Este premio no es solo un trofeo; es un reconocimiento al alma de un colectivo que ha hecho de la búsqueda de la perfección un propósito diario, guiado por un compromiso inquebrantable con la vida y el bienestar de las personas.
Este premio no es solo un trofeo; es un reconocimiento al alma de un colectivo que ha hecho de la búsqueda de la perfección un propósito diario, guiado por un compromiso inquebrantable con la vida y el bienestar de las personas.
Lamentamos informar del fallecimiento, el 11 de diciembre de 2025, del querido profesor y maestro de la cirugía cubana, Benito Andrés Saínz Menéndez, a los 89 años de edad (1936-2025). Profesor Titular y Consultante, especialista de II Grado en Cirugía General y Oncológica, quien en su larga trayectoria de trabajo, fuera durante más de 20 años miembro del Grupo Nacional de la especialidad y miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Cirugía. Fundador de la docencia en el servicio de Cirugía General del Hospital Universitario Clínico Quirúrgico “Dr. Salvador Allende” en noviembre 1969, donde, hasta el pasado 7 de agosto que se despide de su vida laboral activa, se mantuvo firme en su vocación de cirujano, docente por excelencia e investigador incansable.
Gran cirujano, con brillante trayectoria profesional, maestro de maestros, formador incansable de generaciones enteras de especialistas a los que trasmitió destreza, juicio y ética de la verdadera ciencia quirúrgica.
Como se narrara en la actividad del pasado 7 de agosto de 2025, al concluir su vida laboral activa: «…pero si algo debemos destacar por encima de todo, es que el profesor Benito Andrés Saínz Menéndez no ha sido solamente profesor: fue un maestro, un mentor, un preceptor, un padre y un amigo. Sus enseñanzas no se limitaron a la técnica quirúrgica ni al contenido académico; supo formar al hombre erudito, académico y profesional íntegro, capaz de pensar, liderar y transformar para una cirugía mejor…».
• Autor de numerosos artículos, capítulos de libros y manuales de organización y procedimientos que han servido de guía a la cirugía cubana moderna.
• Diseñador de programas de estudio, tanto de la carrera de Medicina como de la especialidad de Cirugía General, que han formado la base del aprendizaje de miles de profesionales.
• Líder de Grupos Básicos de Trabajo, Jefe de Servicio, Vice-rector de Posgrado, miembro del Grupo Nacional de Cirugía General asesor del Minsap y protagonista de incontables iniciativas para elevar la calidad de la asistencia médica quirúrgica.
• Especialista de I y II Grado en Cirugía General.
• Especialista en Administración de Salud.
• Especialista de II Grado en Cirugía Oncológica.
• Profesor Titular y Consultante.
El Grupo Nacional y la Junta de Gobierno Nacional de la Sociedad Cubana de cirugía, trasmite sus más sentidas condolencias a familiares y amigos.
En el acto de celebración por los 88 años de fundado el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí“ (IPK), la Dra. Vivian Kourí Cardella, su actual directora, reconoció el papel de sus trabajadores en los logros alcanzados y en la destacada trayectoria de esta emblemática institución de la ciencia cubana.
Durante la actividad se entregaron reconocimientos a un grupo de investigadores que representan la vanguardia del quehacer científico en nuestro país. La categoría honorífica de Investigador de Mérito, otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, distingue a profesionales con más de tres décadas de aportes trascendentales al desarrollo científico y tecnológico en Cuba.
Este reconocimiento adquirió un valor aún más especial, expresó la Dra. Kourí, porque todas las homenajeadas en esta ocasión son mujeres, protagonistas de una tradición científica marcada por la excelencia, la perseverancia y la capacidad de abrir caminos en entornos donde el liderazgo femenino continúa siendo un logro que se conquista día a día.
«Nos enorgullece profundamente que tres de estas investigadoras distinguidas formen parte del cuerpo de dirección de nuestra institución, demostrando que en el IPK el liderazgo administrativo no solo acompaña, sino que se alimenta y se fortalece del liderazgo científico. Esta convergencia —rara en muchas instituciones— es una de nuestras mayores fortalezas: dirigentes que son, al mismo tiempo, científicas de prestigio; mujeres capaces de conducir a sus familias y a sus equipos de trabajo, de generar conocimiento y de sostener, con su ejemplo, la cultura de excelencia que caracteriza al IPK», dijo.
