Convocatoria al XVI Fórum de Ciencia y Técnica del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

El Departamento de Docencia e Investigación del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (CNICM) convoca a todos los trabajadores de esta institución a participar en el XVI Fórum de Ciencia y Técnica, que sesionará de forma virtual a través a través del sitio web creado a los efectos, con una sesión presencial planificada para el 27 de mayo de 2022.

En el contexto de la pandemia de la COVID-19, la creatividad en el CNICM estuvo marcada por trabajos de relevancia en relación con la creación e innovación de productos y servicios, cuyos resultados podrán ser compartidos y socializados en este evento.

Los autores deben inscribir los trabajos a través del sitio web en el plazo comprendido entre el 7 de marzo al 22 de mayo de 2022.

Instrucciones para autores

Los resúmenes no excederán las 250 palabras e incluirán los aspectos más relevantes del trabajo. La presentación de los trabajos será en forma de ponencias, temas libres, posters, o soluciones con ficha técnica.

El trabajo completo debe ser colocado en el sitio del fórum. Este proceso es con vistas a garantizar la información a entregar al municipio para el caso de los trabajos seleccionados como premiados.

Requisitos para la presentación de ponencias:

– Portada
– Índice
– Resumen
– Introducción
– Desarrollo
– Valoración económica y aporte social
– Conclusiones y recomendaciones
– Bibliografía
– Anexos (incluye los avales y modelo FORUM)

Para cualquier aclaración pueden contactar a los miembros del Comité Organizador: Ileana Armenteros Vera, ily@infomed.sld.cu; Mercedes Fernández, mercy@infomed.sld.cu.

Diecinueve por ciento de las cefaleas de la COVID-19, sobre todo las más intensas, cronifica

cefalea

Aproximadamente uno de cada cinco pacientes que presentaron dolor de cabeza durante la fase aguda de COVID-19 desarrolla una cefalea crónica diaria y la mayor intensidad del síntoma en la fase aguda aumenta la probabilidad de que se prolongue en el tiempo, señala un estudio publicado en Cephalalgia.

La investigación fue realizada por miembros del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (GECSEN), en el que se analizó la evolución de más de 900 pacientes españoles. También se refiere que a mayor intensidad del dolor en la fase aguda hay más probabilidades de que se alargue en el tiempo, lo que muestra la importancia de una pronta evaluación de pacientes con cefalea persistente tras la COVID-19.

Evolución desconocida a largo plazo

El dolor de cabeza es un síntoma frecuente de la COVID-19, pero su evolución a largo plazo sigue siendo desconocida. El objetivo de este estudio fue evaluar la duración a largo plazo de la cefalea en pacientes que presentaron dicho síntoma durante la fase aguda de la enfermedad.

Este es un estudio multicéntrico que incluyó a 905 pacientes de seis hospitales españoles de tercer nivel, reclutados entre marzo y abril de 2020, que completaron un seguimiento neurológico de nueve meses.

La mediana de edad fue de 51 años, 66,5% era de sexo femenino y más de la mitad (52,7%) tenía antecedentes de una cefalea primaria. Cerca de la mitad de los pacientes precisó el ingreso (50,5%) y el resto fue tratado en esquema ambulatorio. El fenotipo de cefalea más frecuente fue el holocraneal (67,8%), con una intensidad grave (50,6%).

Dieciséis por ciento se mantiene a los nueve meses

La duración de la cefalea, dato disponible en 96,6% de los casos, fue de 14 (6 a 39) días de media. En 31,1% la cefalea persistió después del primer mes, en 21,5% se mantenía a los dos meses, en 19% a los de 3 meses, 16,8% después de seis meses y en 16% a los nueve meses.

El Dr. David García Azorín, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y coautor del estudio, comentó a Medscape en español: La duración mediana de la cefalea COVID-19 está en torno a las dos semanas, no obstante, casi 20% de los pacientes tiene una duración más prolongada y si la cefalea persiste a los dos meses, lo más probable es que adopte un patrón crónico.

«Por tanto, es importante aprovechar esa ventana de oportunidad y ofrecer tratamiento entre las seis y doce semanas, en caso de que no remita. Para ello, realizar un esquema de tratamiento preventivo que aumente las probabilidades de mejora del paciente es la mejor opción», destacó.

En el estudio los pacientes con cefalea persistente después de nueve meses fueron mayores, en gran parte mujeres, tenían menos frecuencia de neumonía, dolor punzante, fotofobia o fonofobia y empeoramiento de la cefalea con actividad física, pero una menor frecuencia de cefalea pulsátil.

