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Antioxidante popular podría estar «alimentando» al cáncer

El glutatión es un antioxidante del que las células cancerosas parecen ser «adictas» como fuente de energía, según un estudio que abre nuevas vías de investigación y la posibilidad de desarrollar un fármaco capaz de limitar la forma en que los tumores utilizan este nutriente.

«Las células cancerosas y las normales potencialmente utilizan diferentes fuentes de alimento, y descubrimos cómo las células cancerosas, específicamente, descomponen este antioxidante y lo utilizan como combustible», explica el investigador Isaac Harris, uno de los responsables del trabajo realizado en ratones y en tejido humano.

Aunque el glutatión se descubrió hace 100 años, «seguimos descubriendo aspectos completamente nuevos de su biología», añade el científico, quien, no obstante, dice que «aún queda mucho por comprender, pero tenemos la esperanza de poder aplicar estos descubrimientos a nuevas terapias».

Los detalles de este estudio que identifica una fuente de alimento inesperada para los tumores (especialmente la cisteína, uno de los componentes del glutatión) se publican en la revista Nature.

Glutatión en tumores de mama: los hallazgos del estudio

El cuerpo produce glutatión de forma natural, pero también se comercializa ampliamente como suplemento antioxidante. Aunque este suele ir acompañado de afirmaciones sobre sus beneficios para la salud, esto contrasta con los mensajes más matizados y cautelosos de las instituciones, recuerda un comunicado del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos.

«Es importante comprender cómo el cáncer se apropia de ciertas sustancias que podríamos considerar inofensivas», subraya Harris, del Instituto Oncológico Wilmot de la citada universidad, quien recalca que los antioxidantes pueden ser un arma de doble filo en algunas circunstancias.

Para la nueva investigación, el equipo analizó muestras de tumores de mama de personas que habían donado su tejido al biobanco de Wilmot. Al aislar y examinar el líquido del interior de estos tumores, los investigadores encontraron abundantes reservas de glutatión, lo que confirma que los tumores «lo devoran» como fuente de nutrientes.

Un fármaco para bloquear el uso del antioxidante

Utilizando modelos preclínicos de cáncer de mama, el equipo descubrió que podía ralentizar el crecimiento tumoral bloqueando la capacidad del cáncer para utilizar el glutatión.

Los científicos usaron tecnología avanzada para buscar terapias que pudieran inhibir la capacidad de un tumor para utilizar este antioxidante e identificaron «un candidato prometedor», un fármaco desarrollado hace casi una década.

Ahora están explorando nuevas formas de mejorarlo y de identificar con precisión las proteínas implicadas en el suministro de glutatión a los tumores. El objetivo es desarrollar terapias novedosas que destruyan los tumores sin afectar a las células sanas, aseguran los autores.

El descubrimiento podría aplicarse de forma más amplia a otros tipos de cáncer, ya que las investigaciones preliminares muestran que muchos tumores consumen glutatión.

¿Hay que evitar los suplementos de glutatión?

Harris hizo hincapié en que, aunque el antioxidante glutatión está relacionado con el cáncer, esto no significa que las personas deban dejar de consumir alimentos integrales ricos en antioxidantes.

«Es importante llevar una dieta equilibrada con frutas y verduras. Puede controlar el peso, reducir la inflamación y favorecer un sistema inmunitario saludable», relata Harris, pero la gente debe ser cautelosa a la hora de tomar suplementos en general, especialmente glutatión.

En este sentido, indica que tomar una pastilla que no está regulada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) y que tiene una alta concentración de glutatión «puede presentar riesgos».

Leer el texto completo del artículo en

Hecht, F., Zocchi, M., Tuttle, E.T. et al. Catabolism of extracellular glutathione supplies cysteine to support tumours. Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10268-2

La inmunidad generada por la COVID-19 emerge como barrera frente a futuras zoonosis

La pandemia de la COVID-19 podría haber dejado un efecto inesperado, pero potencialmente decisivo en la prevención de futuras crisis sanitarias globales: una barrera inmunológica frente a nuevos coronavirus. Así lo sugiere un estudio publicado en la revista Nature Communications, que concluye que la inmunidad generada a escala mundial frente al SARS-CoV-2 ha reducido significativamente la probabilidad de que emerjan nuevos virus zoonóticos del mismo grupo.

