Archivos Anuales 2025

Encuentros de la Red BVS para su fortalecimiento en AL&C 2025: acceso al contenido presentado hasta hoy

Las Redes de Información en Salud son fundamentales para fortalecer y ampliar el trabajo que realiza BIREME a favor de la BVS, LILACS, DeCS y de todas las fuentes de información que contribuyan a la democratización del acceso y visibilidad del conocimiento científico en salud en los países de América Latina y el Caribe.

Desde el pasado 13 de marzo se vienen realizando una serie de encuentros distribuidos en los siguientes temas claves: buenas prácticas en los procesos editoriales de revistas científicas LILACS; innovación en productos y servicios de información; indización de documentos según la Metodología LILACS; y acceso y uso de la información.

Resumimos para ustedes el acceso a las presentaciones de los encuentros realizados hasta hoy:

24/04/2025 – Indexación de documentos según la Metodología LILACS: Actualizaciones en el DeCS 2025 y sus implicaciones para la indexación temática

Actualizaciones de la edición 2025 del DeCS
Ana Cristina Espindola Campos

Indización de documentos con descriptores DeCS 2025
Sueli Mitiko Yano Suga

10/04/2025 – Perspectivas actuales sobre el uso de la IA en el proceso de búsqueda para revisiones sistemáticas

Perspectivas actuales sobre el uso de la inteligencia artificial en el proceso de búsqueda para revisiones sistemáticas
Martha Silvia Martinez Silveira

Guiando al usuario en la era de la IA: Cambios en el servicio de búsqueda del INCA
Camila Belo Tavares Ferreira

03/04/2025 – Lanzamiento del DeCS 2025: Innovación en Productos y Servicios de Información

DeCS Y MeSH como herramientas estratégicas
Josilaine Oliveira Cezar

Actualizaciones de la edición 2025 del DeCS
Ana Cristina Espindola Campos

Resultados y alcance
Luciana Beatriz Piovezan

27/03/2025 – Fortaleciendo la Integridad Editorial: de la teoría a la práctica

Fortaleciendo la Integridad Editorial: de la teoría a la práctica
Ivone Evangelista Cabral

Fortaleciendo la Integridad Editorial en LILACS y en los productos y servicios de información de BIREME/OPS/OMS
Sueli Mitiko Yano Suga

Siga desde aquí el calendario de las próximas presentaciones para que participe en cada una de ellas. La participación en vivo es sumamente útil y enriquecedora, a partir de los intercambios y comentarios que se generan en durante la presentación.

Identifican un nuevo factor relacionado con la insuficiencia cardíaca

Cuando aumenta la carga de trabajo que realiza el corazón, se puede producir un aumento del grosor de la pared ventricular que se conoce como hipertrofia cardíaca. Se trata de una respuesta adaptativa que reduce la presión sobre el corazón y mantiene en buen estado la actividad de este órgano vital. Muchas veces es un proceso reversible que no causa efectos graves en la estructura o función del corazón, pero si el factor que causa la sobrecarga cardíaca se cronifica, puede dar lugar a una hipertrofia patológica con efectos más graves (dilatación de las cavidades ventriculares, alteraciones en la función cardíaca, insuficiencia cardíaca, etc.).

Las personas que sufren diabetes —especialmente diabetes mellitus de tipo 2 (DM2)— tienen un riesgo mayor de desarrollar insuficiencia cardíaca debido a la presencia destacada de factores de riesgo (hipertensión arterial, obesidad, enfermedad coronaria, etc.).

Ahora, un estudio publicado en la revista Cellular and Molecular Life Sciences ha identificado un nuevo factor relacionado con el desarrollo de la hipertrofia patológica. Los resultados de la investigación sugieren que el incremento de la actividad de la proteína GADD45A podría ser una estrategia terapéutica prometedora para frenar la progresión de este cuadro clínico.

Dirigen el estudio el catedrático Manuel Vázquez-Carrera y el profesor agregado Xavier Palomer, de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB, el Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB) y el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el área de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas del CIBER (CIBERDEM). El primer autor del artículo es el experto Adel Rostami (UB-IBUB-IRSJD-CIBERDEM).

