Archivos Anuales 2025

Curso pre-evento EUREKA 2025: Plataforma de gestión de eventos Open Conference Systems

Como parte de la Feria de Innovación y Aplicación Científica Eureka 2025 que convoca la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, se celebrará el curso pre-evento Plataforma de gestión de eventos Open Conference Systems.

Este curso es auspiciado por la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, la Sociedad de Informática Médica de Villa Clara y el Consejo Provincial de Sociedades Científicas de la Salud del territorio.

Será impartido por la M. Sc. Ana Gloria Martínez Díaz, del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (CNICM) y es válido para acreditación curricular (otorga 1 crédito académico) con entrega de certificación oficial de participación.

Fecha: 20 y 22 de mayo del 2025
Horario: 2:00 p.m.
Lugar: Laboratorio de computación. Facultad de Ciencias Médicas “Calixto García”.

Cuota de inscripción:

Estudiantes cubanos: $ 30 CUP
Profesionales/docentes cubanos: $ 50 CUP

Método de pago:

Transferencia bancaria a la cuenta: 9205-9598-7961-7802
Confirmar el pago a: +53 54775876

Inscripción:

El registro es obligatorio y se realizará mediante el formulario: https://forms.gle/Vre9hizgQgTNREea7

No pierda la oportunidad de conocer y aprender a gestionar este servicio que ofrece el CNICM-Infomed a las instituciones del Sistema Nacional de Salud para realizar conferencias y reuniones virtuales a través de audio, video y chat.

¿Dónde nace la consciencia? Teorías rivales se enfrentan

En el ámbito científico, pocas preguntas generan tanto debate como el origen de la consciencia humana. Ahora, un ambicioso experimento, que ha tardado siete años en realizarse, ha puesto a prueba las dos teorías neurocientíficas más prominentes sobre este enigma, desatando una controversia que va más allá de lo puramente científico.

El debate científico sobre la consciencia: IIT vs GNWT

El estudio, que involucró a 256 participantes y 12 laboratorios colaboradores, conocido como el Consorcio Cogitate, sometió a los participantes a diversas pruebas visuales mientras monitoreaban sus cerebros utilizando tres técnicas diferentes de neuroimagen. El objetivo era claro: poner cara a cara a las dos teorías más sonadas y rivales que intentan explicar cómo surge la consciencia en nuestro cerebro: la teoría de la información integrada (IIT) y la teoría del espacio de trabajo neuronal global (GNWT).

Las dos teorías difieren tanto en sus planteamientos que casi parecen hablar de fenómenos distintos. La GNWT sugiere que una red de áreas cerebrales destaca piezas importantes de información, llevándolas al primer plano de nuestra mente. Cuando esta información compite por la atención en las regiones cerebrales, y supera a otras señales, se difunde ampliamente por el cerebro, generando la experiencia consciente. Este proceso está vinculado principalmente a la corteza prefrontal, en la parte delantera del cerebro.

La TII, por su parte, parte de una definición más abstracta: propone que la consciencia emerge de la integración matemática de información dentro de un sistema. Si las distintas partes del cerebro intercambian información de forma muy conectada y unificada, actuando como un todo, aparece la experiencia consciente. Según esta teoría, la conciencia surge de la interacción entre varias partes del cerebro, especialmente en las regiones posteriores, y puede cuantificarse mediante una medida conocida como «phi»; cuanto más integrada esté la información, mayor será el valor phi y mayor la conciencia.

«Las dos teorías son criaturas muy diferentes», explica a Scientific American Christof Koch, científico cognitivo del Instituto Allen en Seattle y coautor del estudio publicado en Nature.

Resultados del estudio sobre consciencia humana

Los resultados del experimento, liderado por Lucia Melloni del Instituto Max Planck de Estética Empírica, fueron sorprendentemente inconclusos. Mientras algunos hallazgos favorecían a la IIT, como la decodificación de características visuales en regiones posteriores del cerebro y una actividad neuronal más sostenida durante la percepción consciente, otros patrones de sincronicidad se alineaban mejor con las predicciones de la GNWT.

Lo cierto es que, como reconoce el doctor Anil Seth, catedrático de neurociencia cognitiva y computacional de la Universidad de Sussex, «estaba claro que ningún experimento refutaría de forma decisiva ninguna de las dos teorías».

«Dicho todo esto, los resultados de la colaboración siguen siendo muy valiosos: se ha aprendido mucho sobre ambas teorías y sobre en qué parte del cerebro se puede descodificar la información sobre la experiencia visual», agregó.

