Archivos Anuales 2025

La terapia contra el VIH puede acelerar el envejecimiento: ¿cómo se afronta este nuevo desafío?

La llegada de la terapia antirretroviral (TAR) supuso un punto de inflexión en la historia del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Antes de su desarrollo, la infección por VIH conducía habitualmente a la fase más avanzada y grave de la enfermedad: el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), que a menudo resultaba mortal.

En la actualidad, el tratamiento suprime la replicación viral de manera sostenida, transformando el VIH en una patología crónica manejable y mejorando significativamente la salud y la longevidad de innumerables personas con el virus.

Un cóctel providencial

La TAR consiste en la combinación estratégica de diversos fármacos –a menudo se compara con un “cóctel”– para inhibir la replicación del VIH, es decir, impedir que el virus se multiplique dentro del cuerpo. Su eficacia es tan grande que la carga viral (la cantidad de virus en la sangre) puede reducirse hasta niveles indetectables en las pruebas de laboratorio. Eso disminuye drásticamente la mortalidad y la aparición de enfermedades graves vinculadas al patógeno.

Así, millones de personas han visto cómo el VIH ha pasado de desencadenar una enfermedad con un pronóstico fatal a convertirse en una condición crónica que permite una vida plena y prolongada. Las proyecciones indican que, para el año 2030, el 73 % de esta población superará los 50 años de edad.

Un beneficio adicional radica en que, al alcanzar y mantener una carga viral indetectable, se elimina el riesgo de transmisión sexual del VIH. Este concepto fundamental, conocido globalmente como Indetectable = Intransmisible (I=I), representa un avance revolucionario.

Envejecimiento prematuro

Por consiguiente, millones de personas con VIH disfrutan de una esperanza de vida cercana a la de la población general, siempre y cuando mantengan el tratamiento. Sin embargo, con la terapia antirretroviral han surgido nuevos desafíos.

Uno de ellos, que está actualmente llamando la atención, es el llamado “envejecimiento prematuro”. Conforme las personas con VIH viven más años, aumenta su predisposición a desarrollar otras enfermedades asociadas a la edad y que incluyen dolencias cardiovasculares, hepáticas, renales, metabólicas, cáncer o deterioro cognitivo y demencia. Agrupadas bajo el término de eventos no SIDA (ENoS), suelen aparecer con más frecuencia y alrededor de 10 años antes en las personas con VIH.

Las dimensiones de este efecto son considerables. Más del 60 % de las personas con VIH con edades comprendidas entre los 18 y 49 años ya padecen al menos un ENoS, y resulta especialmente alarmante que estos eventos sean la causa subyacente de más del 66 % de las muertes en esta población.

Los datos subrayan que, a pesar de la notable efectividad de la terapia, la propia infección crónica o su tratamiento pueden dejar secuelas a largo plazo. Se plantean, por tanto, nuevos interrogantes y retos para la comunidad médica y científica.

¿Por qué se acelera el envejecimiento?

El envejecimiento prematuro en personas con VIH es un proceso complejo. Se debe a una interacción de variables biológicas, farmacológicas y sociales que aceleran los procesos degenerativos inherentes a la edad.

Los principales factores implicados son:

  1. Activación inmune crónica e inflamación persistente. Aunque la terapia antirretroviral controla eficazmente el VIH, no lo erradica por completo. La presencia residual del virus o sus componentes mantiene al sistema inmunitario en un estado de alerta y activación constante. Este fenómeno, conocido como inflamación crónica de bajo grado (o inflammaging), genera un desgaste progresivo en el organismo.
  2. Estrés oxidativo y daño tisular. La propia infección por VIH y la inflamación crónica persistente incrementan el estrés oxidativo, un proceso similar a la oxidación de los metales. Las moléculas reactivas dañan las células y los tejidos de forma continua, contribuyendo a su envejecimiento prematuro.
  3. Alteraciones del microbiota intestinal (disbiosis). El VIH puede dañar la barrera intestinal y trastocar el delicado equilibrio del microbiota (comunidad de microorganismos, principalmente bacterias, que habitan en nuestro intestino). Esta alteración puede permitir el paso de componentes bacterianos a la sangre, lo que contribuye a la inflamación sistémica y, por ende, al envejecimiento acelerado.
  4. Toxicidad farmacológica y disfunción mitocondrial. Algunos fármacos antirretrovirales, especialmente los más antiguos, pueden tener efectos a largo plazo. Estos pueden interferir con el metabolismo energético y dañar las mitocondrias (las “centrales energéticas” de nuestras células), comprometiendo su función óptima y la salud celular general.
  5. Coinfecciones. Muchas personas con VIH también conviven con otras infecciones virales crónicas, como el citomegalovirus, los virus del herpes, el virus del papiloma humano o los virus de la hepatitis. Estas coinfecciones pueden exacerbar la inflamación crónica y la activación inmune. Por tanto, aceleran el proceso de envejecimiento y, en algunos casos, complican el manejo del VIH.
  6. Factores psicosociales. El estrés crónico derivado del estigma social, la discriminación, la ansiedad o la depresión impacta negativamente en la salud física y mental. Estas condiciones pueden dificultar la adherencia al tratamiento antirretroviral y a un estilo de vida saludable, factores cruciales para el bienestar a largo plazo.
  7. Estilos de vida y factores conductuales. Ciertos hábitos pueden ser más prevalentes en algunas personas con VIH (a menudo ligados a factores psicosociales), como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o el uso de otras sustancias. Tales comportamientos aumentan el desgaste fisiológico y contribuyen significativamente al envejecimiento prematuro.

Es importante destacar que las mujeres con VIH pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar ENoS en comparación con los hombres. Se atribuye, en parte, a diferencias en la respuesta inmunitaria e inflamatoria, que tiende a ser constitucionalmente más robusta en las mujeres.

Por añadidura, este escenario puede verse agravado por la menopausia, que además puede ser inducida prematuramente por la propia infección por VIH o factores asociados, intensificando los procesos ligados al envejecimiento.

Vivir con salud y plenitud los años adicionales

Ante la realidad de los ENoS, la clave para mejorar la calidad de vida de las personas con VIH reside en un abordaje integral y colaborativo entre diversos profesionales sanitarios, junto con un firme compromiso para superar los desafíos actuales y futuros.

Las líneas de acción prioritarias incluyen potenciar la información y educación, fortalecer la prevención, desarrollar tratamientos más personalizados, comprender mejor los mecanismos de la inflamación crónica e impulsar la investigación de nuevas terapias.

Si bien la ciencia ha conseguido prolongar la esperanza de vida, el gran reto pendiente es garantizar que estos años adicionales se vivan con salud y plenitud.

Bloquear ACBP podría abrir nuevas vías terapéuticas contra la obesidad y la diabetes

La obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares son cada vez más comunes en la población. El tejido adiposo pardo tiene una función protectora contra estas enfermedades prevalentes, ya que quema calorías y puede generar calor corporal a partir de la grasa. Sin embargo, a medida que el cuerpo envejece, la actividad del tejido adiposo pardo disminuye. Esta inactivación del tejido adiposo pardo, también típica de las personas con obesidad, sigue siendo poco estudiada en la literatura científica.

Ahora, un estudio publicado en Molecular Metabolism ha identificado por primera vez una molécula capaz de reprimir la actividad del tejido adiposo pardo. Este hallazgo abre nuevas vías para entender los mecanismos que conducen a la inactivación de este tipo de tejido, fundamental en el metabolismo de las grasas.

Además, plantea la posibilidad de revertir dicha función represora, lo que podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas frente a la obesidad y las enfermedades cardiometabólicas.

La molécula ACBP

El estudio demuestra que la molécula ACBP (Acyl CoA-binding protein) desempeña un papel clave en la regulación del tejido adiposo pardo (BAT, por sus siglas en inglés), al actuar como un potente inhibidor de su actividad termogénica. Los investigadores observaron que, ante estímulos relacionados con el frío o la activación noradrenérgica, la expresión y liberación de ACBP por parte de los adipocitos marrones disminuye notablemente, lo que facilita la activación del BAT. Esta reducción parece estar vinculada a mecanismos intracelulares como la autofagia y la inhibición de la transcripción del gen Acbp.