Cefaleas secundarias tensionales

Por otra parte, el Dr. Jaime Rodríguez Vico, jefe de la Unidad de Cefaleas del Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, comentó a Medscape en español que según su casuística, las características más llamativas de las cefaleas pos-COVID-19 «en general son secundarias de características tensionales que los pacientes diferencian bien de otros tipos clínicos de cefalea. En pacientes con migraña vemos muy a menudo que se trata de un factor desencadenante, esto es, que facilita mayor número de migrañas y más intensas».

«Por lo general suelen durar entre una y dos semanas, pero tenemos casos de varios meses e incluso de más de un año con cefalea diaria persistente. Estos casos tan persistentes probablemente asocian otro tipo de patología que les hace más susceptibles a la cronificación, como ocurre en otro tipo de cefalea primaria que conocemos como cefalea persistente diaria de inicio reciente», refirió.

Las cefaleas primarias empeoran

El Dr. García indicó que es frecuente que las personas que ya tienen una cefalea primaria sufran un empeoramiento al contraer la infección, no obstante, muchas personas diferencian la cefalea asociada a la infección de su cefalea habitual, por tener esta una topografía frontal, dolor de tipo opresivo y patrón continuo.

«Tener antecedentes de cefalea es uno de los factores que puede aumentar la probabilidad de que una cefalea en el seno de la infección por COVID-19 se cronifique», puntualizó.

Otra conclusión de este estudio fue que con mayor frecuencia los pacientes con cefalea persistente a los nueve meses tienen un dolor de características similares a la migraña.

Respecto a las cefaleas más allá de los nueve meses en estos pacientes, «según nuestra experiencia, la evolución es muy variable. En nuestra unidad estamos sesgados por la gran cantidad de migraña que seguimos y, por tanto, nuestro mayor volumen de pacientes con migrañas que han empeorado. Esto mismo ocurre con las vacunas contra la COVID-19. La migraña es un síndrome poligénico con una enorme variabilidad y cuya fisiopatología empezamos a describir. Esto mismo hace que cada paciente sea completamente diferente. Todo un reto», enfatizó el Dr. Rodríguez.

Cabe recordar que las infecciones son una causa frecuente de cefalea, tanto aguda como crónica. La persistencia de una cefalea tras una infección puede deberse a la cronificación de la infección, como ocurre en algunas meningitis crónicas, como la tuberculosa, a la persistencia de cierta respuesta y activación del sistema inmune o al desenmascaramiento o empeoramiento de una cefalea primaria coincidente con la infección, agregó el Dr. García.

«Asimismo, otras personas tienen una predisposición biológica a la cefalea, de manera multifactorial y con una herencia poligénica, que ante un determinado estímulo, como un traumatismo, una infección o por ejemplo, el consumo de alcohol, pueden desarrollar una cefalea muy similar a una migraña», señaló.

Predictores de duración y terapia

Entre los predictores de duración de la cefalea señalados en el análisis univariante del estudio, tenemos que edad, sexo femenino, intensidad de la cefalea, calidad de la presión, calidad de la presencia de foto/fonofobia y empeoramiento con la actividad física, se asociaron a una duración más prolongada en el tiempo de la cefalea. Pero en el análisis multivariante solo la intensidad de la cefalea durante la fase aguda continuó siendo estadísticamente significativa (HR: 0,655; IC 95%: 0,582 a 0,737; p < 0,001).

Al cuestionar si piensan dar continuidad al estudio, el Dr. García comentó: «Las principales preguntas que han emergido de este estudio han sido principalmente por qué sucede este dolor de cabeza y cómo puede tratarse o evitarse. Para ello estamos analizando qué posibles factores predisponen a tener el dolor y cuáles pueden ser los cambios asociados a su presencia».

Asimismo, se evalúan diferentes tratamientos que puedan mejorar a los pacientes, ya que hasta el momento, el tratamiento es empírico y se basa en el fenotipo del dolor predominante.

En cualquier caso, al día de hoy la mayoría de los médicos trata el dolor de cabeza pos-COVID-19 basándose en la similitud de los síntomas con otras cefaleas primarias. «Teniendo en cuenta el impacto del dolor de cabeza en la calidad de vida de los pacientes, se necesita urgentemente realizar estudios controlados de posibles tratamientos y de su efectividad», señaló la Dra. Patricia Pozo Rosich, coautora del estudio.