Un factor con un rol destacado en la función cardíaca

La proteína GADD45A (growth arrest and DNA damage inducible 45A) es un factor multifuncional asociado a la señalización del estrés y el daño celular. En este estudio, el equipo evaluó el papel de GADD45A en la función cardíaca mediante el uso de modelos animales y células cardíacas humanas.

Los principales mecanismos implicados en la hipertrofia patológica incluyen procesos de inflamación, fibrosis, disfunción mitocondrial, desregulación de proteínas encargadas del manejo del calcio, alteraciones metabólicas, hipertrofia de los cardiomiocitos y muerte celular. La fibrosis y la inflamación son factores clave en la progresión de esta hipertrofia cardíaca patológica y la posterior insuficiencia cardíaca.

«La fibrosis, en particular, se correlaciona directamente con el desarrollo de la enfermedad y con desenlaces clínicos adversos, y tiene un gran impacto en la condición clínica del paciente», detalla el catedrático Manuel Vázquez-Carrera.

Los resultados revelan que la falta del factor GADD45A en ratones desencadena fibrosis cardíaca, inflamación y apoptosis. Estos cambios se correlacionan con una hiperactivación de los factores de transcripción proinflamatorios y profibróticos AP-1 (activator protein-1), NF-κB (nuclear factor-κB) y STAT3 (signal transducer and activator of transcription 3).

Según las conclusiones, la eliminación de GADD45A también causó una hipertrofia cardíaca substancial que afectó negativamente a la morfología y la función cardíaca en los ratones carentes de esta proteína. Además, la sobreexpresión de GADD45A en cardiomiocitos humanos AC16 previno parcialmente la respuesta inflamatoria y fibrótica inducida por el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).

«En conjunto, los datos presentados en este estudio destacan un papel importante de la proteína GADD45A en el corazón, ya que podría prevenir la inflamación, la fibrosis y la apoptosis y, de este modo, preservar la funcionalidad cardíaca», apunta Xavier Palomer.

Este nuevo trabajo amplía los conocimientos sobre los mecanismos de acción de la proteína GADD45A en el organismo. Hasta ahora, estudios anteriores habían identificado su papel como supresor tumoral en el desarrollo del cáncer, así como su posible participación en la regulación de las vías catabólicas y anabólicas del metabolismo y en la prevención de la inflamación, la fibrosis y el estrés oxidativo en algunos tejidos y órganos. Finalmente, algunos estudios también habían apuntado que la modulación de GADD45A podría ser una estrategia terapéutica adecuada para prevenir la obesidad y la diabetes.

Rostami, A., Palomer, X., Pizarro-Delgado, J. et al. GADD45A suppression contributes to cardiac remodeling by promoting inflammation, fibrosis and hypertrophy. Cell. Mol. Life Sci. 82, 189 (2025). https://doi.org/10.1007/s00018-025-05704-x

Encuentran semejanzas entre las manifestaciones clínicas del Chikungunya y la artritis

El virus chikungunya (VCHIK) suele causar síntomas parecidos a los de la gripe, pero también puede provocar en algunas personas dolor articular crónico e intenso persistente semejante al producido por la artritis reumatoide. El patógeno es transmitido por mosquitos identificados en más de 110 países.

El trabajo que publica la revista Cell Reports Medicine (volumen 6, número 5) amplía el conocimiento sobre la patogénesis de la CHIK crónica y ofrece información sobre posibles opciones terapéuticas.

La investigación sugiere que las células T CD4+ intensifican su acción para combatir el virus y, en el proceso, causan inflamación crónica.

Los hallazgos explicarían la razón por la que algunas personas infectadas con el VCHIK desarrollan dolor articular intenso; en ciertos casos, enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, coinciden exactamente con sus manifestaciones.

Células inmunes contra la Chikungunya
La investigación utilizó células inmunitarias presentes en muestras de sangre de 39 pacientes portadores de VCHIK para analizar cómo respondían a los péptidos del virus Chikungunya.

El estudio, llevado a cabo en Colombia, reveló los principales tipos de células inmunitarias responsables de combatir la infección por el VCHIK; también da cuenta por primera vez de los sitios del VCHIK (epítopos virales) que generaron las respuestas inmunitarias de mayor intensidad.