En ese sentido, más allá del duelo técnico, los datos abren nuevas preguntas sobre dónde –y cómo– se genera la consciencia. Por ejemplo, la investigación demostró que existe una conexión funcional entre las neuronas de las primeras áreas visuales (en la parte posterior del cerebro) y las áreas frontales, lo que nos ayuda a entender cómo nuestras percepciones se vinculan a nuestros pensamientos. Además, los hallazgos restan importancia a la corteza prefrontal en la consciencia, sugiriendo que, aunque es crucial para el razonamiento y la planificación, la consciencia en sí podría estar más vinculada al procesamiento sensorial y la percepción.

Como resume elegantemente el estudio del Instituto Allen: «La inteligencia consiste en hacer, mientras que la consciencia consiste en ser».

Controversia ética: implicaciones de las teorías de consciencia

El empate técnico no ha apaciguado los ánimos. Y es que el verdadero drama se desató fuera del laboratorio. Tras la publicación preliminar del estudio en 2023, un grupo de 124 científicos firmó una carta abierta acusando a la IIT de ser «pseudociencia», argumentando que no es falsable, es decir, que no puede refutarse experimentalmente. En esa misma línea, un segundo artículo firmado por 100 investigadores reiteró sus críticas: falta de predicciones precisas e incompatibilidad con las leyes físicas.

Además, la polémica se ha visto alimentada por las implicaciones éticas de la IIT. Según sus críticos, la teoría podría sugerir que sistemas como computadoras inactivas, plantas e incluso fetos tempranos podrían poseer algún tipo de consciencia.

«En los casos de pacientes en coma, la conciencia de la IA y los abortos, nos preguntamos ‘cómo sabemos si el paciente, el feto o la IA son conscientes’. Todavía no podemos usar la actividad cerebral para responder adecuadamente a esta pregunta y sería peligroso, en esta etapa, basar nuestras respuestas en cualquier teoría que no esté empíricamente validada», advierte Chris Frith, de la Universidad de Londres, firmante de ambas críticas.

Por su parte, los defensores de la IIT, como Christof Koch del Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro, atribuyen la reacción negativa a los celos profesionales. «La IIT fue percibida como más sexy que otras teorías, recibiendo más atención y dinero», aseguró Koch a New Scientist. «Cualquier inferencia o implicación de una teoría debería ser irrelevante para la cuestión de si es correcta o no».

Seth, por su parte, aporta una perspectiva histórica al debate, recordando cómo otras teorías revolucionarias, desde el heliocentrismo hasta la evolución darwiniana, fueron inicialmente rechazadas por sus implicaciones. «El consecuencialismo no es una razón válida para rechazar una teoría como no científica», afirmó al medio científico.

Aplicaciones prácticas: avances en diagnóstico neurológico

La investigación, sin embargo, ha tenido impactos positivos más allá del debate teórico. Los hallazgos podrían tener aplicaciones prácticas importantes, como mejorar la detección de «consciencia encubierta» en pacientes con lesiones graves que no responden -un fenómeno que, según estudios recientes publicados en el New England Journal of Medicine, ocurre en una cuarta parte de los casos, según recoge un comunicado del Instituto Allen.

Melloni, la investigadora principal, resta importancia a la controversia y, en entrevista con New Scientist, aboga por un enfoque más pragmático: «Es solo una telenovela. Lo que necesitamos son más datos, no más cartas». Su equipo planea hacer públicos sus datos para que otros investigadores puedan probar todas las teorías potenciales sobre la consciencia. «La ciencia no se trata de tener razón, se trata de hacer las cosas bien».

Leer el artículo a texto completo en:

Cogitate Consortium., Ferrante, O., Gorska-Klimowska, U. et al. Adversarial testing of global neuronal workspace and integrated information theories of consciousness. Nature (2025). https://doi.org/10.1038/s41586-025-08888-1

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Resultados positivos con nimotuzumab en el cáncer de cuello de útero

Científicos de diversos centros chinos han establecido que la terapia de combinación con nimotuzumab y quimio-radioterapia (QRT) ofrece una tasa de respuesta completa casi dos veces mayor que la QRT sola, en pacientes con cáncer de cuello de útero en estadios IIB-IVA.

Nimotuzumab también incrementó significativamente la tasa de respuesta objetiva, que alcanzó el 98 %. Aunque la combinación tuvo un impacto similar al de la QRT sobre la supervivencia global y la libre de progresión, la incidencia de efectos adversos fue comparable en ambos grupos, a excepción de la anemia de grados 3 y 4, que ocurrió con mayor frecuencia con nimotuzumab.