«Desde la Sociedad Española de Neurología estamos convencidos de que si en estos pacientes se abordara correctamente este síntoma desde el inicio, se evitarían muchos problemas de cronificación», concluyó.

Sustitución valvular aórtica y revascularización miocárdica combinadas, complicaciones en el postoperatorio inmediato

La enfermedad arterial coronaria en algunos pacientes, se asocia con la presencia de enfermedad valvular con criterio de reemplazo, siendo la válvula aórtica a menudo la más afectada. El perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas ha influido en la incidencia cada vez mayor de este tipo de cirugía mixta.

Este trabajo tuvo como propósito describir sus resultados mediante el estudio de variables perioperatorias y la descripción de la morbilidad en el postoperatorio inmediato.

Se realizó un estudio descriptivo, transversal de 21 pacientes consecutivos operados de Revascularización Miocárdica con Sustitución Valvular Aórtica combinada.

En las intervenciones realizadas, hubo un amplio predominio del sexo masculino (93,75%). La Hipertensión Arterial estuvo presente en la totalidad de los casos. La estenosis valvular aórtica fue causa de la cirugía en el 81,25% de los pacientes. El diagnóstico angiográfico principal fue la enfermedad arterial coronaria de tres vasos. Sin embargo, la realización de dos derivaciones aórtico-coronarias fue el procedimiento más frecuente. La sustitución valvular por prótesis mecánica solo se efectuó en el 43,75% de los casos, en el resto se sustituyó la válvula por prótesis biológica. El empleo de hemoderivados fue necesario en el 93,75% de los pacientes. Las complicaciones más importantes fueron: anemia moderada, disfunción renal sin requerimiento de tratamiento dialítico (75%), problemas respiratorios y del medio interno (68,75%); 2 pacientes fueron reintervenidos de urgencia (12,5%).

Los autores concluyen que los procedimientos quirúrgicos combinados tienen una morbilidad considerable en el postoperatorio inmediato, aun así, por sus beneficios a largo plazo, estos procederes no se contraindican a ninguna edad.

Vea el artículo completo en:

Espronceda-Sánchez K, Jeréz-Castro A, Massip-Nicot J, González-Trujillo A, González-Greck O. Sustitución valvular aórtica y revascularización miocárdica combinadas, complicaciones en el postoperatorio inmediato. Revista Cubana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular [Internet]. 2022 [citado 20 Mar 2022]; 28 (1).

Deterioro vascular cognitivo y demencia: revisión sobre el tema

deterioro cognitivo de origen vascular

La demencia se caracteriza por un deterioro progresivo e implacable de la capacidad mental. La edad avanzada es el principal factor de riesgo. Las alteraciones en los vasos sanguíneos cerebrales han estado implicadas por mucho tiempo en el desarrollo del deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Con los avances en la comprensión de la patología molecular de la enfermedad de Alzheimer (EA), el término demencia se convirtió en sinónimo de EA, y el impacto cognitivo de la patología vascular se pasó por alto en comparación con la patología neurodegenerativa.

Más recientemente, una gran cantidad de observaciones epidemiológicas, clínico-patológicas y científicas ha llevado a una reevaluación del rol de los factores vasculares en el deterioro cognitivo, y ha identificado a la disfunción y el daño vascular como componentes críticos de la fisiopatología de la demencia en la vejez, incluida la EA.

Características clínicas

La demencia se refiere a una disminución de la capacidad mental lo suficientemente grave como para interferir con la vida diaria. La guía del Estudio de Consenso de Clasificación de Deterioro Vascular de la Cognición (VICCCS) define al deterioro vascular cognitivo (DVC) mayor (Demencia vascular-Dva) como déficits clínicamente significativos en al menos 1 dominio cognitivo lo suficientemente severos como para causar una interrupción severa de las actividades de la vida diaria.

El segundo requisito para DVC leve o DVC mayor (Dva) es la evidencia de imagen de enfermedad cerebrovascular.

Clasificación

Según el VICCCS, la Dva se puede clasificar en 4 subtipos principales:

1) Demencia después de un accidente cerebrovascular (DPACV), que se manifiesta dentro de los 6 meses posteriores a un ACV.

2) Demencia vascular isquémica subcortical (DvaIS).

3) Demencia por infarto múltiple (cortical).

4) Demencia mixta.

