
¡Felicidades a todos los trabajadores de la salud en el nuevo año!



Este martes en la mañana el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recorrió el Hospital Ortopédico Docente “Fructuoso Rodríguez”, ubicado en el municipio Plaza de la Revolución en La Habana. Al cabo de un año de la visita del dignatario a ese centro de Salud, el salto dado por la institución en calidad de unidad de desarrollo e innovación, es admirable.
La del Hospital Ortopédico Docente “Fructuoso Rodríguez”, ubicado en el municipio Plaza de la Revolución en La Habana, es una historia real, y de asombro, sobre cómo el éxito siempre viene de la mano de la voluntad.
Cuando su director general, el doctor Roberto Balmaseda Manent, nos ha dicho que ellos ya son “una unidad de desarrollo e innovación” y que seguirán adelante en tal propósito, hay que creerle: por sus palabras, por lo que puede verse en el centro, y por todo lo que él y sus colegas explicaron este martes en la mañana al Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en una visita del dignatario, la cual se repitió al cabo de un año.
“Es un honor que usted nos visite”, dijo Balmaseda al recibir al Jefe de Estado en la entrada principal del Fructuoso, quien en su recorrido estuvo acompañado del ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, así como de otros funcionarios de ese organismo, y de otros dirigentes. En presencia de un nutrido grupo de profesionales de la institución, el director general del centro fundamentó, junto con otros colegas a los que daba espacio para hablar, cómo es que el hospital está inmerso en el proceso de digitalización.

Sabiendo de ese gran salto -que es grande teniendo en cuenta que en noviembre del 2024 no había una sola computadora en el hospital-, daba gusto escuchar cómo es que la institución ha priorizado todo su sistema de ingeniería: allí hay casa de caldera, grupos electrógenos, respaldo energético de energía renovable, abasto y tratamiento de agua, medios de refrigeración para conservar, lavandería, y central de esterilización que funciona sin dificultades. Allí se habla se soberanía tecnológica y de voluntad del Consejo de Dirección en la apropiación de las nuevas tecnologías.
Entre otras buenas noticias, se confirmó en la mañana de este martes que, por consulta externa, fueron atendidos durante este año casi el doble de los pacientes que pudieron ser vistos en el 2024; que el tiempo de estadía hospitalaria ha disminuido; que se incrementó el número de cirugías pediátricas; que en el año que se va fueron beneficiados 60 pacientes con implantes gracias a la Operación Walk; que la higienización del hospital fue una tarea acometida a profundidad y aún se mantiene; y que la Inteligencia Artificial para la gestión hospitalaria sigue estando con fuerza en el horizonte.
Por todo lo escuchado, el Presidente Díaz-Canel Bermúdez resaltó -al final del intercambio con los profesionales y trabajadores del centro- el rescate que allí “se ha hecho sobre la base de un concepto científico, tecnológico y de innovación, y asumiendo las nuevas tecnologías. Por lo tanto, la institución, que se ha ido recuperando, también se ha ido ampliando y se ha insertado, diría que como vanguardia, junto a otras instituciones que hemos visitado, en el tema de la transformación digital en nuestra sociedad”.

El mandatario comentó que con la visita al Hospital Ortopédico Docente -y con otras precedentes a instituciones que viven también procesos de transformación tecnológica-, “nos vamos dando cuenta de que tenemos un ecosistema de transformación digital, y ya con aplicación de Inteligencia Artificial, que casi nos va dando toda una carpeta, una plataforma para extenderla al servicio primario, secundario y terciario del Sistema de Salud Pública”.
“Aquí entonces -reflexionó el Jefe de Estado- hay otras experiencias, que son la incorporación, la integración, la articulación con otras instituciones, tanto estatales como del sector privado; y miren los resultados que están dando. Por lo tanto, yo creo que aquí también hay una enseñanza. Eso es una innovación de gestión. Yo siempre digo que la innovación no puede ser solo tecnológica: hay que hacer innovación en la gestión; hay que hacer innovación en los procesos de dirección, en los procesos administrativos”.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, expresó: “Aquí también sale esa experiencia de cómo de una manera, digamos en un entorno muy natural, muy participativo, muy colaborativo, se van logrando resultados que además comprometen y dan un mayor agarre de esos sentimientos que pueden tener la gente en un grupo de instituciones, y de compromiso con una de las obras fundamentales de la Revolución, que ha sido la Salud Pública”.