En modelos murinos, la eliminación específica del gen ACBP en el BAT produjo una remodelación del transcriptoma y cambios histológicos compatibles con una mayor capacidad de generación de calor. Estos animales mostraron además un mejor estado metabólico general, tanto en condiciones normales como en contextos obesogénicos, con mejoras en la regulación de la glucosa y una protección frente al desarrollo de obesidad, sin que ello implicara una alteración en la ingesta calórica. El aumento del gasto energético observado sugiere que la ausencia de ACBP potencia la función termogénica del BAT.

Los efectos observados no se limitaron al depósito interescapular de grasa parda (iBAT), ya que también se registraron cambios en tejidos similares como los adipocitos perivasculares. Esto refuerza la idea de que la acción local de ACBP —ya sea intracelular, autocrina o mediada por secreción vascular— puede tener repercusiones a nivel sistémico.

Regulación al alza de genes estimulados por el frío

El análisis transcriptómico del BAT en estos modelos identificó la regulación al alza de varios genes estimulados habitualmente por el frío y por señales noradrenérgicas, entre ellos Gsta3 y Dhrs9, hasta ahora no asociados con la biología del tejido adiposo pardo. Su implicación funcional requerirá investigaciones adicionales.

Asimismo, los niveles circulantes de ACBP no se vieron afectados por la eliminación específica en el BAT, lo que sugiere que este tejido contribuye poco al ACBP sistémico o que otros órganos pueden compensar su producción. No obstante, el impacto local sobre la actividad del BAT fue evidente, lo que apunta a un papel clave del ACBP en la regulación intrínseca del metabolismo energético.

Experimentos in vitro confirmaron que el ACBP extracelular puede suprimir significativamente la actividad metabólica y termogénica de los adipocitos marrones, además de inducir una señalización proinflamatoria. Esta acción incluye la inhibición de rutas intracelulares esenciales, como la activación de la quinasa p38 MAP y la fosforilación de CREB, procesos fundamentales para iniciar la respuesta termogénica.

Papel del receptor GABA-A

Aunque aún no se ha determinado con precisión el receptor celular responsable de estos efectos, estudios previos apuntan al receptor GABA-A como mediador de la acción del ACBP en el cerebro, y se ha identificado una posible implicación de su subunidad gamma-2 en tejidos periféricos.

De acuerdo con bases de datos transcriptómicas, los niveles de expresión de estas subunidades son elevados en el BAT y tienden a disminuir cuando el tejido se activa con frío, lo que refuerza la hipótesis de un papel regulador del eje ACBP/GABA-A en la termogénesis.

Por otra parte, el bloqueo de ACBP en medios de cultivo mediante anticuerpos replicó parcialmente los efectos observados con su inhibición genética, incluyendo la promoción de la lipólisis, lo que sugiere un posible enfoque terapéutico.

En conjunto, los hallazgos revelan la existencia de un mecanismo de autorregulación en el que la activación del BAT reduce la expresión de ACBP, mientras que esta molécula, a su vez, reprime la actividad termogénica del tejido, generando un bucle de retroalimentación negativa. En condiciones de temperaturas elevadas, la expresión y secreción de ACBP aumenta, lo que podría contribuir a inhibir la actividad del BAT.

Los niveles elevados de ACBP se han relacionado con obesidad, diabetes, inflamación, enfermedades cardiometabólicas y envejecimiento, todas ellas condiciones asociadas con una baja actividad del BAT. Estos resultados respaldan la hipótesis de que el bloqueo de ACBP —tanto a nivel local como sistémico—podría tener beneficios terapéuticosen distintas patologías metabólicas.

Asimismo, se plantea que la modulación de ACBP podría ser útil para controlar situaciones clínicasen las que el exceso de actividad del BAT resulta perjudicial, como en casos de caquexia relacionada con cáncer o hipermetabolismo tras quemaduras graves.

