Desde la OMS

Necesidad urgente de vacunas para prevenir la infección letal por estreptococo del grupo B

– La carga mundial de la infección por estreptococo del grupo B es mucho mayor de lo que se había reconocido hasta ahora, ya que está relacionada con más de medio millón de nacimientos prematuros al año, además de provocar casi 100 000 muertes de recién nacidos, al menos 46 000 muertes prenatales y una importante discapacidad a largo plazo.
Aunque la bacteria es inofensiva para la mayoría de las mujeres embarazadas que la portan, puede ser extremadamente grave cuando pasa a los bebés durante el embarazo, el parto o las primeras semanas de vida de estos.
Se necesitan urgentemente nuevas vacunas para reducir las muertes asociadas al estreptococo del grupo B y proteger la vida y la salud de los lactantes en todo el mundo.

La OMS señala que las primeras 24 horas después del parto son las más peligrosas para los bebés y las madres. Foto: UNICEF/Marinovich
La OMS señala que las primeras 24 horas después del parto son las más peligrosas para los bebés y las madres. Foto: UNICEF/Marinovich

Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la London School of Hygiene & Tropical Medicine revela el alarmante impacto mundial del estreptococo del grupo B -una bacteria común que puede transmitirse en el útero, durante el parto o en las primeras semanas de vida-, que provoca alrededor de 150 mil muertes de bebés cada año, más de medio millón de nacimientos prematuros y una importante discapacidad a largo plazo.

El informe llama al desarrollo urgente de vacunas maternas contra la bacteria, lo que serviría para reducir el número de muertes y, a su vez, destacan su alto potencial rentable en todas las regiones del mundo.

Aunque hay varias vacunas contra el estreptococo del grupo B en fase de desarrollo todavía no hay ninguna disponible, a pesar de llevar varias décadas en proyecto.

Se calcula que, si la vacuna estuviera al alcance de más del 70 % de las mujeres embarazadas, se podrían evitar más de 50 mil muertes anuales relacionadas con el estreptococo B, así como más de 17 mil nacimientos prematuros

Según el informe, los beneficios monetarios netos derivados de un año de vacunación contra la infección podrían alcanzar los 17 mil millones de dólares, acumulados a lo largo de varios años, si las vacunas tuvieran un precio asequible.

Unos 20 millones de mujeres son portadoras de la bacteria

La nueva investigación cuantifica por primera vez la importante influencia del estreptococo del grupo B en los nacimientos prematuros, así como las deficiencias neurológicas -como la parálisis cerebral y la pérdida de audición y visión- que pueden producirse tras las infecciones asociadas a la bacteria.

Una media del 15 % de las mujeres embarazadas de todo el mundo -cerca de 20 millones al año- son portadoras del estreptococo del grupo B en la vagina, aunque normalmente no ocasiona síntomas. La bacteria puede transmitirse al feto de la mujer embarazada, o a los recién nacidos durante el parto.

Si se detecta la bacteria durante el embarazo, el principal medio para prevenir la infección en los recién nacidos es la administración de profilaxis antibiótica a la mujer durante el parto.

Sin embargo, siguen existiendo importantes riesgos para la salud, ya que es poco probable que esta medida prevenga la mayoría de los nacimientos de bebés muertos asociados al estreptococo del grupo B, los partos prematuros o a la enfermedad por la bacteria producida tras del nacimiento.

Hay que acelerar la creación de la vacuna

El estudio también destaca que la mayor incidencia de la infección se encuentra en los países de ingresos bajos y medios, donde el cribado y la administración de antibióticos durante el parto son más difíciles de implementar, y por lo tanto se necesita una vacuna con mayor urgencia.

Las tasas más elevadas de la infección se dan en el África subsahariana, donde ocurre cerca de la mitad de la incidencia mundial, y en Asia oriental y sudoriental.

El informe hace un llamamiento a los investigadores, a los fabricantes de vacunas y a los donantes a acelerar el desarrollo de una vacuna eficaz contra el estreptococo del grupo B que pueda administrarse a las mujeres embarazadas durante sus revisiones habituales.