Así es como hallaron que los linfocitos T CD4+ mostraban una reacción potente al VCHIK. Los específicos TCD4+ actúan como componente normal de la respuesta antiviral del organismo, por lo general acompañados de linfocitos T CD8+.

Sin embargo, el estudio muestra que las células T CD4+ son las más activas en la lucha contra el VCHIK, permaneciendo en el organismo como células T de memoria una vez superada la infección.

Los investigadores encontraron que el 87 % de los pacientes presentaban en sangre niveles detectables de linfocitos T CD4+ de memoria específicos del VCHIK seis años después de la infección inicial. En cambio, solo el 13% aún contaba con linfocitos T CD8+ de memoria específicos del VCHIK después de igual lapso.

Los autores consideran que el perfil particular de células T CD4+ se observa con mayor frecuencia en pacientes con enfermedades autoinmunes.

Las típicas células T
La actividad descripta de las células T CD4+ permitiría explicar la asociación entre la infección por VCHIK y la enfermedad crónica de tipo autoinmune.

Los numerosos estudios en ratones que incluye la Discusión del ensayo fundamentan la patogenia las células T CD4+; al considerarlos, el ensayo logra profundizar la función que cumplen en personas afectadas por el VCHIK.

En situaciones normales, la polifuncionalidad de las células T CD4+les permite producir diversos tipos de moléculas de señalización que facilitan la coordinación orgánica de la respuesta inmunitaria a un patógeno.

Sin embargo, los pacientes con VCHIK que desarrollaron dolor articular intenso tenían más linfocitos T CD4+ monofuncionales.
Incluso años después de la infección inicial, sus linfocitos T producían principalmente una molécula inflamatoria llamada TNF-alfa que ayuda a dirigir la actividad de las células inmunitarias durante una infección, pero, según la experiencia documentada, se supone que el TNF-alfa no persiste mucho tiempo después de la eliminación del virus.

Evidencias y reflexiones
La evidencia del trabajo remarca que las células T CD4+ monofuncionales serían las responsables del dolor articular y la inflamación crónica tras la infección por VCHIK.

Aunque los investigadores admiten que aún resta mucho por aprender, afirman que las futuras terapias que inhiben el TNF-alfa podrían ser prometedoras para el tratamiento de síntomas similares a la artritis en pacientes con VCHIK.

Próximos pasos
El estudio inspira interrogantes importantes, como el destacado al concluir el trabajo: ¿por qué las mujeres de cuarenta y tantos años tienen una mayor probabilidad de desarrollar dolor articular crónico tras la infección por VCHIK?

La continuidad de la investigación ayudará a esclarecer si las células T CD4+ agreden por error los propios tejidos del organismo cuando reaccionan al VCHIK.

El trabajo es consecuencia del creciente abordaje científico que estudia las conexiones entre las infecciones virales y las enfermedades autoinmunes. Otros virus, como el del dengue, transmitido por mosquitos, también pueden causar dolor articular crónico e intenso. Además, muchas personas padecen COVID persistente, inflamación crónica y debilitante de tipo autoinmune que suele aparecer tras la infección por SARS-CoV-2.

Por último, los autores señalan que las preguntas que se formulan pretenden encontrar respuestas a la relación entre los virus y las enfermedades autoinmunes.

Leer el artículo a texto completo en:

Agarwal, Rimjhim et al. Chikungunya virus-specific CD4+ T cells are associated with chronic chikungunya viral arthritic disease in humans. Cell Reports Medicine, Volume 6, Issue 5, 102134

Cambio climático y salud: una amenaza lenta pero más mortal que la pandemia de covid-19

En el año 2000 se le dio nombre a un concepto que ya se sabía desde hace más de un siglo: que la salud humana, la sanidad animal y la salud ambiental están interconectadas. `Una Sola Salud’ (One Health, en inglés) se define como «los esfuerzos de colaboración de múltiples disciplinas (personal médico, veterinario, investigador, etc.) que trabajan local, nacional y globalmente para lograr una salud óptima para las personas, los animales y nuestro medio ambiente».