Fueron reconocidas con esta categoría honorífica:
– Dra. Vivian Kouri
– Dra. Sonia Resik
– Dra. María del C. Marquetti
– Dra. María Teresa Ilnait

En el acto también se reconocieron a ocho colectivos destacados con certificados otorgados por el ministro de Salud Pública. Es importante subrayar que estos grupos no responden únicamente a la estructura organizativa formal del IPK. Muchos de ellos son colectivos funcionales, integrados por profesionales de diferentes áreas que, al unir sus capacidades, logran resultados que trascienden departamentos y fronteras internas.
Estos colectivos reflejan la diversidad de funciones que sostienen al IPK: no solo la investigación y la asistencia especializada, sino también áreas técnicas, logísticas y de apoyo, todas esenciales para garantizar el funcionamiento integral de la institución. Los certificados reconocen ese esfuerzo conjunto, esa capacidad de articular saberes y esa voluntad de trabajar más allá de las estructuras formales para dar solución a los desafíos cotidianos. Cada uno de estos colectivos —en su diversidad, en su complementariedad y en su compromiso— representa una fortaleza estratégica para el IPK y demuestran que la excelencia institucional se construye desde todos los espacios.

De igual manera, se entregaron 15 distinciones “Juan Tomas Roing” y seis medallas “Piti Fajardo” a trabajadores de la institución con una reconocida trayectoria laboral. También, se entregaron reconocimientos por el Día de la Medicina Latinoamericana a aquellos que, entre tantos ejemplos de entrega y sacrificio, han sobresalido con sus resultados.

Otro importante reconocimiento lo recibieron médicos y enfermeras que ante la compleja situación de salud debido a la epidemia de chikungunya se incorporaron a apoyar a el servicio de cuidados intensivos del IPK. Ellos son los doctores Dannis de la Caridad Tuero Fraga y Maiko Hesser López Pérez; y Eliecer Cairo Arteaga, Carlos Puentes Valdés, Enrique Gómez Barrio, la Lic. Maria Antonia Gómez, Milagros Hernández Hernández y Frank David Quintana Izquierdo, del personal de enfermería.
Felicitaciones a esta institución, abanderada de la ciencia cubana al servicio de la salud del pueblo, y a su colectivo de trabajadores.
Presidido por el jefe del Departamento de Atención al Sector Social, Rolando Yero Travieso, y el titular del ramo, Dr. C. José Ángel Portal Miranda, la conmemoración distinguió con la Orden “Lázaro Peña” de I y III Grado a destacados profesionales de todo el país; así como con la Medalla “Jesús Menéndez”, la Distinción “Manuel Piti Fajardo” y la Distinción “Juan Tomás Roig” a trabajadores de diversas provincias, en reconocimiento a sus méritos laborales, científicos y de servicio al pueblo.



En una jornada de gran trascendencia se otorgaron, además, el Sello Conmemorativo de 50 años al servicio de la salud pública y el Sello “85 Aniversario de la Fundación de la CTC” a instituciones de referencia como el Hospital Clínico Quirúrgico “Hermanos Ameijeira”, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y el Instituto de Neurología y Neurocirugía.
Al intervenir, la viceministra primera Tania Margarita Cruz Hernández resaltó la entrega y el ejemplo de los homenajeados, y subrayó los desafiantes escenarios que enfrenta el gremio en el año 2025.




“Hoy contamos con múltiples razones para celebrar, con profundo júbilo, la fecha del 3 de diciembre, Día de la Medicina Latinoamericana, y lo hacemos orgullosos y altamente comprometidos con la salud de nuestro pueblo”, aseveró. Asimismo recordó que “en esta jornada rendimos tributo al doctor Carlos Juan Finlay, nacido el 3 de diciembre de 1833, cuyo genio científico abrió un camino definitivo en la medicina moderna. Su obra es orgullo de Cuba y de América Latina, y referente ético y profesional para las generaciones de médicos, enfermeras, técnicos y científicos que sostienen el sistema nacional de salud”.


En sus palabras reconoció también a los profesionales del sector que cumplen misión internacionalista en distantes geografías del planeta. La música y el arte acompañaron la especial conmemoración, que reafirmó el orgullo nacional por el ejército de batas blancas y su incansable compromiso con la vida y el bienestar del pueblo cubano.