Sobre esos resultados que conmueven, “de esos que enaltecen”, Díaz-Canel Bermúdez dijo a los profesionales de la Salud: “Siempre pienso en los momentos que vivimos que son tan difíciles; en que uno, todos los días, los tiene que soportar sobre las espaldas, y en cómo instituciones como esta, en los tiempos más complicados, en un año más complicado, tiene estos avances”.
“Y ahí es donde yo digo que están las energías para tener las convicciones de que nosotros, de esta situación, vamos a salir adelante, pero vamos a salir adelante con nuestro propio talento y con nuestro propio esfuerzo. En otro momento tuvimos más recursos y no se pensó en un proceso de transformación como el que ustedes han hecho, o en un sistema de articulación como el que ustedes han logrado. Lo han hecho en el año 2025, que ha sido el año más duro que hemos tenido en los últimos 10 o 15 años”.
“Si lo logramos ahora, ¿qué no podremos lograr en el futuro? ¿Qué no podremos superar en el futuro? Ahora, si lo hizo esta institución y lo han hecho otras instituciones, ¿por qué las demás no lo pueden hacer también?”.
Una idea, con fuerza de certeza, compartió el mandatario: “El día que alguien me diga que no se puede hacer nada, y que todos digan que no se puede hacer nada, tendría otro enfoque. Cuando veo que en medio de situaciones como esta hay instituciones, hay personas, hay colectivos, que más que quejarse lo que se van es por encima de los problemas y nos dan soluciones innovadoras, digo que nosotros tenemos la capacidad y el potencial, y no lo digo por un cumplido, lo digo porque creo en eso, porque lo vemos cada vez que vamos a las visitas a provincias, cada vez que vamos a los municipios”.
Hacia el final de sus reflexiones, Díaz-Canel Bermúdez dijo: “Felicitaciones por todo lo que han logrado”. A ellos, les dijo que tienen una parada alta, y que “ahora hay que seguir”.

Una vez que concluyó la visita, el doctor Balmaseda conversó con los reporteros. Hablar con hombres como él -quien es capaz de ofrecer explicaciones emotivas y capsulares sobre el hospital que dirige, lleva a la convicción de que en la voluntad está casi toda la posibilidad de los grandes cambios.
“Este hospital tiene proyecciones muy importantes para cumplir en el año próximo”, nos dijo el director general y prestigioso ortopédico, quien también quiso aclarar: “No estamos satisfechos con lo que se ha logrado hasta ahora. Queremos más, queremos más. Esta es una institución en la que el personal -los médicos, los auxiliares, las enfermeras-, todos han hecho un cambio de mentalidad porque están en la transformación digital, están apostando a la modernidad, y han recuperado su sentido de pertenencia”.
“Todos los trabajadores de este hospital tienen sentido de pertenencia, y todos luchan por mejorar día a día esta institución; o sea, no están conformes con lo que tienen sino que quieren tener el centro cada día más limpio, tener mejores condiciones para los pacientes y para la satisfacción de los pacientes”.