La aparición del virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, hizo patente la necesidad de reforzar este enfoque. «Intentar ahorrar dinero descuidando la protección del medio ambiente, la preparación para emergencias, los sistemas de salud, las infraestructuras de agua y saneamiento y las redes de protección social ha demostrado ser un falso ahorro, y la factura se está pagando ahora con creces», advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Actualmente, se sabe, por ejemplo, que alrededor del 60 % de las enfermedades infecciosas emergentes que se registran en el mundo proceden de los animales, tanto salvajes como domésticos. En las últimas tres décadas se han detectado más de 30 nuevos agentes patógenos humanos, el 75 % de los cuales tiene su origen en animales.

También conllevan un elevadísimo coste a pagar los problemas de salud pública que ya está causando el cambio climático a nivel mundial. La sequía en África oriental ha afectado a más de 10 millones de personas. Los huracanes en el sur de Estados Unidos han dejado cientos de muertos y miles de personas sin hogar. Los mosquitos están propagando el dengue en cantidades récord más allá de su área de distribución geográfica habitual. El informe del Foro Económico Mundial de enero de 2024, Cuantificación del Impacto del Cambio Climático en la Salud Humana, evaluó los impactos sanitarios y económicos de los fenómenos meteorológicos agravados por el calentamiento global, como inundaciones, sequías, tormentas tropicales y el aumento del nivel del mar.

Dar un vuelco a las funestas previsiones

Para 2050, se proyecta que estos impactos causarán 14,5 millones de muertes adicionales y costarán a la economía mundial 12,5 mil millones de dólares. Anualmente, las pérdidas son comparables al PIB de Singapur. Y a la postre, serán las poblaciones vulnerables, las menos responsables de la crisis climática, las que sufrirán las consecuencias más graves, principalmente en las economías menos desarrolladas.

En este contexto tan preocupante, el Foro Económico Mundial, en colaboración con Oliver Wyman, ha publicado en enero del presente año 2025 el informe Healthcare in a Changing Climate: Investing in Resilient Solutions (`Atención sanitaria en un clima cambiante: invertir en soluciones resilientes’), donde analiza las medidas que la economía mundial puede adoptar para mitigar estos impactos previstos. De acuerdo a todo lo analizado, una de las conclusiones clave confirma que,mediante la inversión en vacunas, medicamentos, dispositivos médicos, tecnología sanitaria y servicios climáticos, se podrían salvar 6,5 millones de vidas, reducir las pérdidas económicas mundiales en 5,8 mil millones de dólares y reducir en mil millones los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) acumulados.

Pero, para ello, «el apoyo activo de los innovadores en ciencias de la vida será crucial, y la perspectiva de estos impactos positivos debería incentivar la colaboración entre los gobiernos, el mundo académico, la sociedad civil y el sector privado», señalan los expertos.

De hecho, la crisis climática exigirá una coordinación global a una escala aún mayor que la necesaria durante la pandemia. La investigación realizada para este informe concluye que se requerirán una serie de inversiones rápidas y focalizadas en I+D por un total de 65 mil millones de dólares durante al menos los próximos cinco años para mitigar los posibles desafíos relacionados con el clima. Esto representa menos del 5 % del gasto anual normal en I+D de la industria farmacéutica.

Asimismo, para abordar eficazmente los impactos del cambio climático en la salud y la economía asociada, es esencial desarrollar mecanismos de financiación innovadores y marcos regulatorios globales armonizados que fomenten la inversión en soluciones sanitarias impulsadas por el clima. Algo que requerirá una acción coordinada entre innovadores en ciencias de la vida, diferentes agencias gubernamentales y naciones, organismos reguladores y organizaciones no gubernamentales, así como actores de los sistemas de salud, inversionistas y el mundo académico.

La integración de datos climáticos y de salud impulsará aún más la innovación, conectando a científicos de diferentes campos de la salud y el medio ambiente, a la vez que crea plataformas y otras herramientas digitales para recopilar y difundir los datos. Así pues, se requerirá el desarrollo de sistemas de distribución e infraestructura eficaces para difundir nuevos protocolos de tratamiento y concienciar al público, a fin de apoyar la transición hacia sistemas de salud resilientes.