Igualmente destaca la importante falta de datos “que generan cierta incertidumbre” relacionadas con a cantidad total de muertes y enfermedades causadas por la bacteria.

El estudio se presentó durante la conferencia mundial sobre el estreptococo del grupo B que la Organización Mundial de la Salud y la London School of Hygiene & Tropical celebran virtualmente del 3 al 5 de noviembre desde el Reino Unido.

Impacto del estreptococo del grupo B durante 2020 en cifras

  • 700.000 mujeres embarazadas afectadas por el estreptococo del grupo B
  • 000 nacimientos prematuros asociados a la infección
  • 000 casos en bebés
  • 000 muertes de recién nacidos
  • Más de 46.000 nacidos muertos
  • 000 lactantes con deficiencias neurológicas tras infecciones asociadas a la bacteria

Reacciones al informe

El doctor Phillipp Lambach, Oficial Médico del departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS, y autor del informe, señaló:

«Esta nueva investigación muestra que el estreptococo del grupo B es una amenaza importante e infravalorada para la supervivencia y el bienestar de los recién nacidos, que tiene efectos devastadores para muchas familias en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud se une a sus socios para pedir el desarrollo urgente de una vacuna contra el estreptococo del grupo B materno, que tendría profundos beneficios en países de todo el mundo».

La profesora Joy Lawn, directora del Centro de Salud Materno-Adolescente-Reproductiva e Infantil de la London School of Hygiene & Tropical, y colaboradora del informe, afirmó:

«La infección por estreptococos del grupo B supone un grave problema para todas las familias afectadas y en todos los países. La vacunación materna podría salvar la vida de cientos de miles de bebés en los próximos años; sin embargo, 30 años después de la primera propuesta, el mundo no ha conseguido una vacuna. Ha llegado el momento de actuar para proteger a los ciudadanos más vulnerables del mundo con una vacuna contra el estreptococo del grupo B».

La doctora Martina Lukong Baye, coordinadora del Programa Nacional Multisectorial de Lucha contra la Mortalidad Materna, Neonatal e Infantil del Ministerio de Salud Pública de Camerún, que también ha colaborado en el informe, declaró:

«Una nueva vacuna materna contra el estreptococo del grupo B cambiaría las reglas del juego a la hora de reducir la mortalidad neonatal y materna en los países más afectados, especialmente en el África subsahariana, donde es alarmante la incidencia de estas muertes. Pedimos a todas las partes interesadas que traten esta cuestión como una emergencia moral».

Cambio climático y salud

Datos y cifras

– El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud,a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.
– Según se prevé, entre 2030 y 2050 el cambio climático causará unas 250.000 defunciones adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo, la diarrea y el estrés calórico.
Se estima que el coste de los daños directos para la salud (es decir, excluyendo los costes en los sectores determinantes para la salud, como la agricultura y el agua y el saneamiento) se sitúa entre 2000 y 4000 millones de dólares (US$) de aquí a 2030.
Las zonas con malas infraestructuras sanitarias -que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo- serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda.
La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante mejoras del transporte y de las elecciones en materia de alimentos y uso de la energía pueden traducirse en mejoras de la salud, en particular a través de la reducción de la contaminación atmosférica.

Cambio climático

Durante los últimos 50 años, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial.

En los últimos 130 años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,85 ºC. Durante los últimos 30 años cada década ha sido más cálida que cualquier década precedente desde 1850 [1].

El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

¿Qué repercusiones tiene el cambio climático en la salud?

Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos. El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.

Calor extremo

Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 000 defunciones [2].

Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga.

Desastres naturales y variación de la pluviosidad

A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60 000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.

El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos destruirán hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. Muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, lo que acentúa a su vez el riesgo de efectos en la salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.

La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que cada año provocan aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna. Se estima que a finales del siglo XXI es probable que el cambio climático haya aumentado la frecuencia y la intensidad de las sequías a nivel regional y mundial [1].

También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que sigan aumentando la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo [1]. Estas contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.

El aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres. Ello aumentará la prevalencia de malnutrición y desnutrición, que actualmente causan 3,1 millones de defunciones cada año.

Distribución de las infecciones

Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.

Es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles [3].