La investigación, liderada por un equipo del Centro de Investigación de Virus MRC-Universidad de Glasgow, combina datos experimentales de laboratorio con modelos matemáticos para analizar cómo los cambios en la inmunidad de la población tras la pandemia han modificado el riesgo de aparición de nuevos sarbecovirus, la subfamilia de coronavirus a la que pertenecen tanto el SARS-CoV-2 como el virus del SARS de 2003.

Un cambio profundo en el «paisaje» inmunológico global

Desde el inicio de la pandemia en 2019, el mundo ha experimentado una transformación sin precedentes en términos de inmunidad colectiva. Miles de millones de personas han estado expuestas al SARS-CoV-2, ya sea a través de la infección natural, la vacunación o ambas, generando un amplio repertorio de respuestas inmunitarias.

Este fenómeno ha dado lugar a lo que los investigadores definen como un nuevo «paisaje inmunológico global», caracterizado no solo por la protección frente al virus pandémico, sino también por una inmunidad cruzada frente a otros coronavirus relacionados. Los autores del estudio plantean que esta transformación podría tener implicaciones directas en la capacidad de nuevos virus para establecerse en la población humana.

La inmunidad cruzada

Uno de los pilares del trabajo es la demostración de que los anticuerpos generados frente al SARS-CoV-2 pueden reconocer y neutralizar otros sarbecovirus, incluidos virus presentes en animales que aún no han infectado a humanos. Este fenómeno, conocido como inmunidad cruzada, puede actuar como una primera línea de defensa frente a nuevas amenazas zoonóticas.

Para analizarlo, los investigadores estudiaron muestras de suero de diferentes grupos de población —personas no expuestas, previamente infectadas, vacunadas y con inmunidad híbrida— y evaluaron su capacidad para neutralizar varios sarbecovirus, incluidos virus de murciélago y pangolín.

Los resultados muestran que, aunque la intensidad de la respuesta varía, existe una capacidad generalizada de neutralización cruzada. Este efecto es especialmente fuerte en personas con inmunidad híbrida, es decir, aquellas que han sido tanto vacunadas como infectadas previamente.

Según explicó Pablo Murcia, catedrático de Virología Integrativa del Centro de Investigación de Virus MRC-Universidad de Glasgow, «nuestra experiencia global con la COVID-19 ha generado una barrera biológica frente a otros coronavirus. Si bien esto no significa que seamos inmunes a todas las amenazas futuras, la infección y la inmunidad derivada de la vacuna contra el SARS-CoV-2 han dificultado enormemente que otros sarbecovirus inicien la próxima pandemia».

Modelos que apuntan a un menos riesgo de emergencia

Más allá de los datos experimentales, el estudio incorpora un modelo epidemiológico que simula la posible aparición de un nuevo coronavirus zoonótico hipotético, denominado SARS-CoV-X. Este modelo tiene en cuenta variables como la inmunidad existente en la población, la cobertura vacunal y la transmisibilidad del nuevos virus.

Las simulaciones indican que la probabilidad de que un nuevo sarbecovirus logre establecer una transmisión sostenida en humanos —condición necesaria para desencadenar una pandemia— se ha reducido de forma notable en el contexto actual.

El efecto protector depende principalmente de dos factores: el grado de inmunidad cruzada y el número reproductivo básico (R0) del nuevo virus. En escenarios con alta inmunidad poblacional, incluso virus con cierta capacidad de transmisión tendrían dificultades para expandirse.

En términos prácticos, esto implica que muchos de los coronavirus que podrían saltar desde animales a humanos podrían quedar bloqueados en fases tempranas de transmisión, sin llegar a generar brotes de gran escala.

Vacunas como herramienta preventiva

El trabajo también explora el papel de la vacunación en este nuevo contexto. Una de sus conclusiones más relevantes es que las vacunas existentes frente a la COVID-19 podrían utilizarse como herramienta preventiva frente a futuros sarbecovirus emergentes.

De acuerdo con Brian Willett, catedrático de Inmunología Viral del CVR,  «nuestros resultados sugieren que nuestras vacunas actuales podrían ser eficaces contra la aparición de un nuevo coronavirus». Además, añadió que los modelos matemáticos muestran que su uso «reduce la probabilidad de una transmisión sostenida».

El estudio destaca, además, la importancia de la rapidez en la respuesta. La implementación de campañas de vacunación poco después de la detección de los primeros casos de un nuevo virus sería clave para contener su expansión. Por el contrario, los retrasos en la adopción de estas medidas podrían reducir significativamente su eficacia.