Los países en vías de desarrollo, los más vulnerables a la crisis climática

Otro punto que destaca el informe, como ya hemos mencionado, es que las poblaciones más vulnerables de las economías menos desarrolladas sufrirán las consecuencias más graves de las enfermedades provocadas por el clima. Parte del desafío mundial de la atención médica consistirá en adaptar los protocolos y servicios de tratamiento a los entornos locales, fortalecer los sistemas de salud locales y abordar todos los determinantes sociales de la salud. Se necesita un enfoque integral y coordinado para mejorar la capacidad de los sistemas de salud globales para tratar las enfermedades más agravadas por el cambio climático.

«Necesitamos fuertes esfuerzos de mitigación para evitar los impactos más graves del cambio climático en la naturaleza, la economía y las personas», advierten Shyam Bishen, Head of Healthcare del World Economic Forum y Terry Stone, Global Leader of Health and Life Sciences de Oliver Wyman. Sin embargo, la mitigación por sí sola no es suficiente, de manera que, grosso modo, la iniciativa del Foro Económico Mundial se centra en lograr que los sistemas de salud sean más resilientes y adaptables a los impactos del cambio climático. En concreto, se centra en tres pilares clave: generar evidencia para el cambio, promover sistemas de salud más resilientes e incentivar la acción.

«Se necesita una inversión aproximada de 65.000 millones de dólares en prevención, diagnóstico y tratamiento innovadores durante los próximos cinco a ocho años»

Con ese fin analiza los impactos humanos y económicos prevenibles del cambio climático en once enfermedades y afecciones: malaria, dengue, cólera, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático, retraso del crecimiento, hipertensión, enfermedad cardíaca isquémica, muertes y lesiones, enfermedades relacionadas con el calor y asma. Tras una exhaustiva exposición los autores del documento determinan que «una mejor prevención, mejores diagnósticos y nuevos tratamientos podrían reducir a la mitad los impactos del cambio climático en la salud». La evaluación se centra en identificar áreas donde la innovación médica podría tener un impacto significativo.

En este sentido, los hallazgos demuestran oportunidades significativas para mejorar la prevención, en particular en el desarrollo de vacunas. En el caso del dengue, por ejemplo, se han logrado excelentes avances, especialmente con la precalificación de la vacuna TAK-003 por parte de la OMS en 2024. Un mayor desarrollo podría extender este éxito a vacunas para otras afecciones médicas.

Por su parte, el diagnóstico se beneficiaría de una mejora continua, en particular del desarrollo de herramientas asequibles, precisas y fáciles de usar en el punto de atención. En entornos con recursos limitados, la falta de pruebas diagnósticas rápidas y definitivas limita la intervención oportuna y el tratamiento eficaz, por ejemplo, para las enfermedades relacionadas con el calor y el asma. En términos de tratamiento, abordar la farmacorresistencia sigue siendo una necesidad apremiante debido a la baja adherencia al tratamiento y la limitada efectividad de las terapias, lo que obliga a algunos pacientes a tomar el mismo medicamento repetidamente. Este es un problema particularmente extendido en el caso de enfermedades infecciosas como la malaria. Todo esto subraya la necesidad de nuevas vacunas, desarrollo de fármacos y mejores estrategias para garantizar que los pacientes completen sus tratamientos.

Además de las intervenciones tradicionales, las nuevas tecnologías ofrecen importantes oportunidades para reducir el impacto del clima en la salud. Por ejemplo, la tecnología de desalinización se plantea como prometedora para reducir la incidencia de la hipertensión relacionada con el clima, mientras que las soluciones de saneamiento con bajo consumo de agua podrían reducir las enfermedades entéricas asociadas al retraso del crecimiento.

Finalmente, los servicios climáticos para la salud, como la recopilación y el uso del conocimiento climático para mejorar las soluciones sanitarias, podrían mejorar la efectividad de las respuestas médicas al cambio climático. Dichos servicios pueden aprovechar una variedad de lecturas climáticas (temperatura, precipitaciones, viento, etc.) y datos no meteorológicos (producción agrícola, tendencias sanitarias, cartografía de infraestructuras, etc.).