Los pacientes con evidencia de patologías mixtas (ej., vasculares y EA) se evalúan para especificar la causa predominante de la demencia (ej., Dva-EA o EA-Dva). Para un diagnóstico de Dva o DVC leve, la nueva guía VICCCS generalmente requiere imágenes por resonancia magnética (RM) y evidencia de lesiones vasculares que califican para uno de los principales subtipos de diagnóstico.

Dominios cognitivos afectados y evaluación clínica

El perfil y la evolución temporal de los déficits cognitivos en el DVC y Dva menores es variable. El deterioro cognitivo puede desarrollarse de forma gradual, paso a paso o mediante una combinación de ambos.

Un hallazgo común en pacientes con lesiones vasculares cerebrales son las deficiencias en la función ejecutiva y la velocidad de procesamiento. Otro hallazgo común son los déficits en el recuerdo tardío de listas de palabras y el contenido visual.

En la práctica clínica, la evaluación cognitiva debe incluir los siguientes 5 dominios: función ejecutiva, atención, memoria, lenguaje y función visuoespacial. En ciertos casos, una prueba cognitiva detallada no es factible ni significativa (ej., en pacientes con depresión o demencia grave, o ACV agudo). Las pruebas se pueden diferir de 3 a 6 meses si es clínicamente apropiado.

Un instrumento adecuado para el cribado cognitivo en pacientes con enfermedad vascular es la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA). Una puntuación MoCA baja en la fase aguda post ACV es predictiva de varios resultados adversos a largo plazo, incluido el deterioro cognitivo. Las herramientas de evaluación del delirio incluyen la escala de calificación del delirio y el método de evaluación de la confusión.

La neuroimagen de la Dva debe evaluar:
1) atrofia cerebral general, tamaño ventricular y atrofia temporal medial;
2) hiperintensidades de la sustancia blanca (HSB);
3) infarto (número, tamaño de infartos grandes [>1 cm] y pequeños [3 a 10 mm], y ubicación); y
4) hemorragia (número, tamaño de hemorragias grandes [>1 cm] y pequeñas [<1 cm], y ubicación).

Epidemiología

La demencia está fuertemente asociada con la edad y, en personas más jóvenes, a menudo se relaciona con desordenes genéticos. La incidencia y prevalencia de la demencia aumenta exponencialmente desde los 75 años.

Sin embargo, la prevalencia específica por edad y la incidencia de demencia por todas las causas ha disminuido en las últimas décadas, debido a una mejor educación, condiciones de vida y atención de la salud.

La prevalencia del deterioro cognitivo leve (DCL) sin demencia también está fuertemente relacionada con la edad, siendo más común en los más jóvenes. En general, se afirma que la Dva es la segunda causa más común de demencia en la vejez en poblaciones caucásicas. La prevalencia de DVC es incierta, pero es un factor de riesgo de progresión a demencia y también de mortalidad.

Demencia después de un ACV

En general, ~1 de cada 10 pacientes tiene demencia antes del ACV y 1 de cada 10 desarrolla demencia en el 1° año después de un primer ACV. Estas tasas varían según las características clínicas, y existen fuertes asociaciones con la gravedad del ACV.

El riesgo de DCL también aumenta después de un ACV y un accidente isquémico transitorio (AIT), con aceleración del deterioro cognitivo y mayor disminución de la cognición global en afroamericanos, varones y luego de un ACV cardioembólico o de grandes arterias.

La trayectoria cognitiva de los pacientes individuales es heterogénea y difícil de predecir, pero la mejora puede ir seguida de un deterioro cognitivo a más largo plazo, especialmente en pacientes de edad avanzada.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de demencia se superponen con los del ACV apoyando el concepto de susceptibilidad compartida, como también lo sugiere su relación epidemiológica. El factor de riesgo de demencia por todas las causas está aumentando con la edad.

Otro factores de riesgo son el sexo femenino y los determinantes genéticos. La apolipoproteína E4 es un factor de riesgo importante para la EA, especialmente en las mujeres.

Los factores de riesgo modificables se pueden dividir en factores protectores vs. aquellos que aumentan el riesgo de demencia. Los protectores incluyen marcadores reserva cognitiva (resiliencia frente al cambio relacionado con la edad y la enfermedad) como educación superior/coeficiente intelectual, ocupación, redes sociales y actividad cognitiva y física.