Leer el texto completo del artículo en:

Albert Blasco-Roset, Tania Quesada-López, Alberto Mestres-Arenas, Joan Villarroya, Francisco J. Godoy-Nieto, Rubén Cereijo, Celia Rupérez, Ditte Neess, Nils J. Færgeman, Marta Giralt, Anna Planavila, Francesc Villarroya.
Acyl CoA-binding protein in brown adipose tissue acts as a negative regulator of adaptive thermogenesis,
Molecular Metabolism, Volume 96, 2025, 102153, ISSN 2212-8778. https://doi.org/10.1016/j.molmet.2025.102153.

 

Tendencia clínica: Cáncer de próstata

Semanalmente, el equipo de Medscape identifica un término de interés clínico, analiza su relevancia actual y presenta una infografía que se aplique a su práctica clínica. El 11 de junio se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Próstata,  uno de los tumores más diagnosticados en la población masculina, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de la detección temprana y el tratamiento oportuno de esta enfermedad.

Según datos de GLOBOCAN, en 2022 se registraron 1.467.854 nuevos casos de este cáncer y 397.430 fallecimientos en todo el mundo.

El cáncer de próstata usualmente se detecta en etapas iniciales y progresa lentamente; menos de 10 % de los pacientes presenta enfermedad metastásica de inmediato, aunque alrededor de un tercio llegará a presentar metástasis en algún momento de su trayectoria clínica.

Factores hormonales, inflamación, mutágenos, oncogenes y factores hereditarios aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad, incluso se considera al plaguicida trifluralina, agente carcinógeno, responsable de alta mortalidad en pacientes con cáncer de próstata.

El antígeno prostático específico es la herramienta de tamizaje, pero están disponibles otras que permiten un cribado más inteligente, como los modelos de riesgo personalizados que facilitan realizar resonancia magnética prostática multiparamétrica.

Se debe efectuar una biopsia en los pacientes en quienes se sospeche la presencia de un tumor clínicamente significativo. Para mejorar la selección de dichos pacientes el ensayo GOTEBORG-2 mostró que se pueden usar antígeno prostático y resonancia magnética. Mientras que los datos del ensayo OPTIMUM resaltan que las biopsias de próstata guiadas por microecografía no son inferiores a las guiadas por resonancia magnética, detectando incluso más tumores clínicamente significativos.

Vea el texto completo en: Cáncer de próstata – Medscape – 16 de jun de 2025 (debe registrarse en el sitio web).

Novedades de la actualización de la guía GEMA 5.5

La Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA) acaba de presentar la actualización de su contenido con la nueva edición GEMA 5.5 en la que ha incorporado los avances clínicos y farmacológicos que se han ido sucediendo en el manejo del asma. Esta guía, elaborada por expertos de casi una veintena de sociedades científicas, nacionales e internacionales, constituye un documento fundamental para el abordaje clínico del asma, ampliamente reconocido en el ámbito hispanohablante. La nueva edición de GEMA 5.5 tiene su acceso disponible aquí.

Entre las principales novedades de esta edición destaca la identificación de nuevos factores de riesgo para el desarrollo del asma. En concreto, se ha incorporado el peso muy bajo al nacer, por debajo de los 1.500 gramos, como factor claro de riesgo para desarrollar la enfermedad, algo que no figuraba en versiones anteriores y que amplía el conocimiento clínico sobre su etiopatogenia.

En esta actualización, además, se ha redefinido el objetivo terapéutico del tratamiento. Mientras que en versiones previas se ponía el acento en el control de los síntomas y la reducción de exacerbaciones, ahora se plantea como meta alcanzar y mantener la ‘remisión clínica’ de forma temprana. Dicha remisión se define como la ausencia total de síntomas asmáticos y exacerbaciones durante al menos 12 meses consecutivos sin necesidad de glucocorticoides sistémicos, acompañada de una función pulmonar estable y normalizada.