-Quiere decir que cuando se quiere se puede, a pesar de lo adverso que puede ser un contexto, dijo esta periodista llena de admiración, de asombro y de alegría por saber que una entidad puede funcionar bien.
-Siempre se puede, siempre se puede, insistió Balmaseda, quien recalcó que, el de allí, “es un ambiente de investigación, es un ambiente de ciencia, es un ambiente de desarrollar innovaciones para resolver los problemas. Aquí a ningún paciente se le dice que no hay. A ningún paciente se le dice: No hay tornillos, no hay láminas, no hay prótesis. Tanto es así, que ya tenemos cuatro patentes de las innovaciones que se han hecho para resolver estos problemas, y es verdad que tenemos escaseces, a veces no tenemos nada, pero se resuelven los problemas de los pacientes”.
El director general recordó que en tiempos de pandemia “se hizo un fijador externo para tratar a los pacientes enfermos de COVID-19 que tenían fractura de cadera. Un fijador externo que fue premiado por la Academia de Ciencias”.
La necesidad, el hecho de no tener prótesis hizo -y así lo contó Balmaseda- que por primera vez, en la historia de Cuba, la Isla lograra tener soberanía al lograr una prótesis de cadera “que va a ser el foco principal de una Mipyme de alta tecnología que se está haciendo en el hospital para apoyar todos los implantes. Tenemos una prótesis ya de la cúpula radial. O sea, ellos innovan cosas diariamente, para solucionar los problemas”.

El Doctor, y sus compañeros, tienen una filosofía infalible: “Está prohibido decir que no se puede aquí en este hospital. Hay que dar solución a todos los problemas porque nadie va a venir a resolvernos los problemas; tiene que ser la institución”.
El indiscutible y fundamental apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), con sus departamentos de Comunicaciones, con sus servicios médicos, con todo el saber ganado en años de Revolución, fue otra fortaleza puesta en relieve por el director general del Hospital Ortopédico Docente. Y otro elemento a destacar en estos tiempos de cambios ha sido el encadenamiento con otras instituciones.
Sobre esto último, Balmaseda explicó: “Este hospital se ha desarrollado mucho por un modelo de ayuda económica que hemos tenido con las Mipymes -una estatal, mayorista, de Comercio Exterior; y tres Mipymes privadas-”. Tales actores, dijo, son responsables de haber arreglado las cuatro salas de hospitalización; de aportar con todos los insumos sanitarios; y de haber pintado el hospital.
También esos emprendimientos apoyan mucho en la alimentación con la cual cuenta el centro de Salud. “Eso -dijo Balmaseda- va mejorando la satisfacción de los trabajadores, y de los pacientes”.

El directivo informó que las mipymes recién han comprado cuatro máquinas de anestesia; “y acaban de comprar la cocina comedor para toda la institución, con carros térmicos para los pacientes, con mesa caliente, con todo lo que trae el equipamiento de una cocina moderna”.
El doctor dijo a los reporteros: “Aquí empezamos por la digitalización; ya estamos en la transformación digital; y ya estamos trabajando la Inteligencia Artificial, pero esto necesita medios, necesita respaldar una continuidad, necesita una sostenibilidad de todo; porque no se trata de una computadora que me regalaron sino de todo un sistema”.
Finalmente, Balmaseda fue rotundo: “Una institución que no tenga transformación digital no es una institución creíble en el mundo”. En su entender, “un hospital que no tenga una historia clínica digital es poco creíble en sus investigaciones. ¿Por qué?: porque no hay modelos de historias clínicas, o se hacen mal, o no se controlan. Y ya en estos momentos el mundo entero lo que tiene es una historia clínica digital, y así tenemos que ser”.