Existe una fuerte evidencia que vincula la hipertensión de la mediana edad y la diabetes con factores vasculares y demencia de Alzheimer. La diabetes parece aumentar principalmente la carga de enfermedad cerebrovascular, aunque no la frecuencia de Alzheimer.

Existe alguna evidencia de vínculo entre el colesterol y la obesidad en la mediana edad y la demencia en la vejez. El tabaquismo también se relaciona con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. La depresión en la vejez es un factor de riesgo particular para la enfermedad de Alzheimer y puede tener una base vascular subyacente.

La enfermedad cerebrovascular es un poderoso factor de riesgo de Dva. El riesgo de demencia después de un ACV depende de la edad y la carga/ubicación de la lesión del ACV (gravedad, ictus previo/recurrente, disfasia), junto con marcadores premórbidos de susceptibilidad/reserva cerebral (nivel educativo, dependencia premórbida, gravedad de la leucoaraiosis), cognición basal y diabetes. El ACV hemorrágico puede conllevar un riesgo de demencia ligeramente más alto que el ACV isquémico. Otro factor de riesgo modificable es la inflamación sistémica.

Mecanismos patogénicos subyacentes al DVC

La hipoperfusión crónica se ha implicado durante mucho tiempo en la patogénesis del DVC. Se ha documentado hipoperfusión cerebral en varios estudios transversales en la enfermedad de pequeños vasos (EPV), con menor sustancia gris global y flujo sanguíneo de la sustancia blanca (SB). Sin embargo, no queda claro si la reducción del flujo sanguíneo cerebral (FSC) es un factor causal o un reflejo de demandas metabólicas reducidas y si otros aspectos de la función neurovascular también están involucrados.

Neuropatología

La neuropatología de la Dva es heterogénea y compleja. Los sustratos neuropatológicos más ampliamente reconocidos incluyen infartos, hemorragias e isquemia hipóxica global. La lesión de la SB, incluida la desmielinización con o sin pérdida axonal, también es común en personas con Dva, pero no es específica y también puede ocurrir en el contexto de demencia neurodegenerativa. Del mismo modo, la atrofia cortical y la esclerosis del hipocampo pueden estar relacionadas con una lesión cerebral hipóxica tanto focal como difusa.

> Enfermedad de pequeños vasos: La EPV es un término general que incluye varios hallazgos patológicos, como infartos microscópicos, microhemorragias, arteriolosclerosis, aterosclerosis intracraneal, y angiopatía amiloide cerebral (AAC). Los infartos están presentes en ~ 50% de las personas mayores (90 años), y la mayoría son pequeños infartos graves o microinfartos. A diferencia de otras patologías relacionadas con la edad (ej., EA y cuerpos de Lewy), los infartos continúan aumentando en grupos de mayor edad.

La arteriolosclerosis, la aterosclerosis intracraneal y la AAC aumentan la probabilidad de infartos. Curiosamente, la arteriolosclerosis y la AAC también aumentan las probabilidades de demencia en personas mayores, incluso después del control de infartos y hemorragias.

> Infartos pequeños y microscópicos: Estos juegan un rol clave en la Dva y otros síndromes de demencia, especialmente en personas mayores. Los infartos microscópicos son infartos que no se ven en el examen patológico grosero pero si microscópicamente, mientras que los infartos macroscópicos son visibles a simple vista.

Esta definición difiere notablemente de los estudios de imagen, que consideran cualquier infarto <3 mm como microscópico. El número, tamaño y la ubicación de los infartos, otras patologías coexistentes y la resiliencia clínica son factores importantes en la expresión de la patología.

>Infartos grandes: Los infartos grandes o quísticos (> 10 a 15 mm en su mayor dimensión) a menudo se relacionan con ateroesclerosis intracraneal o extracraneal de grandes vasos o enfermedad cardíaca. Tanto el tamaño como la ubicación de los infartos es importante en la aparición de demencia.

> Microsangrados y otras hemorragias: Es bien sabido que la AAC se asocia con hemorragias lobares y VSP sin amiloide vascular, por ejemplo, en hipertensión, con hemorragias en los ganglios basales. Sin embargo, estas macrohemorragias son menos comunes que las hemorragias más pequeñas, microhemorragias y siderosis cortical superficial, resultante de una hemorragia subaracnoidea focal, que a menudo se observa en la AAC.

Los estudios de imágenes son mejores para la detección general de estas lesiones. El número, ubicación, tamaño y las patologías coexistentes pueden aumentar la probabilidad de deterioro cognitivo.