El paludismo depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, el paludismo mata a casi 600 000 personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que es que probable que el cambio climático continúe aumentando el riesgo de transmisión del dengue.

Medición de los efectos en la salud

La medición de los efectos sanitarios del cambio climático sólo puede hacerse de forma aproximada. No obstante, en una evaluación llevada a cabo por la OMS que tiene en cuenta sólo algunas de las posibles repercusiones sanitarias, y que asume un crecimiento económico y progresos sanitarios continuados, se concluyó que según las previsiones, el cambio climático causará anualmente unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050; 38.000 por exposición de personas ancianas al calor; 48.000 por diarrea; 60.000 por paludismo; y 95.000 por desnutrición infantil.[4]

¿Quiénes están en riesgo?

Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.

Los niños, en particular los de los países pobres, son una de esas poblaciones más vulnerables a los riesgos sanitarios resultantes y se verán expuestos por más tiempo a las consecuencias sanitarias. Se prevé asimismo que los efectos en la salud serán más graves en las personas mayores y las personas con diversos achaques o dolencias preexistentes.

Las zonas con infraestructuras sanitarias deficientes, la mayoría en países en desarrollo, son las que tendrán más dificultades para prepararse y responder si no reciben asistencia.

Referencias:

  1. IPCC. Summary for Policymakers, 2014. Mitigation of Climate Change Contribution of Working Group III to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.: Cambridge University Press; 2014.
  2. Robine JM et al. Death toll exceeded 70,000 in Europe during the summer of 2003. Les Comptes Rendus/Série Biologies, 2008, 331:171–78.
  3. Zhou XN et al. Potential impact of climate change on schistosomiasis transmission in China. American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, 2008, 78:188–194.
  4. WHO. Quantitative risk assessment of the effects of climate change on selected causes of death, 2030s and 2050s. Geneva: World Health Organization, 2014.

La OMS anuncia la convocatoria de cortometrajes para la tercera edición del Festival de Cine «Salud para todos»


La Organización Mundial de la Salud (OMS) anuncia la convocatoria de cortometrajes para la tercera edición del Festival de Cine «Salud para todos».Las dos primeras ediciones demostraron su importancia para la promoción y la educación en materia de salud y aportaron grandes candidatos y ganadores (véanse los enlaces que figuran más abajo).La tercera convocatoria de cortometrajes (de tres a ocho minutos de duración) se abrió el 28 de octubre de 2021 y se cerrará el 30 de enero de 2022. La OMS invita a cineastas independientes, productoras, emisoras, instituciones públicas, ONG, comunidades, estudiantes de salud pública y escuelas de cine de todo el mundo a presentar sus cortometrajes originales.Los premios de la OMS para las películas ganadoras han contribuido a aumentar la concienciación y el apoyo respecto de algunas cuestiones clave en materia de salud. Con una media de 1250 candidaturas cada año, procedentes de 110 países, el Festival de Cine también ha demostrado ser una herramienta mundial útil para una gran variedad de expresiones sobre las preocupaciones de salud de las personas.

«La pandemia de la COVID-19 es un poderoso recordatorio de que, cuando la salud está en riesgo, todo está en riesgo,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «En dos años, el Festival de Cine ‘Salud para todos’ de la OMS se ha convertido en una plataforma increíble para contar historias impactantes de manera potente sobre personas de todo el mundo que se enfrentan a retos de salud de todo tipo, y sobre las personas que dedican su vida a defender la salud. Estoy impaciente por ver los trabajos de este año, y espero que el Festival de Cine ‘Salud para todos’ vuelva a ser un éxito este año y en años venideros.»

En abril de 2022 se presentará al público una nueva serie de unos 65 cortometrajes a través del canal de Youtube de la OMS y de la página web.

La OMS también convoca a al menos seis distinguidos profesionales, artistas y activistas para formar parte del próximo jurado de su festival de cine en marzo de 2022. La Sra. Sharon Stone, actriz estadounidense aclamada por la crítica y defensora pública de muchas cuestiones sanitarias y humanitarias, ya ha aceptado formar parte de este futuro jurado. Actuarán como asesores externos del Director General de la OMS. Este jurado también estará compuesto por tres expertos de alto nivel de la OMS: el Dr. Ren Minghui, para la categoría de «cobertura sanitaria universal» del concurso; la Dra. Maria Van Kerkhove, para la categoría de «emergencias sanitarias»; y la Dra. Hanan H. Balkhy, para la categoría de «mejor salud y bienestar».