Cuando le pedí al Dr. Efrén Acosta Damas que me contara historias de su relación con Fidel Castro, nunca imaginé que el relato que escucharía tendría la gracia, la viveza y el detalle de quien ha aprendido a narrar no solo con la memoria, sino con el corazón.
Quizás sean los genes compartidos con su hermana Maribel, periodista encumbrada de la patria, o tal vez la sensibilidad que acompaña a quienes dedican su vida a servir a los demás. Lo cierto es que Efrén tiene el don de convertir cada recuerdo en una escena que respira, en la que los mapas, las decisiones y los pueblos lejanos aparecen frente a los ojos de quien le oye, y donde Fidel siempre está allí, cercano, vigilante y sabio, incluso en los momentos más difíciles.
Honduras: la evacuación imposible
Recuerdo, cuando era el jefe de la misión médica cubana en Honduras (2002-2006), una llamada suya. Dieron a Cuba un plazo para retirar la brigada por las presiones del entonces presidente Ricardo Maduro y, obedeciendo las indicaciones yanquis de terminar la colaboración, nos llamó y me pidió preparar tres variantes de evacuación: un mes, una semana o veinticuatro horas.
Le expliqué que esta última casi era imposible, pues teníamos 27 colaboradores dispersos en la selva hondureña y su traslado sería difícil. Me dijo:
—Tengo aquí un mapa de Honduras, búscate uno.
Eran como las once de la noche y aún estaba en la oficina.
—Tengo uno enfrente, comandante —contesté.
—Entonces dime dónde están nuestros médicos.
Le fui comentando cada posición y me preguntó cuál era la división entre Honduras y Nicaragua. Le expliqué que era el río Coco-Segovia, y me dijo:
—Entonces, chico, ¿cuánto tiempo demoras en ponerlos del otro lado del río?
—Bueno, jefe, seis horas.
—¡Entonces sí podemos! —exclamó.
Esa era su genialidad, su visión y su capacidad para mostrar el camino y vencer. Aquello terminó en 72 horas, con una alocución en la televisión hondureña del presidente, quien, impulsado por la presión popular, extendió por un año más la misión.
El accidente: Fidel y su humildad infinita
Tuve un accidente de tránsito en Honduras, quedé hecho leña. Enviaron un avión a buscarme; de ahí, al Hospital «Hermanos Ameijeiras», en La Habana. Estuve 18 días allí, ya operado y rehabilitándome. Todas las noches venía el coronel Piloto, director del hospital por aquel entonces, a visitarme. Era toda profesionalidad, siempre preguntaba muchos detalles.
Aquello me pareció extraño al quinto día y, con mi jovialidad característica, le dije:
—Hermano, ¿qué haces todos los días aquí? Tú no me quieres tanto.
Entre risas me comentó:
—Nada, hermano, es que debo pasar un parte todos los días al comandante sobre tu recuperación y evolución.
Me desplomé. Cuando se fue Piloto, me quedé con mil imágenes en la mente. Pensaba: qué grande es Fidel, en medio de tantas responsabilidades, en tantas batallas internacionales, en tantos programas para nuestro pueblo, estar pendiente de mí. Solo él, con su compromiso como el más humilde de los cubanos, lo hace. Ese gesto me marcó para toda la vida.
Ahí reafirmé mi decisión de serle Fidel hasta la muerte.
La recuperación: regreso a la misión
Un año después de mi accidente, y aún en plena recuperación, todavía no caminaba. Fue en enero de 2004, en una reunión de trabajo, cuando él chequeaba el número de plazas que se entregarían a los países que serían parte de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Mencionaron a Guatemala, Haití, Nicaragua… y para sorpresa de todos,
cuando tocó Honduras, su pregunta fue:
—Antes de abordar otro tema, ¿cómo sigue el jefe de la Misión de Honduras?
Todos los presentes quedaron atónitos. La doctora Yilian, viceministra del MINREX que atendía la cooperación, respondió:
—Muy bien, comandante, ha evolucionado muy bien.
Él replicó:
—Si está tan bien, ¿por qué no está en Honduras?
Yilian respondió:
—Jefe, hay un vuelo el 23 de enero, y ahí se va.
—Ah —exclamó, y siguió su chequeo.