> Superposición con patología neurodegenerativa: Aunque la Dva está presente en aproximadamente el 10% de las personas mayores con demencia, más comúnmente, la enfermedad cerebrovascular y la lesión isquémica coexisten con la enfermedad de Alzheimer y otras patologías neurodegenerativas. Varios estudios patológicos han demostrado que la demencia mixta o multietiológica es el tipo de demencia más común en el envejecimiento.

Imágenes

Son de vital importancia en el diagnóstico y tratamiento de la DVC. A pesar de que los infartos grandes, las alteraciones extensas de la SB o la atrofia avanzada pueden visualizarse por tomografía computada, la resonancia magnética (RM) es muy adecuada para visualizar y cuantificar alteraciones cerebrales relacionadas con EPV.

> Anomalías de la sustancia blanca y gris en la EPV: La obtención de imágenes directas de los pequeños vasos penetrantes en la RM sigue siendo un desafío, especialmente en las intensidades de campo utilizadas habitualmente.

Aunque la RM de campo ultra alto mantiene el potencial para caracterizar vasos pequeños tanto en estructura como en función, la mayoría de las manifestaciones de neuroimagen capturadas por RM son alteraciones parenquimatosas que se cree surgen de patología de los vasos pequeños.

Las manifestaciones hemorrágicas de la EPV incluyen microhemorragias, hemorragias intracraneales más grandes, hemorragia subaracnoidea focal y siderosis cortical superficial. Los espacios perivasculares agrandados y la atrofia cerebral también son importantes sellos de imagen.

Puede observarse pérdida de volumen tanto en la sustancia blanca como en la gris, destacando que la EPV no es solo una enfermedad subcortical, sino también cortical. La presencia de atrofia cerebral ilustra que los marcadores de imagen en la EPV son inespecíficos, porque la pérdida de volumen cerebral es principalmente un sello distintivo de las enfermedades neurodegenerativas.

> Cuantificación de la carga y progresión de la EPV:  Se han propuesto medidas cuantitativas para las anomalías en las imágenes de EPV como marcadores de carga de enfermedad y progresión en estudios transversales y longitudinales, así como en ensayos clínicos.

Sin embargo, cuantificar la EPV es un desafío. La calificación visual puede verse afectada por una baja confiabilidad entre evaluadores, y la medición volumétrica de HSB requiere mucho tiempo y muestra solo una asociación débil con déficits clínicos.

> Conectividad y degradación de la red: La neuroimagen ha proporcionado evidencia de que el DVC puede ser un trastorno de la red cerebral. La conectividad estructural se puede determinar de forma fiable utilizando imágenes de difusión, tractografía cerebral y construcción de redes. El análisis teórico de grafos permite cuantificar las propiedades de las redes estructurales, y análisis recientes han demostrado que la estructura de red alterada puede explicar bien la asociación entre las lesiones de la EPV y los déficits cognitivos.

Manejo

Existe evidencia limitada de que las intervenciones para controlar los factores de riesgo vascular reduzcan el riesgo de demencia o deterioro cognitivo.  La Asociación Americana del Corazón/ Asociación Americana de ACV recomiendan verificar el estado de salud con Life’s simple 7 (no fumar, actividad en niveles objetivo, dieta saludable de acuerdo con las guías actuales, índice de masa corporal <25 kg/m2, presión arterial <120/80 mm Hg, colesterol total <200 mg/dl y glucemia en ayunas <100 mg/dl) para mantener una salud cerebral óptima y proporcionan recomendaciones sobre el manejo de factores de riesgo.

Tratamiento sintomático

Las estrategias para el tratamiento sintomático de la Dva incluyen la prescripción de inhibidores de colinesterasa (galantamina, donepezil, rivastigmina) y del antagonista del N-metil D-aspartato memantina, entre otras. En diversos estudios, tanto los inhibidores e colinesterasa y la memantina mostraron pequeños beneficios sobre la cognición.

Sin embargo, con la excepción de donepezil, no hubo efectos beneficiosos en las escalas conductuales y funcionales según la impresión global de los médicos, cuestionando en parte su uso. Los planes de tratamiento en la Dva deben abordar en mayor medida las comorbilidades, el apoyo a pacientes y cuidadores y la maximización de la independencia.

Conclusiones y direcciones futuras

La evidencia destaca el rol crítico de la función neurovascular en el mantenimiento de la salud cerebral y la contribución significativa de las causas vasculares a la demencia con la edad.