Entrevista al Dr. Pablo R. Betancourt, jefe de la Brigada Médica Cubana en Botsuana.
– Doctor, ¿qué significa para la población botsuana la presencia de un especialista cubano?
“Un especialista cubano puede ser la diferencia entre la vida o la muerte para muchos botsuanos. Cuando hablamos de 20 o 25 vidas salvadas cada mes, no son metas ni cifras: hay historias de personas y familias detrás de cada número”.
– ¿Qué encontró al llegar al país?
“Desde mi llegada a Botsuana noté que, para la población, Cuba no era un país lejano. A pesar de no haber participado directamente en su proceso de independencia, conocían a los líderes de la Revolución y sobre todo, la calidad de nuestros médicos.
En el primer recorrido por el país vi más de seis hospitales con infraestructura de primer mundo, utilizados apenas a un 5 o 10 % por falta de personal; listas de espera de meses para operaciones de vida o muerte y remisiones a instituciones a más de 1 000 kilómetros de distancia”.
-La Brigada Médica Cubana tiene una larga trayectoria en Botsuana. ¿Qué huella ha dejado?
“Los más de 35 años de presencia de la Brigada Médica Cubana en Botsuana han dejado una huella de compromiso, solidaridad y humanismo muy difícil de borrar con propaganda”.
– ¿Cómo describiría el actual panorama sanitario del país?
“La situación económica, influida por la caída de las exportaciones de diamantes y del turismo, así como el retiro de programas de Estados Unidos para el control del VIH y la tuberculosis, entre otros factores, obligaron al gobierno a declarar en agosto pasado una Emergencia Sanitaria”.
– ¿Qué particularidades tiene el sistema de salud botsuano?
“Es un sistema caracterizado por la diversidad y el contraste. Coexisten sanadores tradicionales con instituciones de nivel terciario; existen relaciones complejas entre el sector público, el privado y las empresas de seguros médicos, así como entre la voluntad política y los intereses de multinacionales farmacéuticas, diagnósticas y grandes grupos de clínicas privadas”.
– ¿Cómo se inserta la brigada cubana en ese ecosistema?
“En todo ese ecosistema, nuestros profesionales se distinguen por el humanismo: tratamos al paciente como un ser biopsicosocial y no como una mercancía.
Eso se expresa en la práctica del método clínico, en la realización del examen físico y la entrevista, en la economía de complementarios basada en un juicio clínico sólido, y en la elección de tratamientos sustentados en evidencias y en consonancia con las características individuales de cada paciente y su entorno social”.
– ¿Cuáles son las condiciones de trabajo de la brigada?
“Todos trabajan en condiciones difíciles, con sobrecarga laboral. En algunos casos hay solo uno o dos especialistas cubanos en todo el país en especialidades como neurocirugía, ortodoncia, cirugía maxilofacial, cirugía vascular o neurología. Aun así, se garantiza la continuidad de los servicios, muchas veces a costa de las horas de descanso”.
– Botsuana ha recibido otras colaboraciones médicas. ¿Qué distingue a la cubana?
“Ninguna ha sido tan consistente, integral, sostenida y desinteresada como la cubana. Algunas ONG han gestionado la construcción de hospitales y clínicas, pero muchas no funcionan a máxima capacidad por déficit de personal calificado”.
– Mensaje al pueblo cubano
“Al pueblo cubano, la brigada médica en Botsuana le transmite su admiración por el valor de mantenerse fiel a sus principios, por su resiliencia, por su compromiso con la Revolución y por el optimismo que algunos tanto intentan arrebatarle”.
– ¿Qué más representa esta colaboración?
“La facturación de los servicios que exportamos, ejerciendo nuestro legítimo derecho, genera ingresos líquidos mensuales que modestamente contribuyen al desarrollo del país. Parte de nuestro estipendio también se dedica a mejorar la situación alimentaria, energética y económica de nuestras familias en Cuba.
Y, finalmente, nuestra brigada defiende día a día la verdad de Cuba en el mundo, mucho más compleja de lo que parece en un artículo sensacionalista o en un programa de YouTube financiado desde el norte”.
Por: Mylenys Torres