En mayo de 2022 se anunciarán tres «GRANDES PREMIOS», uno por cada categoría principal.

La OMS también tiene previsto conceder tres premios especiales a una película producida por estudiantes, una película de innovación sanitaria y una película sobre rehabilitación.

«Contar historias es un compromiso entre personas. No se trata solo de alguien que hace una película, sino de alguien que ve una película,» dijo el Dr. Mike Ryan, Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS y miembro del jurado del festival de cine en 2021. «Así es exactamente como la OMS debería transformarse, esto es, transformar la forma en que nos relacionamos con el mundo. Y este festival es solo un ejemplo de cómo podemos cambiar nuestra mentalidad

Para obtener más información sobre esta convocatoria, los premios, las anteriores selecciones oficiales, las composiciones del jurado y otras cuestiones, visite la página web multilingüe del festival.

El Director General de la OMS otorga un premio póstumo a la difunta Henrietta Lacks

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus honró a la difunta Henrietta Lacks con un premio del Director General de la OMS en reconocimiento del legado mundialmente transformador de esta mujer afroamericana que murió de cáncer del cuello uterino hace 70 años, el 4 de octubre de 1951.

Mientras buscaba tratamiento, los investigadores tomaron biopsias del cuerpo de la Sra. Lacks sin su conocimiento ni consentimiento. Sus células se convirtieron en la primera línea celular «inmortal» y han permitido avances científicos incalculables, como la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), la vacuna contra la poliomielitis, fármacos contra la infección por el VIH y los cánceres y, más recientemente, la investigación fundamental acerca de la COVID-19.

Sorprendentemente, la comunidad científica mundial ocultó en su día la raza de Henrietta Lacks y su verdadera historia, un error histórico que tratamos de subsanar con el reconocimiento de hoy.

«Al rendir homenaje a Henrietta Lacks, la OMS destaca la importancia de reconocer las injusticias científicas del pasado y de promover la equidad racial en la salud y la ciencia,» dijo el Dr. Tedros. «También es una oportunidad para reconocer a las mujeres —en particular a las mujeres de color— que han hecho contribuciones increíbles, pero a menudo inadvertidas, a la ciencia médica.»

El premio fue recibido en la oficina de la OMS en Ginebra por Lawrence Lacks, el hijo de la señora Lacks, de 87 años. Es uno de los últimos familiares vivos que la conocieron personalmente. El Sr. Lacks estuvo acompañado por varios nietos, bisnietos y otros familiares de Henrietta Lacks.

«Estamos conmovidos al recibir este reconocimiento histórico brindado a mi madre, Henrietta Lacks, con el que se rinde homenaje a una mujer extraordinaria y al impacto duradero de sus células HeLa. Las contribuciones de mi madre, antes ocultas, reciben ahora el justo reconocimiento por su impacto mundial,» dijo Lawrence Lacks Sr., el hijo mayor de Henrietta Lacks. «Mi madre fue una pionera en vida: contribuyó a su comunidad, ayudó a otros a vivir mejor y cuidó de los demás. Una vez fallecida sigue ayudando al mundo. Su legado sigue vivo en nosotros, y le agradecemos que diga su nombre: Henrietta Lacks

Una historia icónica de inequidad, injusticia y disparidades en materia de salud con relevancia contemporánea 

En la actualidad, las mujeres de color siguen viéndose afectadas de forma desproporcionada por el cáncer del cuello uterino, y la pandemia del COVID-19 ha puesto de manifiesto las numerosas grietas en las que persisten las desigualdades en materia de salud entre las comunidades marginadas de todo el mundo. Los estudios realizados en varios países documentan sistemáticamente que las mujeres negras mueren de cáncer del cuello uterino a un ritmo varias veces superior al de las mujeres blancas, mientras que 19 de los 20 países con mayor carga de cáncer del cuello uterino se encuentran en África.