En la tarde recibí varias llamadas del ministro de Salud y de otros funcionarios que me comunicaban que debía volar el 23 de enero. Ese día llegué a Honduras con mis muletas, que usé por más de seis meses, y comencé de nuevo al frente de la misión.
Pakistán: la preocupación de un padre
Cuando ocurrió el terremoto en Pakistán, muchos miembros del Contingente internacional «Henry Reeve» partieron hacia ese país. Él despidió cada una de las brigadas, explicó lo duro de la tarea, preguntaba cada detalle de lo que llevarían, de su salud, del cuidado a tener; hablaba del frío, de los nuevos retos. Todo eso fue en el Palacio de la Revolución.
Cuando salimos de allí, me dirigí al aeropuerto donde se cargaba un IL-62M con todo lo necesario para la logística de la misión. Cerca de las tres de la madrugada llegó con el general Acevedo a revisar la carga. Insistía mucho en el chocolatín para el frío y otros insumos. Ahí piensas: qué preocupación por los suyos, era como un padre cuidando de sus hijos.
De cada tarea, una lección de vida
Desde que me gradué he ocupado muchas responsabilidades. Todas tienen su encanto, cada una su momento histórico, su porqué; cada una se desarrolla y tiene motivaciones distintas. Cuando llego, no me preocupa cambiar el equipo de trabajo, ni el buró, ni las reglas: eso la vida lo va decidiendo. Me enfoco en transformar, crear, diseñar obras que perduren para bien, obtener resultados, ser útil, preparar la continuidad, y eliminar viejos vicios, impregnar belleza no solo a lo material, sino también al alma.
Pero, siendo muy sincero, haber dirigido la Unidad Central de Cooperación Médica (2006-2008) me permitió una formación muy completa, me acercó a los líderes de la Revolución, me hizo madurar y ser mejor revolucionario.
Solo me queda un sueño por cumplir: abrazar a Raúl. A pesar de estar en múltiples ocasiones en reuniones con él, nunca lo he podido saludar. Está fuerte como Jiquí, así que espero que se cumpla mi deseo.
La tarea más difícil fue cuando dirigí el Hospital Salvador Allende (2008-2012), en la capital. Brindar satisfacción con excelencia, mantener equipamiento con recursos limitados, garantizar procesos formativos, la estabilidad y el seguimiento en consultas y cirugías, las inversiones y la sostenibilidad de esa instalación de más de 120 años, fue un verdadero reto. Pero también lo adoré, porque cerró el círculo de mi carrera administrativa.
Haití: la impronta de Fidel
Desde estos años como jefe de la misión médica cubana en Haití (2023-actualidad), por lo que he estudiado la historia, puedo decirte que Fidel amaba a este país y a su gente. Conocía sus costumbres y su historia, sabía cómo ayudar, estaba al tanto de sus necesidades y prioridades. Insistía en organizar programas para el desarrollo, atendía a sus líderes, y propició una amplia colaboración entre las dos naciones en educación, salud, recursos hidráulicos, pesca, construcción…
En estos días estuve con el expresidente Jean-Bertrand Aristide, quien se refirió a Fidel como su hermano, me contó muchas anécdotas, entre ellas que le impacientaba “la calma haitiana”. Él se reía y reconocía la velocidad con que Fidel andaba; todo debía ser ágil, siempre pensando en sanar un pueblo tan maltratado.
Hoy hemos creado, por primera vez, consultorios médicos comunitarios, programas epidemiológicos para enfrentar arbovirosis y rabia, vertederos rústicos para organizar el medio ambiente que causa muchas enfermedades; inauguramos el primer laboratorio de entomología del país para estudiar la fauna vectorial y estamos en vías de comercializar productos de la biotecnología cubana. Retomamos la Operación Milagro, obra de su genialidad.
Sin dudas, hubiera disfrutado mucho estas cosas, les pondría su siempre útil impronta y nunca apartaría la vista de este tan cercano y amigo pueblo. Y en eso pensamos, (cuando la complejidad del día a día nos exige de un gran esfuerzo), en que cada vida salvada es un mensaje suyo que seguimos cumpliendo.
Para mí, hablar de Fidel es un privilegio: es conversar de quien formó nuestro carácter en una profesión tan noble como ser médico.
Por: Lic. Mylenys Torres Labrada