El estudio también refuerza el interés en el desarrollo de vacunas de amplio espectro capaces de proteger frente a múltiples coronavirus. Algunas estrategias en investigación se centran en regiones conservadas de la proteína de la espícula, con el objetivo de inducir respuestas inmunitarias más amplias y duraderas. En este contexto, los resultados obtenidos apoyan la viabilidad de este enfoque y sugieren que la inmunidad cruzada podría ser una herramienta clave en la prevención de futuras pandemias.

Implicaciones para la preparación ante pandemias

Los hallazgos tienen importantes implicaciones para las estrategias de preparación ante pandemias como la vivida por la COVID-19. Tradicionalmente, el foco ha estado en la identificación temprana de virus con potencial zoonótico y en el desarrollo de contramedidas específicas. Sin embargo, este estudio introduce un elemento adicional:el papel de la inmunidad preexistente en la población como factor modulador del riesgo.

En este sentido, la circulación continuada del SARS-CoV-2 —aunque ya con menor impacto clínico gracias a la vacunación— podría estar contribuyendo indirectamente a mantener niveles de protección cruzadafrente a otros coronavirus. No obstante, los autores advierten de que este efecto no es absoluto. La evolución del SARS-CoV-2, la posible aparición de virus más divergentes o la disminución de la inmunidad con el tiempo podrían alterar este equilibrio. Además, factores como la heterogeneidad geográfica en la cobertura vacunal, los cambios en el comportamiento social o la dinámica de contacto entre humanos y animales también pueden influir en el riesgo de emergencia de nuevos patógenos.

En conjunto, los autores concluyeron que la pandemia de COVID-19 ha dejado una huella inmunológica global que podría dificultar la aparición de nuevas amenazas virales relacionadas. Un «escudo inmunitario» que, sin eliminar el riesgo, sí podría reducir la probabilidad de que un nuevo coronavirus logre propagarse a gran escala.

Este hallazgo no implica que el mundo esté a salvo de futuras pandemias, pero sí sugiere que la experiencia reciente ha modificado de forma significativa el escenario de riesgo. En un contexto de vigilancia constante y preparación global, esta barrera inmunológica podría convertirse en un aliado inesperado frente a las amenazas zoonóticas del futuro.

Leer el texto completo del artículo en:

Imrie, R.M., Bissett, L.A., Raveendran, S. et al. Post-pandemic changes in population immunity have reduced the likelihood of emergence of zoonotic coronaviruses. Nat Commun 17, 2248 (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-69988-8

Niveles y tendencias en la mortalidad infantil

En 2024, el mundo perdió aproximadamente 4,9 millones de niños antes de cumplir cinco años, junto con 2,1 millones de muertes entre niños mayores, adolescentes y jóvenes. A pesar de décadas de progreso, el ritmo de reducción de la mortalidad se está ralentizando y, en algunos lugares, estancando, con las cargas más pesadas recayendo en África subsahariana y el sur de Asia.

Por primera vez, el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (ONU IGME) ha elaborado estimaciones totalmente sincronizadas de las causas de muerte, mostrando de qué mueren los niños a diferentes edades. Esto ofrece la evidencia más sólida hasta ahora sobre dónde se necesita una acción urgente y qué intervenciones que salvarán vidas tendrán mayor impacto.

La publicación conjunta de este año de las estimaciones de mortalidad por todas las causas del IGME de la ONU y las estimaciones específicas por causa del grupo CA CODE proporciona la base de evidencia más completa hasta la fecha. Sin embargo, persisten grandes lagunas de datos, especialmente en los países con mayor carga. Cerrar estas brechas es fundamental para dirigir las intervenciones de forma eficaz y acelerar el progreso hacia el fin de las muertes infantiles evitables en todas partes.

Las herramientas para acabar con estas muertes ya existen, pero deben desplegarse a una escala y velocidad mucho mayores. A medida que se intensifican los conflictos, los choques climáticos, los sistemas sanitarios frágiles y las presiones financieras, la ventana para proteger a millones de jóvenes se está reduciendo.

El informe de este año pide un compromiso renovado, inversiones específicas y una acción acelerada para garantizar que cada niño, en cualquier lugar, sobreviva y prospere.