Este enfoque permite realizar análisis robustos de riesgos y vulnerabilidad, al igual que desarrollar proyecciones y escenarios a largo plazo. Por ejemplo, los principales servicios climáticos podrían predecir brotes de enfermedades infecciosas con hasta dos meses de antelación. Al integrar estas predicciones con los servicios de salud, pueden mejorar significativamente las medidas preventivas y preparar los sistemas de salud para mitigar los impactos, lo que podría resultar en una reducción de hasta un 25% en la incidencia de dichas enfermedades.

En el mismo apartado se constata también cómo el desarrollo de soluciones para abordar las necesidades médicas no satisfechas de enfermedades de alta prioridad ofrece una oportunidad única para reducir significativamente los impactos proyectados del cambio climático, tanto en la carga de enfermedad como en las pérdidas económicas para 2050. Al comienzo del texto hemos detallado las cifras más significativas, como los 14,5 millones de muertes evitables (un 45%, aproximadamente) y un coste acumulado de 12,5 billones de dólares para la economía mundial, situación que se puede revertir mediante inversiones en vacunas, medicamentos, dispositivos médicos, tecnología sanitaria y servicios climáticos. Se podrían llegar a salvar 6,5 millones de vidas, reducir las pérdidas económicas mundiales en 5,8 billones de dólares y acumular 1.000 millones menos de años de vida ajustados por discapacidad.

Garantizar la sostenibilidad del sistema a largo plazo

El retraso del crecimiento, una preocupación importante para la salud infantil, también es factible de ser mitigado en más del 45%, evitando 1,3 millones de defunciones y ahorrando más de 753.000 millones de dólares en pérdidas económicas. Las intervenciones dirigidas a la malaria podrían reducir 180 millones de AVAD y prevenir más de 3,6 millones de muertes para 2050, a la vez que ahorran 450 000 millones de dólares en pérdidas económicas. El dengue, otra enfermedad transmitida por vectores, podría reducir su impacto global en un 63 %, previniendo 66 000 muertes y ahorrando 89.000 millones de dólares en pérdidas económicas. Las enfermedades relacionadas con el calor, otra amenaza creciente debido al cambio climático, podrían disminuir su mortalidad en 50%, salvando más de 800.000 vidas y evitando 3,5 billones de dólares en pérdidas económicas.

«Estas cifras resaltan la urgente necesidad de abordar los desafíos de salud sensibles al clima y la oportunidad de aliviar significativamente las cargas humanas y económicas mediante soluciones específicas. Una oportunidad de actuar que no solo consiste en salvar vidas, sino también en garantizar la sostenibilidad económica a largo plazo. Al reducir la carga de enfermedades y los costos asociados, los gobiernos y las empresas pueden asignar recursos de forma más eficiente, lo que se traduce en poblaciones más sanas y productivas», recuerda el informe.

No en vano, los beneficios a largo plazo de disminuir la carga de estas enfermedades van más allá de los ahorros inmediatos en atención médica, e incluyen el fomento de un mayor crecimiento económico y la reducción de la pobreza en las regiones más vulnerables a los impactos climáticos. «Abordar estas necesidades médicas insatisfechas con soluciones innovadoras para el clima y la salud es fundamental para construir sistemas de salud resilientes y apoyar el desarrollo sostenible en un mundo en constante cambio», recalca el texto.

En resumidas cuentas, Healthcare in a Changing Climate: Investing in Resilient Solutions insta a los gobiernos y la industria a unir fuerzas ahora para movilizar los sistemas globales de salud pública e impulsar la innovación en ciencias de la vida para anticiparse a la crisis que avanza. Esta inversión, aseguran los expertos, salvará vidas y evitará pérdidas económicas. «Se necesita un esfuerzo coordinado a nivel mundial para mitigar los impactos del cambio climático en la salud, similar al que permitió a la economía mundial superar la pandemia de COVID-19. La crisis climática se desarrollará más lentamente, pero será aún más mortal».

