratamiento.
  • La lepra, si se diagnostica y se trata a tiempo, no produce deformidades, ni discapacidad.

La Biblioteca Virtual en Salud (BVS-Cuba) le propone revisar International Leprosy Association-History of Leprosy, resultado de un ambicioso proyecto, iniciado en 2001, con el objetivo de crear una plataforma de recursos bibliográficos, iconográficos, cartográficos y documentales que faciliten y fomenten las investigaciones sobre la lepra en todo el mundo.

Vea también

– Infolep (Leprosy Information Services): es la principal biblioteca virtual sobre la lepra, con cerca de treinta mil publicaciones consultables en línea a texto completo.
Global Partnership for Zero Leprosy: es una coalición internacional de organizaciones comprometidas con poner fin a la lepra o enfermedad de Hansen.

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