Jingjing Wang,investigadora de la Central South University y directora del estudio, afirma que, a pesar de la relativamente elevada tasa de supervivencia a los 5 años en este tipo de cáncer, una proporción de las pacientes experimenta recurrencia o enfermedad metastásica tras la QRT, lo que impone la necesidad de desarrollar nuevos tratamientos.

En este sentido los agentes anti-EGFR ofrecen promesa, dado que hasta el 90 % de estos tumores sobreexpresan EGFR, asegura la científica. Estudios preclínicos previos ya habían demostrado que nimotuzumab no sólo inhibe la proliferación celular, sino también la angiogénesis, induciendo además apoptosis, o muerte celular programada, en las células tumorales.

Wang señala que, a diferencia de otros agentes anti-EGFR, nimotuzumab presenta una baja toxicidad, con una especialmente baja incidencia de rash cutáneo en pacientes con glioma, cáncer de páncreas y carcinoma escamoso, entre otros tipos de tumores. Los actuales resultados, obtenidos en pacientes de la práctica clínica habitual, justifican la ulterior exploración de este enfoque terapéutico, concluye la investigadora.

Leer el texto completo del artículo en:

Li J, Wu T, Cai M, Xie C, Ding S, Zou W, Yao J, Wang J. Prognostic analysis of nimotuzumab combined with concurrent chemoradiotherapy for locally advanced cervical cancer: a multicenter real-world study. Sci Rep. 2025 May 7;15(1):15877. doi: 10.1038/s41598-025-98359-4. PMID: 40335598; PMCID: PMC12059138.

Bacterias pulmonares que se alían para evadir el sistema inmunitario

La incidencia de infección por Mycobacterium abscessus está aumentando en pacientes con fibrosis quística, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras enfermedades pulmonares crónicas, lo que lleva a un deterioro acelerado de la función pulmonar. Sorprendentemente, entre el 58 y el 78 % de los pacientes con infección por M. abscessus también están infectados con Pseudomonas aeruginosa, el patógeno más común en estas afecciones. Sin embargo, aún no se comprende muy bien cómo interactúan estas dos especies bacterianas durante la infección.

Ahora, un nuevo estudio liderado por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha descubierto cómo la coinfección por estos dos patógenos pulmonares comunes puede suprimir la respuesta inmunitaria y empeorar el pronóstico de pacientes con enfermedades respiratorias.

Mediante una combinación de experimentos in vitro con células bronquiales humanas y estudios in vivo en modelos de insectos, los investigadores demostraron que cuando estas dos bacterias infectan el organismo al mismo tiempo, el sistema inmunitario se vuelve menos eficaz a la hora de responder. Los hallazgos, publicados hoy en la revista Virulence, aportan nuevos conocimientos sobre por qué las infecciones polimicrobianas son especialmente difíciles de tratar y pueden dar lugar a enfermedades más graves.

“Descubrimos que M. abscessus y P. aeruginosa inhiben mutuamente la progresión de biofilms individuales para formar biofilms mixtos estables».  ExplicaEduard Torrents, investigador principal del grupo Infecciones bacterianas: terapias antimicrobianas del IBEC, profesor asociado de la Universidad de Barcelona (UB), miembro de ICREA Academia y autor del estudio. Las biopelículas, o biofilms, son comunidades de bacterias que se agrupan y secretan una matriz protectora, que actúa como escudo contra los antibióticos y el sistema inmunitario del huésped, lo que las convierte en una causa común de infecciones crónicas.

«Si bien cada uno de estos patógenos es peligroso por sí solo, su efecto combinado crea un entorno en el que el sistema inmunológico es menos capaz de responder». Añade Esther Julián, catedrática de Microbiología de la UAB y autora del estudio. Los resultados mostraron que la presencia conjunta de ambas bacterias provocaba una reducción significativa en la producción de moléculas clave en el proceso de señalización inmunitaria, amortiguando así la respuesta inflamatoria del organismo.

Las coinfecciones pueden impulsar la progresión de la enfermedad

Los experimentos realizados revelaron que, cuando actúa sola, P. aeruginosa desencadena una fuerte respuesta inmunitaria. Esto incluye la sobreexpresión de moléculas proinflamatorias y la activación de los mecanismos de defensa del huésped. Sin embargo, cuando P. aeruginosa está presente junto con M. abscessus, esta respuesta inmunitaria se suprime significativamente, lo que sugiere un efecto inmunosupresor impulsado por la coinfección. Estos resultados fueron coherentes en dos líneas de células epiteliales bronquiales y también se confirmaron utilizando larvas de Galleria mellonella, un modelo animal ampliamente utilizado para estudiar la infección. En estas larvas, las coinfecciones provocaron una muerte más rápida que las infecciones con cualquiera de los dos patógenos por separado, lo que refuerza la conclusión de que la capacidad del sistema inmunitario para combatir la infección se ve comprometida en presencia de ambas bacterias.