A pesar de estos avances, persisten varias lagunas de conocimiento:

La epidemiología del deterioro cognitivo por factores vasculares aún no es bien entendida. • Se necesita una comprensión más profunda de la patobiología para desarrollar nuevas intervenciones diagnósticas y terapéuticas.

Se necesitan biomarcadores fiables para el diagnóstico precoz y seguimiento de la enfermedad.

Hay un progreso limitado en el manejo DVC y Dva, y no hay disponibles tratamientos modificadores de la enfermedad.

No hay pruebas suficientes de que el control de los factores de riesgo afecte el curso clínico de la enfermedad.

En general el deterioro cognitivo en el anciano surge de múltiples patologías, siendo el componente vascular actualmente el único tratable y prevenible. Además, la demencia y el ACV comparten los mismos factores de riesgo, y el ACV duplica la probabilidad de desarrollar demencia, lo que justifica un esfuerzo para su prevención conjunta.

En ausencia de tratamientos modificadores de la enfermedad, las medidas para prevenir la enfermedad cerebrovascular y promover la salud cerebral son las únicas opciones viables actualmente disponibles para contener la carga en rápida expansión de una de las enfermedades que más afectan al envejecimiento de la población mundial.

Día Mundial de la Salud Bucal: ¡Siéntase orgulloso de su boca!

El Día Mundial de la Salud Bucal convida cada 20 de marzo a concientizar sobre la importancia de la salud bucodental e implementar una buena rutina de higiene, chequeos dentales regulares y estilos de vida saludables, para proteger la boca.

La celebración tiene como objetivo empoderar a las personas con los conocimientos, las herramientas y la confianza para garantizar una buena salud bucal.

El lema oficial de la campaña lanzada por la Federación Dental Internacional (FDI) para el periodo 2021-2023, es: «Siéntase orgulloso de su boca». En otras palabras, valórala y cuídala. La FDI quiere inspirar el cambio enfocándose en la importancia de la salud bucal para la salud en general, porque una buena salud bucal puede ayudar a vivir una vida más larga y saludable. Y eso es algo por lo que vale la pena actuar.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades bucodentales afectan a casi 3500 millones de personas. Los principales trastornos de salud bucodental son: caries dental, periodontopatías, cánceres bucales, manifestaciones bucodentales del VIH, traumatismos bucodentales, labio leporino y paladar hendido, y noma (una grave enfermedad gangrenosa que empieza en la boca y que afecta mayoritariamente a niños). La mayoría de los trastornos de salud bucodental son prevenibles en gran medida y pueden tratarse en sus etapas iniciales.

Sin embargo, el tratamiento de los trastornos de salud bucodental es caro y por lo general no forma parte de la cobertura sanitaria universal (CSU). En la mayoría de los países de ingresos altos, el tratamiento odontológico representa de media el 5% del gasto total en salud y el 20% de los gastos directos de los pacientes.

La carga de morbilidad por enfermedades bucodentales y otras enfermedades no transmisibles puede reducirse mediante intervenciones de salud pública dirigidas a los factores de riesgo más comunes.

Entre esas intervenciones cabe citar:

  • – el fomento de una dieta equilibrada baja en azúcares libres y que incluya muchas frutas y hortalizas, y en la que la bebida principal sea el agua;
  • – la interrupción del consumo de tabaco en todas sus formas;
  • – la reducción del consumo de alcohol; y
  • – el fomento del uso de equipo de protección para la práctica de deportes y los desplazamientos en bicicletas y motocicletas (para reducir el riesgo de traumatismos faciales).

La exposición suficiente al flúor es un factor esencial en la prevención de la caries. Se puede obtener un nivel óptimo de flúor a través de diversas fuentes, entre ellas el agua potable, la sal, la leche y el dentífrico fluorados. Debería alentarse el cepillado con dentífrico fluorado (de 1000 a 1500 ppm) dos veces al día.

Este 20 de marzo, le invitamos a sumarse a la campaña mundial para actuar por la salud oral, con acciones individuales o colectivas. Recuerde: la higiene bucal, también es vida. La Biblioteca Virtual en Salud (BVS-Cuba) le propone revisar Oral Health: Supporting Adults Who Require Assistance. Second Edition, herramienta para guiar las mejores prácticas y la toma de decisiones en enfermería.

Más información:

– OMS. Salud bucodental.
– Siete mensajes sobre salud bucal para recordar.

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