Las conversaciones de la familia con la OMS se centraron especialmente en la ambiciosa campaña de la Organización para eliminar el cáncer del cuello uterino. El año pasado, en el que se celebró el centenario del nacimiento de Henrietta Lacks, coincide con el año inaugural de la Estrategia Mundial de la OMS para Acelerar la Eliminación del Cáncer del Cuello Uterino. Esta campaña histórica marca la primera vez que todos los Estados Miembros de la OMS decidieron colectivamente eliminar un cáncer.

La familia también se une a la OMS en la defensa de la equidad en el acceso a la vacuna contra el VPH, que protege contra una serie de cánceres, incluido el del cuello uterino. A pesar de haber sido precalificada por la OMS hace más de 12 años, las limitaciones de suministro y los altos precios siguen impidiendo que las dosis adecuadas lleguen a las niñas de los países de ingresos bajos y medios.

En 2020, menos del 25% de los países de ingresos bajos y menos del 30% de los países de ingresos medios-bajos tenían acceso a la vacuna contra el VPH a través de sus programas nacionales de inmunización, en comparación con más del 85% de los países de ingresos altos.

«Es inaceptable que el acceso a la vacuna contra el VPH, que salva vidas, esté condicionado por la raza, el origen étnico o el lugar de nacimiento,» dijo la Dra. Princess Nothemba (Nono) Simelela, Subdirectora General de Prioridades Estratégicas y Asesora Especial del Director General. «La vacuna contra el VPH se desarrolló utilizando las células de Henrietta Lacks. Aunque las células se tomaron sin su consentimiento y sin su conocimiento, ella ha dejado un legado que podría salvar millones de vidas. Le debemos a ella y a su familia lograr un acceso equitativo a esta vacuna innovadora.»

La notable contribución de Henrietta Lacks a la medicina 

Henrietta Lacks era una joven madre que estaba criando a sus cinco hijos junto a su marido cerca de Baltimore cuando cayó enferma. Acudió al Johns Hopkins tras sufrir una intensa hemorragia vaginal y se le diagnosticó un cáncer del cuello uterino. A pesar del tratamiento, su vida se truncó el 4 de octubre de 1951. Solo tenía 31 años.

Durante el tratamiento, los investigadores tomaron muestras de su tumor. Esa línea celular «HeLa» se convirtió en un avance científico: la primera línea inmortal de células humanas que se dividía indefinidamente en un laboratorio. Las células se produjeron en masa, con fines lucrativos, sin que su familia recibiese ningún reconocimiento. Más de 50 000 000 toneladas métricas de células HeLa se han distribuido por todo el mundo, siendo objeto de más de 75 000 estudios.

Además de la vacuna contra el VPH, las células HeLa permitieron desarrollar la vacuna antipoliomielítica y medicamentos contra el VIH/sida, la hemofilia, la leucemia y la enfermedad de Parkinson; realizar avances en materia de salud reproductiva, incluida la fecundación in vitro; realizar investigaciones sobre las afecciones cromosómicas, el cáncer, la cartografía genética y la medicina de precisión; y llevar a cabo estudios para responder a la pandemia del COVID-19.

Tras la presentación del premio, la familia y la OMS se dirigirán a las orillas del lago de Ginebra para ver cómo el emblemático Jet d’Eau de la ciudad se ilumina de color verde azulado —el color de la concienciación sobre el cáncer del cuello uterino— para rendir homenaje al legado de Henrietta Lacks y agrader el apoyo de la familia a la campaña mundial para eliminar la enfermedad. Es el primero de varios monumentos de todo el mundo que se iluminarán de color verde azulado de aquí al 17 de noviembre, con el fin de conmemorar el primer aniversario del lanzamiento de la campaña mundial de eliminación.

Vea además:

Los 10 llamados de la OMS a favor de la acción climática para garantizar una recuperación sostenida de la COVID-19

Los países deben establecer compromisos climáticos nacionales ambiciosos si quieren mantener una recuperación saludable y ecológica tras la pandemia de COVID-19.