Entender de qué mueren los niños

Los patrones de mortalidad infantil varían mucho según la edad. Entre los recién nacidos, las muertes se deben principalmente a la prematuridad, complicaciones durante el parto e infecciones neonatales. Estas son condiciones que pueden reducirse drásticamente mediante cuidados prenatales, intraparto y posnatales de calidad, incluyendo asistencia al parto especializada, cuidados esenciales para recién nacidos y apoyo dedicado a recién nacidos pequeños y enfermos.

Las enfermedades infecciosas prevenibles siguen cobrando millones de vidas jóvenes. En niños de 1 a 59 meses, la neumonía, la diarrea y la malaria siguen siendo los principales factores de muerte, a menudo agravados por la desnutrición. Por primera vez, el informe estima muertes causadas directamente por la desnutrición aguda grave (SAM), y encontró que más de 100.000 niños de entre 1 y 59 meses murieron por ella en 2024. En entornos donde la supervivencia en la primera infancia ha mejorado, las anomalías congénitas representan una proporción creciente de muertes menores de cinco años.

Más allá de los cinco años, los niños mayores, adolescentes y jóvenes se enfrentan a un conjunto diferente de riesgos: una mezcla de enfermedades infecciosas, enfermedades no transmisibles, lesiones y causas relacionadas con la salud mental. Estos patrones subrayan la necesidad de un enfoque basado en la vida que proteja la salud y el bienestar durante la infancia, adolescencia y la juventud.

El lugar donde crece un niño sigue influyendo en sus posibilidades de supervivencia

Las muertes infantiles no se distribuyen de manera equitativa. En muchos países, las desigualdades basadas en la geografía, los ingresos, la educación materna, el acceso al agua y al saneamiento, y a protecciones sociales más amplias, condicionan las posibilidades de supervivencia de un niño. Los entornos frágiles y afectados por conflictos se enfrentan a los mayores desafíos, con acceso limitado a servicios sanitarios esenciales y mayor exposición a riesgos superpuestos.
Sin embargo, incluso con estos desafíos, la evidencia global es clara: donde se han realizado inversiones específicas, la mortalidad infantil ha caído drásticamente. Pero donde los sistemas sanitarios son frágiles o carecen de recursos, el progreso sigue siendo lento o se ha estancado por completo.

Descargar el informe a texto completo.

Report 2025. Estimates developed by the United Nations Inter-agency Group for Child Mortality Estimation (en inglés)

Meningioma del surco olfatorio con deterioro visual y alteración de la marcha: Informe de un caso

Los meningiomas del surco olfatorio (MSO) son neoplasias típicamente indoloras que se originan en la base del cráneo anterior y con frecuencia alcanzan un tamaño considerable antes de su detección, ya que los síntomas iniciales suelen ser vagos e inespecíficos. Las características clínicas comunes incluyen alteraciones de la personalidad o del comportamiento, disminución o ausencia del olfato y deterioro visual progresivo, que a menudo se atribuye erróneamente a trastornos psiquiátricos o procesos neurodegenerativos, lo que conlleva retrasos en el diagnóstico.

Este trabajo presenta el caso de una mujer de 55 años con antecedentes de siete meses de deterioro visual bilateral progresivo, cefaleas unilaterales, anosmia e inestabilidad de la marcha. La tomografía computarizada (TC) reveló una masa frontobasal isodensa bien definida. La angiotomografía computarizada (angio-TC) confirmó una lesión hipervascular compatible con MSO.

La paciente fue sometida a una craneotomía bifrontal con incisión bitemporal, preservando la fascia temporal y perforando la base del tumor para minimizar la recurrencia. Tras la cirugía, la paciente presentó una mejoría visual parcial y una recuperación significativa de la orientación y la marcha. El estudio histopatológico confirmó un meningioma de Grado I según la OMS.

Este caso subraya la importancia diagnóstica de los signos frontales sutiles —anosmia, desorientación y alteraciones de la marcha— en adultos de mediana edad o mayores con problemas cognitivos o visuales. La evaluación radiológica oportuna permite la identificación precoz de los meningiomas orales antes de que se produzcan deficiencias irreversibles.

El abordaje bifrontal con perforación ósea basal sigue siendo una estrategia segura y eficaz para lograr la resección total macroscópica minimizando el riesgo de recurrencia.