Cerrando el año 2025 me he sentido animado a compartir algunas sugerencias personales y profesionales, como sicólogo, que considero útiles para entrar en el difícil camino de 2026. El paso de un año a otro tiene un valor simbólico de cambio indudable. Pero no nos confundamos. Los cambios no vendrán por la simple modificación de un número. Ni tan siquiera por tener claro donde estamos y a dónde queremos llegar, cosa esta que es de gran ayuda. Los actores del cambio no son ni tan siquiera las miradas estratégicas. No. Los actores somos nosotros. Cada uno de nosotros.
Queremos una vida mejor. No hay duda. Pero nadie nos la va a regalar. Tenemos que hacerla. No podemos esperar por algo que esté fuera de nosotros. Contar con nosotros mismos. Aquí van mis «sugerencias para andar por el 2026», no para asumirlas acríticamente, sino para relaborarlas, hacerlas crecer, multiplicarlas. Yo creo que vale la pena.
Identificar el sentido de nuestra vida
Este es un punto de partida y de retorno constante. Él nos hace capaces de construir y de resistir. Reconocerlo y asumirlo nos redime. No dejarlo atrapado entre las dificultades cotidianas, que llegan a ser muy fuertes, pero no insuperables. El sentido de la vida que nos guía es humanista, autónomo e interconectado. Nacido en nuestra tierra, custodiado en nuestra familia y multiplicado por nuestras decisiones. Abraza a todos y todas. Supera las diferencias y refuerza las comunidades. A veces parece desvanecerse. Se siente lastimado. Pero si extendemos la mano y encontramos otra, se renueva, vuelve en sí y nos convoca a seguir. Protegerlo es nuestro deber. Alimentarlo, nuestra misión. «Entender una misión, ennoblecerla y cumplirla» (Martí). Confiar en él confiando en los otros, es una buena forma de hacer que la vida siga y que seamos capaces de hacerla mejor, más dotada para el bienestar de todas y de todos.
Ampliar nuestra percepción de la realidad
No es bueno hacer de un foco estrecho el sustento de nuestras generalizaciones. Ni en negativo, ni en positivo. Lo primero nos lleva a un pesimismo acérrimo, que convoca a la desesperanza, a la frustración. Es capaz de ponernos en manos de la depresión, del malestar generalizado. Nos empantana en la queja y la inacción. Lo segundo se traduce en una suerte de alucinación. Convoca al triunfalismo falaz, evasivo. Nos hace confundir deseo y realidad, alejándonos de la adecuación competente. La opción no es binaria, ni excluyente. Es plural e inclusiva. Como la vida misma. Nuestra percepción puede hacer de nuestra vida un espacio de oportunidades. Aprovecharlas también depende de nosotros.
Alejarse del desespero y no entregarse a las incertidumbres
Ciertamente, no son pocas las incertidumbres, ni las existenciales, ni las cotidianas. La escasez sostenida las promueve. Vivir de lo que hay y no de lo que se quiere, ensombrece las certezas de lo que habrá. Descalifica la percepción del tiempo dilatándolo, y retorna el desespero. Es un círculo al que somos propensos. Pero ser invitado, no es lo mismo que aceptar la invitación. Siempre hay otras alternativas más proactivas y saludables. Es muy triste intentar y no lograr. Pero más triste es ni siquiera intentarlo. Mejor afiliarse a los que luchan, a los que buscan salidas y soluciones. El no, siempre está disponible. Pero es mucho mejor salir a buscar el sí.
Robustecer los nexos familiares
La familia es nuestro remanso de paz, bienestar y felicidad. La familia de afectos y decisiones. Concéntrica o diseminada. Es la familia. Dejar atrás los rencores, las malas experiencias. Invocar los buenos sentimientos. Lidiar con las diferencias poniendo el acento en las comunidades. Todos y todas, necesitamos de todas y todos. Ser un cuerpo único, con un solo corazón y muchas cabezas que piensan de modo particular. Así se hace la armonía familiar, la que no da cabida al odio, a la violencia, a todas las formas ríspidas de afrontar las diferencias y conflictos que puedan existir. Extender el sentido de familiaridad a otras personas: amistades, vecinos, compañeros de trabajo. Los sentimientos que unen no tienen que ser privativos. Amarnos los unos a los otros, es de un valor ético poderoso que refuerza nuestras esencias.
Flexibilizar nuestros espacios de inserción social
Venimos del intento de construir una sociedad abastecedora. Esperábamos lo que nos tocaba. Hoy estamos en el autoabastecimiento, en la gestión de lo que necesitamos. Tendremos lo que seamos capaces de producir. Tenemos que producir nuestra propia vida. La creatividad y la innovación, el emprendimiento y la búsqueda de nuevos caminos se convierten en capacidades prioritarias. No seguir buscando donde ya sabemos que no hay. Buscar donde no sabemos, pero podremos saber. Llegar al lugar anhelado, no significa hacer lo que siempre esperamos hacer. La realización no consiste en lograr lo que se quiere, sino en querer, saber querer, lo que se logra. Los caminos son diversos, como diversas son las formas de desandarlos y andarlos de otra manera.
Compartir lo alcanzado
Es sobre todo un acto de gratitud. Nosotros recibimos lo que otros compartieron. Nos toca ahora compartir. Compartir no solo hace el bien a otras personas. Nos hace un bien a nosotros mismos. Quien comparte honra su vida honrando la de otro. Se hace mejor persona. El abuso, de cualquier tipo, es un acto de violencia que contradice lo humano. El egoísmo es una enfermedad del alma. Como la hipocresía. Como la falta de sensibilidad ante el dolor ajeno. La vulnerabilidad de unos es construida por otros. Eliminarla es un imperativo moral. Las inequidades refuerzan la insanidad. Hacer justicia es un acto sanador.
Construir la esperanza compartida
La de uno y la de todos. La esperanza es un anticipo que nos da la felicidad. Y el derecho a la felicidad, es universal. No hay que tener para ser alguien querido, respetado. «Tener no es signo de malvado. Y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud». (Silvio). La esperanza es el ancla que nos permite resistir las tormentas, las embestidas de la vida. La esperanza es también el viento que nos mueve cuando ponemos rumbo al bienestar. Construir es asumir la responsabilidad del empeño y del resultado. Construir esperanza es el único modo de tener esperanza. Nadie nos la puede dar. Solo podemos construirla. Tenemos que acompañarla de la fe: la certeza, la confianza en que lo lograremos.
Lo que será mañana, está en construcción hoy.
Creer que vale la pena, sentir que vale la pena, es una decisión sabia y alentadora.