El «Informe especial sobre cambio climático y salud» elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la COP26 ha sido publicado hoy en el marco de los preparativos de la 26.ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Glasgow (Escocia). En él se expone el llamado de la comunidad mundial de la salud en favor de la acción climática, sobre la base de un conjunto creciente de investigaciones que establecen los numerosos e inseparables vínculos entre el clima y la salud.

«La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto los íntimos y delicados vínculos entre los seres humanos, los animales y nuestro medio ambiente,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Las mismas decisiones insostenibles que están matando a nuestro planeta están matando a las personas. La OMS hace un llamado a todos los países para que se comprometan a tomar medidas decisivas en la COP26 con el fin de limitar el calentamiento mundial a 1,5 °C, no solo porque es lo correcto, sino porque nos interesa. En el nuevo informe de la OMS se destacan 10 prioridades para salvaguardar la salud de las personas y del planeta que nos sustenta.»

El informe de la OMS se presenta al mismo tiempo que una carta abierta, firmada por más de dos tercios del personal de la salud mundial —300 organizaciones que representan al menos a 45 millones de médicos y profesionales de la salud de todo el mundo—, en la que se pide a los líderes nacionales y a las delegaciones de los países en la COP26 que intensifiquen la acción climática.

«Allí donde prestamos atención, tanto en hospitales y dispensarios de salud como directamente a las comunidades en todo el mundo, ya estamos respondiendo a los daños para la salud que ocasiona el cambio climático,» dice la carta de los profesionales de la salud. «Hacemos un llamamiento a los líderes de todos los países y a sus representantes en la COP26 para que eviten la inminente catástrofe sanitaria limitando el calentamiento global a 1,5 °C y para que hagan que la salud humana y la equidad sean fundamentales en todas las acciones de mitigación del cambio climático y de adaptación a él.»

El informe y la carta abierta llegan en un momento en que los fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes y otros impactos climáticos se están cobrando un precio cada vez mayor en la vida y la salud de las personas. Los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, como las olas de calor, las tormentas y las inundaciones, matan a miles de personas y perturban millones de vidas, al tiempo que amenazan los sistemas y establecimientos de salud cuando más se necesitan. Los cambios meteorológicos y climáticos amenazan la seguridad alimentaria y aumentan las enfermedades transmitidas por los alimentos, el agua y los vectores, como el paludismo, mientras que los impactos climáticos también afectan negativamente a la salud mental.

En el informe de la OMS se afirma: «La quema de combustibles fósiles nos está matando. El cambio climático es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. Aunque nadie está a salvo de los impactos del cambio climático sobre la salud, los más vulnerables y desfavorecidos los sufren de forma desproporcionada.»

Mientras tanto, la contaminación del aire, resultado principalmente de la quema de combustibles fósiles, que también impulsa el cambio climático, causa 13 muertes por minuto en todo el mundo.

En el informe se concluye que la protección de la salud de las personas requiere una acción transformadora en todos los sectores, incluidos el de la energía, el transporte, la naturaleza, los sistemas alimentarios y las finanzas. Y se afirma claramente que los beneficios para la salud pública de la aplicación de medidas climáticas ambiciosas superan con creces los costos.

«Nunca ha estado más claro que la crisis climática es una de las emergencias de salud más urgentes a las que nos enfrentamos,» dijo la Dra. María Neira, Directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS. «Disminuir la contaminación del aire a los niveles recomendados por la OMS, por ejemplo, reduciría en un 80% el número total de muertes por contaminación del aire en el mundo y, al mismo tiempo, reduciría drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático. Asimismo, un cambio hacia dietas más nutritivas y basadas en el consumo de hortalizas, en línea con las recomendaciones de la OMS, podría reducir las emisiones mundiales de manera significativa, garantizar sistemas alimentarios más resilientes y evitar hasta 5,1 millones de muertes relacionadas con la dieta al año para 2050.»

Alcanzar los objetivos del Acuerdo de París salvaría millones de vidas cada año debido a las mejoras en la calidad del aire, la dieta y la actividad física, entre otros beneficios. Sin embargo, la mayoría de los procesos de toma de decisiones sobre el clima no tienen en cuenta actualmente estos cobeneficios para la salud ni su valoración económica.

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