El estudio ofrece una de las primeras demostraciones claras de la inmunosupresión causada por la coinfección entre M. abscessus y P. aeruginosa y suscita preocupación respecto a cómo este tipo de infecciones pueden contribuir a la resistencia terapéutica y al deterioro de la función pulmonar, particularmente en pacientes con fibrosis quística y otras enfermedades pulmonares crónicas graves.

«Es posible que los tratamientos futuros deban ir más allá de los antibióticos e incluir terapias inmunomoduladoras para contrarrestar las estrategias de evasión inmunitaria utilizadas por estas bacterias», explica Víctor Campo-Pérez, primer autor del estudio. Estos enfoques podrían ayudar a restaurar una respuesta inmunitaria más equilibrada, mejorando la capacidad del cuerpo para eliminar las infecciones.

Los hallazgos ponen de manifiesto la complejidad de las infecciones polimicrobianas y la importancia de comprender cómo interactúan los patógenos no solo con el huésped, sino también entre sí, y abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas, especialmente para los pacientes vulnerables con enfermedades pulmonares crónicas.

Leer el texto completo del artículo en:

Un antiviral basado en el caparazón de crustáceos, eficaz contra el coronavirus SARS-Cov-2

Varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre ellos el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio, CSIC-UV), el Instituto de Química Orgánica General (IQOG), el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV) del CSIC, junto al Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Raras (CIBERER) y el Centro de Investigación Cooperativa en Biomateriales (CIC biomaGUNE) colaboran en el desarrollo de un nuevo compuesto antiviral basado en quitosano, también llamado chitosán, un material derivado de quitina, una sustancia natural presente en el exoesqueleto de crustáceos como cangrejos y camarones.

ElDr. Alfonso Fernández-MayoralasProfesor de Investigación en el IQOG-CSIC, lidera esta investigación con el objetivo de desarrollar un espray nasal a partir de antivirales derivados de quitosano, que, dispersos en la cavidad nasal, puedan formar una capa protectora en las membranas mucosas, ayudando a reducir la propagación y replicación del virus. «Nuestra propuesta —explica el investigador— es desarrollar un espray nasal para prevenir y tratar infecciones respiratorias virales. En el caso de tratamiento de la infección, nos planteamos desarrollar también un inhalador que permita la administración directa de medicamentos a los pulmones«.

Como el propio Fernández-Mayoralas detalla, todo comienza en el año 2018, cuando «nuestro grupo de investigación descubrió que la transformación química de quitosano mediante una reacción de sulfatación daba lugar a nuevos compuestos con propiedades biológicas similares a los sulfatos de heparano, una familia de polisacáridos tipo heparina que se encuentran en la superficie celular y en la matriz extracelular con funciones biológicas muy relevantes».

Entre esas funciones, por ejemplo, los sulfatos de quitosano mimetizaron la función de los sulfatos de heparano durante la diferenciación y proliferación de células precursoras neurales. «En los primeros meses de 2020, un grupo de investigación británico publicó un trabajo mostrando que el virus que provoca la COVID-19, el SARS-CoV-2 2 (del inglés Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus), se adhiere a los sulfatos de heparano que se encuentran expuestos en la superficie celular antes de unirse al receptor ACE2 e iniciar la infección. A partir de esos resultados, pensamos que nuestros sulfatos de quitosano expuestos en el medio extracelular pudieran actuar como trampa señuelo al que se uniese el virus, evitando que se adhiera a las células epiteliales y ralentizar de este modo el proceso de infección».

Con poder viricida

Experimentos realizados en cultivos celulares mostraron que algunos de estos compuestos bloquean la entrada viral de un modo irreversible, es decir, tienen poder viricida, al unirse a proteínas de la envoltura de los virus. «La interacción de nuestro compuesto con los virus es principalmente de tipo electrostático, entre las cargas negativas de los sulfatos en el quitosano y cargas positivas de las proteínas de la envoltura de los virus. Aunque este tipo de interacción química es débil, la existencia de múltiples contactos de este tipo le hace ser una interacción estable. En menor medida, existen también interacciones de tipo hidrofóbico que creemos son las que confieren el carácter viricida a nuestra molécula», explica el investigador.