Este enfoque propone una intervención más proactiva, orientada no solo al control, sino también a la optimización de la función pulmonar desde fases tempranas. En palabras del Dr. Carlos Almonacid, coordinador del Comité Ejecutivo de GEMA: «Esta versión incluye importantes innovaciones destinadas a mejorar la calidad de vida de los pacientes, agilizar la respuesta clínica y optimizar la gestión terapéutica desde la infancia hasta la edad adulta».

En cuanto al tratamiento farmacológico, «especial atención merece la población pediátrica, donde la nueva guía simplifica y unifica el tratamiento mediante los esquemas de MART (tratamiento de mantenimiento y rescate con el mismo dispositivo)», apuntó el Dr. Vicente Plaza, asesor del Comité Ejecutivo de GEMA. Esto supone un paso más respecto a su recomendación anterior más cautelosa.

Lea el texto completo en: Novedades de la actualización de la guía GEMA 5.5 – Medscape – 18 de jun de 2025 (debe registrarse en el sitio web).

Avances en la aplicación de la prevención del consumo de sustancias basada en evidencia en América Latina: el registro del programa Evidencia Viva

Los registros de programas basados en evidencia son herramientas esenciales en la ciencia de la prevención, ya que proporcionan evaluaciones estructuradas de la eficacia de las intervenciones para orientar tanto a los responsables de la toma de decisiones políticas como al personal clínico. Si bien los registros ya establecidos, como Blueprints for Healthy Youth Development y Xchange, han permitido catalogar los programas basados en evidencia, en América Latina no se ha dispuesto de un repositorio específico para la Región y adaptado a sus propios desafíos de prevención.

Evidencia Viva se elaboró para subsanar esa brecha mediante la evaluación y clasificación sistemática de los programas de prevención del consumo de sustancias implementados y evaluados en América Latina. La iniciativa se basa en modelos establecidos de registros de programas basados en evidencia, y utiliza criterios de inclusión rigurosos y un proceso de revisión multidisciplinar por expertos para evaluar la eficacia de las intervenciones.

Los programas se clasifican en cinco niveles, de beneficiosos a potencialmente perjudiciales, para garantizar que los responsables de la toma de decisiones tengan acceso a una información transparente y fiable. Las evaluaciones iniciales del registro incluyen intervenciones de Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México, Perú y Uruguay, y permitieron detectar tanto los programas eficaces como los ineficaces.

Es de destacar que programas como Unplugged y Keepin’ It REAL han mostrado efectos positivos, mientras que con otros, como PROERD (la adaptación brasileña de DARE) y #Tamojunto, se han observado efectos limitados o incluso negativos.

A pesar de su potencial para fortalecer la prevención basada en evidencia en la Región, Evidencia Viva enfrenta varios desafíos, tales como el número limitado de programas evaluados de manera rigurosa, las disparidades en la capacidad de investigación entre los países latinoamericanos y la necesidad de un financiamiento sostenido para garantizar la viabilidad a largo plazo. Este proyecto contribuye a la accesibilidad y la difusión de intervenciones validadas, y brinda apoyo para la elaboración de políticas fundamentadas y estrategias más eficaces de prevención del consumo de sustancias. Sin embargo, para garantizar su sostenibilidad, será necesario seguir invirtiendo en capacidad de investigación, financiamiento y colaboración regional.

Vea el texto completo en inglés:

Sanchez ZM, Burkhart G, Hoffmann EV, Salazar F, Gervilla E. Advancing the implementation of evidence-based substance use prevention in Latin America: the Evidencia Viva program registry. Rev Panam Salud Publica. 2025;49:e64.

  • Categorías de anuncio

    open all | close all
  • Categorías de aviso

  • Categorías de editoriales

  • Categorías de entrevista

  • Categorías de informes y sello

    open all | close all
  • Categorías sello – entidades

    open all | close all
  • Categorías de Noticia

    open all | close all
  • Secciones de noticias

    open all | close all
  • Archivo Anuncios

  • Archivo Avisos

    • Archivo Editoriales

      • Archivo Entrevistas

        • Archivo Informe y sello

        • Archivo Nota Oficial

          • Archivo Noticias

          • Archivo Obituarios

            • Actualidad

            • Salud es el Tema