Vea el texto completo en:

Blanco Espinosa E, Cruzata Matos I, Lopez L, Morales HA, Somoza Chousa VA. Olfactory Groove Meningioma Presenting With Visual Decline and Gait Disturbance: A Case Report. Cureus. 2026 Feb 7;18(2):e103165. doi: 10.7759/cureus.103165. PMID: 41809311; PMCID: PMC12970571.

Brasil: innovadora actualización del cuidado de la hipertensión y la diabetes dirigida a profesionales en atención primaria

La capacitación en el manejo de la hipertensión arterial (HTA) y la diabetes mellitus (DM) en el ámbito de atención primaria resulta factible y bien recibida, con alta participación de los profesionales, buena aceptación de los planes de acción locales y elevada satisfacción con los contenidos y actividades prácticas.

El estudio publicado en International Journal of Cardiovascular Sciences analiza el desarrollo, implementación y valoración de la educación continua dirigida a profesionales de atención primaria. El protocolo comprende talleres presenciales, capacitación virtual, evaluación de los planes de equipo y encuestas de satisfacción. orientado a la elaboración y seguimiento de pacientes con HTA y DM.

El trabajo forma parte del proyecto CHArMING (del inglés Control of Hypertension and Diabetes in Minas Gerais), orientado a mejorar el abordaje de hipertensión y DM en la atención primaria en cinco municipios de Minas Gerais, Brasil.

Un total de 35 unidades básicas de salud se asignaron aleatoriamente a grupo intervención (n=18) y control (n=17); el análisis solo incluyó profesionales del grupo intervención.

La estrategia de educación permanente comprendió tres módulos temáticos: alimentación saludable, actividad física y estilos de vida con enfoque en cambio de conductas, combinando instancias presenciales y virtuales, siguiendo lineamientos del Ministerio de Salud.

Las actividades presenciales consistieron en talleres de 20 horas impartidos por especialistas del Centro de Telesalud del Hospital Universitario de la Universidade Federal de Minas Gerais, con elaboración de planes de acción por cada unidad de salud. De manera complementaria, el equipo ofreció capacitación virtual de 15 horas mediante plataforma educativa. La evaluación incluyó cuestionarios sociodemográficos (edad, género y actividad profesional) y registro de asistencia.

Al finalizar cada taller, los participantes completaron un instrumento con ítems cuantitativos y cualitativos sobre contenidos, pertinencia para la práctica profesional, metodologías de enseñanza, desempeño de los facilitadores, duración de las actividades y condiciones del espacio, organización e infraestructura.

Las respuestas fueron calificadas por escala tipo Likert (malo, regular, bueno, muy bueno y excelente) y con preguntas abiertas para recoger percepciones, diferenciando aspectos positivos, negativos y sugerencias de mejora.

Evidencias manifiestas

La capacitación presencial involucró a 166 médicos, enfermeros, técnicos, integrantes de grupos multiprofesionales (nutrición, psicología, actividad física, trabajo social, entre otros) y agentes comunitarios de salud; la mayoría asistió a los 3 talleres.

Los planes de acción elaborados durante los encuentros contemplaron propuestas orientadas a promover alimentación saludable y estimular a la población a realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada.

La estrategia de educación permanente aplicada en equipos de atención primaria muestra alta factibilidad y aceptación, con elevada participación y valoración positiva de los talleres.

El uso de metodologías activas y la construcción colectiva de planes de acción favorecen la apropiación de los contenidos, la reflexión sobre la práctica profesional y el desarrollo de soluciones adaptadas a la realidad local.

La implementación resulta viable incluso en contextos con bajo nivel de desarrollo, lo que respalda su potencial de réplica en distintos escenarios.

La tutoría a distancia emerge como un componente clave para sostener la ejecución de los planes y acompañar a los equipos durante su implementación.

Impacto clínico

La incorporación sistemática de estrategias de educación continua en equipos de atención primaria puede fortalecer la capacidad de los profesionales para promover actividad física, alimentación saludable y cambios de conducta en personas con hipertensión y DM. El trabajo interdisciplinario y territorial favorece una atención integral, con potencial impacto en adherencia a recomendaciones no farmacológicas, control de factores de riesgo cardiovascular y seguimiento de pacientes crónicos.

Vea el texto completo en:

Soares TBC, Santos PLC, Moura RMF, Motta-Santos D, Gonçalves R, Pereira PD, Pereira DN, et al. Innovative Health Education Strategies: Training Professionals in Hypertension and Diabetes Care in Primary Health Care. Int J Cardiovasc Sci 2025;38:e20240211.

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