La investigación de Fernández-Mayoralas y su equipo con uno de los compuestos obtenidos «demostró que es capaz de inhibir la infección por diversas variantes del SARS-CoV-2, el virus que provoca la COVID-19, y por distintas cepas del virus respiratorio sincitial (VRS), que afecta especialmente a bebés y personas mayores».

Además, se ha analizado la seguridad del compuesto en modelos animales y no se han encontrado signos de toxicidad tras su administración reiterada por vía intranasal. Fernández-Mayoralas añade que «en otro aspecto del estudio realizado, cabe destacar que para la síntesis de los antivirales empleamos una materia prima abundante y que se obtiene de los residuos generados durante el procesamiento de crustáceos, como los caparazones de camarón, langosta y cangrejo».

En esta investigación, se constató que «en ratones infectados con SARS-CoV-2, la administración del antiviral antes de la infección redujo la carga viral en más de seis órdenes de magnitud. Incluso cuando se aplicó después de la infección, se observó una disminución significativa del virus en los pulmones de los animales tratados. De manera similar, en modelos de infección por el virus respiratorio sincitial (VRS), el compuesto redujo de manera notable la replicación viral».

Fernández-Mayoralas precisa que «hasta el momento, hemos probado su efecto en el SARS-CoV-2 y VRS. No obstante, y dado que la actividad antiviral de los sulfatos de quitosano se basa en su capacidad de mimetizar a los sulfatos de heparano presentes en la superficie celular, pensamos que pueden tener actividad en otras familias de virus. Muchos virus han evolucionado para utilizar los sulfatos de heparano durante el proceso de infección». Por ello, la aplicación clínica es clara: «debido a su mecanismo de actuación, pensamos que tenemos un antiviral de amplio espectro que puede ser una herramienta valiosa para obtener protección rápida ante futuras pandemias», señala el experto, quien añade que «aunque nosotros lo hemos empleado como antiviral, pudiera ser útil también para otros patógenos que utilicen los sulfatos de heparano de las membranas celulares durante la infección».

Ejemplo de enfoque multidisciplinar

Este trabajo, cuyos resultados pueden leerse en el estudio, publicado recientemente por Communictions biology, ha sido posible gracias a un esfuerzo colaborativo entre el grupo de investigación en el que participa Fernández-Mayoralas y la Dra. Julia Revuelta, junto a Susana Iglesias, técnica de laboratorio en el IQOG, con el grupo del Dr. Ron Geller, en el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), y el Dr. Miguel A. Martín Acebes, científico del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC). En el laboratorio de Ron Geller se llevaron a cabo los experimentos en cultivos celulares que mostraron que los compuestos son capaces de inhibir la infección vírica y en ratones con un modelo de infección del VRS. En el INIA-CSIC se realizaron los ensayos de eficacia antiviral del compuesto en ratones infectados con SARS-CoV-2. «También hemos realizado estudios de biodistribución de la molécula marcada con un radioisótopo, en el laboratorio de Jordi Llop, en el CIC biomaGUNE. Los resultados mostraron que el fármaco se elimina del organismo en aproximadamente 48 horas, lo que sugiere que su uso podría ser seguro para aplicaciones repetidas», añade el científico.

El próximo objetivo es avanzar en el desarrollo de este tipo de compuestos basados en quitosano como agentes antivirales. Sin embargo, Fernández-Mayoralas advierte de que «trasladar nuestro producto del laboratorio al paciente requiere un desarrollo clínico que es muy costoso y que requiere una inversión importante de tiempo y recursos, por lo que necesitamos una empresa del sector interesada y capaz de realizarlo. Por otro lado, el coste del desarrollo clínico dependerá en gran medida de si la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lo considera un medicamento o un producto sanitario«. El grupo no descarta la posibilidad de crear una empresa spin-off «que nos permita avanzar en las primeras etapas de su desarrollo, aprovechando la experiencia que tenemos en el desarrollo de un nuevo test de diagnóstico de la intolerancia a la lactosa. La creación de una spin-off nos permitió realizar el desarrollo clínico y actualmente el test se está empleando en hospitales y en laboratorios de análisis clínicos«.

Lea el texto completo del artículo en PDF

Revuelta, J., Rusu, L., Frances-Gomez, C. et al. Synthetic heparan sulfate mimics based on chitosan derivatives show broad-spectrum antiviral activity. Commun Biol 8, 360 (2025). https://doi.org/10.1038/s42003-025-07763-z

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