Entrevista a la directora de la Unidad Central de Cooperación Médica de Cuba Dra. Gretza Sánchez.
-Al cerrar este año, ¿qué es lo primero que siente y desea decirles a los cooperantes cubanos que hoy cumplen misión fuera del país?
«Que sentimos, ante todo, un profundo orgullo. Cada cooperante cubano ha sido embajador de la salud, de la ética y del humanismo de nuestra Revolución. A todos, gracias por sostener la medicina cubana allí donde más se necesita, incluso en condiciones difíciles y lejos de casa».
-Muchos de nuestros cooperantes pasan estas fechas lejos de sus familias. ¿Qué mensaje especial quisiera enviarles?
«Sabemos cuánto duele la distancia y cuánto se extraña el hogar en estas fechas. A ustedes y a sus familias, nuestro respeto y nuestro cariño. Cuba los acompaña, los reconoce y los espera con el orgullo de saber que cumplen una misión profundamente humana».
– ¿Qué distingue hoy al cooperante cubano en el mundo?
«Nos distingue la vocación de servir, la sensibilidad ante el dolor ajeno y la capacidad de crecerse ante las adversidades. El cooperante cubano no solo cura enfermedades: acompaña, escucha y defiende la vida con dignidad».
– El 2026 llega con nuevos retos para la cooperación médica cubana. ¿Cómo los asume la UCCM?
«Los asumimos con responsabilidad, preparación y compromiso. Seguiremos fortaleciendo la cooperación médica internacional, cuidando a nuestros profesionales y defendiendo el prestigio de la medicina cubana, siempre con el ser humano en el centro».
– Si pudiera resumir en una frase su deseo para los cooperantes cubanos en el 2026, ¿cuál sería?
«Gracias!!! Por su humanismo, sensibilidad, altruismo y lealtad a la Patria y con el mundo! El 2026 estará lleno de desafíos, los cuales estamos convencidos los asumiremos con la confianza y entrega al diario cumplimiento del deber.
Desde la casa grande de la cooperación médica reciban un fuerte abrazo. Muchas felicidades! Feliz 2026».