A este respecto, llega a la conclusión que el apoyo debe centrarse «en la construcción de un modelo económico viable para intervenciones sostenibles que se base en mecanismos de financiación multilaterales, con alianzas público-privadas globales para financiar la I+D necesaria y construir la infraestructura sanitaria necesaria para difundir el tratamiento y la atención, a la vez que se lleva a cabo una ambiciosa campaña de educación pública».

Una respuesta coordinada, sentencia el artículo, podría reducir significativamente las consecuencias negativas para la salud y la economía mediante una inversión estratégica y consistente. «Es posible evitar casi la mitad de los impactos en la salud y las pérdidas de productividad que se prevé que ocurran para 2050 en ocho áreas clave de enfermedades provocadas por el clima, junto con el 45 % de las muertes y el 23 % de los costos de atención médica. Esto podría lograrse con una inversión aproximada de 65.000 millones de dólares en prevención, diagnóstico y tratamiento innovadores durante los próximos cinco a ocho años. Solo se necesita la determinación de anticiparse al problema».

Puedes descargar el artículo en PDF 

El control de la glucemia podría mejorar la recuperación de una intervención de cataratas en personas diabéticas

La catarata diabética, similar a la catarata senil, es la forma más prevalente de catarata, con una incidencia que aumenta en correlación con la duración de la diabetes, representan aproximadamente el 65,5 % de las complicaciones oculares diabéticas. Con frecuencia, este tipo de cataratas se desarrollan más rápidamente y tienen un mayor grado de opacidad que otras crónicas.

Por otra parte, el edema macular y el engrosamiento retiniano tras la cirugía de catarataspueden provocar problemas de visión, especialmente en casos con alto nivel de glucosa. La concentración sanguínea de hemoglobina glucosilada (HbA1c) desempeña un papel importante en la evaluación del control diabético y está estrechamente relacionada con el pronóstico de la cirugía de cataratas.

Con el objetivo de investigar la correlación entre los niveles de HbA1c posoperatorios, el edema macular cistoide (EMC) y el grosor macular central (GMC) posoperatorios en pacientes con cataratas diabéticas, expertos del Hospital Lanzhou Bright Eyesight (China) llevaron a cabo un estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista ‘Clinical Ophthalmology.

Según aseguró elinvestigador principal, Rui Ding, «pocos estudios se han centrado en la relación entre el control de la glucosa en sangre posoperatoria y las complicaciones», quien, además, indica que «existe evidencia sustancial de que mantener los niveles de glucosa en sangre entre 80 y 180 mg/dl durante el posoperatorio se asocia con mejores resultados quirúrgicos».

Para el estudio se realizó un análisis retrospectivo en 80 pacientes con cataratas diabéticas. Los casos  se dividieron en dos grupos, según el control de glucosa en sangre: 56 casos (56 ojos) en el grupo de tratamiento intensivo (HbA1c ≤ 7.0 %) con insulina combinada con agentes hipoglucemiantes orales; y 24 casos (24 ojos) en el grupo de tratamiento estándar.

Los pacientes que recibieron el tratamiento estándar mostraron un engrosamiento significativo del GMC y EMC a los 3 y 6 meses del postoperatorio. Los niveles de HbA1c se correlacionaron positivamente con el EMC y el GMC a los 1, 3 y 6 meses del postoperatorio, con una buena eficacia predictiva.

Los autores del estudio destacan la utilidad del mismo para desarrollar un manejo individualizado de los pacientes diabéticos con cataratas y un plan más preciso de monitorización y control de la glucemia. Desde su perspectiva, investigaciones futuras, basadas en el objetivo óptimo de control glucémico, desarrollarán un programa de manejo glucémico y su sistema de evaluación para controlar con precisión la glucemia del paciente y permitir una atención más integral.

Leer el texto completo del artículo en:

Ding R, Wu B, Sun Y, Zhang X, Mi H, Kong Y, Ma Y. Correlation of Blood Glucose Control With Cystoid Macular Edema and Central Macular Thickness After Cataract Surgery in Diabetics. Clin Ophthalmol. 2025;19:1129-1138
https://doi.org/10.2147/OPTH.S506122

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